lunes 28 de septiembre de 2009

Rasgos del carácter argentino (3)

Un país de Opereta

“Este es un país de Opereta” decía siempre mi abuelo Tito para explicar el funcionamiento de la sociedad argentina de su época, pero que de alguna manera pienso que todavía sigue teniendo vigencia. ¿Por qué de Opereta y no de Opera? Pues bien, decía mi abuelo Tito, porque en la Argentina los problemas son meras trivialidades a las que teatralizamos dándoles un tono dramático y apocalíptico, y donde lo frívolo siempre supera lo dramático. Yo actualizo la metáfora de don Tito y digo que estamos sujetos a una gubernamentalidad de opereta que efectivamente ha servido, y sigue sirviendo, para mantenernos entretenidos con las banalidades más patéticas pero que generan los enfrentamientos sociales más sangrientos y violentos entre dominados, y así no solo formamos parte de la red de saber-poder que nos domina sino que para peor ni siquiera imaginamos que dicha red existe. Entonces digo: gubernamentalidad de opereta para una argentinidad del espectáculo.

sábado 26 de septiembre de 2009

Battlestar Galactica (Series TV): Sin premios

Se entiende por qué la serie de televisión Battlestar Galactica ha sido silenciada por la crítica “políticamente correcta” tanto como por la crítica “comercial” del mundo del cine y la televisión. Lo que ocurre es que Battlestar Galactica es una serie de televisión de ciencia ficción “impolíticamente correcta” (tanto para el género como para la sociedad en que vivimos), subversiva, transgresora, de absoluta actualidad y de implacable crítica al mundo en que vivimos, que no tiene “un mensaje” sino que se burla de todos los mensajes, que carece en absoluto de un discurso sobre la moral porque desborda de éticas en pugna, porque no tiene “protagonistas” ya que los protagonistas son solo individuos comunes y corrientes al que sólo determinadas condiciones y situaciones parecen volverlos protagónicos, porque muestra que la verdad es solo un juego que se dirime en un campo de relaciones de saber-poder y que no somos otra cosa que “el otro del Otro”.

De las series de ciencia ficción que he visto a lo largo de mis décadas creo que es la mejor del género dramático, sin dudas la que mejor ha expresado críticamente una multiplicidad de variantes encadenadas a una historia de lo que constituye el drama por excelencia, el drama de la vida y la muerte humana. Y por eso, a quien le importa si el final de la serie fue o no fue de tal o cual manera, a quien le importa si no hay final feliz, a quien le importa si hay acaso algún final y aún más si tuvo un principio. Y a quien le importa si los guionistas nos explicaron todo hasta el último detalle o si lo explicaron de tal forma que nos resulta o no satisfactoria, o si hubo alguna “contradicción” argumental. Quienes buscan esos finales con moño y cinta de colores, o una historia que venga con banda de sonido, banda de explicación, y banda de interpretación, o una donde los buenos le ganen finalmente a los malos, les digo que Battlestar Galactica no es para ustedes.

viernes 25 de septiembre de 2009

Rasgos del carácter argentino (2)


Un lugar común de la argentinidad es el que se presenta como la polémica por establecer qué individuo o individuos serían quienes mejor representarían el modo y forma de ser argentino. Entonces algunos opinan que San Martín, otros que Maradona, aquellos que Borges, los de más allá Cortázar, los de izquierda el Che Guevara, etc. etc. etc.… y entonces aparecen las teatralidades una vez más y todo se resume en las viejas fórmulas antinómicas y en las manías decimonónicas de escribir la historia y describir las sociedades a partir del molde del “gran hombre”, el héroe a lo Carlyle como bien gustaba citar Mitre.

La discusión es absurda desde todo punto de vista, pero más aún porque si hay alguien que personifica el modo y forma de ser argentino, en una época histórica dada, en una situación histórica dada, en el contexto de unas relaciones de saber-poder-verdad dadas, es sin lugar a dudas el argentino medio o la argentina media, de la calle, del común y corriente, de a pié, anónimo, que desde luego constituye una singularidad irrepetible, no intercambiable, y no traspolable a otra época, lugar, o situación histórica. Ahí, precisamente ahí está la argentinidad y no en los “grandes hombres”, no solo porque los “grandes hombres” no existen –son solo un relato ficcional devenido en realidad- sino porque precisamente estos “hombres excepcionales” son lo que todos aspiraríamos a ser –cada cual en su casilla, hay para todos- pero nunca seremos y porque precisamente por eso son los eternos cuestionados en su “argentinidad”.

jueves 24 de septiembre de 2009

UBACYT (UBA): Research The logic of Argentinity

The logic of Argentinity
PhD. Luis E. García Fanlo
Instituto de Investigaciones Gino Germani (UBA)

In the early twentieth Century, at the intersection between social changes generated by the great immigration and the Centennial of the May revolution, Argentinity term arises to designate a way of governing, rather than a designation of Argentinean manner. So, the question for Argentinity and the term it self emerge as a problem from a reconfiguration of the field of pre-existing power relations, that needs of bio political forms of governance, to re-stabilize it self and /or neutralize resistance: to govern is to populate, to govern is to educate, to govern is argentinzar. How to tackle the critical analysis of this way of questioning Argentinity? The project aims to do it from an alternative way of questioning whose logic can be stated from the following questions: Which were the conditions of possibility that allowed those traits attributed to the manner and way of being argentine, to be recognized as true by the argentines themselves? Which are the effects of power, knowledge and truth that produce this recognition on the way of governamentality? What kind of truth games – enunciative games- are involved and how they fit into the argentine regime of truth?

miércoles 23 de septiembre de 2009

Michel Foucault: problematizaciones


Ha destacado que sus análisis tratan, sobre todo, de cómo se han constituido determinados problemas...

Sí, es lo que he denominado "problematizaciones"; es un barbarismo técnico, pero una palabra deja de ser bárbara si muestra bien lo que se quiere decir; en cambio una palabra común puede serlo si confunde al decir varias cosas a la vez... Yo planteo la historia de ciertas problematizaciones, es decir, la historia de la manera en que las cosas constituyen un problema. Por ejemplo, cómo, por qué y de qué modo particular la locura se ha convertido en un problema importante en el mundo moderno. O cómo el psicoanálisis se ha extendido ampliamente en nuestra cultura, ya sea entendido como un problema interno o por sus relaciones con la locura. Lo mismo puedo decir de la enfermedad, que era bien conocida sin duda antes, pero que tiene otro cariz cuando se la problematiza de nuevo a partir del siglo XIX. Por lo tanto no se trata de una historia de la teoría, ni una historia de las ideologías, ni tampoco una historia de las mentalidades. Lo que interesa es la historia de los problemas o, si prefiere, es la genealogía de los problemas, el por qué cierto tipo de interrogantes o cierto modo de problematizaciones aparecen en un momento determinado (07/05/1981).

martes 22 de septiembre de 2009

Rasgos del carácter argentino (1)

Lo que la sociología funcionalista y el ensayo de interpretación argentinos suelen llamar “carácter argentino” es lo que yo llamo “argentinidad”, es decir, una actitud, una experiencia, un modo y forma de ser que se produce y reproduce en sistemas prácticos y que está estructurado como un régimen de verdad (quienes quieran saber más al respecto pueden visitar los enlaces correspondientes en este mismo blog y/o en los sitios web de “sociología de la argentinidad” para acceder a textos, publicaciones, proyectos de investigación, etc. donde explico y explicamos –con mi equipo de investigación de la UBA- en detalle).

Sea como fuera un ejemplo de sistema práctico de la argentinidad, cuyo nacimiento, persistencia, y efectos de saber-poder habrá que investigar y dilucidar- es la teatralidad con la que los argentinos nos ponemos serios para opinar sobre cualquier cosa que merezca nuestra atención, desde la banalidad más brutal que hace referencia a las divas del espectáculo hasta los acontecimientos más dramáticos de nuestra historia.

