jueves 30 de julio de 2009

Battlestar Galactica (Series TV): Humano, demasiado humano

(Battlestar Galactica, Estados Unidos, Universal, 2003-2009, Episodio Piloto)


- Cylon: ¿Estás vivo?.
- Humano: Si.
- Cylon: Demuéstramelo…


Los Cylon son máquinas inteligentes creadas por el hombre que no solo han adquirido autoconciencia sino también la capacidad de vivir en cuerpos orgánicos anatómicamente perfectos, indistinguibles en todo sentido del cuerpo de sus creadores. Su propósito consiste en destruir a la especie humana y efectivamente la destruyen casi completamente escapando del genocidio solo 50.000 sobrevivientes a bordo de naves espaciales. De modo que la historia que narra Battlestar Galactica comienza un acontecimiento devastador cuya diégesis transgrede las reglas del género y por eso mismo todo su desarrollo adquiere el carácter de una cruda puesta en escena de la condición humana llevada al límite. Pero se trata de un límite difuso, que nunca encuentra sus bordes y que por eso mismo trastoca cualquier previsibilidad argumental: nunca el sujeto espectador tiene claro donde está el límite entre lo humano o lo maquínico, entre el bien y el mal, entre lo ficcional y lo real; los héroes son fugaces y sin darnos tiempo a sentirnos identificados o proyectados en ellos se convierten en su Némesis y viceversa. Y al mismo tiempo, otro gran logro de la serie, la vida cotidiana parece reacomodarse para reproducir unas condiciones de existencia y de normalidad aparente que resulta verosímil, tan verosímil como la posibilidad de que nuestra tecnociencia haga realidad esa ficción creíblemente real. A diferencia de otros relatos del género no abundan los discursos moralizadores ni moralizantes, y la palabra pasa a un segundo plano para hacer aparecer la imagen movimiento, el discurso fílmico como pocas veces se ha visto no solo en la televisión sino también en el cine. Lo que importa aquí son los cuerpos, las prácticas, y lo no-dicho, que se presentan al espectador como pura estética desplegada sin censuras, sin lugares comunes, sin estereotipos, sin “banda de interpretación” explícita o implícita, y por eso mismo requiere de un sujeto espectador activo que debe enfrentarse a la pantalla más como productor de sentido que como mero consumidor. Porque más que la historia de una guerra entre humanos y máquinas se trata de una guerra en la que la humanidad se enfrenta a sí misma, tanto individual como colectivamente, porque la cruda verdad es que los cylons son humanos, demasiado humanos.


miércoles 29 de julio de 2009

¿Qué es la argentinidad? Enfoque conceptual

En los últimos cinco años mi trabajo y el de mis compañeros de cátedra e investigación consistieron en desarrollar un programa de trabajo que reconsiderara las tradicionales problematizaciones sobre la argentinidad para elaborar una crítica que, a la vez, fuera productiva. Ahora nos encontramos realizando un proceso de sistematización de los principales resultados alcanzados cuyo objetivo es pasar en limpio lo que hemos cosechado en particular en la producción de conceptos teóricos y empíricos, en la redefinición del objeto de estudio, y en la construcción de un marco interpretativo coherente. Por delante queda el trabajo de construir conceptos operativos, articularlos con los teóricos y empíricos, y comenzar una nueva etapa en la que habrá que desarrollar investigaciones particulares, lo que a la vez nos permitirá revisar, auto-criticar, recibir la crítica, y reelaborar lo hecho. La investigación es así –nunca termina por cerrarse- cuando lo que se prioriza es la elaboración de preguntas y conceptos y no se tienen respuestas preconcebidas. Pongo a disposición de los lectores uno de los textos que sistematizan el concepto teórico de argentinidad tal como está desarrollado hasta el día de la fecha y que puede ser consultado y descargado del Internet Archive haciendo doble click AQUÍ.

lunes 27 de julio de 2009

Deleuze: la isla desierta

El querido y siempre recordado Gilles nos entrega en este bello texto la que quizás sea la mejor interpretación filosófica posible sobre la serie de televisión LOST. Es un texto de 1953 y la verdad hasta ahora no encontré entre los miles de comentarios, foros, páginas Web, e interpretaciones que se han hecho y se hacen sobre la serie ninguna mención al mismo. Espero que disfruten de la lectura del texto sean o no televidentes de LOST.

Causas y Razones de las Islas Desiertas
Gilles Deleuze


Los geógrafos dicen que hay dos clases de islas. Se trata de una valiosa indicación para la imaginación porque ésta encuentra en ella una confirmación de lo que, por otra parte, ya sabía. Este no es el único caso en el que la ciencia hace la mitología más material, y la mitología hace la ciencia más animada. Las islas continentales son islas accidentales, islas derivadas: separadas de un continente, nacidas de una desarticulación, de una erosión, de una fractura, sobreviven al hundimiento de lo que las retenía. Las islas oceánicas son islas originarias, esenciales: unas veces están constituidas de corales, presentándonos un verdadero organismo; otras veces surgen de erupciones submarinas, trayendo al aire libre un movimiento de las profundidades; algunas emergen lentamente, otras en cambio desaparecen y vuelven a aparecer, no hay tiempo de anexarlas. Estas dos clases de islas, originarias y continentales, atestiguan una profunda oposición entre el océano y la tierra. Unas nos recuerdan que el mar está sobre la tierra, aprovechando el menor hundimiento de las estructuras más elevadas; otras nos recuerdan que la tierra aún está allí, bajo el mar, reuniendo sus fuerzas para romper la superficie. Reconozcamos que los elementos se aborrecen en general, tienen horror los unos de los otros. No hay en esto nada tranquilizador. Por eso, que una isla esté desierta debe parecernos filosóficamente normal. El hombre no puede vivir bien y seguro más que suponiendo concluido (o al menos dominado) el combate viviente entre la tierra y el agua. Estos dos elementos, él quiere llamarlos “padre” y “madre”, distribuyendo los sexos al capricho de su ensoñación. Debe mediopersuadirse de que no existe combate de esta clase, y medioprocurar que no exista más. La existencia de las islas es, de una u otra manera, la negación de tal punto de vista, de tal esfuerzo y de tal convicción. Nunca dejará de asombrarnos que Inglaterra esté poblada; el hombre no puede vivir en una isla más que olvidando lo que ella representa. Las islas están antes que el hombre, y después.

