domingo 18 de marzo de 2012

Michel Foucault y los estudios culturales


El libro La vida de los hombres infames contiene una serie de artículos escritos por Michel Foucault que tienen como particularidad mostrarnos lo que podría denominarse su enfoque metodológico para un proyecto de “estudios culturales”. En particular recomiendo la lectura del artículo que le da el título al libro ya que allí, a mi modesto entender, se esboza una perspectiva epistemológica, teórica y metodológica general que seguramente será de utilidad para quienes quieran realizar investigaciones en esta área disciplinaria desde una perspectiva foucaultiana.


Michel Foucault - La vida de los hombres infames

sábado 17 de marzo de 2012

El sentido filosófico de la argentinidad

Texto de José Ingenieros, publicado en 1914, en el que el autor inaugura un discurso sobre la argentinidad en el que se yuxtaponen enunciados positivistas y modernistas culturales. Para acceder al mismo hacer click AQUI.

viernes 16 de marzo de 2012

Sobre la argentinidad


El término argentinidad es relativamente reciente, surge a principios del siglo XX y quien lo enuncia por primera vez y lo instala como un problema no es un argentino sino un español, el filósofo Miguel de Unamuno. El momento histórico está marcado por un acontecimiento – la gran inmigración- y por una conmemoración –el Centenario de la Revolución de mayo- a partir de los cuales se produce una profunda reestructuración de las condiciones de dominación previamente existentes en la Argentina.

El breve texto de Unamuno (“Sobre la argentinidad”) cuyo propósito original solo consistía en elogiar el libro “La restauración nacionalista” de Ricardo Rojas, operará como iniciador del discurso sobre la argentinidad dentro del campo intelectual argentino dando lugar a la aparición de diversas problematizaciones que tendrán una incidencia legitimadora de prácticas estatales, decisiones políticas y administrativas,  prácticas discursivas científicas, religiosas, y filosóficas de orden biopolítico orientadas a argentinizar tanto a la población argentina como a la extranjera residente en el país. Paradójicamente, un texto que caracterizaba la argentinidad como el “espíritu” o “esencia” del “ser argentino” más propio del romanticismo y del nacionalismo cultural, fue apropiado por los positivistas argentinos que lo resignificaron según su propia interpretación cientificista. 

Texto original “Sobre la argentinidad” de Miguel de Unamuno AQUÍ.

jueves 15 de marzo de 2012

Descamisados


Eduardo Wilde 
Publicado en "Diario La República", Buenos Aires, 12 de abril de 1874

“Descamisados”

La prensa mitrista llama "descamisados" a todos los que no son partidarios de su ídolo. Esa prensa podrá reconocer la pobreza de los individuos que insulta, que son argentinos, que tienen derecho a participar de las conmociones de su patria y a concurrir para la formación de sus poderes. Pero si los individuos del pueblo que van a dar en tierra con el poder y con la influencia del caudillo y la aristocracia son descamisados, ¿quién les habrá robado la camisa? ¿Por qué, siendo argentinos, se encuentran desheredados en su propia Patria? Los que ahora nos insultan llamándonos descamisados, quizás viven en suntuosos palacios o en casas regaladas que se compran con el dinero que se cercenó a nuestro salario. Quizá los que después de habernos desnudado se ríen de nuestra desnudez, se visten lujosamente con el dinero que la Nación había destinado para que fuéramos bien alimentados en las campañas, y para que no entráramos hambrientos a las batallas, donde debíamos llenar los deberes del soldado para sostener la grande y ruinosa política. Quizás los que insultan a los pobres trabajadores del pueblos señalándoles su miseria, han conseguido conducirlos a ella, destruyéndoles su familia al arrebatar del hogar al que la mantenía; quizá el descamisado que recorre las pulperías consumiendo lo que gana en el día es conducido a la abyección y a la miseria por los que le hicieron abandonar a sus hijos y a .su esposa imponiéndoles la ración de hambre y desolación que quita todo los encantos de la vida.

