martes 31 de marzo de 2009

Doxa

Revisando en mi biblioteca encontré un ejemplar de la Revista Doxa, Cuadernos de Ciencias Sociales, Número 5, Invierno de 1991, en el que se publica mi primer texto académico. Hace 18 años mi primer tema de investigación tuvo como objeto de estudio uno de los acontecimientos más significativos del siglo XX: el “derrumbe” de la Unión Soviética y de los “socialismos reales”. Recuerdo que más que el “derrumbe” en sí mismo, lo que más me llamaba la atención era la forma que asumía ese “derrumbe” ya que no estaba motorizado por una “revolución política” de los trabajadores para liberarse del yugo de la burocracia y construir un socialismo más cercano al que esperaban los líderes de Octubre e incluso el propio Marx (o yo mismo), sino por un estallido de resistencias, rebeliones y revoluciones “étnico-nacionales” y de claro propósito de restauración del capitalismo. Comencé la investigación en 1989 con la caída del “Muro de Berlín” y escribí un extenso texto de unas 300 páginas que culminaba con la “disolución” de la Unión Soviética, en diciembre de 1991. Ese texto desapareció un día de mi computadora debido a un virus que devoró el producto de esos dos años de trabajo, más descriptivo e histórico que explicativo y conceptual, pero por suerte unos meses antes de aquel diciembre, escribí una especie de resumen que fue el que me publicaron en Doxa.

Es decir, estaba investigando un acontecimiento al mismo tiempo que ese acontecimiento sucedía, sin saberlo entonces ya estaba intentando hacer lo que hago hoy, una ontología del presente. Pero al publicarse el texto, a mediados de 1991, yo era uno de los pocos que se animaba a plantear que el proceso era irreversible y que mal que nos pese la disolución-restauración era inevitable. Al publicarse el artículo me llovieron todo tipo de críticas, incluso las críticas alcanzaron a los editores, enojados todos por mi “derrotismo”, como si el fin o la suerte de la Revolución de Octubre dependiera de lo que decía mi texto.

Sin embargo, el último párrafo de ese texto decía:

“Hasta aquí, creemos haber aportado nuevos elementos, tanto teóricos como históricos, para poder realizar un análisis materialista y dialéctico de la cuestión. No hemos pretendido desarrollar exhaustivamente todos los puntos planteados, ni mucho menos avanzar en las caracterizaciones particulares que asumen los diversos conflictos pero, en cambio, creemos haber desarrollado líneas para futuras investigaciones y polémicas, en un doble sentido: el estudio de la historia de la Unión Soviética y la necesaria confrontación con la teoría marxista de la transición, sirviendo como fuente de datos y de reflexión a aquellos que estamos también interesados en la superación de la sociedad capitalista y en la construcción de modelos alternativos de sociedad desde una perspectiva socialista”

En fin, yo creo (hoy) que el principal mérito de ese artículo fue plantear la enorme importancia que adquiría el discurso político-religioso islámico como programa revolucionario de masas, señalando la persistencia, la potencia, y la actualidad del nacionalismo islámico y su señalamiento, como enemigo principal, tanto del socialismo como del capitalismo, en la perspectiva de una crítica de la modernidad y de una restauración de la tradición. En ese sentido, mencionaba como antecedente de las rebeliones “étnico-nacionales” la “Guerra de Afganistán”, que en 1978 culmina con la derrota del Ejército Rojo, la caída del régimen comunista en Kabul, e inicia la larga marcha que todavía hoy hace de aquella zona del planeta una “zona cero” de inciertos futuros. La “Guerra de Afganistán” todavía continúa hoy. Nunca concluyó.


Luis García Fanlo, “Conflictos étnico-políticos en la Unión Soviética”, Revista Doxa, Cuadernos de Ciencias Sociales, Año II, Número 5, Invierno de 1991, Buenos Aires, pp. 10-22.

sábado 28 de marzo de 2009

Seminario Michel Foucault


Buenas noticias del ámbito académico. Se aprobó la propuesta que presenté para dictar un seminario de posgrado en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA dirigido a los candidatos a doctores en ciencias sociales, aunque también pueden inscribirse quienes necesiten créditos de posgrado previa confirmación ante la Secretaría de Posgrado.

El título del seminario es "MICHEL FOUCAULT Y LA INVESTIGACION EN CIENCIAS SOCIALES", y el programa de estudios está elaborado de modo tal que los cursantes puedan adquirir práctica en el manejo de los conceptos foucaultianos –tanto teóricos como metodológicos- para ser aplicados a sus respectivos planes de investigación de tesis.

Los datos para informes e inscripción son los siguientes:

Área temática: Teoría Social
Créditos: 2
Aula: 101
Semestre: 2
Día y horario: Viernes 9 a 12
Fecha de Inicio: 7 de agosto
Fecha de Finalización: 16 de octubre
Inscripción desde: 22 de junio
Inscripción hasta: 17 de julio
Lugar de dictado: Sede Constitución de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), calle Santiago del Estero 1029, Ciudad de Buenos Aires.
INFORMES
http://www.fsoc.uba.ar/modules/ffd/article.php?storyid=34

A quienes les interese ver el programa de estudios está disponible tanto en la página web de la Facultad como haciendo “click” en el Link que habilité en la columna derecha de este blog. También pueden consultarme enviándome un mail.



Sobre usos y aplicaciones del pensamiento de Michel Foucault en Ciencias Sociales
Sobre usos y aplicaciones del pensamiento de Michel Foucault en Ciencias Sociales

Lost (Series TV): He’s our you




ATENCION: este comentario está centrado en el episodio “He’s our you” (S05E10) de la serie de televisión Lost; no obstante, aclaro que no revelo detalles de la trama.


“El es nuestro tú”. Así ha sido traducido el título de este enorme episodio de la serie Lost y aunque la traducción es literal y al ver el episodio se entiende lo que se quiere expresar, sin dudas el enunciado dice mucho más en inglés que en español.


La quinta temporada de Lost se caracteriza por episodios en que la trama narrativa se hace compleja y, al mismo tiempo, va revelando las piezas del rompecabezas que permiten entender muchos de los misterios que fueron planteados en las temporadas anteriores. Con un rigor implacable, una a una van apareciendo las claves interpretativas de los agujeros negros (y temporales) que desde el primer episodio de la serie nos han desvelado. Y aún así nuevos y más profundos misterios e interrogantes van surgiendo.

Pero en esta quinta temporada hemos tenido dos episodios que, a mi juicio y hasta hoy -vaya a saber que pasará la próxima semana-, son por lejos los que considero (junto, obviamente con “The Constant”) los mejores de la serie, en todos los sentidos en que puede valorarse un discurso hecho imagen televisiva. Me refiero a “The Life and Death of Jeremy Bentham” (“Vida y muerte de Jeremy Bentham”) y al último emitido, “He’s our you” (“El es nuestro tú”).




Desde las actuaciones hasta el guión, y con una destacadísima Dirección, “He’s our you” nos entrega la clave “psicoanalítica” en sentido literalmente lacaniano que permite comprender no solo porqué los personajes son como son, sino también y en un sentido más “real” como los individuos no somos otra cosa que nudos de relaciones sociales históricamente situados; somos sujetos sujetados a condiciones de existencia que hemos heredado del pasado y de ninguna manera una “naturaleza humana” ya dada de una vez y para siempre. Somos lo social hecho cuerpo. Y el episodio nos muestra de qué formas vamos convenciéndonos que “somos como somos” como si ya naciéramos predestinados a cumplir con ciertas reglas y roles en la vida. Sin embargo, si alguna vez no fuimos así, si circunstancias impuestas por lo social nos hicieron de una manera determinada, entonces es posible transformar y cambiar lo que somos, lo que implica necesariamente transformar y cambiar esas relaciones sociales de las que somos un nudo. Un nudo lacaniano. Enredados y “perdidos” en ese nudo lacaniano.


En fin, cada uno sacará sus conclusiones y desde luego está bien la que cada uno saque. Nadie puede pensar por los demás. Pero como a mí el episodio me hizo estallar la cabeza, comparto con ustedes mi parecer, aunque ya se que a muchos no les gustó.

Finalmente, lo menos que puedo hacer es dejar aquí inscripto como homenaje los nombres de los principales hacedores de este episodio, cosa que casi nunca hago pero que en esta oportunidad me parece más que necesario y oportuno.