Pero todo lo que la geografía nos decía sobre estas dos clases de islas, la imaginación ya lo sabía por su propia cuenta y de otra manera. El impulso del hombre que lo atrae hacia las islas repite el doble movimiento que produce las islas en sí mismas. Soñar con islas, con angustia o alegría poco importa, es soñar que uno se separa, que se está ya separado, lejos de los continentes, que se está solo y perdido, o bien es soñar que se vuelve a empezar de cero, que se re-crea [recrée]1 , que se recomienza. Hay islas derivadas, pero la isla es también aquello hacia lo que se deriva, y hay islas originarias, pero la isla es también el origen, el origen radical y absoluto. Separación y re-creación [recréation] sin duda no se excluyen: hay que ocuparse cuando se está separado, así como vale más separarse cuando se quiere re-crear, pero una de las dos tendencias domina siempre. Así, el movimiento de la imaginación de las islas repite el movimiento de su producción, pero no tiene el mismo objeto. Es el mismo movimiento, pero no el mismo móvil. Ya no es la isla la que se separa del continente, es el hombre quien se encuentra separado del mundo al estar en la isla. Ya no es la isla la que se crea desde el fondo de la tierra a través de las aguas, es el hombre quien re-crea el mundo a partir de la isla y sobre las aguas. El hombre, pues, repite por su cuenta ambos movimientos de la isla, y puede asumirlos en una isla que carezca justamente de este movimiento: se puede derivar hacia una isla sin embargo original, y crear en una isla solamente derivada. Bien vista la cuestión, he aquí una nueva razón por la cual toda isla es y permanece teóricamente desierta.

Para que una isla deje de estar desierta, en efecto, no basta con que esté habitada. Si bien es cierto que el movimiento del hombre hacia y en la isla repite el movimiento de la isla antes de los hombres, si bien los hombres pueden ocuparla, ella sigue estando desierta, más desierta aún, por más que ellos estén suficientemente –es decir, absolutamente– separados, por más que sean suficientemente –es decir, absolutamente– creadores. Sin duda, esto no es nunca realmente así, si bien el náufrago se aproxima a tal condición. Pero para que sea así, no hay sino que llevar a la imaginación el movimiento que conduce al hombre hacia la isla. Sólo en apariencia tal movimiento viene a romper el desierto de la isla; en verdad repite y prolonga el impulso que la producía como isla desierta; lejos de comprometerlo, lo lleva a su perfección, a su cima. Bajo ciertas condiciones que lo atan al movimiento mismo de las cosas, el hombre no rompe el desierto, lo sacraliza. Los hombres que llegan a la isla la ocupan realmente y la pueblan; pero en verdad, si estuvieran suficientemente separados, si fueran suficientemente creadores, solamente le darían a la isla una imagen dinámica de sí misma, una conciencia del movimiento que la ha producido, al punto que, a través del hombre, la isla tomaría finalmente conciencia de sí como desierta y sin hombres. La isla sería solamente el sueño del hombre, y el hombre la pura conciencia de la isla. Para esto, una vez más, una sola condición: sería necesario que el hombre restableciera el movimiento que lo conduce a la isla, movimiento que prolonga y repite el impulso que la producía. Entonces la geografía sería una con lo imaginario. Tanto que para la pregunta favorita de los antiguos exploradores: “¿qué seres existen en la isla desierta?”, la única respuesta sería que el hombre ya existe en ella, pero un hombre poco común, un hombre absolutamente separado, absolutamente creador: en una palabra, una Idea de hombre, un prototipo, un hombre que sería casi un dios, una mujer que sería una diosa, un gran Amnésico, un Artista puro, conciencia de la Tierra y del Océano, un enorme ciclón, una bella hechicera, una estatua de la Isla de Pascua. He aquí al hombre que se precede a sí mismo. Tal criatura en la isla desierta sería la isla desierta misma en tanto se imagina y se refleja en su movimiento primero. Conciencia de la tierra y del océano, tal es la isla desierta, lista para recomenzar el mundo. Pero puesto que los hombres por más que quieran no son idénticos al movimiento que los arrastra hacia la isla, puesto que no se unen al impulso que la produce, encuentran siempre la isla desde fuera, y de hecho, su presencia contraría al desierto. La unidad de la isla desierta y de su habitante no es pues real, sino imaginaria, como la idea de ver tras el telón cuando uno no está detrás. Por lo demás, es dudoso que la imaginación individual pueda por sí misma elevarse hasta esta admirable identidad; veremos que es precisa la imaginación colectiva en lo que ésta tiene de más profundo, en los ritos y las mitologías.

En los hechos mismos se hallará la confirmación –al menos negativa– de todo esto, si se piensa en lo que una isla desierta es realmente, geográficamente. La isla, y con mayor razón la isla desierta, son nociones extremadamente pobres o débiles desde el punto de vista de la geografía; no tienen más que un débil tenor científico. Esto en su honor. No hay ninguna unidad objetiva en el conjunto de las islas. Menos aún en las islas desiertas. Probablemente la isla desierta puede tener un suelo extremadamente pobre. En cuanto desierta, puede ser un desierto, pero no necesariamente. Si el verdadero desierto está inhabitado, es en la medida en que no presenta las condiciones de derecho que harían posible la vida, vida vegetal, animal o humana. Por el contrario, que la isla desierta esté inhabitada sigue siendo un hecho que depende sólo de las circunstancias, es decir, de los alrededores. La isla es lo que el mar rodea, y éste lo que la limita; es como un huevo. Huevo del mar, ella está rodeada. Todo sucede como si la isla hubiera puesto su desierto alrededor de sí, fuera de sí. Lo que está desierto, tal es el océano que la rodea. Es en virtud de las circunstancias, por razones diferentes al principio del cual ella depende, que los navíos pasan a lo lejos y no se detienen. Está abandonada [désertée], pero no es un desierto [désert]. De manera que en sí misma puede contener los más vivos recursos, la fauna más ágil, la flora más colorida, los alimentos más asombrosos, los salvajes más vivaces, y el náufrago como su más precioso fruto, en fin, por un instante, el barco que viene a buscarlo; y aún con todo ello, no es menos la isla desierta. Para modificar esta situación sería necesario operar una redistribución general de los continentes, del estado de los mares, de las líneas de navegación.

