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sábado, 2 de mayo de 2009

Estructuralismo / Posestructuralismo I

(Primera Parte)

El estructuralismo es un discurso de las Ciencias Sociales con pretensiones científicas que fue hegemónico durante gran parte del siglo XX –y aún influye notablemente en el campo intelectual- cuyo nacimiento está asociado a la teoría lingüística de Ferdinand de Saussure y su aplicación por parte de Claude Levy-Strauss a la Antropología. Para Saussure el lenguaje tiene un carácter preformativo sobre los sujetos humanos definiéndolos como tales al imponerles una estructura que organiza no solo sus pensamientos sino también sus prácticas produciendo un orden determinado entre las palabras y las cosas. Saussure planteó que toda palabra está asociada “aleatoriamente” a un objeto pero que esta aleatoriedad termina naturalizándose de modo de que a cada palabra corresponde un significado y no otro. No niega que exista también un “significante”, es decir, una posibilidad de ambigüedad dado el carácter oral de la palabra que se asocia al “sonido” que emitimos para nombrarla y que muchas veces puede producir equívocos en el registro de la connotación, pero lo importante es el significado y no el significante. De igual modo, también plantea una dicotomía entre “lengua” y “habla” (asociadas a significado y significante) pero una vez más enuncia la prioridad de la lengua sobre el habla, así como del carácter “sincrónico” (inmutable) sobre el “diacrónico” (procesual) de todo hecho lingüístico.

Levy-Strauss deduce que si el lenguaje es la estructura fundamental de la experiencia humana entonces los seres humanos estamos “sujetos” a los distintos tipos de estructuras derivadas del lenguaje: la vida social se organiza como un lenguaje. Pero Levy-Strauss va más allá, al plantear que las Ciencias Sociales para comprender la sociedad no deben estudiar lo que los individuos hacen sino lo que las estructuras hacen hacer a los individuos. Las estructuras terminan siendo una “esencia” y el estudio de las estructuras la condición de posibilidad de la antropología, la sociología, la cultura, el arte, la historia, etc.

Esta concepción de lo social tuvo tanto éxito que logró capturar el discurso marxista y ahí tenemos el marxismo estructuralista de Louis Althusser y su reescritura de la obra de Karl Marx, planteando por ejemplo que el “modo de producción” es una estructura cuyas leyes se imponen a los sujetos, de modo que llega a proponer que “las revoluciones las hacen las estructuras y no los hombres o las mujeres”. También deducía, siguiendo a Levy-Strauss (que desde luego no era ni tenía nada que ver con el marxismo) que el marxismo podía acceder al estatuto de “ciencia” al incorporar la interpretación estructuralista: todo lo demás era “ideología” es decir falso conocimiento, ilusión, confusión, voluntarismo, y humanismo.

A mediados de la década de 1960 un grupo de destacados estructuralistas decide producir una ruptura epistemológica que se convierte en brecha insalvable con el acontecimiento de “Mayo del ’68” en Francia. Se trata de Jacques Derrida, Michel Foucault, y Roland Barthes como principales protagonistas a los que luego seguirán un nutrido colectivo de filósofos franceses, como Jean Lyotard y Gilles Deleuze, los que en Estados Unidos fueron catalogados como “posestructuralistas” (aunque nunca ninguno de ellos admitió ese adjetivo ni su existencia como una “escuela” y cada cual seguiría por su propio camino incluso con profundas diferencias entre ellos).
En general, los “posestructuralistas” plantean que la primacía del significado sobre el significante es insostenible, así como de la “lengua” sobre el “habla” y de lo “sincrónico” sobre lo “diacrónico”. Si bien es cierto que la experiencia humana se organiza de acuerdo a ciertas estructuras que actúan performativamente sobre el sujeto, también es cierto que esas estructuras no son unívocas al producir significación, que el lenguaje es también una práctica y por lo tanto el “habla” no puede dejarse de lado, y finalmente que las estructuras no son innatas, cual una esencia dada de una vez y para siempre, y por lo tanto tienen una historicidad y están sujetas al cambio, es decir, lo “diacrónico” también es co-constitutivo de esas estructuras. Aquí terminan las coincidencias y comienzan las diferencias.

Simplificando se puede afirmar que mientras Michel Foucault trabaja en dirección a mantener la doble valencia entre significado y significante otorgando al significante cierta primacía, Jacques Derrida elaborará una teoría que prácticamente destierra el significado y establece la primacía absoluta del significante. Ambos incorporan la filosofía de Nietzsche como crítica tanto del estructuralismo (asociado al idealismo, el racionalismo, y el cientificismo positivista) como del humanismo y la fenomenología (que aunque postulan que es el sujeto humano quien hace la historia conciben ese hacer desde una perspectiva idealista y racionalista aunque anti-positivista). Asi, Foucault dirá que “todo es interpretación y por lo tanto no hay nada para interpretar”, en tanto Derrida afirmará que “no hay nada fuera de texto”. “Arqueología y genealogía” en Foucault, “Deconstrucción” en Derrida serán las metodologías de investigación que cada uno de ellos propondrá como superación tanto del estructuralismo como de la fenomenología.

De modo que la “ciencia” pasa a ser un discurso, al igual que la ideología, el arte, la literatura, la filosofía, y las ciencias sociales mismas. Y son esos discursos los que actúan performativamente sobre los sujetos, sujetándolos en el caso de Foucault a un “orden del discurso” y en Derrida a una perpetua interpretación de textos. De ahí que critiquen las pretensiones de “cientificidad” de las ciencias sociales así como su “independencia” con respecto a otros campos discursivos en los que se expresa la condición humana, en particular con respecto a la literatura y el arte.

3 comentarios:

  1. Es muy clara su presentación del tema. Quizás habría también que agregar la aportación del "diálogo" de Lacan con Derrida. Ya Lacan desde 1953 en el Discurso de Roma y en la conferencia Lo simbólico, lo imaginario y lo real, incluía al registro de lo simbólico como estructurante tanto del inconsciente como del sujeto. Este será un momento fundante para inscribirse en el estructuralismo y también para marcar un propio camino más allá del estructuralismo. Pues de esa maner, el sujeto al ser estructurado por el lenguaje puede ex-istir en tanto tal.
    Cuando usted señala que "Jacques Derrida elaborará una teoría que prácticamente destierra el significado y establece la primacía absoluta del significante" me parece que esa teoría la comenzó Lacan. correaeleazar@yahoo.fr

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  2. Estimado comentarista anónimo coincido plenamente contigo, lo que ocurre es que consideré oportuno dedicar un post específico a Lacan que irá como Parte III de esta saga y allí explicaré las razones de este diferimiento. Muchas gracias por tu aporte.

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  3. Gracias por la maravillosa explicación!

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