Escrito por: Edward Kitsis y Adam Horowicz
Dirigido por: Greg Yaitanes
Actuación protagónica: Naveen Andrews como Sayid Jarrah, y Michael Emerson como Ben Linus
Actuación especial: Sterling Beaumon como el joven Ben

Publico este comentario y no tengo alternativa, me pongo a ver nuevamente este genial episodio de Lost.

viernes 27 de marzo de 2009

Ya soy yo

Retomo un tema que ya abordé a propósito de la proliferación, en nuestra actualidad, de un sinfín de nuevos “síndromes” patológicos que medicalizan supuestas “anormalidades” de índole “psicosomática” y que producen dos tipos de efectos de saber-poder: producen una determinada posición de sujeto “anómala” que debe corregirse para volver a ser “uno mismo” (normal), y a la vez permiten la reproducción ampliada del capital de la industria farmacéutica. En las últimas semanas apareció en televisión y gráfica una publicidad titulada “Ya soy yo” que nos informa de la existencia del “Síndrome PreMenstrual (SPM)” que afectaría “al 75% de las mujeres” durante la semana previa al período menstrual y que provocaría en las mujeres una serie de trastornos “de carácter” tales como llanto, depresión, irritabilidad, tristeza, abulia, “hinchazón”, etc. Entonces, para “volver a ser yo” me tomo un medicamento y listo. Quiere decir que las mujeres ya no solo tienen que tomar medicamentos “durante” la menstruación sino también “antes” para de esa manera “ser ellas mismas”.

Según la reconocida Enciclopedia Médica MedlinePlus el SPM existe pero solo como “conjunto de síntomas” cuya asociación aún no está establecida, por lo cual no constituye una “enfermedad” sino una “situación” de tipo más bien psicológico que biológico, al punto que recomienda consultar más que a un ginecólogo a un psiquiatra. En resumen, se asocian un conjunto de “anormalidades” y se las articula en tanto “síndrome”. Pero además, siempre según la Enciclopedia el “síndrome” afectaría exclusivamente a mujeres entre los 30 y 40 años de edad. La publicidad, porque lo exige la ley, solo dice que “ante cualquier duda consulte al ginecólogo”, y llamativamente interpela a jóvenes mujeres adolescentes que supuestamente según el discurso médico no sufrirían dicho síndrome.

Pero la publicidad no termina aquí. El nuevo medicamento tiene un sitio Web “Ya soy yo” que constituye un ejemplo de lo que denomino “discurso sinóptico”: “contanos tu historia”, “subí tu foto o video”, “registrate para recibir consejos”, “participá del foro”, y por supuesto convoca a participar de un concurso para ganar “importantes premios”. Se trata de una tecnología “de uno mismo”, no para disciplinar sino para controlar, no para tratar una enfermedad sino para inventar una enfermedad, no para restablecer la salud sino para establecer una enfermedad, no para ser “yo mismo” sino para ser el “yo del Otro”. El síndrome SPM tal como lo muestra la publicidad no existe, pero a través del dispositivo sinóptico ese discurso que no existe marca de tal forma lo real que lo hace aparecer inscripto en el cuerpo de las mujeres como real.

Y de yapa, se reactualiza y reafirma el discurso machista sobre la “histeria” femenina enunciado bajo la forma “políticamente correcta” de “SPM”.

martes 24 de marzo de 2009

Marx y la crisis capitalista


En el año 2005 la BBC de Londres hizo una encuesta entre sus oyentes para determinar quién era el filósofo más importante de toda la historia de la humanidad. El candidato de la BBC era, obviamente, un británico, el filósofo empirista David Hume (un amigo de este blog) y fogonearon día y noche para construir un “votante” empirista inglés. Pero terminó ganando nuestro querido Karl Marx (el mejor amigo de este blog) ante la sorpresa de propios y ajenos. Marx obtuvo el 28% de los votos, Hume salió segundo con el 12,7%, y después Wittgenstein; cuarto, Nietzsche. Dicen que ese día la Bolsa de Londres tuvo una inesperada baja. En fin, el análisis de este acontecimiento realizado por Emir Sader, y con el que coincido plenamente, pueden leerlo aquí.

Cuatro años después, crisis capitalista mediante, constante, y sonante, parece que las cosas cambiaron radicalmente. “El Capital” es el libro que más se está vendiendo en Europa y Estados Unidos, se hacen seminarios, conferencias y encuentros entre grandes “popes” de la economía burguesa para “refrescar” la memoria de Marx y su análisis de la crisis capitalista, se corre el "chimento" que Obama está leyendo o leyó a Marx y por eso nacionaliza la banca, y finalmente la revista Time publica un dossier dedicado a Marx, tapa de la revista, que titula sugestiva y misteriosamente: “¿Qué pensaría Marx?” Después de todo Marx era alemán pero fue “gracias a la hospitalidad inglesa” que pudo escribir "El Capital" en la Biblioteca de Londres. No paro de morirme de risa. Así son los ingleses dice el argentino. Bromas aparte, no tenemos que olvidar que hace unos 90 años el pensamiento de Marx ya intentó ser utilizado por intelectuales, economistas y sociólogos de la burguesía; el país era Rusia, la época era la previa a la Revolución de Octubre, y la corriente de pensamiento se autodenominaba “marxistas legales”. Tuvieron hasta el apoyo del Zar. Gracias a esta "gauchada" de la burguesía rusa “El Capital” se salvó de la censura y no sólo los “economistas burgueses” aprovecharon la oferta editorial, sino un tal Vladimir y un tal León.

¿Cómo interpretar esta apelación a Marx ante la actual crisis mundial? Creo que de muchas maneras, todas plausibles y posibles a la vez. Entre otras, la fácil, clausurar el pensamiento revolucionario de Marx clasificándolo en el Hall de la Fama de los “economistas”: capturar a Marx en un dispositivo de poder e incluso hacerlo decir cosas que nunca dijo o hubiera dicho. La segunda, la burguesía está más desorientada que “Adán en el día de la madre” y recurre a cualquier cosa para ver si entiende lo que le está pasando. La tercera, que el “saber” no existe por fuera de determinadas relaciones de poder y de determinada historicidad. ¿Se puede usar el saber de Marx para “salvar” a la burguesía? Hay que convertirlo en un discurso sin práctica, clausurarlo, y ponerlo al servicio del estado de dominación capitalista: cosa no imposible pero sí muy improbable. Lo que sí se puede hacer es utilizar la formidable capacidad enciclopédica de Marx para reactualizar discursos que el propio Marx obturó en algún momento con su crítica: usar a Marx como base de datos e incluso como “estado de la cuestión”. Cualquiera que ha leído o simplemente ojeado "El Capital" o cualquier otro texto de Marx (pienso en su monumental Historia de las Teorías sobre la Plusvalía) sabe a qué me refiero.

En fin, época de transición en la que vivimos, hasta van a hacer ¡en China! un espectáculo musical al mejor estilo Hollywood basado en “El Capital”. La crisis da para todo, pero Marx es el inventor del síntoma, el síntoma del capitalismo, y no su médico de cabecera sino su sepulturero. Jodan con Marx nomás, pero abren la Caja de Pandora. Y está bien. Después de todo el propio Marx profetizó que “la burguesía genera a sus propios sepultureros”. Yo me anoto con mi pala al hombro.

lunes 23 de marzo de 2009

Plutón no se rinde

(Un poco de relax no viene mal de tanto en tanto…)

Como ustedes ya sabrán la Unión Astronómica Internacional determinó que Plutón no es un planeta -como se había sostenido en los últimos 76 años-, razón por la cual nuestro sistema solar ahora está compuesto no por nueve sino por ocho planetas. Ahora lo llaman “planeta enano” o “planetoide”, lo cual podrá tener sus más respetables razones aunque el común de los mortales no las entendamos (o no nos interese entenderlas). Más información al respecto ver aquí.

De todos modos hay quien hará pingues ganancias con el cambio. Me refiero a los editores de libros (desde los más sofisticados manuales astronómicos hasta los manuales escolares) ya que hay que eliminar del mercado los que tienen a Plutón como planeta y modificarlos convenientemente con las novedades estelares del momento. “Economía” astronómica podríamos denominarlo con cierta ironía de nuestra parte.

Los que no están muy conformes con la resolución de la Unión Astronómica Internacional son los diputados de la Asamblea de Senadores del Estado de Ilinois, lugar donde nació el descubridor del ex planeta, el astrónomo Clyde Tombaugh, quien de esta forma fue “desagraviado” por el legislativo estatal. Cada uno con su tema, y con su propia “economía astronómica” (el cambio de estatus traería ingentes pérdidas monetarias a Illinois).

