sábado 30 de enero de 2010

El Juego del Miedo 2 (Saw 2)


El cine ha producido decenas de películas del género terror tipo Halloween, Viernes 13, Pesadilla… etc. que se caracterizan por ser repetitivas, carentes de ingenio, ética y estéticamente insostenibles y en las que un asesino serial sobrenatural mata sin ton ni son a todo aquel que se le cruza por el camino. No es el caso de “Saw” (“El juego del miedo”) que parece una miniserie de televisión llevada al cine, tiene una ingeniosa e inteligente trama, y su protagonista es un asesino serial humano, demasiado humano, como diría Nietzsche.

El actor Tobin Bell encarna magníficamente a John Kramer, un sofisticado asesino serial que la policía bautizó como “Jigsaw” que tiene como código capturar a sus víctimas dentro de sofisticados dispositivos en los que tienen que “jugar un juego” si quieren salvar sus vidas. El juego es el juego de la muerte: para salvarse, el jugador tiene que hacer algo para valorar su vida y redimirse de sus pecados anteriores, para lo cual debe demostrarle a Jigsaw que está dispuesto a hacer cualquier cosa para vivir, incluso soportar suplicios infernales, mutilaciones, o matar a otros. De modo que Jigsaw no asesina por mano propia sino que crea las condiciones para que sus propias víctimas lo hagan por él. Porque cuando Jiogsaw pronuncia su famosa frase “Quiero jugar un juego” no es otro que el juego del poder y el juego de la verdad: o te redimes y pagas el precio, o sufrirás y eventualmente morirás. El oscuro pasajero de John Kramer es la metáfora de la sociedad disciplinaria en su actual transición hacia las sociedades de control, del pasaje de una sociedad en la que el poder hace morir y deja vivir, a otra en que hace vivir y dejar morir: Jigsaw tiene un poco de ambas, él también está muriendo y busca un digno discípulo y sucesor. Pero eso será motivo de otro post.

viernes 29 de enero de 2010

Tecnología y dispositivos de poder


Nuevos dispositivos de poder han aparecido en las últimas décadas que, sin reemplazar a los tradicionales, compiten con ellos y avanzan (a la par del desarrollo tecnológico) para subsumirlos. Un ejemplo de los nuevos dispositivos son la telefonía digital móvil 3G, Internet 2, la televisión digital satelital, y la realidad virtual; asimismo se reconfiguran dispositivos de la imagen como el cine o la televisión de aire, en particular cuando éstos se acoplan con alguno de los nuevos dispositivos.

Asistimos a la crisis y clamor por la reforma en las cárceles, las escuelas, las fábricas, los cuarteles, las iglesias y los hospitales. ¿Por qué estos dispositivos no desaparecen? Sostenemos que la razón de ello radica en que la nueva sociedad de consumidores no reemplaza sino que tiende, aceleradamente, a subsumir a la sociedad de productores y en eso consiste la problemática de esta transición: “lo viejo no termina de morir y lo nuevo recién nace”.

No obstante se advierten ya algunas formas en que los nuevos dispositivos se articulan y transforman a los viejos, por ejemplo, el uso de sistemas de georreferenciamiento satelital, conocidos como los collares o pulseras magnéticas que se aplican a presidiarios, está reconfigurando totalmente el dispositivo penitenciario y carcelario. El despliegue de nuevas formas de organización de la enseñanza, como es el caso de las escuelas móviles, de las nuevas formas de organización del trabajo en casa o por objetivos, las nuevas formas de organización de las fuerzas militares y de la guerra, la Universidad a distancia con su campus virtual, y los hospitales de día, los templos evangélicos dirigidos por los telepastores, los nuevos formatos televisivos, son algunas de las transformaciones que comienzan a modificar y reconfigurar la forma de los dispositivos disciplinarios en la actualidad reconvirtiéndolos en dispositivos de control.