Ahí el argentino se pone serio, levanta la voz, hace gestos ampulosos mientras grita, amenaza, advierte, convoca a la patria, a la memoria de los próceres, a Dios y María Santísima, “al sentido común” (que para el argentino medio es la verdad más sacrosanta que existe) que siempre es lo que “falta”, a las invocaciones trágicas, a la sangre derramada y la leche por hervir, etc. etc. etc. Y ahí se queda, congelado en esa pose como si fuera eterna, convencido de que él (o ella) son la encarnación de la verdad única, irrebatible, indiscutible, que Dios es Argentino, que “hay que matarlos a todos”, que “este país no tiene arreglo”, y que “nunca vamos a cambiar”, o aún mejor “todos están en contra nuestro”. Esencias, universales, juicios apocalípticos, Dios, Patria, moral de escritorio de oficina, pataleo con berrinche, docilidad, resignación, adaptación, sujeción.

“Para la galería”… “Mucho ruido y pocas nueces”… “Parecer más que ser”… es decir, simular ser algo que no se es, diciendo algo que no se cree, amenazando hacer lo que nunca se va a hacer… fórmula defensiva cuyo nacimiento se remonta hacia fines del siglo XIX y principios del XX, período en que imperaba la “pedagogía de las estatuas”, la “educación patriótica”, y la ritualización de la vida cotidiana para que se adapte al “ser nacional”. Corolario de la teatralización, siempre termina como una Opereta y nunca como una Opera.

(Continuará…)


lunes 21 de septiembre de 2009

Elecciones 2009 FSOC (4)

(Ver los resultados finales de todas las Carreras y Consejo Directivo AQUÍ)


Balance de las elecciones en la Carrera de Sociología


Se veía venir la debacle de una forma de hacer política, la vigente durante los últimos seis años, basada en un “doble poder” o mejor dicho en el poder “detrás del trono”. Algunos compañeros, entre los que me incluyo, buscamos durante algún tiempo hacer nuestro aporte para cambiar el rumbo apoyando la gestión de Lucas Rubinich, en mi caso más motivado por el proceso político-académico de la Facultad, pero evidentemente esa política era solo un acto minoritario de voluntad. Por eso, mi decisión -ANTES de que se llevaran a cabo las elecciones- de abandonar el espacio político “panchista”, no porque considerara que Alcira Daroqui era una mala candidata, muy por el contrario creo que reúne muchas cualidades y méritos que son evidentes aunque su principal flanco será su falta de experiencia política y su dependencia con el “panchismo”.

Pero la falta de experiencia se suple precisamente haciendo experiencia y con el apoyo de aquellos que algún camino ya hemos recorrido, claro está, supeditado a que la Directora de la Carrera asuma plenamente el ejercicio del cargo, en forma pluralista, transparente, democrática, “sin que la sangre llegue al río” en particular en las relaciones político-académicas con el gobierno de la Facultad. Esta actitud que esperamos de la Directora –por otra parte legítimamente electa ya que a pesar de que triunfó solo en el claustro de profesores, en la sumatoria “una persona igual un voto” fue el candidato más votado- implica hacer un corte con el pasado, cerrar el ciclo, y “escuchar” el resultado electoral –tanto a nivel de la Carrera como de la Facultad- que gritó muy fuerte señalando las personificaciones que deben pasar a cuarteles de invierno.

Un párrafo aparte merece el saludable retorno de la izquierda tanto en la Junta de Carrera como en el Consejo Directivo, aunque en el CD por vigencia del actual estatuto universitario antidemocrático La Comuna quedó sin representación alguna por solo 0,67 décimas de votos; en la cuerda floja quedó El Tren cuya política evidentemente no ha logrado satisfacer ni a propios ni extraños, y de ahí este resurgimiento comunero por izquierda. Una vez más, el claustro más dinámico sigue siendo el estudiantil tanto en las Carreras como a nivel Facultad, y en ese sentido seguirá siendo el motor y referente de cualquier cambio o transformación en Sociales y en la UBA.

En fin, habrá que barajar y dar de nuevo en Sociología porque lo hecho en los últimos seis años no sirvió de nada, y ahora estamos peor que ayer. Hay que evitar a toda costa el eterno retorno de lo mismo y apostar por el eterno retorno de lo nuevo. Sino, estamos listos.

domingo 20 de septiembre de 2009

Elecciones 2009 FSOC (3)

DEMOCRATIZACION DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES DE UNA VEZ POR TODAS!!!! Dicen que en la UBA hay democracia, pero la palabra no es la cosa, y la cosa es aberrantemente dictatorial... vean ustedes mismos como se constituyen los Consejos Directivos de las Facultades (igual modelo para la constitución del Consejo Superior, Juntas de Carrera o Departamento, etc.):
Art. 105.- El gobierno de las Facultades está a cargo de un Consejo Directivo y de un Decano.

Art. 106.- El Consejo Directivo está integrado por ocho representantes por los profesores; cuatro representantes por los graduados, uno de los cuales, por lo menos, deberá pertenecer al personal docente, y cuatro representantes por los estudiantes. En el caso de que los auxiliares docentes superen el treinta y tres por ciento (33%) del padrón de graduados tendrán, por lo menos, dos (2) representantes.

Art. 107.- Los representantes del claustro de profesores durarán cuatro años en sus funciones. La representación del claustro de profesores se integra con ocho profesores; tres representantes corresponden a la minoría siempre que ésta cuente con más del treinta y tres por ciento de los votos emitidos válidos. Si no alcanza dicha proporción pero obtiene por lo menos el veinte por ciento de dichos votos le corresponden dos representantes. En todos los casos por lo menos la mitad de los integrantes de la mayoría y minoría deben ser profesores titulares o titulares plenarios. El Consejo Superior dictará la correspondiente reglamentación. La representación de los claustros de graduados y alumnos se integra con tres miembros por la mayoría y uno por la primera minoría. En ambos casos, para que las minorías sean consideradas como tales, deben contar con no menos del veinte por ciento de los votos válidos emitidos. En caso de no cumplirse esa proporción se otorgará toda la representación a la mayoría.

Los representantes de los estudiantes durarán dos (2) años en sus funciones, y los de los graduados dos (2) años.

sábado 19 de septiembre de 2009

Max Weber y la Argentina

Max Weber, "Argentinische Kolonistenwirtsshaften" publicado inicialmente en Deutsches Wochenblatt, O, Arendt ed. Año VII, Berlín, Hermano Waether, N° 2, 11 de enero de 1894, pp. 20-22; y N° 5, 1° de febrero de 1894, pp. 57-59.

Max Weber, “Empresas rurales de colonos argentinos”, Araucaria Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, Año 2, Número 4, 2000.

Para entender la justificación de los aranceles proteccionistas agrícolas, hay que analizar una cuestión previa de importancia fundamental, como es la de saber si es correcta la afirmación con la cual se opera constantemente del lado librecambista; esto es, la afirmación de que el estado no suficientemente intensivo del cultivo del suelo alemán y la imposibilidad, provocada por la falta de capital de operar económicamente de un modo racional, son la causa esencial de la incapacidad competitiva de la agricultura alemana. Si este fuera el caso, la "conservación" de estas "formas de explotación rezagadas", de estas "explotaciones patriarcales de los Junkers", sería un medio de salvación de doble filo, que pone seriamente en peligro el progreso de los cultivos, y se la debería rechazar por principio.

