jueves, 16 de diciembre de 2010

Critica TV: sobre la televisión


La televisión no produce violencia, lo que produce violencia es la sociedad en que vivimos; la sociedad es un inmenso depósito de violencia acumulada y, en todo caso, la televisión nos dice cómo, cuando y dónde encontrar una válvula de escape o hacia quién o quiénes hay que dirigir esa violencia. Sin embargo, en general, lo propiamente televisivo opera como represa de contención de la violencia individual o social haciéndonos temerla más que incitándonos a ejercerla. La televisión ofrece un manual de instrucciones sobre cómo vivir "normalmente" pero su esencia no se encontrará en sus contenidos sino en la red de relaciones en la cual ella opera y en su eficacia para organizar el campo de visión humana, el régimen de visibilidad de nuestras prácticas cotidianas. La televisión está incorporada en un juego de estrategias que regula el tráfico simbólico de la población: regula opiniones y perspectivas visuales, establece agendas, no dice qué es lo que hay que decir o ver sino qué es lo decible y lo visible sobre lo que hay que decir o hacer algo. Es un dispositivo biopolítico ya que su blanco son las poblaciones sobre las que actúa performativamente delimitando el alcance de nuestra experiencia, sus límites, sus bordes, sus fronteras, dentro de las cuales somos más o menos libres de opinar, hacer o ver; esa libertad condicional no depende de la televisión misma sino de los dispositivos disciplinarios que operan en red con la televisión. El síntoma de nuestra época es que estamos siendo observados todo el tiempo, aún cuando creamos que somos nosotros los observadores: la televisión nos observa en la misma medida en que la observamos.