El concepto de dispositivo, como máquina social productora de cuerpos y subjetividades, no ha cambiado, lo que ha cambiado es la forma de estos dispositivos. Los nuevos dispositivos parecen estar articulándose entre sí, formando una compleja red, el dispositivo sinóptico. Si la matriz que daba sentido al conjunto de los dispositivos disciplinarios era el panóptico, la nueva matriz parece ser el sinóptico. ¿Qué es un sinóptico? El reverso de un panóptico, es decir, un dispositivo que permite que muchos miren sin ser vistos a pocos. Pero así como la sociedad de control y de consumidores no reemplaza a la sociedad disciplinaria y de productores sino que la subsume, de la misma manera el dispositivo sinóptico subsume al panóptico.

jueves 28 de enero de 2010

Cristina: el cerdo es afrodisíaco


Hay que consumir carne de cerdo porque tiene mejores grasas que la bovina y además mejora la actividad sexual… Yo soy fanática de la carne de cerdo y no lo digo por quedar bien ni por hacerme propaganda ni nada… Kirchner me mata cuando llegue a Olivos”



No voy a caer en la reiteración de los cientos de post, comentarios, notas, noticias, cabildeos, bromas, que desataron los sorprendentes consejos de nuestra presidenta sobre las bondades del consumo de carne de cerdo para mejorar lo que ella denominó “actividad sexual”. Solo voy a decir que al momento me acordé de mi niñez y del famoso cerdito Porky que por cierto era tímido, tartamudo, ingenuo, y tenía con su novia Petunia una relación de amor platónico que, por pudor, nunca llegó ni siquiera al piquito. En resumen, un típico argentino “retractil”, como solía definir Carlos Mastronardi al analizar los rasgos del carácter argentino, pero que se creía muy vivo y muy piola, y le gustaba dar consejos a todo el mundo, en particular contando sus “hazañas sexuales”.

La metáfora es clara, tan clara como el discurso presidencial sobre el carácter afrodisíaco del cerdo: todos tenemos algo de Porky y algo de argentino, la presidenta también. Lástima que todo este sainete sirve para encubrir el tema de fondo, la reingeniería genética a partir de la cual los cerdos son criados en los famosos “feed-lot”, les dan de comer comida para perros y gatos, los inseminan artificialmente, y de tanta promiscuidad tecnológica salen nuevos virus como la “gripe porcina”. Pobre Porky, pobres cerdos, pobres argentinos y argentinas. Como dice el refrán, la culpa no es del chancho sino del que le da de comer, y por cierto los subsidios que anunció ayer la presidenta le van a dar de comer y muy bien a los “pequeños productores”. Ah, me olvidaba. La presidenta hizo un elogio de los “productores” por usar los excrementos de cerdo para generar gas y energía eléctrica alabándolos por su creatividad y originalidad. Lo que no sabe la presidenta es que esa técnica la inventaron los indígenas en Santiago del Estero hace ya mucho tiempo pero lamentablemente el Estado no les otorga ningún subsidio para poner en funcionamiento su proyecto de chacra ecológica y auto-sustentable.

Y para terminar el video con la canción de Porky: cualquier semejanza con alguna realidad argentina actual es pura coincidencia.






Michel Foucault: Arqueología y Genealogía


La distinción entre arqueología y genealogía resulta siempre uno de los temas centrales que se plantean quienes abordan el estudio de la filosofía de Michel Foucault: ¿Son dos métodos diferentes? ¿Dónde reside la diferencia? ¿Por qué Foucault abandonó el uso de la arqueología del saber y la reemplazó por la genealogía del poder? Las respuestas, que han sido variadas, ingeniosas, e inteligentes, no han tenido en cuenta a mi entender que responden a preguntas equivocadas que surgen la mayoría de las veces por una lectura incompleta del pensamiento de Foucault entendido como una práctica de investigación. Foucault es, precisamente, un pensador que se opone a los “métodos” e incluso a las “epistemologías” ya que considera que se trata de formas de captura del saber por los dispositivos de poder que establecen cómo pensar instaurando límites a la crítica del orden del discurso y del régimen de verdad prevaleciente en nuestras modernas sociedades occidentales. De modo que ni la arqueología ni la genealogía (más tarde Foucault volverá a cambiar la nomenclatura y propondrá en reemplazo de ambas lo que denomina “problematizaciones”) son métodos sino herramientas singulares y locales para el estudio de problemas singulares y locales.