Con el objetivo de esclarecer esta cuestión quisiera, especialmente para caracterizar la competencia americana de ultramar, presentar aquí, a grandes rasgos, la modalidad de empresa rural de un colono argentino que puede valer como típica y sobre la cual, casualmente, estoy informado de un modo auténtico y minucioso. Lo haré incluso en detalle en la medida en que esto parezca imprescindible; justamente la estructuración concreta de la explotación es lo que interesa para nuestros fines. Cierto es que el trigo argentino representó, hasta hace poco, sólo una pequeña parte de la producción mundial; en particular apenas si accedió, en términos generales, al mercado alemán, y sólo una vez sus costos de producción contribuyeron con su parte a la formación del precio del trigo en el mercado mundial; y, además, ciertos rasgos típicos de esta modalidad de empresa rural se repiten mutatis mutandis, también en las condiciones de producción de nuestros verdaderos competidores. Sin embargo, para terminar, todo indica que la significación cuantitativa de la exportación argentina y nuestra importación están en vías de rápido incremento.

La referida empresa rural fue manejada en el año económico 1891/1892 en la Argentina, en la provincia de Entreríos (sic), cerca del Plata, por un alemán con exiguo patrimonio y formación en el gimnasio. Carente de recursos, trabajó durante largos años en una casa de comercio en Buenos Aires, y luego, debido a la precaria situación en que las muy deplorables condiciones de cambio de la moneda extranjera habían colocado a las firmas de la Argentina, y especialmente a los importadores extranjeros, fue obligado a hacer el intento de establecerse en forma independiente en el ámbito de la agricultura, la cual podía subsistir, justamente, a causa de la caída de la moneda extranjera (sobre esto, véase más adelante). Con un ex maestro de escuela inglés, que tenía tras sí una vida aventurera, había comprado un campo para colonos a una de las sociedades colonizadoras y especuladoras en tierra del país.



Leer el artículo completo AQUÍ.

UBACYT (UBA): Convocatoria 2010-2012


Estoy presentando el Proyecto de Investigación "La lógica de la argentinidad" para ser acreditado en la programación científica UBACYT para el período 2010-2012. Más información en el sitio web del Proyecto.


viernes 18 de septiembre de 2009

Primera Enmienda: Libertad de expresión

En la Argentina estamos en la edad media en pleno siglo XXI, así nos va.

La primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos protege los derechos a la libertad de religión y a la libertad de expresión respecto de la interferencia del gobierno.

Dos cláusulas de la primera enmienda garantizan la libertad de religión. La cláusula de establecimiento (Establishment Clause) prohíbe que el gobierno apruebe leyes que establezcan una religión oficial o muestren preferencia por una religión sobre otra. La Corte, sin embargo, declaró constitucionales algunas actividades del gobierno relacionadas con la religión, como por ejemplo, brindar transporte en autobuses para estudiantes de escuelas parroquiales y permitir la aplicación de las "leyes de descanso dominical". La cláusula del libre ejercicio prohíbe que el gobierno, en la mayoría de los casos, intervenga en la práctica religiosa de las personas.

La libertad de expresión incluye los derechos a la libertad de palabra, de prensa, de reunión y de petición (que es el derecho que permite a los ciudadanos reclamar ante el gobierno una compensación por agravios). También incluye los derechos implícitos a la libertad de asociación y creencia. La Corte Suprema de los Estados Unidos consideró que el alcance de estos derechos se aplica al gobierno federal, aunque sólo se menciona expresamente al Congreso. Además, la Corte interpretó que la cláusula de debido proceso de la decimocuarta enmienda protege los derechos enumerados en la primera enmienda respecto de la intervención de los gobiernos estatales.

El componente más básico de la libertad de expresión es el derecho a la libertad de palabra. Este derecho permite que los individuos se expresen sin intervención ni restricción del gobierno. La Corte exige que el gobierno brinde una justificación sólida para intervenir. Para las leyes de contenido neutral, se aplica una prueba menos estricta. La Corte también reconoció que el gobierno puede prohibir toda expresión que altere la paz o provoque violencia. El derecho a la libertad de palabra incluye otras formas de comunicar un mensaje.

El derecho a la libertad de prensa permite que las personas se expresen a través de una publicación u otro medio de difusión. No otorga a los miembros de los medios de comunicación ningún derecho o privilegio especial que no tengan los ciudadanos en general.

El derecho a reunión permite que las personas se reúnan con fines pacíficos y legales. La Corte reconoció abiertamente que los derechos a la libertad de asociación y de creencia están implícitos en la primera, quinta y decimocuarta enmiendas. La libertad de reunión no incluye un derecho de asociación. El gobierno puede prohibir que las personas se asocien con otras para participar y promover actividades ilegales en forma deliberada.

El derecho de asociación prohíbe que el gobierno exija que un grupo se registre o divulgue la identidad de sus miembros. Tampoco puede negarles a personas beneficios oficiales por pertenecer o haber pertenecido a determinado grupo. La Corte estableció que existen excepciones a esta regla: se trata de los casos en que los intereses del gobierno de divulgar o registrar se consideran suficientes para no respetar los derechos de la primera enmienda.

El derecho de petición garantiza el derecho de reclamar ante el gobierno una compensación por violaciones a derechos mediante un litigio u otra medida que disponga el gobierno. Junto con el derecho de reunión, permite que las personas se junten con el fin de obtener cambios en el gobierno.

jueves 17 de septiembre de 2009

Peronismo y Televisión

Tanto el cine como la televisión fueron históricamente los dos medios de comunicación de masas que el peronismo usó políticamente sea por medio de todo tipo de intervenciones (económicas, políticas, ideológicas, culturales) en la producción fílmica, sea por la apropiación directa de los canales de televisión, pero quienes vinieron después de 1955 no hicieron mucho por cambiar esta concepción sobre el manejo de los medios audio-visuales. La estatalización de la televisión podía entonces asumir formas peronistas, antiperonistas, católicas, militares, pero lo que no cambiaba era el uso político-estatal de la caja boba (quizás por eso se volvió tan boba en la Argentina).

El peronismo siempre contó con la televisión hasta que el menemismo (el peronismo de los ’90) privatizó los canales y casi simultáneamente apareció la televisión por cable y satelital. Ahora, el kirchnerismo (el peronismo farsa) como no tiene ni siquiera la base social popular que tuvo el menemismo y ni que hablar del peronismo histórico, se encaprichó en estatizar todos los medios de comunicación convencido de que por culpa de la televisión la sociedad argentina “no los entiende”. En fin, quizás no los entiende porque resulta grotesco el argumento preferido de los K para defender la “nueva” ley de radiodifusión: “una ley de la democracia siempre será mejor que una de la dictadura”, la verdad es que el argumento es tan infantil que no resiste análisis en particular para quienes dicen ser un gobierno nacional y popular (o quizás sea así por eso mismo).

La Italia fascista o la Alemania nazi fueron también democracias en sus orígenes, y fue precisamente mientras eran democracias cuando adoptaron leyes de corte muy similar a “nuestra” ley de radiodifusión, que luego les sirvieron para convertirse en dictaduras totalitarias. Bien lo dice el filósofo Giorgio Agamben: las condiciones para la aparición de las dictaduras totalitarias siempre se encuentran en las leyes de la democracia que las precedió. En fin, todo este revuelo lo que encubre es una reestructuración en curso de la fracción dominante dentro de la clase dominante argentina (multimedios-telefónicas) y un posicionamiento del gobierno con una de esas fracciones a las que les va a ceder el negocio televisivo más adelante a cambio de que pasemos de TN (“todo negativo”) a TP (“todo positivo”), aunque lo mas probable es que cuando llegue ese día vaya a saber uno quién nos estará gobernando… gracias a la ley de radiodifusión.

Marx: Sujeto-Objeto

Karl Marx, “El Capital. Capítulo VI (Inédito)”, Buenos Aires, Siglo XXI.

“No es el obrero quien emplea los medios de producción, son los medios de producción los que emplean al obrero… dominación del trabajo pasado y muerto sobre el vivo… el obrero, su trabajo, es un modo de existencia del Capital” (pp. 17-18).