Pero lo insólito es que la ley aprobada dice expresamente que “al menos cuando Plutón cruce los cielos nocturnos del Estado de Illinois será considerado oficialmente un planeta” Al mismo tiempo declaran que el 13 de marzo sea considerado oficialmente “el día de Plutón". Si no me creen, aquí les dejo el Link con el texto (en inglés, lógicamente) de la resolución y a continuación la parte resolutiva del texto:

“RESOLVED, BY THE SENATE OF THE NINETY-SIXTH GENERAL ASSEMBLY OF THE STATE OF ILLINOIS, that as Pluto passes overhead through Illinois' night skies, that it be reestablished with full planetary status, and that March 13, 2009, be declared "Pluto Day" in the State of Illinois in honor of the date its discovery was announced in 1930”.

Pero más insólitas fueron las declaraciones del jefe del “Comité de definición” de la UAI, Owen Gingerich, cuando dijo: "Ahora tenemos planetas enanos que de hecho no son planetas. Considero que esto es una catástrofe lingüística".

Y después los argentinos nos creemos que sólo en nuestro país ocurren cosas insólitas. Sinceramente, yo le hago “el aguante” a Plutón, el de la órbita descarriada, el de la luna casi tan grande como él (Caronte), el señor del Hades (destino), el que era hijo de Saturno y Ops, y esposo de Proserpina, a quien raptó para casarse con ella, y que se afligió tanto que provocó el invierno, el dios del “inframundo”, el más despiadado y temido de todos los dioses griegos. El que estuvo ahí miles de millones de años antes que la UAI existiera y que seguirá estando ahí cuando en la Tierra no quede ni Wall-E. Y porque como todos vamos a ir a parar algún día a Plutón, para caerle simpático y me haga el infierno un poco menos caliente y sofocante que a los astrónomos que osaron degradarlo.

sábado 21 de marzo de 2009

¿Qué es un dispositivo?

Michel Foucault: Lo que trato de indicar con este nombre es, en primer lugar, un conjunto resueltamente heterogéneo que incluye discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas, brevemente, lo dicho y también lo no-dicho, éstos son los elementos del dispositivo. El dispositivo mismo es la red que se establece entre estos elementos… por dispositivo, entiendo una especie -digamos- de formación que tuvo por función mayor responder a una emergencia en un determinado momento. El dispositivo tiene pues una función estratégica dominante.... El dispositivo está siempre inscripto en un juego de poder… Lo que llamo dispositivo es mucho un caso mucho más general que la episteme. O, más bien, la episteme es un dispositivo especialmente discursivo, a diferencia del dispositivo que es discursivo y no discursivo. Ver más AQUI.

Giorgio Agamben: Generalizando ulteriormente la ya amplísima clase de los dispositivos foucaultianos, llamaré literalmente dispositivo cualquier cosa que tenga de algún modo la capacidad de capturar, orientar, determinar, interceptar, modelar, controlar y asegurar los gestos, las conductas, las opiniones y los discursos de los seres vivientes. No solamente, por lo tanto, las prisiones, los manicomios, el panóptico, las escuelas, la confesión, las fábricas, las disciplinas, las medidas jurídicas, etc., cuya conexión con el poder es en cierto sentido evidente, sino también la lapicera, la escritura, la literatura, la filosofía, la agricultura, el cigarrillo, la navegación, las computadoras, los celulares y – por qué no - el lenguaje mismo, que es quizás el más antiguo de los dispositivos, en el que millares y millares de años un primate – probablemente sin darse cuenta de las consecuencias que se seguirían – tuvo la inconciencia de dejarse capturar… En este sentido, por ejemplo, un mismo individuo, una misma sustancia, puede ser el lugar de múltiples procesos de subjetivación: el usuario de celulares, el navegador en Internet, el escritor de cuentos, el apasionado del tango, el no-global, etc., etc. A la inmensa proliferación de dispositivos que define la fase presente del capitalismo, hace frente una igualmente inmensa proliferación de procesos de subjetivación. Ello puede dar la impresión de que la categoría de subjetividad, en nuestro tiempo, vacila y pierde consistencia, pero se trata, para ser precisos, no de una cancelación o de una superación, sino de una diseminación que acrecienta el aspecto de mascarada que siempre acompañó a toda identidad personal. No sería probablemente errado definir la fase extrema del desarrollo capitalista que estamos viviendo como una gigantesca acumulación y proliferación de dispositivos. Ciertamente, desde que apareció el homo sapiens hubo dispositivos, pero se diría que hoy no hay un solo instante en la vida de los individuos que no esté modelado, contaminado o controlado por algún dispositivo.

Gilles Deleuze: Las dos primeras dimensiones de un dispositivo, o las que Foucault distingue en primer término, son curvas de visibilidad y curvas de enunciación. Lo cierto es que los dispositivos son como las máquinas de Raymond Roussel, según las analiza Foucault; son máquinas para hacer ver y para hacer hablar. La visibilidad no se refiere a una luz en general que iluminara objetos preexistentes; está hecha de líneas de luz que forman figuras variables e inseparables de este o aquel dispositivo. Cada dispositivo tiene su régimen de luz, la manera en que ésta cae, se esfuma, se difunde, al distribuir lo visible y lo invisible, al hacer nacer o desaparecer el objeto que no existe sin ella. No es sólo pintura, sino que es también arquitectura; tal es el "dispositivo prisión" como máquina óptica para ver sin ser visto. Si hay una historicidad de los dispositivos, ella es la historicidad de los regímenes de luz, pero es también la de los regímenes de enunciación. Pues las enunciaciones a su vez remiten a líneas de enunciación en las que se distribuyen las posiciones diferenciales de sus elementos; y, si las curvas son ellas mismas enunciaciones, lo son porque las enunciaciones son curvas que distribuyen variables y porque una ciencia en un determinado momento o un género literario o un estado del derecho o un movimiento social se definen precisamente por regímenes de enunciaciones. No son ni sujetos ni objetos, sino regímenes que hay que definir en el caso de lo visible y en el caso de lo enunciable, con sus derivaciones, sus transformaciones, sus mutaciones. Y en cada dispositivo las líneas atraviesan umbrales en función de los cuales son estéticas, científicas, políticas, etcétera.

Zygmunt Bauman: El panóptico –el mayor instrumento destinado a mantener a la gente junta en lo que se ha denominado ‘sociedad’- ha sido reemplazado gradualmente por el sinóptico: en vez de unos pocos que observan a muchos, ahora son muchos los que observan a unos pocos. La mayoría no tiene más alternativa que mirar: al carecer de fuentes de instrucción en cuanto a las virtudes públicas, buscan motivación para los esfuerzos vitales tan solo en los ejemplos disponibles de hazañas privadas y sus recompensas. Y por eso miran voluntariamente, con entusiasmo, y exigen en voz alta y claramente que haya más cosas similares para ver… Los grandes y famosos (grandes por famosos) ya no aspiran al poder pastoral y, por lo tanto, ya no ofrecen instrucción sobre las virtudes públicas; el último servicio que pueden prestar a sus antiguos fieles es exhibir sus propias vidas como objeto de admiración, pero también como objeto de aspiración y de imitación. El sinóptico refleja el acto de desaparición de lo público, la invasión de la esfera pública por la privada, su conquista, su ocupación y su gradual pero incesante colonización.


Luis García Fanlo: Por dispositivo designo un conjunto de prácticas, saberes, medidas, instituciones, reglas, procedimientos, y aparatos tecnológicos, cuyo objetivo es administrar, gobernar, controlar, capturar, determinar, modelar, asegurar, vigilar, y orientar, en un sentido que se supone útil, los comportamientos, deseos, gestos, sentimientos, y pensamientos de los individuos, sometiéndolos a múltiples procesos de subjetivación e inscribiendo en los cuerpos esas posiciones de sujeto. El dispositivo define un campo de visibilidad que produce prácticas no-discursivas, y un régimen de enunciación que produce prácticas discursivas en todos los individuos que son capturados, en función de la lógica tecnológica en el que funciona: dispositivos panópticos y sinópticos. Cada tecnología organiza el funcionamiento de los dispositivos en forma de red.

jueves 19 de marzo de 2009

Gilberto Manhattan Ruiz

El "Ministro de Ahorro Postal", el excelentísimo Gilberto Manhattan Ruiz nos habla de la argentinidad "al palo" y "a los palos".



Argentina: Estado de excepción

ARTICULO 1º.- Fíjase, por única vez y con carácter excepcional, en virtud de la profundidad y extensión de la crisis económica internacional, el día 28 de junio de 2009, como fecha para las elecciones de DIPUTADOS NACIONALES para el período 2009-2013 y, en los distritos que corresponda, para las elecciones de SENADORES DE LA NACIÓN para el período 2009-2015.