Es decir, una vez más, que la esencia de la isla desierta es imaginaria y no real, mitológica y no geográfica. En consecuencia, su destino está sometido a las condiciones humanas que hacen posible una mitología. La mitología no nace de una simple voluntad, y los pueblos muy pronto dejan de comprender sus mitos. Es en ese momento que comienza la literatura. La literatura es el intento de interpretar muy ingeniosamente los mitos que ya no se comprenden, en el momento en que ya no se los comprende porque ya no se sabe soñarlos ni reproducirlos. La literatura es la contienda [le concours]2 de los contrasentidos que la conciencia opera natural y necesariamente sobre los temas del inconsciente; como toda contienda, ella tiene su precio. Sería necesario mostrar cómo en este sentido la mitología colapsa y muere en dos novelas clásicas de la isla desierta, Robinson y Suzanne. Suzanne et le Pacifique3 pone el acento sobre el aspecto separado de las islas, sobre la separación de la joven que se encuentra en ella; Robinson pone el acento sobre el otro aspecto, el de la creación, el del recomienzo. Es cierto que, en estos dos casos, la manera en la cual la mitología colapsa es muy diferente. Con la Suzanne de Giraudoux la mitología sufre la más bella muerte, la más graciosa. Con Robinson, la más pesada. Difícilmente uno imagina una novela más aburrida, es una tristeza ver todavía a los niños leerla. La visión del mundo de Robinson reside exclusivamente en la propiedad, nunca se ha visto un propietario tan moralizante. La re-creación mítica del mundo a partir de la isla desierta es sustituida por la recomposición de la vida cotidiana burguesa a partir de un capital. Todo es sacado del barco, nada es inventado, todo es penosamente llevado y aplicado a la isla. El tiempo no es sino el tiempo necesario al capital para producir un beneficio al concluir un trabajo. Y la función providencial de Dios es la de garantizar la renta. Dios reconoce a los suyos, la gente honesta, porque tienen bellas propiedades, a los malos porque tienen malas propiedades, mal conservadas. El compañero de Robinson no es Eva, sino Viernes, dócil al trabajo, feliz de ser esclavo, hastiado demasiado pronto de la antropofagia. Todo lector sensato soñaría con verlo comerse finalmente a Robinson. Esta novela representa la mejor ilustración de la tesis que afirma el vínculo del capitalismo y el protestantismo. Robinson Crusoé desarrolla el colapso y la muerte de la mitología en el puritanismo. Todo cambia con Suzanne. Con ella la isla desierta es un conservatorio de objetos ya fabricados, de objetos lujosos. La isla contiene en sí inmediatamente lo que la civilización ha tardado siglos en producir, en perfeccionar, en madurar. Pero también con Suzanne la mitología muere, ciertamente de manera parisina. Suzanne no tiene nada por re-crear, la isla desierta le da el doble de todos los objetos de la ciudad, de todas las vitrinas de los almacenes, doble inconsistente separado de lo real puesto que no alcanza la solidez que los objetos toman ordinariamente en las relaciones humanas en el seno de las ventas y de las compras, de los intercambios y de los regalos. Es una muchacha insulsa; su compañero no es Adán, son más bien jóvenes cadáveres, y cuando reencuentre a los hombres vivos, los amará con un amor uniforme, a la manera de los curas, como si el amor fuera el umbral mínimo de su percepción.

Se trata de reencontrar la vida mitológica de la isla desierta. Sin embargo, en el colapso mismo, Robinson nos da una indicación: necesitaba ante todo un capital. En cuanto a Suzanne, ella estaba de antemano separada. Y ni el uno ni la otra podían finalmente ser el elemento de una pareja. Es preciso restituir estas tres indicaciones a su pureza mitológica, y volver al movimiento de la imaginación que hace de la isla desierta un modelo, un prototipo del alma colectiva. Ante todo es cierto que, a partir de la isla desierta, no se opera la creación misma sino la re-creación, no el comienzo sino el recomienzo. Ella es el origen, pero el origen segundo. A partir de ella todo recomienza. La isla es el mínimo necesario para este recomienzo, el material sobreviviente del primer origen, el núcleo o el huevo irradiante que debe bastar para re-producirlo todo. Esto supone, evidentemente, que la formación del mundo tenga lugar en dos tiempos, en dos niveles, nacimiento y renacimiento, que el segundo sea tan necesario y esencial como el primero, es decir, que el primero esté necesariamente comprometido, nacido para un reinicio y ya re-negado en una catástrofe. No hay un segundo nacimiento porque haya habido una catástrofe, sino a la inversa, hay catástrofe después del origen porque debe haber, desde el origen, un segundo nacimiento. Podemos encontrar en nosotros mismos la fuente de este tema: para juzgar la vida, la consideramos no en su producción, sino en su reproducción. Entre los seres vivos, hasta ahora no ha tenido lugar el animal del cual se ignore su modo de reproducción. No basta que todo comience, es preciso que todo se repita, una vez concluido el ciclo de las combinaciones posibles. El segundo momento no es el que sucede al primero, sino la reaparición del primero cuando el ciclo de los otros momentos ha concluido. El segundo origen es, por tanto, más esencial que el primero, porque nos da la ley de la serie, la ley de la repetición de la cual el primero nos daba solamente los momentos. Pero este tema, aún más que en nuestras ensoñaciones, se manifiesta en todas las mitologías. Es bien conocido como mito del diluvio. El arca se detiene en el único lugar de la tierra que no está sumergido, lugar circular y sagrado desde el cual el mundo recomienza. Es una isla o una montaña, ambos a la vez: la isla es una montaña marina, la montaña una isla todavía seca. He aquí la primera creación presa en una re-creación, concentrada en una tierra santa en medio del océano. Segundo origen del mundo más importante que el primero, tal es la isla santa: muchos mitos nos dicen que allí se encuentra un huevo, un huevo cósmico. Como la isla forma un segundo origen, está confiada al hombre, no a los dioses. Ella está separada, separada por todo el espesor del diluvio. El océano y el agua, en efecto, son el principio de una segregación tal que, en las islas santas, se constituyen comunidades exclusivamente femeninas como las de Circe y Calipso. Después de todo, el comienzo partía de Dios y de una pareja, pero no así el recomienzo, que parte de un huevo, la maternidad mitológica que es a menudo una partenogénesis4 . La idea de un segundo origen confiere todo su sentido a la isla desierta, supervivencia de la isla santa en un mundo que tarda en recomenzar. En el ideal del recomienzo hay algo que precede al comienzo mismo, que lo repite para volverlo más profundo y hacerlo retroceder en el tiempo. La isla desierta es la materia de esto inmemorial o de lo más profundo.

Traducción: Carlos Enrique Restrepo

* Texto manuscrito de los años 50, inicialmente destinado a un número especial consagrado a las islas desiertas por la revista Nouveau Fémina. Este texto nunca fue publicado. Figura en la bibliografía esbozada por Deleuze en 1989 bajo la rúbrica “Diferencia y Repetición” [N. del E.]. Gilles Deleuze. L’île déserte et autres textes. (Textes et entretiens 1953-1974).Édition préparée par David Lapoujade. París. Les Éditions de Minuit, Collection “Paradoxe”, 2002, 416 p., pp. 11-17.

1 He traducido el verbo francés recréer y el sustantivo recréation respectivamente por “re-crear” y “re-creación”. El sentido de estas expresiones es “volver a crear”, “crear de nuevo”, que hay que diferenciar del verbo récréer (“recrear”) [N. del T.].

2 Traduzco le concours por “la contienda”, pero también puede ser “la concurrencia”; sólo que esta palabra pierde cierto matiz disputativo [N. del T.].

3 J. Giraudoux, Suzanne et le Pacifique, París, Grasset, 1922; reeditada en Œuvres romanesques complètes, Vol. I, París, Gallimard, Collection “Bibliotèque de la Pléyade”, 1990.

4 Reproducción sin fecundación en una especie sexuada; desarrollo de un organismo a partir de un huevo no fertilizado [N. del T.].