“El capitalista solo funciona en cuanto capital personificado, es el capital en cuanto persona; del mismo modo el obrero funciona únicamente como trabajo personificado, que a él le pertenece como suplicio, esfuerzo, pero que pertenece al capitalista como sustancia creadora y acrecentadora de riqueza. La dominación del capitalista sobre el obrero es, por consiguiente, la de la cosa (riqueza) sobre el hombre (esfuerzo), la del trabajo muerto sobre el vivo” (pp. 19).

Para Marx es en la relación entre economía y religión donde mejor puede advertirse “la conversión del sujeto en el objeto y viceversa” (pp. 19); esta conversión aparece como el momento de transición necesario para imponer por la violencia y a expensas de la mayoría la creación de riquezas en cuanto tal” (pp.20)… “El proceso de producción capitalista es una unidad de dos procesos: el de trabajo y el de valorización. Ambos procesos existen de manera autónoma pero se condicionan recíprocamente” (pp. 28).

“Un asiento de cuatro patas tapizado de terciopelo representa en ciertas circunstancias un trono, pero no por ello este asiento, una cosa que sirve para sentarse, es un trono por la naturaleza de su valor de uso. Este absurdo, es el de considerar que una relación social de producción determinada que se representa en cosas es una propiedad natural de estas cosas mismas” (pp.28-29).

“No es que el obrero compre medios de subsistencia y medios de producción, sino que los medios de subsistencia compran al obrero para incorporarlo a los medios de producción” (pp. 36).

martes 15 de septiembre de 2009

El final de Lost (TV series)

Según han revelado los productores ejecutivos de la serie de televisión LOST, cuando faltan todavía más de tres meses para el estreno de la sexta y última temporada que se encuentra en plena etapa de rodaje, la serie terminará tal como estaba previsto en 2010, sin embargo, la historia no quedará cerrada, es decir, no tendremos el "final". En las últimas semanas se publicaron entrevistas a diversos actores de LOST e incluso hubo afirmaciones y desmentidas sobre una continuación de la serie en la pantalla grande pero ahora parecen confirmarse. Una vez finalizada la emisión de la sexta temporada los caminos de la historia podrían adoptar diversos formatos: una película o series de películas, una precuela, una película basada en una historia lateral, etc. Lo que sí está confirmado es que DISNEY compró los derechos para emitir una serie animada cuyo protagonista será John Locke acompañado del "humo negro", que para la sexta temporada no solo retornan los personajes originales que eran pasajeros del vuelo Oceanic 815 sino también personajes "menores" como el piloto y el "Dr. Artz". En fin, un balde de agua helada para todos los seguidores de la serie que vuelve a abrir un debate que todos creíamos cancelado: ¿saben los guionistas cómo cerrar una historia tan complicada o es solo una cuestión de marketing y de regalías comerciales? Sea como sea, habrá que estar sobreaviso y confiar en que quizás, todas estas novedades, dejarán de existir cuando ocurra "El incidente".

lunes 14 de septiembre de 2009

Saludo a la bandera


En la Argentina es común utilizar la frase hecha que dice: “es un saludo a la bandera”, para significar una actitud de indiferencia o de mero ritual sin forma ni contenido, algo obligado, por mero compromiso. No queda claro cómo llegó y se hizo tan popular esta frase de sentido común ya que su origen no es argentino sino peruano. Durante la guerra del Pacífico (1879-1884) también llamada “Guerra del Salitre”, que enfrentó a Chile con Perú y Bolivia las localidades peruanas de Tacna, Arica y Tarapacá pasaron a manos chilenas quienes obligaban a soldados y ciudadanos peruanos a saludar a la bandera chilena. Es decir, originalmente hacer el “saludo a la bandera” para un peruano era desacreditar a la bandera chilena, la del bando invasor de su territorio. Se entiende entonces que ese “saludo a la bandera” era un acto de resistencia legítimo tanto en forma como contenido. Quedan entonces dos problemas por resolver: 1) cómo llegó la expresión a la Argentina, y 2) a qué bandera se referían ya que en Argentina no había bandera “invasora”.

Con respecto al primer interrogante hay que recordar que si bien el gobierno argentino se declaró neutral en el conflicto muchos argentinos decidieron presentarse como voluntarios en el ejército peruano, entre ellos algunos ilustres como Roque Sáenz Peña (quien en 1910 fue elegido Presidente y bajo su mandato se promulgó la ley de voto universal, secreto, y obligatorio), al que se le otorga el grado de Teniente Coronel y con destacada participación al frente de un regimiento en la sangrienta batalla de Tarapacá donde casi pierde la vida y es tomado prisionero por el ejército de Chile. Aquí hay dos situaciones que merecen especial atención: quien comandaba el regimiento chileno era un inglés, Robert Howard, quien no fusila a don Roque porque era argentino, pero lo que no sabía Howard era que el gobierno argentino le había quitado la ciudadanía al futuro presidente por traición a la patria. Sáenz Peña será finalmente liberado en 1880 y a su regreso el Congreso Nacional le devolverá la ciudadanía argentina.

En 1892 la popularidad de don Roque es tanta que se postula para ser presidente enarbolando dos principios de campaña: americanismo (consecuente con su participación en la Guerra del Pacífico) y democratización del sistema político. Bartolomé Mitre y Julio A. Roca convencen entonces al padre de Roque, Luis Sáenz Peña a que se presente como candidato contra su hijo: conclusión el hijo renuncia a la candidatura y el padre es elegido Presidente.

Entonces, construyo el siguiente relato: Roque Sáenz Peña u otros argentinos que participaron en la Guerra del Pacífico traen la frase a la Argentina y las circunstancias de su renuncia a la candidatura en 1892 hacen que el significado original se mantenga pero como metáfora hacia un régimen político oligárquico-conservador y no en referencia al símbolo patrio. Hay que recordar que como consecuencia de esta maniobra se producirá un quiebre dentro de la elite conservadora dominante que culminará con la emergencia del grupo “reformista” encabezado por Figueroa Alcorta (que en realidad fue el verdadero ideólogo de la “Ley Sáenz Peña” de 1912) que es quien apoya como sucesor a Roque Sáenz Peña. Posteriormente supongo que la expresión, ya convertida en sentido común, se utilizó para referirse a las dictaduras militares posteriores a 1930 como modo de deslegitimar a los militares argentinos donde más podía dolerles, es decir, en su ritualizado patriotismo. De ahí, en más, la expresión no cambió su significación y se utilizó para cualquier situación de la vida cotidiana en la que debía prevalecer forzadamente el apoyo a algo o alguien que lo exigía por la fuerza de las circunstancias. Algo muy común en la Argentina hasta nuestros días que se hizo cuerpo en los argentinos hasta convertirse en un sistema práctico de la argentinidad.

domingo 13 de septiembre de 2009

Elecciones 2009 FSOC (2)

Elecciones en la Facultad de Ciencias Sociales, Carrera de Trabajo Social, Candidatos de la Lista 11 para Junta de Carrera y Director.

Elecciones 2009 FSOC (1)

Spots de la campaña electoral de la Lista 789 para las elecciones en la Facultad de Ciencias Sociales (Universidad de Buenos Aires) a realizarse del 14 al 18 de septiembre de 2009: Consejo Directivo y Carrera de Sociología.







sábado 12 de septiembre de 2009

Carta al Profesor Sergio Caletti


Estimado profesor Sergio Caletti, candidato a decano de la Facultad de Ciencias Sociales por la lista "Hecho y por hacer",

No tengo el gusto de conocerlo personalmente y seguramente tampoco usted me conoce, pero dado que usted se postula para dirigir los destinos de la Facultad en la que soy profesor desde incluso antes que se fundara y que en todos esos años he tenido una activa participación en la política académica tanto de la Facultad como de la Carrera a la que pertenezco -Sociología- no me resulta un dato menor no haber sabido nada de usted en términos político/académicos hasta ahora. Pero esto, desde luego, no es una crítica hacia usted ni a su candidatura, sino solo una observación que hace al contexto del tema que motiva la presente.