ARTICULO 5°.- Suspéndese, por única vez, lo dispuesto en el artículo 53 del Código Electoral Nacional, aprobado por la Ley Nº 19.945 (t.o. por Decreto Nº 2135 del 18 de agosto de 1983) y sus modificatorias, para la elección de DIPUTADOS y SENADORES NACIONALES a celebrarse el 28 de junio de 2009.

ARTICULO 6º.- Suspéndese, por esta única vez, la aplicación del plazo previsto en el artículo 26 del Código Electoral Nacional, aprobado por la Ley Nº 19.945 (t.o. por Decreto Nº 2135 del 18 de agosto de 1983) y sus modificatorias, sustituyéndolo por lo establecido en el cronograma del ANEXO I.

"La tradición de los oprimidos nos enseña que el ‘estado de excepción’ en el cual vivimos es la regla" (Walter Benjamin)

Suele decirse que “la excepción hace a la regla”, o que “la excepción confirma la regla”. Seguramente los que inventaron estas ingeniosas frases que pueblan el sentido común de los argentinos –y que sirven a diario para justificar todo tipo de excepcionalidades- no fue otra que la autodenominada “clase dirigente” del país. Porque si de excepciones “por única vez” y dadas “circunstancias extraordinarias” se “suspende transitoriamente” una ley vigente, no estamos hablando de excepciones sino de reglas.

Aquí la regla es la excepción y por lo tanto, al revés del sentido común, podemos decir que “la regla hace a la excepción”. No se trata de una anomalía, sino del modo de ser de las cosas en una sociedad cuya “clase dirigente” ha gobernado – de 1810 a la fecha- administrando ilegalismos de todo tipo. Y como decía el sociólogo Carlos Octavio Bunge, allá por 1910, si la “clase directora” no puede respetar las reglas que pretende imponer al conjunto de la sociedad mal puede pedirse que la sociedad en su conjunto sea punible por apropiarse del ejemplo y obrar en consecuencia. Justificaciones siempre hay a la orden del día y cada quien argumenta inventando una “situación extraordinaria” conveniente a sus fines.

El recurso a la “salvación de la patria” o a la preservación de los “intereses de la Nación” no es, sin embargo, un invento argentino sino un invento burgués: ya lo decía Marx hace más de 150 años, cuando escribía que la burguesía dicta leyes para ser aplicadas a la clase trabajadora y el pueblo pero nunca para sí misma. Ni en Argentina, ni en ningún otro país del mundo. Desnaturalicemos, no compremos el discurso de los que viven rompiendo las reglas y que no se cansan de repetir “que esto en Alemania o Japón no pasaría”. Es lo que Giorgio Agamben denomina “estado de excepción” para conceptualizar la forma en que el régimen democrático viola sistemáticamente la propia democracia con el fin de “salvar a la democracia”. Eso sí, el Parlamento vota las leyes de excepción. Y los que hoy se oponen al adelantamiento de las elecciones son los que ayer las adelantaron con los mismos motivos y justificaciones que utiliza hoy el actual gobierno.

La particularidad argentina no reside entonces en el “estado de excepción” sino en que opera hace sólo 25 años, y entonces parece “algo nuevo”. Pero si analizamos la historia política argentina del siglo XIX y XX –en aquellos períodos en que no había dictaduras militares- registraremos que siempre los períodos democráticos asumieron la forma del estado de excepción. ¿Qué otra cosa fue sino la así llamada “década infame”?, ¿O el yrigoyenismo?, ¿O el peronismo?, ¿O el período de proscripción peronista en las décadas del ’50 al 60? ¿O en el siglo XIX los gobiernos de Roca a Sáenz Peña? Eso sí. El estado de excepción es siempre de clase. “Al palo” cuando es usado por quienes ejercen el poder y “a los palos” cuando es usado contra los que resisten y se oponen al ejercicio del poder. Siempre se trata de defender la sociedad… burguesa.

Entonces… ni a favor ni en contra, sino todo lo contrario.

lunes 16 de marzo de 2009

Marca de Radio: Aliverti entrevista a Fanlo

Ya está disponible en el sitio web del programa “Marca de Radio” el audio con la entrevista que me hizo Eduardo Aliverti el sábado 14 de marzo en Radio La Red de la Ciudad de Buenos Aires, en la que conversamos sobre la sociología de la argentinidad y que Eduardo sagazmente tituló "La dominación al palo".

Ingresar en:

http://www.marcaderadio.com.ar/
(Día 14 de marzo de 2009, "bloque 6")

sábado 14 de marzo de 2009

Argentinidade / Regime de Verdade

A “argentinidade” está estruturada como um regime de verdade. Uma verdade que define quem é argentino, o que é ser argentino, como é ser argentino, como se chega a ser argentino e todos seus opostos. De maneira que existe uma verdade do “fazer-ser” argentino que finalmente faz existir o argentino. A “argentinidade” como regime de verdade é então um regime particular de enunciação e visibilidade própria do argentino. É uma lógica da “argentinidade” que define o modo em que funciona o “fazer-ser” argentino.

A “argentinidade” produz sujeitos argentinos e os sujeitos argentinos produzem “argentinidade”, já que a verdade não opera como um mandato fixo de uma vez para sempre. A verdade opera como definição de campos possíveis de práticas e experiências que sempre estão situadas espacial, temporal, social e historicamente.

O regime não constitui uma estrutura e sim uma configuração estrutural que toma como domínios de referência o que os indivíduos fazem e o modo em que o fazem produzindo uma atitude. Isto é, uma disposição prática que assume a forma de um modo de pensar e sentir, uma maneira de atuar e conduzir-se que significa para o indivíduo uma relação de pertinência ao coletivo social. Ter uma atitude argentina é pertencer à sociedade argentina em tanto argentino verdadeiro.

Como estudar os modos através dos quais os argentinos foram (e são) levados a reconhecer-se como sujeitos argentinos portadores de uma “argentinidade”?
Fazer uma genealogia deste problema não consiste em fazer uma história dos sucessivos conceitos da “argentinidade”. Porém, consiste em analisar as práticas mediante as quais os argentinos se viram levados a prestar atenção para eles mesmos, a descobrir-se, a reconhecer-se, e a declarar-se argentinos. É a genealogia da “argentinidade” inscrita no corpo.

O corpo é superfície de emergência e superfície de inscrição, está aprisionado por regimes de enunciação e visibilidade que o atravessam, moldados por ritmos de trabalho, regimes de alimentação, normas e valores, hábitos, leis e morais. Também existem máquinas de inscrição que chamamos dispositivos.

O que os dispositivos inscrevem no corpo são regras a partir das quais estabelecem formas e modos de ser e fazer baseados em regularidades. Regularidade não é homogeneidade, regularidade significa diferenças organizadas, estandarizadas, e submetidas à mesma ordem de regras de funcionamento. É dizer, que um dispositivo não produz autômatas nem reduz a sua mínima expressão as diferenças, muito pelo contrário, estabelece um campo possível de variações, disperções e transformações.

As regras constroem uma corporalidade, como modo de levar o corpo que não só é anatómico (gestos, posturas, marcas, posições, etc., isto é, uma “hexis corporal”), mas também cultural (um modo de comer, vestir, amar, odiar, desejar, isto é, um “ethos corporal”) e topológico (uma localização do corpo num espaço ou território social determinado, localizado e num tempo determinado (época histórica, idade biológica).

Inscrevem-se habilidades e, ao mesmo tempo, disposições para aceitar como normais o exercício dessas habilidades; inscrevem-se capacidades, empatías, hábitos, rotinas, rituais, cerimónias, sensibilidades, “em ato”, “de fato”, que incluem a possibilidade mesma de sua modificação (hábito de mudar hábitos). Inscrevem-se necessidades e procedimentos para satisfazer essas necessidades, padrões de conduta.

A “argentinidade”, então, não é como uma vestimenta que porta o corpo, o corpo mesmo dos argentinos que pode revestir-se, como vestimenta, todo um sem fim de “identidades”. De modo que a “argentinidade” não é uma “identidade” é uma forma cujo conteúdo adota identidades.
Traducción al portugués: Ariel Sigal.

Argentinidad / Régimen de Verdad

La argentinidad está estructurada como un régimen de verdad. La verdad que define quién es argentino, qué es ser argentino, cómo es ser argentino y cómo se puede llegar a serlo, y todos sus contrarios. De modo que existe una verdad del hacer-ser argentino que hace existir lo argentino. La argentinidad como régimen de verdad significa entonces un régimen particular de enunciación y visibilidad propio “de lo argentino”, y una lógica de la argentinidad que define el modo en que funciona el “hacer-ser argentino”.