FUENTE: Caosmosis

domingo 26 de julio de 2009

Lost (Series TV): Exodus y el final de Lost

Dicen los que saben, en este caso los guionistas principales de LOST, que la sexta y última temporada será algo así como una refracción de la primera temporada. No su repetición ni su calco y copia, no su reflejo, sino su refracción. Y que en esa refracción será revelado el misterio que hace más de cinco años tiene atrapados en sus laberintos a quienes seguimos esta historia “humana, demasiado humana” que es LOST. Quienes saben también han indicado que particularmente hay que volver a ver el primero y el último episodio de esa memorable primera temporada porque ahí está encerrada pero a la vista de quien quiera y pueda ver, el concepto ético y estético que hace a la trama y a la pregunta-problema de toda esta historia. Pues bien, todos recordarán como comienza la serie con la cámara enfocando en primerísimo plano el ojo cerrado de alguien que de repente se abre y vertiginosamente, en zoom atrás, nos va mostrando un rostro, un cuerpo que yace en el suelo, en medio de una selva, en una isla, y ese otro no es otro que Jack Shephard. Quizás no todos recuerden tan claramente la secuencia final de la primera temporada, por eso mejor volver a verla que contarla.


viernes 24 de julio de 2009

Lost (Series TV): Deus Ex Machina

Para mí sería imposible decir “este fue el mejor episodio, o la mejor secuencia, o la mejor escena, o el mejor diálogo” de la serie de televisión LOST habiendo transcurrido cinco temporadas completas y a la espera de la sexta y última temporada. Lo que sí puedo decir es que hay momentos de LOST, en particular de la Primera Temporada, que cuando los vuelvo a ver en retrospectiva me producen un ruido particular en mis sensaciones y pensamientos. Hoy de casualidad, haciendo el habitual zapping, caigo en la señal de cabe AXN y justo estaba pasando una secuencia memorable de esas tan particulares que me hacen ese ruido interno y tengo también en la memoria el último episodio de la quinta temporada, con John convertido en Némesis, y a la vez ver a ese John quebrado de la primera temporada en el episodio Deus Ex Machina (S01E19). Y me quedo pensando. “Dios surgido de la máquina”, un artilugio del arte griego -cuando una grúa (machina) introduce una deidad (deus) proveniente de fuera del escenario para resolver una situación” (Wikipedia dixit)- que se ha convertido en metáfora de lo inesperado que surge en el preciso momento en que ya nada se espera. La luz que surge de la escotilla cuando nadie lo espera, luz que más tarde nos enteraremos que no tiene nada de mágico ni de celestial pero que en ese preciso momento aparece como punto de fuga desde la desesperación hacia la esperanza. Metáfora poderosa y productiva: Deus Ex Machina.



miércoles 22 de julio de 2009

Sobre bordes y más allá

Actualmente sabemos que la forma del Universo es plana pero eso no nos dice nada acerca de si tiene un borde o límite: podría ser infinito (sin bordes ni límites) o finito (tiene un borde o límite). En cualquier caso plantea dos formas distintas de un mismo problema: en el primero remite a la pregunta acerca de la infinitud (¿Cómo concebir algo que es ilimitado?) y en el segundo acerca de la finitud (Si hay un borde, ¿qué hay más allá del borde?) y ambas nos llevan al colapso de las representaciones. Una forma distinta de plantear el problema –que no anula la problemática anterior sino que la aborda desde otra perspectiva- es la que nos remite al borde del Universo definido en términos de campo de visibilidad. El borde está allí donde termina nuestra capacidad tecnológica para ver más allá, y a lo largo de la historia de la observación astronómica ese borde se ha movido hasta alcanzar, en la actualidad, cerca de 10.000 millones de años luz. Más allá no sabemos que hay simplemente porque no podemos ver nada más allá, no solo porque no tenemos telescopios más potentes sino porque simplemente la luz que nos permitiría ver que hay más allá aún no llegó hasta nosotros. Para ver se necesita luz, y la luz como sabemos es algo que se mueve a una velocidad increíble pero finita.

Por otra parte, si la teoría del big-bang es correcta es posible que no haya borde pero que en determinado momento el Universo desaparezca no en un borde sino en un punto originario. Recordemos que debido precisamente a que la luz tiene una velocidad límite cuando miramos el Universo lo que vemos es el pasado, cuanto más lejos vemos más remoto, pero nunca podemos saber cómo es hoy. El problema del borde también ha sido tratado en términos filosóficos. Para Kant y Hegel había una diferencia conceptual entre lo que llamaban Grenze y Schranke, límite y barrera. Grenze es el límite que implica la existencia de algo más allá que engloba a lo encerrado por el, es frontera. En tanto Schranke es límite en tanto barrera, es decir, un límite que implica la existencia de un impedimento para ir más allá pero no la de algo exterior. Por ejemplo, una frontera marca el límite entre dos territorios, pero una barrera es un impedimento para ir más allá dentro de un mismo territorio.

En el mundo social el problema del borde y el más allá del borde nos remite a lo que es posible o imposible (de hacer, pensar, decir, escuchar, etc.), en otras palabras a la vieja e irresuelta cuestión de las relaciones entre sujeto y estructura. Si se pone el acento en el sujeto entonces no hay límites más que los que nos impone nuestra propia ignorancia relativa pero siempre posible de superar: grenze; potencia del telescopio astronómicamente hablando. Si se pone el acento en la estructura entonces hay límites claramente definidos y son barreras imposibles de superar: schranke; límite que impone la velocidad de la luz y la existencia de la luz misma astronómicamente hablando. Solo podemos conocer lo que la estructura nos permite conocer.

Una alternativa. No pensar los bordes como algo natural sino como resultado de regímenes de verdad que establecen campos posibles de visibilidad y enunciación. Problema de la transgresión pensada como lo que está más allá de un borde o como aquello que no es un borde sino que aparece como borde, lo que supone descartar el concepto de realidad por el de efecto de realidad. La transgresión no sería lo que está más allá del borde sino aquello que nos permite ver que no hay borde. Ejemplo metafórico que nos brinda Michel Foucault: el rayo en la noche oscura es una transgresión que precisamente nos hace ver la profunda oscuridad de la noche, haciéndola visible pero de otro modo.