En los fundamentos de su postulación, que aunque está dirigida "A la comunidad académica de la Facultad de Ciencias Sociales" me llegó en forma casual e indirecta ya que la misma solo tenía como destinatarios a la lista de profesores de Ciencias de la Comunicación, el primer párrafo dice textualmente:

"Una vez cada cuatro años, una movilización de opiniones en debate sacude nuestras rutinas. Es lo que ocurre ahora, a una semana de las elecciones de Consejo Directivo, Juntas y Directores de Carrera de la Facultad de Ciencias Sociales. Los abajo firmantes, candidatos al gobierno de la Facultad por el claustro de Profesores, y convencidos de que esta circunstancia de excepción debería constituirse en normalidad, queremos compartir con toda la comunidad de nuestra Casa las líneas principales del espíritu que inspira nuestras postulaciones" (el texto resaltado es mío).

Este párrafo inicial es el que decididamente me confunde, quizás porque mi experiencia me dice que si hay algo que ha caracterizado a nuestra Facultad, no solo durante los últimos 8 años sino desde su fundación, es precisamente el constante estado de movilización, debate, controversia, y polémica tanto internamente como en relación al conjunto de la UBA y la realidad social de nuestro país. Inversamente, mi visión sobre el actual proceso electoral es que ha rutinizado, reglado, y neutralizado -como hace mucho tiempo no se veía- la política académica y el estado de movilización "normal".

Como bien usted expresa, es el momento de los rituales y las frases hechas, de las aspirabilidades que se convierten en saludos a la bandera, y de mera espera del recuento de unos votos que ya sabemos de antemano qué resultado electoral dispondrán. Y como estoy convencido que usted será el próximo decano del espacio social donde a transcurrido -y espero que siga transcurriendo- mi vida política, académica, profesional, incluso le diría pasional, es que le comento que la actual gestión surgió de una lucha que comenzó en 1999 y culminó en 2001, para pasar sin solución de continuidad a otra lucha que fue la de la elección directa en Sociología, la toma del rectorado, y quizás inició el distanciamiento entre las Carreras, entre los claustros, y también entre nuestra facultad y las autoridades de la UBA. Y así hasta hoy.

Paralelamente, esta situación nada rutinaria por cierto se articuló con la participación de nuestros estudiantes y profesores en los sucesos nacionales del 19 y 20 de diciembre de 2001, con la emergencia de los movimientos sociales, en particular el movimiento piquetero, la crisis política, económica y social consiguiente, y que llega hasta nuestros días con las polémicas nada rutinarias en la que toda la comunidad de sociales está involucrada en relación a problemáticas tales como la situación en el INDEC, la ley de radiodifusión, el conflicto del campo, etc. Por otra parte, durante todos estos años nada rutinarios, se dieron las luchas por el edificio, el presupuesto, los concursos, las distintas asambleas universitarias, los derechos laborales de los docentes, la reglamentación académica interna, el estatuto de la uba, los reclamos de democratización de la vida política interna en la UBA, y tantas otras que no voy a enumerar porque no podría recordarlas todas y porque con lo dicho creo que es suficiente, cuestiones todas que precisamente no veo en el diagnóstico y propuestas de su futura gestión, digo no en abstracto como meras aspiraciones, sino como dato de un estado de relaciones de saber-poder cuyas tensiones son las que, desde mi punto de vista, explican por qué luego de 20 años de fundada la facultad no existe como tal sino como una mera yuxtaposición de carreras.

En resumen, y le pido disculpas por la extensión pero me sentí convocado por el llamado a "integrar voces que podamos poner en juego", me parece que el nudo de la cuestión está precisamente en estas experiencias contradictorias que hacen que donde usted ve rutina yo vea politización, y donde usted ve politización yo vea rutina. Quizás un primer paso podría consistir en un debate público, abierto a toda la comunidad académica de sociales, entre usted y su oponente al cargo de decano, Lucas Rubinich, y que comenzaran dicho debate-conversación sobre lo que hemos sido, lo que somos, y lo que estamos por ser, no desde las aspiraciones sino desde la cruda terrenalidad de nuestra actualidad como Facultad y como comunidad académica.

Cordialmente
Profesor Luis García Fanlo
Carrera de Sociología
(No integro ninguna de las listas en estas elecciones)

viernes 11 de septiembre de 2009

Battlestar Galactica (Series TV): El discurso del Híbrido

(A propósito del personaje del “Híbrido” en la serie de televisión Battlestar Galactica, y de lo que hace o no hace la diferencia entre un animal, un humano, una máquina, y un cylon).


“El estado primero de la lengua no era un conjunto definible de símbolos y de reglas de construcción, era una masa indefinida de enunciados, un chorrear de cosas dichas: lo que debemos encontrar detrás de las palabras de nuestro diccionario no son constantes morfológicas, sino afirmaciones, preguntas, anhelos, mandatos. Las palabras son fragmentos de discursos trazados por ellas mismas, modalidades de enunciados coagulados y reducidos al neutro. Antes que las palabras estaban las frases, antes que el vocabulario estaban los enunciados, antes que las sílabas y el acomodo elemental de los sonidos estaba el indefinido murmullo de todo lo que se diría. Efectivamente, antes de que hubiera lengua se hablaba. Pero ¿de qué se hablaba si no era de ese hombre que aún no existía puesto que no estaba dotado de ninguna lengua, de qué si no era de su formación, de su lento acomodo a la animalidad, si no era de la ciénaga de la que penosamente escapaba su existencia de renacuajo? (Michel Foucault, “Siete sentencias sobre el séptimo ángel”, fragmento).




jueves 10 de septiembre de 2009

Smile Shutter

Nuevo avance de la tecnociencia para convertir a los sujetos en objetos y a los objetos en sujetos; se trata de las cámaras fotográficas recientemente puestas a la venta y publicitadas como si fueran la cura para el SIDA o el Chagas que “deciden” que usted solo pueda sacar fotografías de otros objetos humanos cuando éstos sonríen. La tecnología ha sido bautizada como “Smile Shutter”, algo así como “dispositivo sonrisa” y la verdad es que lo define exactamente, ya que se trata de un dispositivo que nos hace hacer y ser de una manera y no de otra constituyéndonos como objeto moldeable, dócil, y sujetado a lo que la empresa fabricante considera como “normal”. El Sistema Smile Shutter hace todo por usted, excepto desembolsar su costo, ya que no solo ella decide cuando sacar la foto sino también hacerlo automáticamente sin que usted presione siquiera el obturador. En la época de la tecnociencia y el hacerse-ser posmoderno estamos cada vez más sujetados a los caprichos –ahora estéticos- del capital. Ni hablar de los nuevos celulares “Touch” pero eso será motivo de otro post.

miércoles 9 de septiembre de 2009

Sociología de lo imposible


(Mundo natural – Mundo social)


Michel Foucault dijo alguna vez que el problema no era saber si las Ciencias Sociales eran una ciencia –asimilable a las ciencias físico-naturales- sino por qué los cientistas sociales se empeñaban tanto en tratar de demostrar que lo que hacían era una ciencia. De modo que las Ciencias Sociales nacieron bajo un doble estigma: legitimar el orden social y restaurar lo que dislocaban las revoluciones sociales y demostrar que eran tan científicos como un físico, un químico, o un naturalista; este doble estigma derivó en la aceptación del carácter necesariamente positivista que las Ciencias Sociales debían asegurar para existir como tales dentro del mundo científico. La crítica posestructuralista ha planteado que la ciencia en realidad es un discurso científico y que por lo tanto había que cuestionar la “cientificidad” de sus afirmaciones, en particular aquella que postula la supremacía del mundo natural sobre el mundo social asignando al primero “objetividad” y al segundo “subjetividad”. Primacía de la objetividad del mundo natural sobre la subjetividad del mundo social. El mundo natural sería objetivo, real, independiente del sujeto de conocimiento, y el mundo social una mera representación, más o menos ficcional, de la realidad. El posestructuralismo plantea, por el contrario pero no a la inversa, que tanto el sujeto como el objeto de conocimiento se determinan mutuamente incluso al punto de que el sujeto se convierta en un objeto, y que en todo caso el mundo natural es una mera representación construida desde el mundo social.