Para Foucault no hay saber sin poder ni poder sin saber, y tampoco se trata de conceptos abstractos sino de lo que denomina efectos de saber y poder. A la vez, hay que tener en cuenta que la propia investigación de Foucault es una práctica y un proceso sujeto a constante revisión: la “arqueología”, tal como se enuncia en “Las palabras y las cosas” y “La arqueología del saber” están todavía enmarcadas en una visión estructuralista que disociaba las practicas discursivas de las no-discursivas, problema que Foucault intentará resolver con la publicación de “Vigilar y Castigar” donde aparece claramente una ruptura con el estructuralismo de la mano de su interpretación de la filosofía de Nietzsche. El subtítulo del texto marca la diferencia con notoria claridad con respecto a sus antecesores: “El nacimiento (y no la arqueología) de la prisión”: la prisión es un dispositivo de saber-poder y su funcionamiento produce un determinado tipo de sujeto-sujetado tanto a prácticas discursivas (saberes: leyes, edictos, reglamentos, códigos, ciencias, etc.) como no-discursivas (aparato penitenciario, cárceles, burocracia penal, etc.) que resultan funcionales al ejercicio del poder.

De allí que Foucault proponga que las cárceles son una escuela de delincuentes no porque “funcionan mal” sino precisamente porque funcionan bien. El objetivo de la prisión no es otro, para Foucault, que producir sujetos delincuentes a los que las modalidades de ejercicio del poder en la modernidad asignan funciones esenciales de economía de gobierno. Para quienes quieran profundizar en estas cuestiones recomiendo dos entrevistas realizadas a Michel Foucault en las que él mismo se encarga de aclarar el tema: “La ética del cuidado de uno mismo como práctica de la libertad” y “El juego de Michel Foucault”. Ambos textos (y muchos otros más) están disponibles para lectura y descarga en el sitio web de mi seminario sobre Foucault al que tienen acceso libre AQUÍ.

miércoles 27 de enero de 2010

Lost (Series TV): Jacob y Esau


Muchos decían que los guionistas de la serie de televisión LOST estaban ellos mismos perdidos en la maraña de tantos misterios y enredos del guión y que no tenían la menor idea de hacia donde iban. Estaban equivocados. En el primer episodio de la serie vemos a John Locke explicándole a Walt en qué consiste el juego del Backgammon y en el último episodio de la quinta temporada no solo se revela el por qué de esa escena sino también el eje de la trama de toda la serie: dos jugadores, uno es luz, otro es oscuridad, jugando milenariamente un juego cuyas reglas no dejan lugar a dudas. Las piezas del juego entre Jacob y Némesis (Esaú) son los losties, pero también lo fueron en su momento todos y cada uno de aquellos que llegaron a la isla atrapados en el tablero de Jacob, tejidos en la trama del metafórico telar de la vida que mora dentro de la estatua. Hay, sin dudas, una clara referencia bíblica en esta historia pero en mi opinión el paralelo comienza y termina allí. Vemos en la segunda secuencia como se va acercando a la isla la famosa “Roca Negra” que trae a un viejo conocido nuestro, Richard Alpert (o Ricardus) que sin dudas va al encuentro de su destino de inmortalidad a cambio de su incondicional apoyo a Jacob. El principio del fin está cada vez más cerca y habrá que ir muy atrás en el pasado para comprender por qué cayó el Oceanic 6, y por qué los losties se convirtieron, a partir de ese momento, en piezas del juego.