Para nosotros no hay nada ni nadie un centímetro más allá de lo que llamamos el borde del Universo visible, sin embargo, si en ese lugar hay alguien como nosotros oteando el Universo nosotros estamos más allá de su borde de visibilidad, no existimos, estamos en la nada. Y sin embargo, acá estamos. Y no estamos ocultos (ellos tampoco), ni estamos encubiertos (ellos tampoco), ni la posibilidad de verlos a ellos depende de una interpretación (ellos tampoco). Los bordes y los límites no existen y sin embargo marcan lo real de tal modo que están allí, son efectos de saber, verdad, y poder que producen realidad, nos hacen ver, decir, escuchar, hacer, sentir… cuando veamos bordes tratémoslos como barreras por superar pero no para ir más allá (porque no hay) sino para transgredir el más acá.

domingo 19 de julio de 2009

Biblioteca argentinidad

La Cátedra Sociología de la argentinidad (Facultad de Ciencias Sociales, UBA) informa que ya está disponible una versión actualizada de la Biblioteca argentinidad donde podrán consultar y descargar textos digitalizados sobre sociología, teoría social, ciencias sociales, psicoanálisis, medios de comunicación, literatura, tanto de autores clásicos como producidos por el equipo de docencia-investigación de la cátedra. También les informo que recientemente hemos actualizado el Número 3 de la Revista Discurso y argentinidad con los textos producidos por nuestros estudiantes durante la cursada del primer cuatrimestre del año 2009.

sábado 18 de julio de 2009

Domingo F. Sarmiento: Facundo en alemán

Excelente entrevista al traductor al alemán del libro de Domingo F. Sarmiento “Facundo o civilización y barbarie” que recomiendo leer a quienes piensan como el Padre del Aula que la mejor argentinidad posible solo sería europea.


Ñ Revista de Cultura, Buenos Aires 9 de agosto de 2008

viernes 17 de julio de 2009

Problematizaciones


La problematización es una metodología de investigación que consiste en elaborar un dominio de hechos, prácticas, y pensamientos, que plantean problemas. Se trata de conseguir que todo aquello que damos por evidente, todo aquello que damos por seguro, todo aquello que se presenta como incuestionable, que no suscita dudas, que, por lo tanto se nos presenta como aproblemático, se tome precisamente como problemático, y necesite ser cuestionado, repensado, interrogado. Cuanto mayor sea la obviedad, mayores razones hay para problematizarla, sin embargo, problematizar no es solamente conseguir que lo no problemático se torne problemático, porque problematizar es también, y sobre todo, lograr entender el cómo y el por qué algo ha adquirido su estatus de evidencia incuestionable, cómo es que algo ha conseguido instalarse, instaurarse, como aproblemático. Lo fundamental de la problematización consiste en desvelar el proceso a través del cual algo se ha constituido como obvio, evidente, seguro.

Problematizar es una actitud, la actitud de dudar de lo evidente e indudable, cuestionando lo incuestionable y haciendo, así, inseguro lo que todos damos por seguro. Y también, problematizar consiste en llegar a comprender cómo y por qué algo se convierte en indudable e incuestionable. Problematizar no consiste en descubrir lo que estaría oculto o invisible, sino en hacer visible lo que, precisamente por estar visible y tan próximo a nosotros, no llegamos a percibirlo. Problematizar consiste en llevar adelante unas indagaciones histórico-críticas que siempre versan sobre un material, una época, un cuerpo de prácticas y discursos determinados y que han sido recurrentes en nuestras sociedades occidentales como por ejemplo el problema de las relaciones entre razón y locura, enfermedad y salud, crimen o ley, el problema del lugar que hay que darle a las relaciones sexuales, etc.

El abordaje de estos problemas y las distintas problematizaciones a las que ha dado lugar no consiste en reconstruirlas en su continuidad a través del tiempo ni tampoco en seguir sus variaciones; lo que hay que comprender es en qué medida lo que sabemos de esa generalidad, las formas de poder en ellas ejercidas y la experiencia que en ella tenemos de nosotros mismos no constituyen más que figuras históricas determinadas por una cierta forma de problematización que define objetos, reglas de acción y modos de relación consigo mismo. El estudio de los modos de problematización es, por lo tanto, la manera de analizar cuestiones de alcance general en su forma históricamente singular.


Bibliografía

Foucault, Michel (2004), Sobre la Ilustración, Madrid, Tecnos, pp. 86-97.

Foucault, Michel (1993), Historia de la sexualidad. El uso de los placeres, Tomo 2, Madrid, Siglo XXI.

García Fanlo, Luis (2008), “Sobre usos y aplicaciones del pensamiento de Michel Foucault en Ciencias Sociales”, en Revista Discurso y argentinidad, Año 2, Número 2, Buenos Aires.

Ibáñez, T. (1996), “Algunos comentarios en torno a Foucault”, en Fluctuaciones conceptuales en torno a la posmodernidad y la psicología, México, Universidad Autónoma de México, pp. 43-60.

Pastor Marín, J. y Ovejero Bernal, A. (2006), “Michel Foucault, un ejemplo de pensamiento posmoderno”, en A Parte Rei Revista de Filosofía, Número 46, Madrid.

miércoles 15 de julio de 2009

Genealogía del cuerpo argentino

La prestigiosa revista española de filosofía “A Parte Rei” acaba de publicar en su edición de julio de 2009, Número 64, un artículo de mi autoría titulado “Genealogía del cuerpo argentino”. Les recomiendo que visiten el sitio web de este espacio digital que me honra con la publicación.

Para acceder a la revista y leer o descargar el artículo les dejo el link correspondiente.


Genealogía del cuerpo argentino
Revista A Parte Rei
Número 64
Julio 2009
Madrid

Episodio Piloto

Les dejo el enlace para leer un artículo de mi autoría que publicaron gentilmente los amigos del blog Episodio Piloto un lugar que recomiendo visitar y agendar a todos los amantes de las series de televisión.



Actualidad de las series de televisión

lunes 13 de julio de 2009

Crisis en Honduras

Lamentablemente una vez más Centroamérica vuelve a quedar atrapada en una encrucijada que la devuelve a sus más oscuros tiempos, los de la dictadura militar, el oscurantismo de las oligarquías perimidas y reaccionarias, y del ocaso de los proyectos emancipadores. No es extraño que este retorno se produzca en Honduras que fue durante la época de las revoluciones centroamericanas la principal base de operaciones del imperialismo norteamericano, albergando a la vergonzosa "Contra" nicaraguense y siendo cabecera de playa de la contrainsurgencia contra Guatemala y El Salvador. Al mismo tiempo, la tibieza en las acciones de la comunidad internacional contrasta con el encendido verbo democrático, todos patalean pero finalmente la dictadura queda. Se encienden señales de alarma en Guatemala, El Salvador, Bolivia y Venezuela porque ya sabemos como es el mecanismo: sentado el precedente van a ir por más y cuando menos lo esperemos estarán entre nosotros. Pero bueno, así es el capitalismo y no tiene remedio, se trata de un sistema social que no tolera nada que mueva, aunque sea una brisa fresca, solo eso, el statu quo. Esto ya pasó y está pasando nuevamente, lo que tiene que hacer reflexionar a quienes ingenuamente pensaron que el capitalismo se había reformado y ahora solo, como por arte de magia, se sostenía en regímenes políticos democráticos o en la "buena voluntad" de don Obama. Como decía un amigo mío "la paz no es la ausencia de guerra", la paz es solo la continuación de la guerra por otros medios.