La argentinidad produce sujetos argentinos y los sujetos argentinos producen argentinidad, ya que la verdad no opera como un mandato fijo y dado de una vez y para siempre sino como la definición de campos posibles de prácticas y experiencias que siempre están situadas espacial, temporal, social e históricamente. No constituye una estructura sino una configuración estructural que toma como dominios de referencia lo que los individuos hacen y el modo en que lo hacen produciendo una actitud, es decir, una disposición práctica que asume la forma de un modo de pensar y de sentir, una manera de actuar y de conducirse que marca en el individuo una relación de pertenencia con un colectivo social. Tener una actitud argentina implica pertenecer a la sociedad argentina en tanto argentino verdadero.

¿Cómo encarar el estudio de los modos a través de los cuales los argentinos fueron (y son) llevados a reconocerse como sujetos argentinos portadores de una argentinidad? Hacer una genealogía de este problema no consiste en hacer una historia de los sucesivos conceptos de la argentinidad sino de analizar las prácticas mediante las cuales los argentinos se vieron llevados a prestarse atención a ellos mismos, a descubrirse, a reconocerse, y a declararse argentinos. Es la genealogía de la argentinidad inscripta en el cuerpo.

El cuerpo es superficie de emergencia y superficie de inscripción, está aprisionado por regímenes de enunciación y visibilidad que lo atraviesan, moldeado por ritmos de trabajo, regimenes de alimentación, normas y valores, hábitos, leyes morales. Existen máquinas de inscripción que llamo dispositivos.

Lo que los dispositivos inscriben en el cuerpo son reglas a partir de las cuales establecer formas y modos de ser y hacer basados en regularidades. Regularidad no es homogeneidad, regularidad significa diferencias organizadas, estandarizadas, y sometidas a un mismo orden de reglas de funcionamiento. Es decir, que un dispositivo no produce autómatas ni reduce a su mínima expresión las diferencias sino, por el contrario, establece un campo posible de variaciones, dispersiones y transformaciones.

Las reglas construyen una corporalidad, entendida como un modo de llevar el cuerpo que no solo es anatómico (gestos, posturas, marcas, posiciones, etc., es decir, una hexis corporal), sino también cultural (un modo de comer, vestir, amar, odiar, desear, es decir, un ethos corporal) y topológico (un emplazamiento del cuerpo en un espacio o territorio social determinado, localizado, y en un tiempo determinado (época histórica, edad biológica).

Se inscriben habilidades y, al mismo tiempo, disposiciones para aceptar como normales el ejercicio de esas habilidades; se inscriben capacidades, empatías, hábitos, rutinas, rituales, ceremonias, sensibilidades, “en acto”, “de hecho”, que incluyen la posibilidad misma de su modificación (hábito de cambiar hábitos). Se inscriben necesidades y procedimientos para satisfacer esas necesidades, patrones de conducta.

La argentinidad, entonces, no es como una vestimenta que porta el cuerpo sino el cuerpo mismo de los argentinos que puede revestirse, como vestimenta, todo un sin fin de “identidades”. De modo que la argentinidad no es una “identidad” sino una forma cuyo contenido adopta identidades.

viernes 13 de marzo de 2009

Operación Triunfo 2009

El anunciado retorno del reality-game "Gran Hermano" deberá esperar hasta el segundo semestre de 2009, aunque tendremos la oportunidad de tener un “adelanto” con la renovada estructura que nos ofrecerá, a partir del 15 de marzo, el programa "Operación Triunfo". Es que el tradicional formato del “concurso de cantantes” acoplará algunas características de "Gran Hermano": habrá encierro (no en la “casa” sino en la “academia”), habrá nominaciones por parte de los participantes; y habrá transmisión continua por un canal de cable (aún no se ha confirmado por cual señal y bajo qué condiciones). De modo que esta edición de "Operación Triunfo" puede ser considerada, con rigor, como un reality show.

Lo que ocurre es que el éxito obtenido en 2008 por “Talento Argentino” profundizó uno de los principales problemas por los que atraviesa el formato de “Gran Hermano” en la Argentina: los participantes quieren ser “famosos” y alcanzar la “fama” a través de la exposición mediática de algún talento artístico y no meramente por la “exposición” de sus vidas a cambio de un premio monetario. Al mismo tiempo, “Talento Argentino” también demostró que la audiencia tiene actualmente una preferencia por los anónimos participantes “comunes y corrientes” antes que por figuras mediáticas de segunda o tercera línea (como viene ocurriendo con “Bailando” y “Patinando”).

En la Argentina no es nueva esta búsqueda de “fama” asociada a los medios de comunicación y a la vocación artística: ya en las décadas de 1920 y 1930 decenas de jóvenes se agolpaban en las puertas de las emisoras radiales buscando “hacerse ver” para “ser famoso” y trabajar como “artista”. También de esa época data la aceptación del género por parte de las grandes audiencias.

Seguramente el programa tendrá altos raitings y congregará en las Provincias –de manera cada vez menos espontánea pero igualmente masiva- enormes masas de público. Pero… ¿cuál será el impacto que tendrá sobre una futura emisión de "Gran Hermano"? ¿Será el fin del formato en la Argentina? Veremos. Lo que sí es cierto es que tanto en términos de participación de la audiencia como en las expectativas de los participantes el mostrar sus vidas sólo por un premio monetario ya no es algo tan atractivo como ocurre en casi el resto del planeta. De todos modos no hay que llamarse a engaño, ya que la fama que generan estos formatos –aún cuando gente talentosa pasa por ellos- es puro cuento y como viene se va… pero parece que todavía los aspirantes a famosos no han tomado nota.

Pero ese no es mi objeto de investigación, sino los efectos de poder, saber y verdad que produce el dispositivo televisivo.

miércoles 11 de marzo de 2009

Pedro V. Mazzocco

Durante las décadas de 1920 y 1930 en la Argentina, las investigaciones científicas relacionadas con el campo de la fisiología, la endocrinología y la bioquímica se institucionalizaron en el marco de las Universidades Públicas y alcanzaron un notable reconocimiento internacional. En particular se destaca el trabajo realizado por Bernardo Houssay (Premio Nobel de Medicina en 1947) al frente del Instituto de Fisiología de la Universidad de Buenos Aires, y también se recuerda al científico Salvador Mazza por sus investigaciones sobre la enfermedad de Chagas. Uno de los más destacados miembros del equipo de investigación de Houssay fue Pedro V. Mazzocco (1891-1965) a quien yo conocí en mi niñez como “el tío Pedro”.

Claro está, Pedro Mazzocco era hermano de mi abuelo materno, el Ingeniero Segundo Cándido Mazzocco, experto en seguridad industrial; su familia, oriunda de Italia, llegó a la Argentina con la gran inmigración de fines del siglo XIX y principios del XX y se radicó en la Provincia de Salta.

Allí, en Salta, Pedro Mazzocco llevó adelante experimentos tendientes a develar lo que en la década de 1920 todavía era un misterio, a saber, ¿existía alguna relación entre el “bocio endémico” y la “enfermedad de Chagas”? Por ejemplo, en 1920, Houssay en el Journal of the American Medical Association, planteaba el problema de la siguiente forma debatiendo con el experto Krauss:

“Se ha discutido mucho sobre esa enfermedad. En el Brasil se aceptó sin discusión hasta hace poco que el bocio endémico era causado por el Tripanosoma Cruzi descubierto por Chagas. Krauss y sus colaboradores señalaron que en la Argentina se encontraba bocio en parajes donde existía “triatoma infestans”, insecto transmisor de ese Tripanosoma, pero al lado mismo de esos puntos podía encontrarse el insecto infectado por el tripanosoma y no existía, sin embargo, la enfermedad humana”.

De modo que Mazzocco y Mazza se abocaron a resolver la cuestión, el primero convirtiéndose en experto en bocio endémico y el segundo en la enfermedad de Chagas.

Pedro V. Mazzocco estudió el contenido de yodo en la tiroides de sujetos humanos, el agua, la tierra y los principales alimentos de la Provincia de Salta, y realizó algunos estudios similares en la región del Litoral, en 1924. Fruto de esas investigaciones y las realizadas por Mazza descubrieron que era inexistente la asociación entre ambas enfermedades ya que no eran causadas por el mismo agente patógeno, por lo que el estudio del hipertiroidismo avanzó notablemente.

Los trabajos de Mazzocco fueron presentados en la Quinta Reunión de la Sociedad Argentina de Patología Regional del Norte, en 1929 en Jujuy, y publicados ese mismo año en la Revista de la Sociedad Argentina de Biología. Colaboraba con Mazzocco el científico Arias Aranda. Asimismo, Mazzocco y Mazza hicieron nuevas mediciones comparadas de yodo en hombres y perros enfermos de bocio en la Provincia de Jujuy y población sana tanto de San Salvador de Jujuy como de la ciudad de Buenos Aires. En 1931 publicaron en forma conjunta los resultados. Posteriormente los estudios realizados significaron importantes avances en el campo de la endocrinología y la diabetes.