Manuel Gálvez: peronismo y nacionalismo


Manuel Gálvez (1882-1962) fue uno de los fundadores del discurso nacionalista cultural argentino en la década de 1920 y uno de los escritores argentinos más considerados en España. Animador de numerosos grupos nacionalistas, formó parte del nacionalismo católico en la década de 1930 y se hizo peronista en los comienzos del gobierno militar surgido del golpe de estado de junio de 1943 y dejó de ser peronista con motivo del conflicto entre Perón y la Iglesia Católica. Estos artículos exponen su visión sobre Perón y el peronismo en ambos momentos de su trayectoria política e intelectual.
Manuel Gálvez: La obra social del coronel Perón, Diario El Pueblo, 1944

Soy uno de los pocos argentinos que pueden elogiar a los gobernantes con la conciencia tranquila. Nadie, salvo que no me conozca o que sea un perverso, puede creer que lo hago por adulación. A nada aspiro, y por dos razones: una sordera terrible, que me impediría desempeñar cargo alguno, y mis trabajos literarios e históricos, que no me permiten perder el tiempo. Es un lugar común, en el ambiente literario, que soy el único escritor que sólo ha querido ser escritor. Otros fueron, o son, universitarios, o periodistas, o políticos. Mi única ambición terrena es vivir lo suficiente para escribir los quince libros que aún me faltan escribir.

Esto establecido, diré que voy a elogiar entusiastamente al coronel Perón por su obra social. No lo conozco ni siquiera de vista. No he tenido el placer de estrechar su mano. Tampoco conozco a amigos suyos. Mi opinión sobre él y su obra, que daré con toda serenidad, es la opinión de un patriota.

Es también la opinión de quien, desde su adolescencia, ha sentido agudamente la justicia social. Fui a los veinte años tolstoiano y después simpaticé con otras doctrinas revolucionarias. No me llevaron a ellas ni el esnobismo, ni el propósito de llamar la atención, ni la envidia, ni la venganza. Fui hacia ellas empujado por una honda piedad hacia los proletarios y hacia todos los que sufrían por la injusticia social. ¡Tiempos brutales aquellos! He visto con mis ojos cargar a la policía montada y dejar en la calle muertos y heridos, sólo porque eran huelguistas que iban en manifestación. Esto sucedía en los años en que gobernaba Roca.

En 1913, a principios del año, publiqué un libro titulado La inseguridad de la vida obrera. Es una obra muy documentada sobre el paro forzoso. Tres años atrás, al partir para Europa, el Gobierno me designó delegado a una conferencia que iba a celebrarse en París sobre ese grave mal. No tenía obligación de presentar ese informe de 436 páginas, pero el asunto me apasionó. Ni un centavo me pagó el Gobierno por mi labor. Publicado en uno de los boletines del Departamento de Trabajo, obtuvo repercusión. El doctor Justo, jefe del Partido Socialista, me citó en el Congreso y dos proyectos sobre agencias de colocación o bolsas de trabajo, basados en mi libro, fueron presentados a la Cámara de Diputados: uno del socialista Alfredo L. Palacios, que leyó varios párrafos míos, y otro de los Diputados católicos Bas y Cafferata.

Hace cuarenta, treinta años, las palabras “justicia social” tenían un sentido revolucionario. Ni los gobernantes, ni los ricos, se interesaban por los sufrimientos del pueblo que trabaja. Debo exceptuar a Joaquín V. González, que en 1903, siendo Ministro del Interior —¡Ministro de Roca!—, presentó al Congreso un proyecto de ley del trabajo, que nunca fue siquiera considerado por las Cámaras.

Todo cambió con el advenimiento de Yrigoyen al poder. Sea que lo hiciese con espíritu harto sentimental o paternal, y que en su obra no hubiese contenido alguno, el hecho es que, por primera vez, un presidente argentino demostraba amor al pueblo. Él también propuso una ley del trabajo, ciertamente notable, y que tampoco trató el Congreso. Yo ignoraba la obra de Yrigoyen a favor del obrero y el desheredado en general, cuando pensé en escribir su biografía. Al enterarme de lo que hizo, y que ahora nos parece poco, lo admiré de veras.

He traído a colación estos recuerdos, algunos de carácter personal, porque deseo que los lectores que sólo me juzgan como novelista o literato sepan que no hablo de cosas que ignoro, sino de asuntos que estudié y conozco. En diversos libros he mostrado cómo siento la inquietud y padecimientos del pueblo.