domingo 12 de julio de 2009

Inscripcion al Seminario Foucault

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES (UBA)
SEMINARIO DE DOCTORADO
"MICHEL FOUCAULT Y LA INVESTIGACION EN CIENCIAS SOCIALES"
PROFESOR DR. LUIS GARCIA FANLO
INSCRIPCION CURSO 2009

Área temática: Teoría Social
Aula: 101
Día y horario: Viernes 9 a 12
Fecha de Inicio: 7 de agosto
Fecha de Finalización: 16 de octubre
Inscripción desde: 22 de junio
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sábado 11 de julio de 2009

Battestar Galactica (Series TV): The Plan 2009

Acá les dejo un ejemplo de lo que les comentaba en un post anterior sobre los (nuevos) usos argumentales en el cine y las series de televisión que consisten en volver a narrar la misma historia pero desde otro punto de vista. Se trata de la miniserie para televisión “Battlestar Galactica: The Plan” (estreno en noviembre 2009). ¿Qué nos van a narrar? Los acontecimientos relatados en la miniserie emitida en 2003, que iniciaba la serie, pero desde la perspectiva de los temibles “Cylon”.




viernes 10 de julio de 2009

Gran Hermano (TV): telerealidad


Cuando se habla de “telerealidad” en general suele hacerse referencia al género reality show o a otros géneros similares como los documentales ficcionales que, por ejemplo, suele emitir América en estos días. Pero sí pensamos detenidamente sobre el estatuto del dispositivo televisivo y su discurso salta a la vista que esta clasificación no es pertinente ya que mostrar personas “reales” en situaciones “reales” por televisión (sea en grabado o en directo) es lo que hace a lo específicamente televisivo y lo diferencia de otros dispositivos como el cine.

Sin embargo, lo real televisivo siempre es una construcción y nunca algo que muestre la “realidad” (sea como fuere que la definamos) tal como es. De hecho no podría hacerlo ya que nosotros mismos siempre tenemos acceso a la realidad desde “nuestro punto de vista” es decir desde el tamiz de nuestra subjetividad. Pero la televisión tiene la capacidad de hacernos creer que lo que nos muestra es más real que nuestra propia experiencia.

Veamos un ejemplo cotidiano: una transmisión en directo de un partido de fútbol. Estamos viendo el partido y desde luego consideramos que lo que vemos es lo que está pasando tal como está pasando, no tenemos dudas sobre eso. No obstante lo que vemos no es el partido de fútbol sino lo que el director de cámaras está viendo y por su intermedio las cámaras nos hacen ver. Dejo de lado las repeticiones de jugadas y los recursos tecnológicos que suelen utilizarse para analizar determinadas jugadas. Hablo exclusivamente de lo que la cámara nos brinda a nuestra mirada, y lo que nos muestra es el resultado de decenas de tomas de decisión por minuto que toma el director eligiendo tomas de un conjunto de monitores que le van transmitiendo, en tiempo real, lo que todas las cámaras instaladas en el estadio están registrando.

Sumemos a esta mediación el relato del partido y los comentarios del analista, los videograph con información de todo tipo que se sobreimprimen, las entradas en off desde estudios centrales o desde otros estadios, etc. y tenemos un montaje similar al que se construye para hacer una película. La gran diferencia está en que el montaje televisivo es en tiempo real y el del cine no, pero eso no quita que existe un discurso y que ese discurso reconstruye y reconfigura lo que aparece a nuestra subjetividad y se convierte en impresión o efecto de realidad. Quien alguna vez fue a una cancha de fútbol y después comentó las incidencias con otra persona que vio el partido por televisión (“en directo”) sabrá por su propia experiencia a qué me estoy refiriendo.

Por eso quienes estudian la televisión más que hablar de “recepción” prefieren hablar de “reconocimiento” a la hora de tratar de entender qué tipo de sujeto espectador es el que produce el discurso televisivo. Porque para ser sujeto espectador de televisión hay que reconocer activamente lo que se está mirando y no simplemente recepcionarlo pasivamente. Tengamos en cuenta estas observaciones cuando estamos viendo televisión, en particular cuando desde la pantalla nos interpelen diciendo "estamos viendo lo que está sucediendo".

martes 7 de julio de 2009

Gripe argentina

La epidemia de Gripe H1N1 que padece la sociedad argentina tiene que ser puesta en un contexto epidemiológico más general para comprender sus alcances y futuros desarrollos y al mismo tiempo nos permita hacer ver cómo una enfermedad es a la vez un problema que tiene más que ver con el mundo social que con el mundo natural (haciendo difusa o simplemente haciendo dejar de pensar que existe esa diferenciación). ¿De qué manera me propongo evidenciar esta temeraria afirmación? No será analizando la gripe H1N1 sino la gripe argentina común y corriente, esa a la que no prestamos atención entre otras cosas porque nadie con poder de producir discursos socialmente significativos le presta atención. La gripe argentina –comúnmente llamada por los medios y los especialistas “gripe estacional”- afecta anualmente y recurrentemente a 1.200.000 argentinos y produce un saldo de aproximadamente 3.600 muertos anuales según cifras oficiales y no oficiales pero de fuentes expertas. Así, en el Simposio sobre Prevención y Estado Actual de la gripe 2009 –según informó el Diario La Nación en su edición del viernes 8 de mayo de 2009- el doctor Daniel Stamboulian, presidente de la Fundación del Centro de Estudios Infectológicos, advirtió sobre la baja tasa de aplicación de la vacuna antigripal que en la Argentina alcanza sólo al 26% de la población de riesgo, es decir, menores de 2 años y adultos mayores de 65 años. La OMS aconseja inmunizar al menos al 75% de toda la población para evitar la expansión de la gripe “estacional” e incluso reducir las complicaciones que pueden producirse en infectados con el H1N1: la vacuna no sirve contra la gripe porcina pero evita que ambos virus puedan actuar conjuntamente provocando riesgo de muerte en el infectado.

“La gripe estacional es una importante causa de enfermedad y muerte. Cada año afecta al 15% de la población adulta y hasta el 40% de los niños y produce 500.000 muertes en el nivel mundial” dice el Doctor Stamboulian en el artículo citado del Diario La Nación. Al mismo tiempo también se informa el aumento de los casos derivados de la gripe estacional que producen bronquitis aguda y neumonía: en 2000 hubo 122.453 casos y en 2009 la cifra ascendió a 203.504. Pero la vacuna contra la gripe estacional no está incluida dentro del calendario oficial de vacunación y la vacuna cuesta entre $25 y $40 para quien por su cuenta quiera administrársela; es cierto que estacionalmente se realizan campañas de vacunación pero no son obligatorias ni se hacen campañas de sensibilización e información adecuadas, y desde luego, los medios de comunicación ignoran su existencia. Sumemos a estas determinantes político-sanitarias el hecho de que se ha extendido en un amplio sector de la clase medida argentina la ridícula creencia de que vacunar –contra cualquier cosa- a sus hijos no es “algo natural”, lo que produce brechas epidemiológicas cada vez más amplias que también explican por qué la gripe se expande cada vez más, cada vez es más letal, y cada vez más extendida entre todas las clases sociales: la clase media puede tener condiciones de existencia que le ayuden a mitigar e incluso ser portadores asintomáticos del virus pero son el principal grupo de contagio de los sectores bajos cuyas condiciones de existencia los exponen brutalmente al virus.