Quedó establecido que el bocio era causado por una deficiente o excesiva cantidad de yodo en el cuerpo lo que provocaba el aumento de la glándula tiroides: el problema estaba en el agua potable y en los alimentos –en particular los envasados y en la producción de sal- y no en un agente patógeno biológico. El descubrimiento tuvo un efecto en la industria alimenticia y en el tratamiento químico del agua potable, con lo cual la enfermedad perdió su carácter de endémico, para 1955 estaba prácticamente erradicado y hoy son raros los casos en el país. En el mundo todavía afecta a casi 200 millones de personas.

Mi memoria no recuerda al “tío Pedro” que falleció en 1965, pero sí recuerdo vivamente nuestras visitas a la “tía Rosa” en su casa de Villa del Parque no solo por las tortas y dulces que preparaba para mí y mis hermanos sino porque a veces nos dejaba “explorar” el abandonado laboratorio que todavía existía en la casa. Recuerdo que motivado por esas furtivas visitas al laboratorio, le pedí a mi padre que me regalara un “juego de química” y durante algún tiempo imaginé convertirme en químico o biólogo. Pero un día recuerdo que “el juego de química” provocó algún tipo de “efecto no deseado”, y “penitencia” de por medio desaparecieron tanto mis tubos de ensayo como mi prematura y malograda afición por la ciencia experimental.


La bibliografía de Pedro V. Mazzocco así como un relato científico detallado sobre sus investigaciones y las del equipo de Bernardo Houssay se encuentran en el excelente trabajo de Adriana Feld (UNSAM) y Analía Busala (UBA): “Investigación y profilaxis del bocio endémico en la Argentina (1916-1958)”



También recomiendo la lectura de Ariel Barrios Medina sobre la historia del doctorado en Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, donde también se dan detalles del trabajo de Mazzocco que puede consultarse aquí.



Para el artículo de Mazzocco publicado en la Revista de la Sociedad Argentina de Biología, Número 42, Abril, 1966, ver aquí.



Además, sobre el “Estado actual de los relevamientos de bocio endémico”, consultar aquí.


Otra bibliografía, pero no digitalizada, es la siguiente:

Mazza, Salvador y Mazzocco, Pedro (1931), "Yodemia comparada de hombres y perros bociosos de Jujuy con normales de esta ciudad y de Buenos Aires", en Séptima Reunión de la Sociedad Argentina de Patología Regional del Norte, Tucumán, página 159.

Mazzocco, Pedro y Arias Aranda, C. (1930), "Contenido de yodo de la tiroides de ovinos en Salta y Litoral", en La Semana Médica, Número 37, página 366.





En la foto: Instituto de Fisiología de la Universidad de Buenos Aires, 1928. Houssay y sus colaboradores reunidos en el Instituto, a la hora del té. Houssay sentado a la cabecera de la mesa, a su derecha, Ciro Turido Rietti, Dora Potick y un colaborador no identificado; a su izquierda, Argentina Artundo, y Pedro Mazzocco (identificado con un círculo).

martes 10 de marzo de 2009

Marca de Radio

El próximo sábado 14/3 voy a estar como invitado en el programa "Marca de Radio" que se emite por Radio "La Red", en AM 910 de 10 a 13 horas, para ser entrevistado por Eduardo Aliverti, con quien conversaré sobre "la argentinidad".
Los invito a que me acompañen.
También se puede escuchar por internet en el siguiente sitio web:http://www.uol.com.ar/lared/grilla.htm

lunes 9 de marzo de 2009

Tito Grey / Mary Mut


A la memoria de Ernesto José García Fanlo
(La Plata, 30 de octubre 1929 – Buenos Aires, 3 de enero de 1993)

A la memoria de Luisa Fanlo



Los diez años que van desde mediados de la década del ‘40 a mediados de la del ’50 (los años del peronismo), Buenos Aires se convirtió en un punto de irradiación no sólo de la industria cinematográfica sino también de la industria radiofónica y musical hacia el resto de América Latina. En el caso de los géneros musicales el tango y la “música romántica”, en particular el “bolero”, fueron los géneros que mayor cantidad de artistas y audiencias convocaron. Cantantes mexicanos, colombianos, cubanos, puertorriqueños, chilenos, venezolanos convergían en Buenos Aires con cantantes argentinos, algunos con fama, otros en busca de la consagración que solo podía dar la Reina del Plata. Como hoy es Hollywood para un actor de cine, o Nueva York para ser cantante o actor de teatro.

Tito Grey fue uno de los jóvenes cantantes argentinos que formó parte de ese movimiento musical consagrado a la “música romántica”, el bolero, el vals, el mambo, y el melódico, alcanzando su mayor éxito entre mediados de los ’40 y los ’50 del siglo XX. Con solo 21 años, ya había grabado discos simples y “long play” en los principales sellos discográficos del país: Music Hall, Odeón, RCA Víctor, TK, y Pampa, tanto en “78” como en el novedoso formato de “33”. También cantaba en los programas musicales que emitía Radio Splendid, con público en el estudio, y lo hacía acompañado por las principales orquestas de la época: Majestic, Vlady, Indiana, etc.









Conoció y fue amigo del famoso cantante mexicano Genaro Salinas quien le grabó uno de sus temas, “Imposible Será”, un bolero que se hizo famoso en toda Latinoamérica, y entabló amistad con el cantante y compositor Antonio Prieto.

Tito Grey interpretaba los temas y Mary Mut, su madre, una concertista de piano que en su juventud había sido una exitosa cantante internacional de Opera, las musicalizaba; ambos escribían las letras. Mary Mut era el seudónimo de Luisa Fanlo (mi abuela paterna) y Tito Grey el seudónimo de Ernesto José García Fanlo (mi padre). Su padre, Ernesto García Posse, fue su representante artístico.

El registro de la Sociedad Argentina de Autores, Intérpretes y Compositores (SADAIC), que puede ser consultado hoy por Internet, documenta 13 obras escritas por Tito Grey y compuestas musicalmente por Mary Mut (con derechos reservados hasta el año 2023 según las leyes vigentes en Argentina). No sé por qué solo 13 temas, porque fueron muchos más según puedo verificar en los discos que todavía conserva mi madre.




De todos modos vale la pena recordar algunos de esos títulos que hicieron furor entre las muchachas de la época: “Así son tus ojos”, “Bruma”, “Como se juega al amor”, “Es posible”, “Gotitas de miel”, “Imposible Será”, “Luna tormentosa”, “Madre del alma”, “Mala suerte”, “No te olvidé”, “Sentimental”, “Sí”, “Tú no sabes nada”. También, desde luego, interpretó temas de otros compositores como “Gardenia azul” (Blue), “Una canción nomás” (Bolero), “Donde está la Luna” (Mambo).





Además de cantautor, el joven Tito Grey era un apasionado del cine y la novela negra, las pinturas de Salvador Dalí, la literatura gauchesca (lo que seguramente venía por el lado de su padre), y los cuentos de Edgar Allan Poe y Oscar Wilde. Su cuento favorito era, lógicamente, “La importancia de llamarse Ernesto”.

La carrera artística de Tito Grey se interrumpió prematuramente cuando también prematuramente su madre falleció. Mi padre nunca pudo sobreponerse y para él el mundo de la música dejó de tener sentido. Nunca más volvió a cantar.


Tito Grey, Mary Mut, Genaro Salinas
http://www.pagepoint2.com/songs/show/1133133

Tito Grey en Archivo Difilm
http://www.difilm.com.ar/fotografias/g/greytito.htm

Obras de Tito Grey y Mary Mut registradas en SADAIC
http://www.sadaic.org.ar/?capituloid=32&capitulotitulo=Base%20de%20Obras&subcapituloid=&subcapitulotitulo=&load=obras.base

Biografía de Genaro Salinas
http://es.wikipedia.org/wiki/Genaro_Salinas

Historia del Bolero
http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2007/03/03/u-01373135.htm

Historia del Bolero en Latinoamérica
http://www.analitica.com/va/hispanica/9288877.asp

domingo 8 de marzo de 2009

Ley de Residencia: Indeseables y peligrosos


El texto del sociólogo Maximiliano Arecco, “La construcción de obreros argentinos. El Diario La Nación y la Ley de Residencia”, publicado en Revista Discurso y Argentinidad, constituye un ejercicio genealógico cuyo propósito es describir las formas en que opera la gubernamentalidad entendida como un tipo particular de ejercicio del poder cuyo objetivo consiste en “conducir conductas”. El mérito de este artículo reside en que se articula la producción de poder “productivo” (la producción de subjetividad) con el ejercicio del poder coercitivo no como dos operaciones distintas sino como necesariamente acopladas la una con la otra. Transcribo el resumen del artículo y los invito a leer el texto completo.