La Revolución del 4 de Junio significa para los proletarios, y en cuanto proletarios, el más grandioso acontecimiento imaginado. Y dentro de la Revolución de Junio, nada tan maravilloso para esos hombres como la obra del coronel Perón.

Es enorme cuanto se ha hecho y no voy a enumerarlo aquí. Basta con recordar los beneficios que han logrado, en pocos meses, numerosos gremios obreros. Los mismos trabajadores lo han dicho, y de modo elocuente. Otras obras que se han comenzado y han de realizarse. Y todo esto, ¿se habría logrado si existiera el Congreso? ¡Jamás! No hay hombres más egoístas, más sensuales, que buena parte de nuestros politiqueros. La clase proletaria debe abrir los ojos. Lo que no consiguieron Joaquín V. González ni Hipólito Yrigoyen, porque las Cámaras no consideraron siquiera las grandes leyes obreras que proponían, lo van dando al pueblo, mediante decretos, rápidamente puestos en práctica, los hombres que nos gobiernan desde el 4 de junio.

El coronel Perón es un nuevo Yrigoyen. Pero, además de la grandeza de corazón tiene méritos que no tuvo Yrigoyen: una actividad asombrosa, la despreocupación de la politiquería, el don de la palabra y un sentido panorámico y profundo de la cuestión obrera. Y a esos dones se debe agregar la suerte de no tener un Congreso de egoístas y politiqueros que lo obstaculice.

Veo al coronel Perón como a un hombre providencial. Creo que las masas —que ya lo adoran— así lo van comprendiendo en su formidable instinto. Es un conductor de hombres, un caudillo y un gobernante de excepción. Aquí, donde faltan los hombres de gobierno, pues la verdad es que ningún partido tiene hoy una gran figura, la aparición inesperada de este soldado, que posee la intuición maravillosa de lo que el pueblo necesita, es un acontecimiento trascendental. Quiera Dios inspirarle siempre, guiarle por el buen camino, para bien de la Patria y del Pueblo.

Ningún gobernante de esta tierra ha dicho jamás palabras tan bellas, tan penetradas de humanidad como las que pronuncia con frecuencia el coronel Perón. Nadie habla como él de la justicia social. Yo he leído con emoción muchos de sus párrafos. En Rosario dijo: “Queremos que desaparezca de nuestro país la explotación del hombre por el hombre, y que cuando este problema desaparezca, igualemos un poco las clases sociales para que ya no haya, como he dicho ya, en este país, hombres demasiado pobres ni hombres demasiado ricos”. Y en este mismo estupendo discurso declaró que para él la justicia superior a las demás justicias era la justicia social.

Las palabras y la obra del coronel Perón colman mis esperanzas de que ha de organizarse en esta Patria un mundo mejor. ¡Sí!, no debe haber hombres ni demasiado ricos ni demasiado pobres. Las grandes fortunas son tan injustas como las grandes pobrezas. Todos somos iguales ante la muerte y ante Dios, pero también debemos serlo, dentro de lo posible, en las realidades de la vida. Las palabras del coronel Perón son verdaderamente cristianas, patrióticas y salvadoras. No obstante, habrá que luchar para establecer la justicia social como él la quiere. Los poderosos, las empresas capitalistas, los ricos, los serviles ante toda riqueza, los hombres sin corazón y hasta algún gobierno extranjero, se han de oponer a nuestra justicia social. Las clases privilegiadas no se conformarán con perder uno solo de sus privilegios, y calumniarán y mentirán y pretenderán burlarse, como ya empiezan a hacerlo, con sus estúpidos chistes. Pero todos los patriotas y todo el pueblo estaremos con este gobierno, que defiende con tanta energía y coraje los fueros de la soberanía en el orden externo; y en el interno la justicia social.

