Padrón electoral: 10.335.716
Votantes: 7.689.852 (% de votantes: 74.40)
No fueron a votar: 2.645.864
Votos De Narváez: 2.504.252
Votos Kirchner: 2.325.076


Bueno, lamentablemente no me equivoqué cuando en días pasados escribía sobre la nueva estrategia de la industria cinematográfica norteamericana consistente en valorizar derechos de franquicia sobre clásicos del cine pero no como “remake” sino lisa y llanamente inventándolos de nuevo para adaptarlos a la sociedad de consumidores y a las “nuevas generaciones” de sujetos espectadores. Ahora le tocó el turno al emblemático Sherlock Holmes que dejará de ser el perspicaz, inteligente, reservado, y típico gentleman para convertirse en una especie de John McClean y Martin Riggs fusionados y trasladados (solo en escenario) al Londres de finales del siglo XIX. Y claro está, tendremos también un “nuevo” Doctor Watson. En fin, seguro que TCM nos compensará emitiendo al viejo y querido Holmes haciendo taquilla con los que no se banquen esta transformación económicamente incorrecta. Una lástima porque a Sherlock “líquido” lo interpretará el genial actor Robert Downey Jr y al Doctor Watson el no menos virtuoso de Jude Law.
Aquí les dejo el trailer.
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Hace años que las series de televisión han desplazado al cine como la principal industria cultural norteamericana de alcance global y, a la vez, que las productoras de televisión han desplazado a los antiguos “grandes estudios” de Hollywood. Al mismo tiempo la industria del DVD y el surgimiento de la Internet 2, han llevado al cine al aparato de televisión o la PC modificando las condiciones de recepción (del dispositivo cinematográfico al dispositivo televisivo o el monitor) produciendo significativos cambios en las formas de ver cine remodelando la subjetividad del espectador. Por otra parte el formato de las series de televisión –en sus versiones actuales- se ha adaptado mejor a los cambios epocales que estamos transitando –de la modernidad sólida basada en la ética del trabajo y el sujeto pasivo espectador-receptor hacia la modernidad líquida donde impera la estética del consumo y el sujeto observador-interactivo- y logra en sucesivas temporadas que en algunos casos pueden hacer que un relato se extienda durante varios años lo que el cine no puede lograr en dos horas y media de proyección.
No obstante, ni el DVD, ni el cable, ni la televisión satelital, ni los plasmas, ni la Internet 2 están al alcance de las grandes mayorías por razones económicas y todavía pueden encontrar en el cine una forma de empleo de su tiempo libre. Pero no tener recursos económicos no significa que –estética del consumo mediante- se vaya reconfigurando su subjetividad y anhele ver en el cine lo que le gustaría ver en una PC, un DVD, o un televisor. De ahí que el cine se encuentre buscando una forma de sostenerse que sea compatible con el formato televisivo y la mejor posibilidad se encuentra en el sucedáneo cinematográfico de las series que son las películas con sus secuelas y más recientemente sus “precuelas”.
Pero la búsqueda de estas condiciones de posibilidad para que el cine se asemeje a las series de televisión es solo una condición necesaria pero no suficiente para atrapar el nuevo y esquivo sujeto observador-interactivo: hay que generar condiciones de aceptabilidad de un cine serial que sea distinto al que ya existía, porque el cambio es societal y por lo tanto produce nuevas subjetividades. Al mismo tiempo, las viejas películas con “x” partes solían ser repetitivas, monótonas, predecibles, y sus cada vez más reducidos seguidores se auto-constituyen en clubes de fanáticos, lo que las hace económicamente inviables en un doble sentido: la audiencia se achica y a la vez no se convierte en un producto que motive a las nuevas generaciones que no han acompañado ni el original ni las sagas ni están dispuestos a identificarse con historias demasiado codificadas, sólidas, ritualizadas, que para ser comprendidas requieren invertir mucho tiempo.
Hoy me entero que tanto Star Trek como Terminator (versiones posmodernas) van a tener continuación comenzando la numeración de las nuevas sagas como si las anteriores películas no hubieran nunca existido (al igual que ya ocurre con Batman que ya tuvo su primera (re)secuela). Pero ahí no termina la cosa. Hoy también veo el lanzamiento de una campaña de la señal de cable TCM (que emite películas y series clásicas) que muestra a Batman y Robin en la versión de la serie de los años 1960 con el siguiente enunciado: “En otras palabras la mentira tiene patas cortas. Vuelve el Batman con el que creciste”. Genial la industria cultural. Para las jóvenes generaciones hacemos versiones posmodernas y para los que todavía seguimos siendo modernos nos vuelven a vender la reposición de las versiones anteriores (TCM ya tiene en programación las Terminator 1, 2 y 3, y supongo que en breve pondrán al aire todas las STAR TREK clásicas).

Pura sociedad de consumidores.

Jacob y Némesis

Ver también mis anteriores comentarios sobre THE INCIDENT y JACOB-NEMESIS en:
http://luisgarciafanlo.blogspot.com/2009/05/lost-incident-el-incidente.html
http://luisgarciafanlo.blogspot.com/2009/05/incident-el-incidente-cont.html