“En 1902, el Congreso Nacional argentino aprueba la Ley de Residencia. El proyecto de esta Ley había sido presentado por Cané, casi cuatro años antes, como respuesta a la creciente conflictividad obrera, en el marco de la creciente ola inmigratoria que presenciaba Argentina. Los trabajadores comenzaban a organizarse y a luchar contra los atropellos de los sectores propietarios. En este sentido, la Ley de Residencia cumplía un doble propósito. Por un lado, permitía la expulsión del país de obreros extranjeros y, por el otro, dividía las filas de los trabajadores a partir de la construcción dicotómica “obreros argentinos, sanos, sumisos y buenos” y “obreros extranjeros, anarquistas, antipatriotas, revoltosos y enfermos”. En este trabajo, se analiza cómo el diario La Nación, en tanto parte de los dispositivos de saber-poder, intervino en la discusión sobre esta Ley, creando, a partir de efectos de realidad, no sólo las condiciones para la aprobación de la misma por el Congreso sino, también, representaciones subjetivas sobre la clase obrera argentina. El período a analizar es el comprendido por los seis meses previos a la votación de la Ley, es decir desde el 22 de Mayo de 1902 hasta la semana de su votación por el Congreso Nacional”

sábado 7 de marzo de 2009

Frost / Nixon (Ron Howard)


En 1977 el ex presidente Richard Nixon vende los derechos para someterse a una serie de entrevistas televisivas con el objetivo de “limpiar” su imagen y relanzarse en la política estadounidense; rompía así un silencio que había mantenido desde que el escándalo “Watergate” lo había obligado a convertirse en el primer presidente de los Estados Unidos en renunciar a su cargo. Nixon elige como interlocutor a un conocido animador de “talk shows” británico, David Frost, en el convencimiento de que podrá manejarlo a su antojo. Todo parece transitar por los carriles planeados por Nixon hasta que un acontecimiento casual es aprovechado por Frost para modificar la relación de fuerzas y quebrar a Nixon.

La película de Ron Howard “Frost/ Nixon” constituye la contracara de “W” de Oliver Stone (sobre la que ya opiné hace unas semanas en este blog): está basada en un hecho real, y busca recrear ese hecho real, pero a diferencia de “W” no pretende predicar “una verdad” para que el espectador se convierta en “creyente”. La ficción documental que nos presenta “Frost /Nixon” es inteligente y por sobre todas las cosas describe más que explica, y en eso reside su potencia crítica. Pero además, el tema central del filme es la televisión y la enorme potencia del discurso televisivo (el discurso hecho imagen) para revelar aquello que el lenguaje no dice. También muestra la complejidad del dispositivo que es la televisión y de los efectos de poder y verdad que produce en los televidentes, capaz de hacer realidad la mayor ficción o de convertir en ficción la más evidente verdad.

Como siempre digo, no le atribuyan al dispositivo una malévola capacidad de manejar a las personas, sino a qué tipo de relaciones de poder está sometido. Su poder reside en “hacer ver”, por lo tanto la cuestión política reside en quien o quienes son los que lo manejan y al servicio de qué intereses lo manejan. El éxito de David Frost consistió, tal vez, en lo que a primera vista parecía su mayor debilidad: ninguna cadena quería transmitir el evento, ninguna empresa quería aparecer anunciando y financiando el programa, todo el establishment del periodismo “serio” se burlara de él. Eso le permitió romper las reglas y hacer que un género aparentemente frívolo (el talk show) produjera una transgresión y derribara al monumental Nixon, cambiando radicalmente el campo televisivo, periodístico y político de la época.

Hizo ver al pueblo norteamericano al “otro Nixon” e hizo hablar a Nixon como nunca antes lo hubiera hecho.

Televisión: comedias familiares argentinas




El discurso televisivo sobre la argentinidad ha tenido en la “comedia familiar” uno de sus géneros privilegiados, por eso junto con la “telenovela” su estudio resulta prioritario para entender como la televisión produce ese tipo particular de subjetividad que es la argentinidad. La comedia familiar no solo ha sobrevivido a los cambios estructurales que han modificado las reglas, procedimientos, y estructuras subjetivas de la clase media y los sectores populares argentinos –a diferencia de la “novela” que hasta el momento no ha podido reactualizarse ni reconfigurarse para adaptarse a los cambios societales actuales- sino que ha logrado sostener la forma cambiando drásticamente el contenido.

De modo que desde “Los Pérez García”, programa radial que de alguna manera inauguró el tratamiento mediático de masas de la comedia familiar, a “Casados con hijos”, pasando por “La Familia Falcón”, “Los Campanelli”, “Los Benvenuto”, o “Son de Fierro” (por citar solo algunos ejemplos) ya como productos televisivos, el discurso positivista sobre “la célula básica de la sociedad” –que nació a principios del siglo XX- sigue constituyendo un fantástico productor-reproductor de formas de ser y de hacer que se acopla al dispositivo familiar para producirlo, reproducirlo y actualizarlo permanentemente.

Desde luego siempre es bueno recordar que la “comedia familiar” no refleja a la familia argentina sino que es precisamente el discurso de la comedia familiar el que produce y reproduce las posiciones de sujeto que constituyen a la familia argentina como tal. De modo que el dispositivo familiar tiene en el discurso televisivo una poderosa contratendencia a los procesos actuales de reconfiguración de las relaciones sociales familiares, que algunos sociólogos –a mi juicio equivocadamente- suelen caracterizar en términos de “disolución” de los lazos familiares.

Para entender como funciona actualmente la familia argentina, el estudio de los efectos de poder y verdad del discurso televisivo resulta tanto o mas importante que cualquier encuesta o medición. No se puede “medir” la subjetividad ni tampoco “encuestarla”. La ficción, en este caso, opera performativamente sobre la “realidad” al punto de que la dicotomía entre ficción y realidad se vuelve sociológicamente irrelevante.

Para aquellos interesados en profundizar en el tema recomiendo la lectura del trabajo de la socióloga Claudia Venturelli que publicamos en la Revista Discurso y argentinidad.






viernes 6 de marzo de 2009

Dictadura militar argentina (1976-1983)

La dictadura militar que asoló al país entre 1976 y 1983 condensó y llevó a su máxima expresión la práctica gubernamental basada en la vigilancia, castigo y control de los cuerpos, haciéndolos blanco de sus políticas de exterminio.

La “desaparición” de los cuerpos considerados subversivos (concepto en el que se subsumen todas las categorías eugenésicas que históricamente marcaron los cuerpos desviados que había que corregir o eliminar de la sociedad), los Centros Clandestinos de Detención, la aplicación sistemática de la tortura y el martirio sobre los cuerpos, y la apropiación de los hijos de los desaparecidos combinaron los principios de la eugenesia positiva y negativa en una única práctica represiva.

El alcance de estas políticas puede resumirse en la siguiente voz de orden: “Primero eliminaremos a los (cuerpos) subversivos, luego a los amigos de los subversivos, y finalmente a los indiferentes”. La “solución final” al problema de los cuerpos desviados adoptó la forma de la “desaparición” (eugenesia negativa): “Los desaparecidos son desaparecidos, no están, por eso son desaparecidos, nada se puede hacer al respecto”. Por otra parte, el principio de la eugenesia positiva se aplicó, siguiendo la interpretación de Vallejo Nagera y aplicada por la dictadura franquista contra los “comunistas”, con la política sistemática de apropiación de hijos a los que se podía curar de la enfermedad comunista de sus padres transplantándolos a un espacio familiar “saturado de moralidad”
.

Vallejo Nagera fue el principal asesor “científico” de la dictadura franquista en cuestiones de eugenesia, Jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares. Al finalizar la guerra civil española justificó la apropiación de hijos de “comunistas” y huérfanos de guerra por parte de familias tradicionales, católicas, y falangistas, legitimando dicha práctica en la eugenesia negativa.

"La idea de las íntimas relaciones entre marxismo e inferioridad mental ya la habíamos expuesto anteriormente en otros trabajos. La comprobación de nuestras hipótesis tiene enorme trascendencia político-social pues si militan en el marxismo de preferencia psicópatas anti-sociales, como es nuestra idea, la segregación de estos sujetos desde la infancia podría liberar a la sociedad de plaga tan terrible”, La locura en la guerra. Sicopatología de la guerra española, Valladolid, 1939. (Para un extenso informe sobre las prácticas de apropiación de niños y niñas en la España franquista recomendamos ver la investigación reproducida en el Diario “El Mundo” de España, del domingo 20 de enero de 2002, en www.elmundo.es/cronica/2002/111/1011609459.html )

Con el fin de la dictadura militar y el retorno democrático parece cerrarse el largo capítulo de la historia argentina en que las prácticas gubernamentales tuvieron como eje, para sostener el orden social, “la argentinidad inscripta en el cuerpo”.