Fuente:
www.elhistoriador.com.ar


Manuel Gálvez: En el mundo de los seres reales (fragmento), 1965

El 13 de agosto del 44 publiqué: "La Obra social del coronel Perón". Reproducido en muchos periódicos y, en hoja suelta, en centenares de miles, lo comentó el país entero. Sé de una persona que lo leyó en La Quiaca, en el límite con Bolivia, y otra en Ushuaia.

La secretaría de la presidencia me pidió, telefónicamente, autorización para ponerlo como prologo al libro El pueblo quiere saber de qué se trata (discursos del coronel Perón). Mi deseo fue decir que no.

Contesté que lo pensaría, que había que pedir la conformidad del periódico... Vaguedades. Pero lo encajaron en el libro de Perón, con disgusto de mi parte. Además del hecho en sí, me fastidió que pusiesen "Para el Pueblo", en vez de poner, como era lo honrado, "Para el diario El Pueblo''.

Empecé afirmando que pocos argentinos podían, como yo, elogiar a los gobernantes con la conciencia tranquila. Jamás adulé a uno solo. No ambicioné nunca nada, sino realizar lo que me falta de mi obra. "Es un lugar común en el ambiente literario —afirmaba— que soy el único escritor que sólo ha querido ser escritor. Otros fueron o son universitarios, o periodistas o políticos".

Luego, anuncié que elogiaría por su obra social al coronel Perón, a quien no conocía. Recordé cómo, desde mi adolescencia, yo había sentido la injusticia de la sociedad contra los proletarios y los pobres en general y mencioné mi libro La inseguridad de la vida obrera, sobre el paro forzoso. Agregué:

He traído a colación estos recuerdos, alguno de carácter personal, porque deseo que los lectores, que sólo me consideran como novelista o literato que no hablo de cosas que ignoro, sino de asuntos que estudié y conozco.

Y dije también que en diversas obras literarias he mostrado cómo siento las inquietudes y los padecimientos del pueblo.

Miré la revolución del 4 de junio como "el más grandioso acontecimiento imaginable" para los proletarios. Recordé lo realizado hasta la fecha por Perón, a quien llamé "un nuevo Yrigoyen", pero con aptitudes que Yrigoyen no tuvo: una actividad asombrosa, la despreocupación por la politiquería, el don de la palabra y un sentido panorámico y profundo de la cuestión obrera.

Veía a Perón como a un hombre providencial. Las masas, que ya lo adoraban, así lo iban comprendiendo. Conductor de hombres, caudillo, gobernante de excepción. El aparecer de este soldado, con su intuición de lo que el pueblo necesitaba, era "un acontecimiento trascendental”.

Afirmé esta verdad: "Ningún gobernante de esta tierra ha dicho jamás palabras tan bellas, tan penetradas de humanidad, como las que pronuncia con frecuencia el coronel Perón". Cité esta frase, dicha en Rosario:

Queremos que desaparezca de nuestro país la explotación del hombre por el hombre, y que, cuando ese problema desaparezca, igualemos un poco las clases sociales para que no haya, como he dicho ya, en este país, hombres demasiado pobres ni hombres demasiado ticos.

Y terminaba el artículo, de este modo:

Las palabras y la obra del coronel Perón colman mis esperanzas de que ha de organizarse en esta Patria un mundo mejor. Sí, no debe haber hombres demasiado ricos ni demasiado pobres. Las grandes fortunas son tan injustas como las grandes pobrezas. Todos somos iguales ante la muerte y ante Dios, pero también debemos serlo, dentro de lo posible, en las realidades de la vida. Las palabras del coronel Perón son verdaderamente cristianas, patrióticas y salvadoras. No obstante, habrá que luchar para establecer la justicia social como el la quiere. Los poderosos, las empresas capitalistas, los ricos, los serviles ante toda riqueza, los hombres sin corazón y hasta algún gobierno extranjero, se han de oponer a nuestra justicia social. Las clases privilegiadas no se conformarán con perder uno solo de sus privilegios, y calumniarán y mentirán y pretenderán burlarse, como ya empiezan a hacerlo.