¿Por qué la gripe estacional no es considerada una epidemia? ¿Por qué no existe una política de estado para controlarla y erradicarla? Economía de gobierno, bajas tasas de letalidad en la clase media y alta, nula repercusión mediática y por lo tanto política, naturalización, desidia, indiferencia, negocio para los laboratorios que venden la vacuna a quienes pueden pagarla. Construcción social de la enfermedad y la salud en función de la gubernamentalidad. Luego, si no se hace nada ante 1.200.000 infectados todos los años, ante más de 3.600 muertos todos los años (Gripe H1N1 hasta hoy, 100 muertos y 100.000 infectados)… ¿Por qué pensar que había que tomar en cuenta a la gripe H1N1 en aquel 8 de mayo de 2009 en que apareció el primer caso? Eran más importantes las elecciones, las internas partidarias, y la desidia habitual que la clase dirigente argentina tiene por todo aquello que no sea acumular capital económico y simbólico. Ahora es demasiado tarde. La gripe H1N1 llegó para quedarse y hacerle compañía a la gripe argentina “estacional”. Pero seguramente el año que viene ya nadie se acordará del tema y todo quedará encubierto como suele suceder. El virus agradecido por la hospitalidad que le brinda la argentinidad.

lunes 6 de julio de 2009

Cuerpos, salud y argentinidad

Durante la etapa previa al nacimiento del peronismo la voz de orden consistió en enunciar que “gobernar es educar y seleccionar”, desplegándose discursos y prácticas de gobierno basadas en la eugenesia, en particular desde el dispositivo de la Salud, la Higiene Pública, los discursos políticos y los mensajes publicitarios tanto estatales como empresariales. Los objetivos corporales de este discurso fueron la mujer y los niños y niñas; la mujer en tanto productora-reproductora de la raza argentina y los niños y niñas en tanto “argentinos del futuro”.

Legitimados en el discurso eugenésico se aprueban durante este período un conjunto de leyes, decretos, resoluciones ministeriales, etc. que instituyen reglas y procedimientos que medicalizan el matrimonio y las relaciones conyugales “normales” (certificado de salud prenupcial, obligación de análisis de sangre para detectar enfermedades de transmisión sexual, otorgamiento de créditos para la vivienda para familias numerosas, leyes laborales de protección de la mujer embarazada, etc.). También se medicaliza la condición de alumno en la escuela primaria, estableciendo los protocolos de “Sanidad escolar”, incorporando gabinetes psico-pedagógicos para analizar, vigilar y controlar a los niños “inquietos”, incorporando trabajadores sociales como asesores de los Directores de Escuelas, etc.

Durante este período también se consolidan dos dispositivos, la Iglesia y el Ejército, que asocian la argentinidad con un tipo particular de configuración del cuerpo: el cuerpo del militante católico laico y el cuerpo del soldado, ejemplos por antonomasia del cuerpo nacionalista de un argentino “verdadero”: estoico, serio, arrogante, austero, apolítico, rigurosamente estructurado en todo tipo de rituales cotidianos, creyente, individualista, autoritario-paternalista, fundamentalista, machista, “hijo del rigor”, fervientemente patriota, defensor a ultranza de la familia, la tradición, la religión, y la propiedad privada.

No es casual que el ensayo de interpretación y la sociología de la época se especialicen en clasificar distintas biotipologías que producen los estereotipos del “argentino retractil”, “el hombre que está solo y espera”, “el cipayo”, “el retraído”, “el medio pelo”, los distintos manuales de “zonzeras argentinas”, “el nuevo rico”, “el rico tipo”, “el resentido”, y finalmente “el cabecita negra”. Esta obsesión por el cuerpo la vemos también reflejada en los tangos, el folklore, el cine, el teatro y el radio-teatro, impactando decisivamente en la inscripción de la manía clasificatoria en la subjetividad popular.

A partir de mediados de la década de 1930, las migraciones internas del Interior a los grandes centros urbanos –en particular la ciudad de Buenos Aires- producirán un efecto similar al que a principios de siglo produjo la gran inmigración. El cuerpo fallido, anormal, desubicado, guarango, mal educado, lumpen, desviado, inadaptable, pasó a ser el del “descamisado”, “cabecita negra”, “grasita”, “negro”, en el que confluyen las estigmatizaciones de todo el campo discursivo de izquierda a derecha, y de las clases altas a las fracciones superiores de la clase obrera, siendo su superficie de emergencia, una vez más, la clase media.

El peronismo también se caracterizó por desplegar una política cuyo blanco fuera la definición del cuerpo argentino verdadero y perfecto, siendo la principal ruptura que realiza con respecto a las prácticas corporales previas su necesidad política de incluir en la argentinidad a los cuerpos de los migrantes internos y de los obreros.

Para los eugenistas del peronismo, liderados por el Ministro de Salud Ramón Carrillo, militante de la corriente de la eugenesia positiva, la integración de los cuerpos obreros (nuevos y viejos) era posible a partir de una decidida acción del Estado de tipo regenerativo. Cuatro fueron los dispositivos principales de esta práctica gubernamental: el cuartel, la fábrica, la familia, y el hospital, constituyendo una red de poder. Con el peronismo se consolida definitivamente en la Argentina la estructura de la sociedad disciplinaria: una sociedad de productores que van de la casa a la fábrica y de la fábrica a la casa.

La regeneración peronista consistió en modificar las condiciones básicas de existencia, fundada en la premisa que “el medio hace al hombre” en particular si el “ambiente” está saturado de “moral”, “templanza”, “ahorro”, y una adecuada “aspirabilidad”. El peronismo se propuso hacer realidad las demandas populares acumuladas por décadas de políticas excluyentes: la casa propia, las vacaciones, la educación, la salud, el ocio creativo (en particular a través del fomento de las disciplinas deportivas y el dispositivo cinematográfico), la mejora del ambiente de trabajo, acceso al consumo de bienes durables, y un acceso controlado a los espacios sociales antes reservados exclusivamente a la “alta cultura”. Hasta el barrio fue organizado instalando un dispositivo de poder originalmente peronista: la Unidad Básica, y la emergencia de un nuevo modelo de cuerpo: el militante peronista.

El peronismo logró inscribir en los cuerpos obreros y populares su discurso y su modelo corporal, pero fracasó en la tarea de influir sobre la corporeidad de la clase media y las clases altas. Incluyó a la clase obrera y los sectores populares dotándolos de un cuerpo propio (una corporeidad peronista), pero no pudo modificar el carácter de cuerpo en transición de la clase media, eterno aspirante a construirse en cuerpo oligárquico y refractario de todo signo corporal proletario.

