Inicio hoy una serie de comentarios sobre los distintos usos políticos del Bicentenario de la Revolución de Mayo que como todos sabemos se conmemorará en mayo de 2010. El Gobierno de la Ciudad, desde luego, tiene su propio programa de festejos y una particular interpretación sobre la significación actual que hay que darle a tan magno acontecimiento y lo enuncia presentando y convocando a participar del Programa Puertas del Bicentenario cuyo objetivo declarado (ver sitio Web) es el siguiente: “El Programa del Bicentenario debe dedicarse a proponer e implementar acciones y obras que permitan a la Ciudad recibir el año 2010, año del bicentenario de la Revolución de Mayo, en condiciones óptimas” según establece el texto del Decreto Nº 419-GCABA-2006 (paradójicamente dictado bajo la gestión de Jorge Telerman y cuyo texto está disponible para lectura en el mismo sitio Web del GCBA).
Para “conmemorar” el Bicentenario y “preparar a la Ciudad” se crea una Unidad Ejecutora de Proyectos a cargo del “Ente Único Regulador de los Servicios Públicos” (ah, ¿existía?) con su respectiva planta de consultores, asesores, presupuesto, etc. utilizando el mismo formato que desde la década de 1990 sirve para terciarizar, privatizar y/o concesionar el usufructo de la propiedad pública al capital privado, que sería el único capaz de producir las “condiciones óptimas” para implementar “las acciones y obras” necesarias para que la conmemoración siga el ejemplo de situaciones similares realizadas “en las grandes capitales del mundo”.
Primera observación: traduciendo todo esto significa subsumir el Bicentenario a los intereses económicos de la “patria constructora” (de Shoppings, Torres, Complejos Puerto Madero, Hoteles, veredas, aceras, plazas, calles peatonales, etc.) que sostiene políticamente a la actual gestión del GCBA, y tomando el ejemplo de “las grandes capitales” –algo paradójico cuando se trata de un evento tan patrióticamente argentino-, lo que significa que podrán participar otras “patrias constructoras” en la construcción del negocio que provee nuestra argentinidad. Eso sí, todo centralizado bajo la única autoridad del señor Mauricio que es el dueño, no perdón, el Jefe de Gobierno de la Ciudad, eso por “razones de Estado” (a la pelotita, ¿vamos a la guerra?). ¿Como le llamo a esta práctica discursiva? Gubernamentalidad neoliberal para hacer negocios generando condiciones de aceptabilidad social apelando al patriotismo escolar.
Segunda observación: pero lo que no tiene precio es la declaración de principios de estas Puertas del Bicentenario, por eso voy a transcribirlos aunque el texto sea un poco largo, pero les aseguro que es muy entretenido (patéticamente entretenido) y revelador (o encubridor que viene a ser más o menos lo mismo). ¿Como le llamo a este discurso? Gubernamentalidad neoliberal para que todos reconozcamos que la política de Mauricio no solo es la más eficiente sino la más patrióticamente escolar.
Bueno, ahí va (mis observaciones van en otro color):
"Pensamos el Bicentenario de la Revolución iniciada en Buenos Aires en 1810, que concluyó en la declaración de la Independencia de 1816, como un punto de encuentro de los ciudadanos y de las organizaciones sociales, religiosas, políticas y culturales que las representan" ¿Pensamos? ¿Quiénes, cuando, cómo, se reunieron a “pensar el Bicentenario”? ¿De dónde sacaron que la revolución de mayo “concluyó” con la declaración de la Independencia? Ah, pensaron, vaya a saber quién, apuesten, ¡Mauricio pensó solito y solo! Que el Bicentenario debe ser un “punto de encuentro” entre “ciudadanos” y las organizaciones “que los representan”, ah, parece que los representan mal o que los representados no piensan lo mismo que las organizaciones, o quizás ni siquiera sepan los ciudadanos que existen quienes los representan o quizás las organizaciones no saben a quien representan. Siempre es lindo y deseable usar cualquier cosa para que los “ciudadanos” se dejen representar por quienes se auto-adjudicaron la función de representarlos, y que todo buen gobierno haga lo necesario para que esa representación (sujeción le llamo yo) funcione bien ya que cuando hay problemas todo gobierno prefiere “acordar” con organizaciones y no con “ciudadanos”. Pero además, ¿Qué corno tiene que ver este particular tipo de “encuentro” con la revolución de mayo, la independencia, y nuestra actualidad?
"Un punto, en el mapa del tiempo que nos toca vivir, en el cuál podamos reconocernos tal como somos y en el estado en que nos encontramos. Es la historia, la personal, la social, la política, la cultural, la que viene a situarnos y a decirnos a cada uno en este punto: usted está aquí."
Esto es una soberana bolu… que podríamos titular (como decía Charly, el de antes no el que graba canciones de Palito Ortega) filosofía barata y zapatos de goma, autoayuda, relajación, catarsis, en resumen: ADAPTATE salame, y para eso te vamos a decir donde estás para que te reconozcas a vos mismo y a los demás en el estado deplorable en que la mayoría (no todos) estamos y seguiremos estando. Dios libre y guarde.
"El punto de encuentro es una síntesis vertical y horizontal. En el sentido vertical resume y asume el pasado sin condiciones y sin juicios de valor. El pasado es lo que es. Pero el pasado se re-significa en el resultado de los esfuerzos, las ideas, las luchas, la formación, los mandatos y las experiencias múltiples de cada uno, que se expresan aquí y ahora. Todos llegamos por caminos diversos al punto de encuentro del presente donde podemos reconocernos como protagonistas de un destino común. Y necesariamente tenemos que afrontar juntos el futuro en la ciudad posible."