Si los descamisados hablaran, cuántos opulentos nos señalarían que ostentan su lujo en cambio de la desnudez que procuraron. Los descamisados no son mitristas. Los mitristas tienen camisa, casa, alimentos y dinero. ¿Es acaso porque trabajan más o porque no tienen vicios?

No, ellos son también los descamisados de la víspera que el oro de los proveedores ha vestido. Ellos son los individuos del pueblo que gozan de un sueldo mensual salido ya sabemos de dónde y que se les paga por ser mitristas, por sostener a Mitre, por votar por él, por elevarlo, por servir a la empresa que quiere hacer de ‚él un presidente que sangre de nuevo al pueblo para convertir sus adeptos en millonarios. Ellos son también los descamisados de la víspera que tomarán una profesión lucrativa: la de ser mitristas. Si no se escondiera en cada uno de nuestros descamisados un tesoro de abnegación y de virtudes, ellos no sufrirían la vergüenza de oír insultar su miseria. Nuestros descamisados saben dónde se encuentran las camisas que harían bien a su cuerpo.

Preferimos nuestros descamisados que la abnegación arrastra, a sus compañeros de la víspera vestidos hoy gracias al oro de los empresarios de candidaturas. Los descamisados que no se procuran camisas a cambio de su conciencia, irán hoy a los atrios con su pecho descubierto a dar su voto por los electores que han de elegir un presidente que no haga guerras, que no haga surgir como nuevas industrias las proveedurías y que no persiga los derechos de las provincias. Nuestros descamisados expondrán hoy sus pechos descubiertos a las balas de los revólveres lujosos y a los filos de los puñales con que la plutocracia de Buenos Aires ha amado a sus afiliados. Esos descamisados que volvieron desnudos de los campos de batalla en que quedaron muchos de sus compañeros, enseñarán hoy a los insultadores y a su jefe indolente que están dispuestos mantener sus derechos y a conseguir que su voluntad soberana impere, porque son ellos, los descamisados, los miserables, a quienes queda como única fortuna su conciencia, los que forman el pueblo, la mayoría que arrastra una vida precaria en las ciudades, siendo siempre la primera en los sacrificios y en los gloriosos combates.

Recogemos el nombre o el apodo con que se pretende injuriar a los partidarios de nuestras ideas y nos lo apropiamos con orgullo. Somos los descamisados, no traficamos con nuestra conciencia, pero el sol que lucirá hoy no se ocultará en el horizonte sin presenciar nuestra victoria democrática, y los que pretenden insultar la miseria y la inquebrantable firmeza de los que no están con ellos, tendrán que estampar en sus periódicos esta consoladora noticia: ¡los descamisados han triunfado!

sábado 10 de marzo de 2012

Video. Seguridad, territorio, poblacion

Luis García Fanlo. Seminario de Doctorado "Michel Foucault y la investigación en ciencias sociales". Clase del 12/10/2011. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.

miércoles 7 de marzo de 2012

Una época de transición


Entre fines del siglo XX y principios del XXI  la sociedad comenzó a recorrer una época de transición. Profundos cambios en la estructura social, cambios en las costumbres, ideologías, creencias, formas productivas y de consumo, regímenes políticos, emergencia del mundo digital con sus redes sociales, transformaciones en los medios de comunicación, irrupción de avances tecnológicos en campos tan diversos como la salud, la educación y la cultura que han generado transformaciones en los modos y formas de ser en todos los ámbitos de la vida social. Aparición de nuevos modos de subjetivación que producen realidades diferenciales y van configurando lo que Michel Foucault denomina sociedad de normalización.

Si en los siglos XIX y XX predominaba la ética del trabajo, la producción, y el disciplinamiento como matrices sociales estructurantes de nuestro modo de vida, ahora lo hace la estética del consumo y diversas formas de control que han reconfigurado las formas de ejercicio del poder tanto a nivel global como local e individual. Si antes las sociedades se estructuraban y cohesionaban internamente a partir de la figura del Estado-Nación y la identidad nacional, ahora la impronta de la globalización reconfigura nuevas identidades sociales, políticas, étnicas, culturales, sexuales, e ideológicas. Pero se trata, decía, de una época de transición. Es decir, un proceso de cambio en el que coexisten formas sociales antiguas con nuevas, lo que implica la existencia de contradicciones, que por ejemplo se expresan en la brecha generacional y en cierta asincronía en el ritmo del cambio social que no se produce en forma homogénea y lineal.