La dictadura militar que asoló al país entre 1976 y 1983 condensó y llevó a su máxima expresión la práctica gubernamental basada en la vigilancia, castigo y control de los cuerpos, haciéndolos blanco de sus políticas de exterminio.

La “desaparición” de los cuerpos considerados subversivos (concepto en el que se subsumen todas las categorías eugenésicas que históricamente marcaron los cuerpos desviados que había que corregir o eliminar de la sociedad), los Centros Clandestinos de Detención, la aplicación sistemática de la tortura y el martirio sobre los cuerpos, y la apropiación de los hijos de los desaparecidos combinaron los principios de la eugenesia positiva y negativa en una única práctica represiva.

El alcance de estas políticas puede resumirse en la siguiente voz de orden: “Primero eliminaremos los (cuerpos) subversivos, luego a los amigos de los subversivos, y finalmente a los indiferentes”. La “solución final” al problema de los cuerpos desviados adoptó la forma de la “desaparición” (eugenesia negativa): “Los desaparecidos son desaparecidos, no están, por eso son desaparecidos, nada se puede hacer al respecto”. Por otra parte, el principio de la eugenesia negativa se aplicó, siguiendo la interpretación de Vallejo Nagera y aplicada por la dictadura franquista contra los “comunistas”, con la política sistemática de apropiación de hijos a los que se podía curar de la enfermedad comunista de sus padres transplantándolos a un espacio familiar “saturado de moralidad”. Con el fin de la dictadura militar y el retorno democrático parece cerrarse el largo capítulo de la historia argentina en que las prácticas gubernamentales tuvieron como eje, para sostener el orden social, “la argentinidad inscripta en el cuerpo”.

Desde luego hay que evitar interpretar esta somera descripción como un proceso lineal, mecánico, determinista, cuya lógica sería la de “a cada causa su efecto”, y que se organizaría históricamente en etapas definidas y sucesivas. El proceso de producción de un cuerpo argentino verdadero, como todo proceso social, fue complejo, contradictorio, con predominio de superposición de modelos y por lo tanto de fuertes y acaloradas disputas políticas, sociales, ideológicas, científicas, culturales, y discursivas entre cada uno de los modelos propuestos. Más que sucesivos, estos modelos siguieron un patrón de subsunción de los unos en los otros, con una fuerte impronta en la re-actualización de viejos discursos y la proliferación de efímeros modelos alternativos.

domingo 5 de julio de 2009

Argentina H1N1

No hace mucho escribí en este blog un par de comentarios sobre la epidemia de dengue que por la ineficiencia de quienes nos gobiernan y la complicidad de múltiples intereses económicos y políticos azotó a la Argentina durante los primeros meses del año. Sobre llovido, mojado. Ahora tenemos el raro privilegio de ser el principal foco de expansión del virus de la “Gripe A. H1N1” precisamente cuando en el resto del mundo parecía comenzar a estar controlado. Pero aquí todos son expertos y todos tienen sus recetas, recomendaciones y diagnósticos como si la epidemia fuera un equipo de fútbol y todos fuéramos “directores técnicos”. Mientras tanto los laboratorios hacen su negocio ayudados por el gobierno –en todos sus niveles que hace como si hiciera- y sus hermanos de clase: empresarios del espectáculo, del fútbol, de las discotecas, de los restaurantes, de las industrias culturales, etc. Unos venden medicamentos (que no sirven para nada pero para eso están los médicos mediáticos amigos de los laboratorios y sus recetas de manosanta que los medios de comunicación ayudan a difundir), y los otros ayudan a propagar el contagio. El gobierno… bien gracias, primero y ante todo la economía de gobierno. Habrá que esperar que pase el frío y vuelva el calor… eso sí con el calor vuelve el dengue y esta vez a poner las barbas en remojo porque el H1N1 va a quedar hecho un poroto. Hasta que digamos NO. No quiero ser gobernado de este modo, por esta gente, para estos propósitos, ni bajo este sistema, ni por estos dominadores.

jueves 2 de julio de 2009

Nuevos géneros cine y tv

La quinta temporada de la serie de televisión LOST inauguró una forma narrativa que consiste en mostrar el revés de la trama de la historia tal como fue contada en las cuatro temporadas anteriores. Esta forma narrativa puede ser definida como la defragmentación de la historia original en otros puntos de vista que son mostrados desde la perspectiva de otro u otros protagonistas de la historia y también modificando la propia perspectiva del espectador al modificar el encuadre de cámara de escenas clave desde el punto de vista argumental.

Ya en la era post-LOST surgen las primeras propuestas para utilizar este nuevo recurso narrativo, como es el caso de la miniserie para televisión “Battlestar Galactica. The Plan”, cuyo estreno está anunciado para el próximo mes de noviembre y que se propone contar desde el punto de vista de los Cylon los acontecimientos narrados en la miniserie original emitida en 2003 con la que daba comienzo la serie y que era narrado desde el punto de vista de los humanos.

Por otra parte, en el cine, hemos tenido algunas propuestas que intentaron incorporar el recurso narrativo a los puntos de vista diferentes sobre un acontecimiento: “Der Untergang” (“La caída”) que mostraba los últimos días del Tercer Reich desde el punto de vista de Adolf Hitler, y “Vantage Point” (“Puntos de vista”) que mostraba un atentado terrorista desde la perspectiva todos los involucrados en el acontecimiento (políticos, policía, terroristas, etc.). Desde luego fueron intentos limitados ya que en el primer caso se trata de una película que muestra un único punto de vista aunque diferente al usualmente mostrado por el género, y en el segundo caso por las limitaciones que tiene el cine con respecto a las series de televisión: la duración del film. No obstante, considero que una posible remoción de este obstáculo pueda lograrse produciendo una saga de películas que tenga como eje enunciativo el mostrar en cada una puntos de vista diferentes (va la idea gratis para los productores cinematográficos).

¿Qué efectos de saber-poder tendrá esta nueva forma narrativa sobre los sujetos espectadores? Desde luego contradictorias ya que por un lado está el aspecto comercial (revalorizar franquicias, relanzar los seriales cinematográficos, abaratar costos, capturar nuevos públicos para viejos géneros, etc.) y por el otro estético y artístico (para evitar caer en lugares comunes, repeticiones, o simples efectos de montaje basados exclusivamente en el material preexistente, etc.). De todos modos el principal problema que surge sería el de confundir “distintos puntos de vista” con “cualquier punto de vista da igual”. Por eso, no me cabe ninguna duda que lo mejor que se ha producido hasta el momento utilizando este recurso narrativo es la serie de televisión DEXTER que en septiembre estrena su cuarta temporada. En Dexter, el “otro punto de vista” sirve como superficie de emergencia y refracción de la “normalidad” en la “anormalidad” y del “sentido” en el “sinsentido” mostrando como detrás de esa normalidad y anormalidad solo existen distintos tipos de sujeciones.