Positivismo mezclado en ensaladera grande con espiritualismo y lenguaje arquitectónico provisto seguramente por los “intelectuales” de las industrias culturales y la “patria constructora”, sumado a una mala, malísima, interpretación de LOST que ni un chico de jardín de infantes llegaría nunca a pensar pero seguramente pensará dentro de unos años ya que le van a hacer aprender de memoria toda esta filosofía del estaño en clases especialmente patrióticas sobre el Bicentenario.
"La ciudad posible es la que integra, la que acepta, la que tolera, la que permite, la que se comparte y en la que se educa para la convivencia en el marco de la ley. El punto de encuentro se propone también en un plano horizontal como un círculo en constante expansión que excede los límites territoriales de la ciudad para incluir a residentes fijos y transitorios, a los visitantes ocasionales, a las comunidades tradicionales que se instalaron en la ciudad a fines del siglo diecinueve y comienzo del veinte y también a las nuevos barrios formados por las corrientes migratorias de los últimos años. Todos somos hoy Buenos Aires."
Y dale con las metáforas pseudos pitagóricas y con un posmodernismo geométrico que por su linealidad se parece más al premodernismo aristotélico-tomista medieval de la escolástica más pura y simple. Para culminar con la versión porteña de la versión nacional (kirchnerista, y sí eso es el régimen de verdad parece que dicen cosas opuestas pero están ordenadas por las mismas reglas de discurso y gobierno) de “La patria somos todos”. Bueno, piensa Mauricio, aquí “Todos somos hoy Buenos Aires”… ¿Cómo, no era que éramos todos diferentes? Claro, es como en la propaganda de 7UP, todos somos diferentes pero en el fondo somos una única cosa que refunde (en sentido literal) lo que somos en algo que no existe pero que viene bien que todos creamos que existe.
"No proponemos una revisión de la historia sino una lectura que anime a la necesaria construcción de la ciudad posible. La revolución la hicieron los vecinos de Buenos Aires, que entonces no eran reconocidos como héroes o patriotas. El Bicentenario nos ofrece la posibilidad de volver a mirarnos en ese espejo para comprender que, como antes y como siempre, depende de nosotros, de nuestras conductas, de nuestras acciones de la solidaridad con que emprendemos la tarea, mejorar las condiciones de vida en común."
¡Esto es desopilante! ¡Y esta gente nos gobierna, nos desvela, y nos habla en nombre de la patria! Tranquilo Mauricio no creo que nadie quiera que revises la historia argentina aunque muchos quisiéramos revisar las deudas, los gastos, y todo lo que se hace con el erario público de la ciudad, pero bueno, eso es muy mundano de nuestra parte y seguramente nada patriótico. Ah bueno, no se entiende un carajo, nada tiene relación con nada de lo que se “piensa” (recuerden todo esto se resume en “pensar” la patria, no hacerla, ya que lo que se “hace” con lo que se “piensa” son dos cosas totalmente distintas. Lo que hay que hacer es usar el pensar patriótico para que todos aceptemos que no tenemos que pensar ni hacer nada sino por el contrario dejar que otros piensen por nosotros y que otros hagan negocios sin nosotros. Lo del “espejo” ni me caliento en comentar, solo digo una vez más y van mil y una: lo del espejo es un cuento del tío, por favor, no lo usen más.
"En definitiva, el aniversario redondo, es una extraordinaria ocasión para encontrarnos y comprometernos. El sueño es siempre posible, porque nada impide cambiar, reparar, dar una mano, reconstruir, modificar, aceptar, organizar y establecer las reglas y leyes de una ciudad que se desea a si misma enérgica, vital, creativa, inteligente y en constante crecimiento cultural."
Y para finalizar el toque consumista, supuestamente joven y posmoderno pero siempre geométricamente metaforizado: “aniversario redondo”, como en una publicidad donde te ofrecen 50 cuotas para comprar una licuadora… una oferta redonda señora ama de casa, señor desocupado, joven apremiado por la “Fuerza”, niño argentino que serás un futuro consumidor fallido. Y desde luego, como dejar de lado el viejo y querido “sueño argentino” (de Echeverría al cabezón Tinelli). Soñar no cuesta nada, y quizás algún día si todos hacemos todo lo que Mauricio dice que tenemos que hacer (casi está hecho un telespastor mediático ahora que se juntó con Francisco, el maestro del discurso político pastoral argentino actual). Pero eso sí, aceptando, estableciendo, reglas y leyes para que la ciudad sea enérgica, etc. etc. etc. ¡le falto citar a un médico, biologo, odontólogo, psiquiatra, o científico afin para mayor legitimidad, como en las propagandas de alimentos que curan la “hinchazón” de panza entre otras cosas. ¿Servirá el yogur para que me baje la hinchazón no de panza sino de otras zonas corporales innombrables que me han producido estas Puertas del Bicentenario?
Lo más cómico es que después de todo esto, la primera actividad del Programa Puertas del Bicentenario es un recital de música “joven” en el Obelisco. No pienses tanto Mauricio, cuando uno no está acostumbrado te hace mal, y lo peor es que también le hace mal, mucho más mal que a vos, a la enorme mayoría de los porteños.