Lo natural, con sus leyes, sus saberes, sus designaciones, su orden de las palabras y las cosas, sus teorías, no son otra cosa que una invención que define y naturaliza lo real pero lo real es algo que está más allá: solo existe la realidad, y la realidad siempre es social. La “naturaleza” no tiene leyes, sino que son los discursos científicos los que le asignan un funcionamiento de acuerdo a unas leyes determinadas; la “naturaleza” no tiene un orden sino que los discursos científicos nos hacen percibirla como un orden, etc. Pero incluso estas afirmaciones provienen también del propio campo científico, por lo menos desde principios de siglo XX, como enunciados de la física cuántica, la teoría de la relatividad, y las actuales teorías cosmológicas, con impacto en la química, la geología, la biología, etc. Por lo tanto ya es tiempo que las Ciencias Sociales se actualicen porque todavía conservan una matriz decimonónica, mecanicista, naturalista, positivista, newtoniana, tanto de sí mismas como de su relación con el campo científico en su conjunto.

Ahora, por ejemplo, sabemos que no existe tal cosa como la “fuerza de gravedad”, sino que lo que existe es una abolladura del espacio-tiempo allí donde un cuerpo masivo literalmente lo “hunde”, por lo tanto, no hay “leyes de la gravedad” sino otra cosa totalmente diferente que solo existe en términos locales, particulares, que se explican más por el principio de incertidumbre que por una “ley de la naturaleza”. Tomemos nota de este ejemplo, uno de cientos que podríamos citar, y revisemos no solo nuestras prácticas como cientistas sociales sino también el orden del discurso entre las palabras, las imágenes y las cosas que utilizamos y dejemos de estar buscando leyes universales del mundo social porque ya no tiene sentido hacerlo. Como siempre digo, sabemos más del mundo social (el único “mundo” que existe) que sobre un virus, el origen del universo, o lo que la materia es o no es. Pasemos de la sociología de lo posible a la sociología de lo imposible así como hoy en día se está pasando de la física de lo posible a la física de lo imposible.

¿Quieren leerlo en un texto “científico” porque les asegura más verosimilitud o verdad? Acaba de publicarse en castellano el libro del físico Michio Kaku, que lleva por título precisamente “Física de lo imposible”, léanlo y después me cuentan.

martes 8 de septiembre de 2009

Lost (Series TV): The Lie

Escena memorable del episodio “The Lie” / “La mentira” (S05E02) de la serie de televisión LOST en la que Hurley le cuenta a su madre lo sucedido en la Isla, con la traducción en español ya que el video está sólo en inglés. Mejor. Así podemos leer las imágenes sin distraernos con el texto y viceversa. Quizás una de las mejores actuaciones de Jorge García en su papel de Hugo ‘Hurley’ Reyes, que muestra cómo la verdad no depende para su aceptación de ninguna racionalización sino de un acontecimiento que rompe, precisamente, con las reglas que establecen el orden de las palabras, las imágenes y las cosas. Espero nos haga reír y a la vez pensar.






Madre: -¿Por qué sucede esto? ¿Cómo puede alguien querer hacerte daño?

Hurley: -No lo sé.

M: -Dile la verdad a tu madre.

H: -Mentimos, má.

M: - ¿Qué quieres decir con que mintieron?

H: - Todos nosotros, los Seis de Oceanic, mentimos en lo que ocurrió después del accidente.

M: -¿Y qué ocurrió?

H: -De acuerdo.

Mira, tuvimos el accidente, pero fue en una isla de locura.

Esperábamos el rescate y el rescate no llegó.

Y había un monstruo de humo, además había otras personas en la isla.

Los llamamos "Los Otros" y comenzaron a atacarnos.

Y encontramos unas escotillas, y había un botón que tenías que pulsar cada 108 minutos o...

Bueno, realmente no tengo muy en claro eso.

Pero... Los Otros no tenían nada que ver con las escotillas.

Eso fue por la Iniciativa Dharma. Pero estaban todos muertos.

Los Otros los mataron e intentaban matarnos a nosotros.

Y luego trabajamos en colaboración con Los Otros

porque gente peor vino en un carguero.

Que el padre de la novia de Desmond envió para matarnos.

Así que nos robamos el helicóptero y volamos al carguero, pero este explotó.

Y no pudimos regresar a la isla porque desapareció, y caímos en el océano.

Estuvimos flotando por un tiempo hasta que llegó un barco y nos recogió.

Para entonces, éramos seis. Esa parte es cierta.

Pero... el resto de la gente...

M:- ¿Los que estaban en el avión?

H: - Aún siguen en esa isla.

M: - Te creo. No te entiendo, pero te creo.

H: - Murió mucha gente, má. Y ahora estas cosas malas ocurren porque... Bueno... No debimos haber mentido.

lunes 7 de septiembre de 2009

sábado 5 de septiembre de 2009

All Along The Watchtower

There must be some kind of way out of here
Said the joker to the thief
Theres too much confusion
I cant get no relief
Businessman they drink my wine
Plow men dig my earth
None will level on the line
Nobody of it is worth
Hey hey

No reason to get excited
The thief he kindly spoke
There are many here among us
Who feel that life is but a joke but uh
But you and I weve been through that
And this is not our fate
So let us not talk falsely now
The hours getting late
Hey

Hey

All along the watchtower
Princes kept the view
While all the women came and went
Bare-foot servants to, but huh
Outside in the cold distance
A wild cat did growl
Two riders were approachin
And the wind began to howl
Hey
Oh
All along the watchtower
Hear you sing around the watch
Gotta beware gotta beware I will
Yeah
Ooh baby
All along the watchtower




The Battlestar Galactica Orchestra


"All Along the Watchtower" es una canción escrita por el cantante estadounidense Bob Dylan, publicada en su álbum John Wesley Harding (1967). Es notable por el hecho de que es la canción que Dylan ha tocado más veces en directo. A finales de 2003, Dylan la había cantado más de 1.400 veces. Es también notable por el número de veces que la canción ha sido versionada por diferentes artistas de muchos géneros musicales. El guitarrista Jimi Hendrix también hizo una versión de la misma, considerándose hace poco la mejor versión de un tema de otro artista. Dave Matthews Band hizo otra notable versión, con la que habitualmente cierra sus conciertos. El grupo U2 también hizo otra versión no tan conocida como la de Hendrix, y se rumorea que el grupo español Los Suaves también hizo un homenaje a esa canción con Ya Nos Vamos, del disco Si yo fuera Dios. La versión de Jimi Hendrix ha sido incluida en la película Watchmen y anteriormente en Forrest Gump. Ver más en Wikipedia.

Sociología positivista argentina

Entre finales del siglo XIX y principios del XX se instala definitivamente en el campo discursivo argentino de las Ciencias Sociales la preeminencia de la sociología positivista llegando a convertirse en el principal discurso que sustenta la legitimación científica de las políticas de Estado en todos los ámbitos de la vida social argentina. En rigor, conviene particularizar esta definición de “sociología positivista” para comprender mejor el orden del discurso sobre lo social que lo distingue no solo del positivismo europeo decimonónico sino también de las variantes discursivas que imperaron, en la misma época, en toda América Latina, y definirlo como un discurso en el que se combinan cientificismo, naturalismo, y biología.