Este artículo tuvo las más serias consecuencias para mí. La oligarquía, los socialistas, los comunistas, los radicales, lo comentaron acerbadamente. ¿Cómo no veían mi desinterés, que los años han demostrado sincerísimo? ¿No declaraba que renunciaba a pedirle cargo alguno a Perón? Muchos años han transcurrido, y me hallo en la misma situación que en 1944, viviendo de una mediocre jubilación, de una insignificante rentita y del producto escaso de mis libros. Ningún cargo pedí a Perón, ni él ningún cargo me ofreció.

Fui un profeta. Se realizó cuanto anuncié, inclusive la actitud de los Estados Unidos —el "gobierno extranjero" a que me refería— contra nuestra justicia social. ¡Serias consecuencias para mí tuvo el desinteresado artículo! Me insultaron algunos periódicos, recibí anónimos canallescos, se me cerraron las pocas puertas que no se me habían cerrado después del Yrigoyen y el Rosas. Una tarde, en el centro, un amigo, hombre inteligente y culto, me pregunta: "Pero ¿es cierto que le escribes los discursos a Perón?" Y yo había hablado una sola vez con Perón, a quien fui a pedirle, en mi nombre y en el de otros, que no se suprimiese la enseñanza religiosa.

Fui un profeta, pero en algo me equivoqué. Porque Perón resultó demagogo y arbitrario. Permitió el incendio del Jockey Club y de muchos templos y de la Casa de los socialistas y persiguió a la Iglesia. Y el 55, la policía allanó espectacularmente la casa de mi hija en el Tigre, hasta con ametralladoras; encarceló a mi hijo mayor, médico, por el "delito" de haber ido a defender la Catedral, que iba a ser quemada; y allanó dos veces mi propia casa, en busca de armas...

Fuente “Contextos”
http://contexthistorizar.blogspot.com/2009/08/cara-y-cruz-del-peronismo.html

martes 26 de enero de 2010

Cine: El juego del miedo (Saw 1)


“Saw” es una palabra inglesa que encierra un juego de significados aparentemente no relacionados entre sí: “vio” (tiempo pasado de ver), “sierra” (serrucho), y que además hace referencia a un juego de rompecabezas llamado “jigsaw” que a su vez es el nombre de una sierra que usan artistas plásticos. Lo que hace la película “Saw” es hacer jugar todos estos significados dentro de un orden en el que las palabras y las cosas asumen un significante singular para designar el dispositivo que construye nuestro misterioso, inteligente, y macabro asesino serial para hacer jugar un juego mortal a sus víctimas: cámaras de televisión, complicados artefactos de tortura, encierro, sierras, rompecabezas, y reglas. Por eso no me gusta el título en español que le impusieron a la película: no se trata del juego del miedo sino del juego de la muerte en el que las piezas son personas capturadas por esas reglas que el asesino les impone. La película (me refiero a la primera versión, 2004) es excelente porque hace jugar al espectador capturándolo en la trama sin posibilidad alguna de anticiparse o deducir qué es lo que va a suceder. Y sin embargo todas las claves están a la vista, aunque solo cobran sentido cuando ya es demasiado tarde.

Como trivia se destaca la participación de dos actores que luego se harían muy famosos en la serie de televisión Lost: Michael Emerson (“Ben Linus”) y Ken Leung (“Miles”) cuya actuación me pareció mucho más lograda que la de Danny Glover que no me convenció. Excelentes composiciones de Leigh Whannell (que además es co-guionista) y Cary Elwes (genial actor británico). Por cierto, nuestro asesino no podía tener otra signatura que “Jigsaw”.

Por último, en cuanto a referencias estéticas por momentos me hizo acordar a “El Cubo” (Cube) y “Hellraiser” dos geniales obras maestras del género que me gusta denominar como “dispositivos de horror y muerte” pero cuyo parecido de familia con “Saw” empieza y termina allí.