Desde luego hay que evitar interpretar esta somera descripción como un proceso lineal, mecánico, determinista, cuya lógica sería la de “a cada causa su efecto”, y que se organizaría históricamente en etapas definidas y sucesivas. El proceso de producción de un cuerpo argentino verdadero, como todo proceso social, fue complejo, contradictorio, con predominio de superposición de modelos y por lo tanto de fuertes y acaloradas disputas políticas, sociales, ideológicas, científicas, culturales, y discursivas entre cada uno de los modelos propuestos.

Más que sucesivos, estos modelos siguieron un patrón de subsunción de los unos en los otros, con una fuerte impronta en la re-actualización de viejos discursos y la proliferación de efímeros modelos alternativos.

jueves 5 de marzo de 2009

Michel de Certeau: Artes de Hacer

(…) Desde un principio, entre espacio y lugar, planteo una distinción que delimitará campo. Un "lugar" es el orden (cualquiera que sea) según el cual los elementos se distribuyen en relaciones de coexistencia. Ahí pues se excluye la posibilidad para que dos cosas se encuentren en el mismo sitio. Ahí impera la ley de lo propio: los elementos considerados están unos al lado de otros, cada uno situado en un sitio “propio” y distinto que cada uno define. Un "lugar" es pues una configuración instantánea de posiciones. Implica una indicación de estabilidad…

Hay espacio en cuanto se toman en consideración los vectores de dirección, las cantidades de velocidad y la variable del tiempo. El "espacio" es un cruzamiento de movilidades. Está de alguna manera animado por el conjunto de movimientos que ahí se despliegan. "Espacio" es el efecto producido por las operaciones que lo orientan, lo circunstancian, lo temporalizan, y lo llevan a funcionar como una unidad polivalente de programas conflictivos o de proximidades contractuales…

El espacio es al lugar lo que se vuelve la palabra al ser articulada… En suma, el espacio es un lugar practicado. De esta forma, la calle geométricamente definida por el urbanismo se transforma en espacio por intervención de los caminantes. Igualmente, la lectura es el espacio producido por la práctica del lugar que constituye un sistema de signos: un escrito (…)

Michel de Certeau, La invención de lo cotidiano. Artes de hacer, (fragmento)

lunes 2 de marzo de 2009

Roberto DaMatta

A antropologia de um Brasil não oficial
Roberto DaMatta estuda elementos e ritos da cultura popular para entender o país

Roberto DaMatta é o quarto autor mais citado em trabalhos acadêmicos em ciências sociais no Brasil, atrás apenas de três pensadores estrangeiros, verdadeiros pilares da sociologia: Karl Marx, Max Weber e Pierre Bourdieu. Sua obra ultrapassa a fronteira da antropologia ao interpretar o Brasil em seus dilemas e ambigüidades. A partir da festa mais popular da cultura brasileira -- o carnaval --, DaMatta deixa de lado o Brasil 'oficial' e lança um novo olhar sobre o país, que põe em foco elementos geralmente deixados à margem dos estudos antropológicos.

Apesar de ter dedicado 15 anos de estudo à etnologia indígena, a vontade de desvendar o que o carnaval diz sobre a sociedade brasileira norteou a obra de DaMatta. Foi o primeiro a trazer à luz do pensamento antropológico elementos constituintes de nossa cultura que não eram levados a sério na academia -- como a malandragem, fantasias de carnaval e música popular. "Roberto DaMatta muda a percepção da pertinência da antropologia na vida das pessoas e consegue atingir um público mais amplo", observa Everardo Rocha, ex-aluno de DaMatta e hoje professor do Departamento de Comunicação Social da PUC/Rio.

Nascido em Niterói (RJ) a 29 de julho de 1936, Roberto DaMatta esteve durante praticamente toda a década de 1960 na Universidade de Harvard (EUA), onde concluiu mestrado e doutorado. Voltou ao Brasil em 1970, bastante crítico em relação ao marxismo crasso que havia aprendido e que, segundo ele, havia formado toda sua geração. "Resolvi fazer uma antropologia independente e paguei um preço por isso", conta DaMatta. O fato de não pertencer ao grupo de intelectuais de esquerda gerou antipatia e preconceito; chegaram a dizer que o antropólogo era um imitador de Gilberto Freyre. "Sou de outra época e tenho uma formação intelectual diferente", defende-se. "Tenho consciência para certos tipos de problemas metodológicos, epistemológicos e teóricos que resultaram em uma originalidade e sofisticação muito grandes em minha obra."

Autor de 11 livros, dentre eles o clássico Carnavais, malandros e heróis: para uma sociologia do dilema brasileiro, e de mais de uma centena de artigos científicos, atualmente ocupa a cátedra Reverendo Edmund P. Joyce de antropologia da Universidade de Notre Dame, em Indiana (EUA), onde leciona desde 1987. DaMatta vive entre os EUA e Niterói, onde passa sistematicamente alguns meses por ano. Foi em sua última passagem pelo país, em maio de 2002, que ele recebeu a reportagem da CH on-line.

Roberto DaMatta foi naturalista, auxiliar, pesquisador e professor do Museu Nacional da UFRJ de 1962 a 1987, onde chefiou o Departamento de Antropologia e coordenou o Programa de Pós-Graduação em Antropologia Social. Foi professor visitante nas universidades norte-americanas de Winsconsin-Madison e Califórnia-Berkeley e da universidade inglesa de Cambridge. Proferiu conferências nos principais centros de pesquisa e ensino de antropologia social da América, Europa, Ásia e África.

Recebeu o prêmio Casa Grande & Senzala do Instituto Joaquim Nabuco como a melhor interpretação do Brasil nos anos 1980 com o livro O que faz o brasil, Brasil?. Também recebeu a Ordem do Mérito Científico e a Ordem do Rio Branco no grau de Comendador. É membro do Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro, da Academia Brasileira de Ciências e da American Academy of Arts and Sciences.

Paula Americano
Ciência Hoje on-line


http://cienciahoje.uol.com.br/controlPanel/materia/view/1615

http://www.cienciahoy.org.ar/ln/hoy75/antropologia.htm

domingo 1 de marzo de 2009

Lost (Series TV): La isla de Lost


Tanto la literatura como la televisión y el cine, han recurrido frecuentemente a tramas narrativas cuyo escenario transcurría en una isla. No solo islas desiertas, sino también islas llenas de misterios, sedes de paraísos terrenales o de diabólicos experimentos, no-lugar al que arriban piratas, náufragos o viajeros míticos, temporales o celestiales. Sea la “Odisea” de Homero, el “Robinson Crusoe” de Daniel Defoe, “La isla del tesoro” de Robert Louis Stevenson, las satíricas “Isla de la fantasía” o “La isla de Gilligan”, la macabra “Isla del Dr. Moreau” de H. G. Wells, la misteriosa de “La invención de Morel” de nuestro Bioy Casares, la ridícula de “Naufrago”, o aquellas en que se perdía el famoso “Gulliver” de Jonathan Swift, y tantas otras más que ahora no recuerdo (ayúdeme lector a recordar otras islas famosas).

Por eso, que la historia de la serie de televisión “Lost” transcurra en una isla no es una novedad. La novedad de “Lost” no reside en el contenido sino en la forma del relato. Un relato que oscila entre la ciencia y la ficción, el espacio y el tiempo, y el adentro y el afuera. Digo oscila, y creo que digo bien, porque esta isla tiene la particularidad de estar “perdida” en el espacio y en el tiempo, es una isla que nunca está en ningún lugar y por eso es un no-lugar, fuera de toda coordenada espacio-temporal. Isla en eterno movimiento.

Pero no por ello ajena al mundo, porque el misterio de la isla es el misterio del mundo y porque nada se puede entender de esta isla sin entender sus extraños lazos con el mundo. Por eso, para entender lo que ocurre en esta isla no basta con saber sobre física cuántica, o viajes temporales, también hay que recurrir a los saberes que aportan cierta mística milenaria y una gran dosis de “sin-razón”.

Y aún más, porque debe ser el único relato “de islas” en el que los náufragos una vez rescatados y vueltos a la “civilización” deben retornar a la isla llevados por el destino, el azar, o la necesidad. Isla del eterno retorno.