Esta definición permite comprender que la sociología positivista argentina lejos de ser una ruptura con los discursos sobre lo social imperantes durante la primera parte del siglo XIX constituye una reactualización del realismo social naturalista (Generación de 1837) y de la Ilustración Argentina (Período de la Revolución Mayo, 1810-1830). La gran diferencia consiste en el pasaje de la matriz asociada a los estudios de Medicina a los estudios del Derecho, por una parte, y la preeminencia del cientificismo biologicista por la otra.

A la vez, el discurso de la sociología positivista se dispersa en varias temáticas que construyen sus objetos discursivos en función de la preponderancia epistémica y teórica que define estas dispersiones, a saber:

1. Teorías del determinismo geográfico

Temas: distribución de la población, estructura económica, razas, psicología y psiquiatría, estructura política y social.

2. Teorías del determinismo biológico

Temas: organicismo, social-darwinismo, determinismo en las relaciones entre ética y raza, demografía.

3. Teorías socio-históricas

Temas: cambio social entendido como progreso y evolución, procesos revolucionarios, graduaciones del cambio; interpretación de la historia argentina.

4. Teorías institucionalistas

Temas: formas en que actúan los grupos sociales frente al cambio social.

5. Teorías de psicología social

Temas: instinto; estudios sobre la personalidad y psicopatologías; interacción social; psicología social.

En resumen, la sociología positivista opera como legitimador de una nueva forma de gubernamentalidad cuyos pilares se encuentran en los aparatos estatales que administran justicia, en particular el sistema penal y la criminología, vectores del disciplinamiento social sobre la clase obrera nativa y extranjera. Es el nacimiento de la moderna sociedad disciplinaria argentina cuya vigencia llega hasta el último cuarto del siglo XX.

jueves 3 de septiembre de 2009

Pierre Bourdieu: Habitus

Pierre Bourdieu
Sociología y cultura, México, Grijalbo, 1990, pp. 154-157



“El mundo social es un inmenso depósito de violencia acumulada, que se revela cuando encuentra las condiciones para realizarse”

He empleado la palabra ethos, después de muchas otras, por oposición a ética, para designar un conjunto objetivamente sistemático de disposiciones con dimensión ética, de principios prácticos (la ética es un sistema intencionalmente coherente de principios explícitos). Esta distinción resulta útil, sobre todo para controlar errores prácticos: por ejemplo, si se olvida que podemos tener principios en el estado práctico sin tener una moral sistemática, una ética, se olvida que, por el solo hecho de hacer preguntas, de interrogar, se obliga a la gente a pasar del ethos a la ética; al proponer a su apreciación normas constituidas, verbalizadas, se supone que es una transición ya resuelta; o, en el otro sentido, se olvida que la gente puede mostrarse incapaz de resolver problemas éticos al tiempo que es capaz de resolver en la práctica las situaciones que plantean las preguntas correspondientes.

La noción de habitus engloba la de ethos, y por ello cada vez empleo menos esta noción. Los principios prácticos de clasificación que son constitutivos del habitus son indisociablemente lógicos y axiológicos, teóricos y prácticos (en cuanto decimos blanco o negro estamos diciendo bien o mal). Al estar dirigida hacia la práctica, la lógica práctica implica valores, es algo inevitable. Por ello he dejado de lado la distinción a la cual tuve que recurrir un par de veces entre eidos como sistema de esquemas lógicos y ethos como sistema de esquemas prácticos, axiológicos (ello tanto más cuanto que, al subdividir el habitus en varias dimensiones -ethos, hexis y eidos- existe el riesgo de reforzar la visión realista que conduce a pensar en términos de instancias separadas). Además, todos los principios de elección están incorporados, se han convertido en posturas, disposiciones del cuerpo: los valores son gestos, formas de pararse, de caminar, de hablar. La fuerza del ethos está en que es una moral hecha hexis, gesto, postura.

Se ve por qué poco a poco he ido tendiendo a no utilizar más que la noción de habitus. Esta tiene una larga tradición: la escolástica la empleó para traducir el hexis de Aristóteles. (La encontramos en Durkheim, quien, en L'Evolution pedagogique en France, observa que la educación cristiana tuvo que resolver los problemas que plantea la necesidad de formar habitus cristianos con una cultura pagana; también está en Mauss, en el conocido texto sobre las técnicas del cuerpo. Pero en ninguno de estos autores ha tenido un papel decisivo.) ¿Por qué me fui a buscar esta vieja palabra? Porque esta noción de habitus permite enunciar algo muy cercano a la noción de hábito, al tiempo que se distingue de ella en un punto esencial. E l habitus, como lo dice la palabra, es algo que se ha adquirido, pero que se ha encarnado de manera durable en el cuerpo en forma de disposiciones permanentes. La noción recuerda entonces, de manera constante que se refiere a algo histórico, ligado a la historia individual y que se inscribe en un modo de pensamiento genético, por oposición a los modos de pensamiento esencialistas (como la noción de competencia que se encuentra en el léxico chomskiano). Por otro lado, la escolástica también llamaba habitus a algo así como una propiedad, un capital. Y, en realidad, el habitus es un capital que, al estar incorporado, tiene el aspecto exterior de algo innato. Pero, ¿por qué no usé hábito? El hábito se considera en forma espontánea como algo repetitivo, mecánico, automático, más reproductivo que productivo. Y yo quería hacer hincapié en la idea de que el habitus es algo poderosamente generador. Para acabar pronto, el habitus es un producto de los condicionamientos que tiende a reproducir la lógica objetiva de dichos condicionamientos, pero sometiéndola a una transformación; es una especie de máquina transformadora que hace que "reproduzcamos” las condiciones sociales de nuestra propia producción, pero de manera relativamente imprevisible, de manera tal, que no se puede pasar sencilla y mecánicamente del conocimiento de las condiciones de producción al conocimiento de los productos. Aunque esta capacidad de engendrar prácticas, discursos u obras no sea de ninguna manera innata, aunque esté históricamente constituida, no se puede reducir por completo a sus condiciones de producción, para empezar porque funciona de manera sistemática: por ejemplo, sólo se puede hablar de habitus lingüístico si se tiene presente que éste no es más que una dimensión del habitus como sistema de esquemas generadores de prácticas y de esquemas de percepción de ambas prácticas, y si uno se abstiene de considerar la producción de hablas como algo autónomo de la producción de elecciones estéticas, o de gestos, o de cualquier otra práctica posible. El habitus es un principio de invención, que, aunque es producto de la historia, está relativamente desprendido de ella: las disposiciones son durables, lo cual produce toda clase de efectos de histéresis (de retraso, de desfasamiento, cuyo ejemplo por excelencia es Don Quijote). Lo podemos imaginar por analogía con un programa de computadora (es una analogía peligrosa, porque es mecanicista), pero un programa que fuera autocorregible. Está constituido por un conjunto sistemático de principios simples y parcialmente sustituibles, a partir de los cuales se puede inventar una infinidad de soluciones que no se deducen directamente de sus condiciones de producción.

Aunque es principio de una autonomía real en relación con las determinaciones inmediatas dadas por la "situación", el habitus no es una especie de esencia ahistórica cuya existencia no sería más que desarrollo, es decir, un destino definido de una vez por todas. Los ajustes que impone sin cesar la necesidad de adaptarse a situaciones nuevas e imprevistas pueden determinar transformaciones durables del habitus, aunque éstas no rebasan ciertos límites, entre otras razones, porque el habitus define la percepción de la situación que lo determina.