Lo que llamamos comúnmente la cultura se ha convertido en un campo mucho más heterogéneo, fragmentado y diverso de lo que solía ser impactando principalmente en las maneras de interpretar el mundo. La cultura es, a la vez, una industria y un campo de luchas sociales y políticas que aunque no reemplacen a las antiguas luchas económico-sociales ahora comparten su mismo estatus de importancia.

Reconocimiento de identidades antes estigmatizadas, como las de gays, lesbianas, travestis y transexuales; víctimas de la inseguridad o la injusticia ciudadana; desocupados y excluidos del sistema productivo y del consumo; tribus urbanas de jóvenes rebeldes y contestatarios; migrantes que se trasladan de una parte a la otra del mundo que reclaman ser tratados igualitariamente en las sociedades en las que se instalan; Pueblos Indígenas que reclaman por su derecho a vivir según sus formas de vida y creencias ancestrales incluyendo reparaciones territoriales, económicas y políticas. Y las nuevas identidades digitales, los avatares, que van estructurando un nuevo campo interdisciplinario en el que convergen sociología, semiótica de los medios, estudios culturales y en comunicación y cultura. Tiempos de unas ciencias sociales que tienen que hacerse cargo de las complejas relaciones entre subjetividades corporales y digitales.

lunes 5 de marzo de 2012

Libro Nominados El Gran Hermano de Marcos Gorban


Sobre la televisión argentina existe una amplia y variada literatura que en general aborda el tema desde una perspectiva académica (estudios sobre sus lenguajes, gramáticas de producción y reconocimiento, historia de la televisión y sus géneros, audiencias, sujetos espectadores, estudios culturales, etc.) o periodística (historias sobre actores, programas, géneros, etc. escritos tanto en primera como en tercera persona, etc.) pero son muy pocos los que lo hacen desde el lugar del Productor. Faltaba un libro que describiera y explicara desde la práctica profesional, es decir, “desde adentro”, cómo se hace televisión e incluso cómo visionan la televisión los que la producen. Pues bien, Nominados libro de Marcos Gorbán recientemente publicado por Sudamericana viene a llenar ese vacío por lo menos en lo que se refiere a uno de los formatos más polémicos, paradigmáticos y exitosos de la televisión no solo argentina sino mundial, el Realty show Gran Hermano.

A través de su relato, Marcos Gorbán nos transporta a ese lugar que nunca vemos en la pantalla de televisión porque precisamente es el que nos hace ver, y nos describe cómo funciona, cuales son sus reglas, en suma, cómo se visiona la televisión no desde el lugar del consumidor sino del productor, para mostrarnos que en el Realty-show Gran Hermano esa producción, ese funcionamiento, esas reglas y ese visionado responden a unas gramáticas, lógicas, discursos y procedimientos no solo diferentes sino opuestos a los que rigen al resto de los programas de televisión sean en vivo o grabados, realidad o ficción.  

El libro tiene múltiples niveles de lectura e interpretaciones que interpelan tanto al fan del formato, el espectador televisivo, el académico, el productor de televisión, en fin a todo aquel al que le interesa saber en qué consiste eso que en el lenguaje cotidiano llamamos “la magia de la televisión” y que hasta ahora era un secreto guardado bajo llave. Y, a la vez, no es ni un libro académico, ni periodístico, sino un libro en primera persona que narra lo que hace y cómo lo hace un productor de televisión.

En mi caso particular, que hace varios años intento indagar, investigar, elucidar qué es y cómo funciona un reality-show como Gran Hermano la lectura de Nominados significa un antes y un después, ya que más allá de constatar algunos aciertos y más de un error de perspectiva y de método en los que incurrí, me ofrece un conjunto de información y de conceptos que me generan nuevos interrogantes y problemas cuyo abordaje hubiera sido imposible sin la lectura de este libro.