La "situación" en cierta forma es la condición que permite la realización del habitus. Cuando no se dan las condiciones objetivas para su realización, éste, contrariado de manera continua por la situación, puede ser sede de fuerzas explosivas (resentimiento), que pueden esperar (o incluso acechar) el momento de ejercerse y que se expresan en cuanto se presentan las condiciones objetivas (posición de poder de un jefe menor). (El mundo social es un inmenso depósito de violencia acumulada, que se revela cuando encuentra las condiciones para realizarse.) En pocas palabras, por reacción en contra del mecanicismo instantaneísta, uno tiene tendencia a insistir en las capacidades "asimiladoras" del habitus; pero éste es también adaptación, y se ajusta sin cesar al mundo, aunque este ajuste sólo en ocasiones excepcionales toma la forma de una conversión radical.

miércoles 2 de septiembre de 2009

El positivismo argentino

Fragmento del libro El positivismo argentino de Ricaurte Soler, Buenos Aires, Paidós, 1968. Se trata de uno de los textos fundacionales del estudio de la Historia intelectual de nuestro país que inexplicablemente nunca volvió a ser reeditado y cuya importancia resulta invalorable para entender la conformación del campo intelectual argentino en tanto entramado de saber-poder cuya vigencia aún subsiste. Esperemos que los editores, a partir de esta iniciativa, evalúen su reedición.

Capítulo IV, “El pensamiento sociológico. Origen y significación Histórica” (Conclusiones, pp. 165-166)


La sociología positivista y cientificista de fines del siglo XIX y principios del XX encuentra sus raíces históricas en el “pensamiento” social de la Ilustración argentina, vinculada al movimiento independentista, y en el “pensamiento” sociológico de la generación romántica, vinculado a las condiciones históricas de la disolución del régimen de Rosas. Caracteriza los dos períodos histórico-culturales el empleo de juicios de valor tendientes a desacreditar el régimen colonial.

Si bien es cierto que la Ilustración argentina utilizó un sistema de conceptos “universalistas” que se pretendía aplicar a la realidad concreta argentina, en oposición al particularismo de la generación romántica, los dos movimientos orientaron su pensamiento en el sentido de la transformación inmediata de esa realidad. Estos dos períodos histórico-culturales emplean, por lo demás, la misma escala de valores políticos y sociales.

La sociología positivista y cientificista de fines del siglo XIX se relaciona con el “pensamiento” social y sociológico precedente en cuanto al empleo de los mismos valores políticos demoliberales, valores que se mezclan inextricablemente con las teorías sociológicas emitidas. Este movimiento se caracteriza, sin embargo, por la circunstancia de haber utilizado un sistema de conceptos que no depende de la “inmanencia entre pensamiento y realidad” sino que, por el contrario, se independiza de la realidad en un esfuerzo por convertirse en sistematización y en teoría. Este fenómeno se encuentra condicionado por un determinismo histórico y social particular.

En la Argentina, la formación de teorías y sistemas sociológicos fue condicionada por el grado avanzado de desarrollo económico y político del período de la organización nacional; lo mismo que por el avance y progreso de las ciencias particulares, y por la organización académica de su estudio. En las facultades y en las universidades se desarrolla la investigación científica, desarrollo posible gracias al ambiente creado por la organización nacional. No debe olvidarse a este respecto el papel que los abogados y médicos, en detrimento del clero, desempeñaron en la vida nacional de la segunda mitad del siglo XIX. Estos hechos casi inconcebibles dentro del cuadro histórico de la sociedad argentina en formación, no dejaron de influir, durante la organización, en la terminología y en la orientación de los estudios sociológicos.

Puede considerarse el positivismo jurídico, rápidamente asimilado en Argentina, como el origen inmediato de los estudios sociológicos. El positivismo penal desempeñó un papel en lo que concierne al desarrollo de las ciencias sociales análogo al de las ciencias naturales, en particular la paleontología, en el desarrollo de las teorías filosóficas positivistas y cientificistas. Esto es tanto más cierto cuando se considera que las ciencias naturales, de la misma manera que el positivismo penal, muestran, durante el período que nos ocupa, un innegable carácter filosófico. De hecho las teorías sociológicas argentinas no fueron más que una aplicación a lo social de las teorías filosóficas positivistas.

La influencia que el positivismo penal ejerció sobre los estudios sociológicos se manifiesta, en particular, en la orientación biologista de las teorías sociológicas, orientación que concuerda con las tendencias más características de la filosofía positivista argentina. Se observa aquí, con claridad, hasta dónde los resultados biológico-filosóficos de las ciencias naturales y los resultados biológico-sociales de las ciencias jurídicas convergen en el campo sociológico. El biologismo se presenta entonces, tanto en el campo filosófico como en el sociológico, como la característica fundamental del pensamiento positivista argentino.

martes 1 de septiembre de 2009

Lost (Series TV): Final del juego

Locke: "Two players. Two sides. One is light one is dark"

En 1956 el escritor argentino Julio Cortázar publicó un libro de cuentos titulado “Final del juego”: un libro que es un juego para el lector, un juego que se articula como una historia a través de cada uno de los cuentos que integran el libro aunque a veces la conexión es explícita y otras inexplicable. En el último de los cuentos, que es el que da el título al libro y, de alguna manera, conecta cada uno de los relatos, tres adolescentes huyen del “mundo de acá” traspasando “la puerta blanca” para transportarse a una realidad alternativa (“el reino”) en la que si bien desaparece todo aquello que hace a la vida rutinaria, mezquina, y sujeta a obligaciones que imponen las reglas sociales, se puede jugar al juego de crear y representar estatuas y actitudes justo cuando el tren pasa fugazmente por delante de ellas. Pasan a ser sujetos (sujetados) a las reglas del juego precio que al parecer hay que pagar para escapar del sin-sentido de nuestras existencias cotidianas. ¿Existía ese reino o era un mero producto de la imaginación? Eso no importa, para quienes lo jugaban esa era “otra realidad”. Igual ocurre en el cuento “Continuidad en los parques” o “La puerta condenada”, o el genial “No se culpe a nadie”, por citar solo algunos de los incluidos en el libro.

Por otra parte, y siguiendo las pistas que nos dieron los guionistas de la serie de televisión LOST, y que ya he comentado en varios post anteriores, pienso (una vez más) en aquella escena en que John Locke encuentra entre los restos del avión un tablero y fichas de Backgammon y le enseña al pequeño Walt no solo a jugar sino que también lo introduce a la “filosofía del juego”. De alguna forma, la explicación que da Locke parece describir lo que se revela en el último episodio de la quinta temporada: los losties son solo piezas de un juego que desde tiempos remotos vienen jugando –a vida o muerte- Jacob y su Némesis (a quien otros analistas de la serie han bautizado como Esaú). Cada episodio sería, en analogía con el cuento de Cortazar, un momento del juego entre la luz y la oscuridad, la trama y su reverso, un juego en el que están en juego realidades –mejor dicho efectos de realidades- que atraviesan y configuran el pasado (flashback), el futuro (flashforward), y el presente. Desde luego “luz” y “oscuridad”, “bien” y “mal”, son pobres categorías humanamente simplificadas de un simple juego en el que un jugador lleva fichas blancas y otro negras.

Y entonces, ¿Cómo se sale de un juego si salir significa entrar en otro juego? ¿Cómo se rompen las reglas cuando parece que solo salimos de algunas para vernos sujetados por otras? ¿Será, quizás, pateando el tablero? ¿Ejerciendo la libertad de decir NO? Aquí se juega, a mi entender, lo que va a dejarnos esta maravillosa e irreverente LOST… del final depende cómo reconstruyamos la trama, y de esa reconstrucción final dependerá finalmente el significado ético, estético, y político de este gran relato sobre nosotros mismos.

¿Es válida esta arriesgada comparación? No tengo ninguna evidencia de que el libro de Cortázar haya tenido algo que ver con la construcción del relato de la serie, y seguramente no lo tiene en absoluto. Pero el parecido de familia me ha hecho volver a leer el libro de Cortázar y a la vez me ha permitido hacer esta alocada comparación. Le dejo el problema a laU que es la experta en Cortázar y desde luego, también en LOST, para que me diga lo que piensa. Y desde luego, se “escuchan” opiniones y se convoca a la lectura (o relectura) del libro de Cortázar, aunque no tenga nada que ver con LOST.