(Más vale tarde que nunca pude visionar “Saw 1”, gracias a todos los que me recomendaron enfáticamente que la vea. Prometo que me pondré al día hasta llegar a “Saw 6”)



lunes 25 de enero de 2010

Doctor Who (Series TV): The Master


En el especial de 2007 de la serie de televisión Dr. Who, protagonizada por David Tennant hizo su aparición un nuevo rostro para el supervillano conocido como “The Master” encarnado por el genial actor británico John Simm (“Life On Mars”). Me refiero a los episodios titulados “The Sound of Drums” y “Last of the Time Lords” que junto con “Utopía” conforman una de las trilogías más logradas de esta inmortal serie de ciencia ficción. Una vez más, en el especial de navidad de 2009, el rol de “The Master” es interpretado por John Simm (“The End of Time” Partes 1 y 2) y una vez más su actuación se destaca por la excelente composición del personaje.

“The Master” es el clásico supervillano que quiere dominar el mundo y que nunca sabemos exactamente que es lo que pretende una vez que lo logre ya que está desquiciado por un evento traumático que aconteció en su niñez. Se trata de un personaje complejo, atribulado, contradictorio, dueño de increíbles superpoderes, y sin embargo, sin saberlo, un títere de fuerzas superiores que lo usan como caballo de Troya para fines aún más extravagantes. La actuación de John Simm es sencillamente genial, verosímil, destacándose su gran capacidad para pasar de un instante a otro del humor negro al drama, de la violencia a la ingenuidad, del villano inteligente al villano que da pena. Pero además, como ya nos tienen acostumbrados los británicos, “The Master” sirve para producir una crítica social que se despliega sobre la política, la sociedad, y la televisión británica. Así, en 2007, The Master encarnará a un político arribista (“Harold Saxon”) que llegará al cargo de Primer Ministro manipulando los medios de comunicación y presentándose como el candidato de la transparencia y el sentido común; en 2009 irá por más y se convertirá en el mismísimo Barack Obama. ¿Qué representa The Master? La personificación unificada de las nuevas formas sociales que estructuran nuestra actualidad posmoderna: sociedad del espectáculo, sociedad de control, sociedad de consumidores. Por eso para poder dominar el mundo todos los humanos tenemos que convertirnos en The Master y él, a su vez, convertirse en cada uno de nosotros.

domingo 24 de enero de 2010

Lost (Series TV): Los tatuajes de Jack


“Stranger in a Strange Land” (S03E09)

Haciendo la revisión de la serie Lost, esperando la sexta temporada, recordé un episodio de la tercera temporada bastante enigmático y poco comentado, o por lo menos no tan comentado, aquel que se titula “Stranger in a Strange Land” centrado en el personaje de Jack Shephard y que incluye un flashback donde se revela como obtuvo los tatuajes y qué significan. Se trata de un flashback extenso y muy bien logrado dramáticamente pero la conexión con la trama de Lost no parece muy clara. Jack viaja a Tailandia, allí conoce a una misteriosa mujer llamada Achara que presume tener poderes psíquicos que le permiten ver quién es realmente una persona. Jack le pregunta si puede ver quién es él realmente y ella contesta que es un líder, un gran hombre, y que eso le hace sentir solo, asustado y furioso. El tatuaje es la signatura de ese “Jack interior”, una frase en chino que es traducida como “Camina entre nosotros pero no es uno de los nuestros”: si eso es lo que define a Jack entonces ¿que significa “no es uno de los nuestros”?

Isabel: "El camina entre nosotros pero no es uno de los nuestros". Tu tatuaje. Es lo que dice.

Jack: Es lo que dice. No lo que significa.

Está claro que cuando se emitió el episodio la frase sonara extraña y hasta incomprensible, quizás ahora también, sin embargo, dado lo que sabemos hoy del rumbo de la trama de Lost no deja de hacerme pensar que este episodio y particularmente esta frase tendrán una importancia decisiva en el desenlace de la serie. Hace tiempo que tengo en mente que el enfrentamiento entre Jacob y Némesis tiene una contraparte “humana” y que esa contraparte tiene como personificaciones a Jack y John como piezas principales de lo que ahora sabemos es un juego macabro cuyas piezas son los losties. Es más, creo que el desenlace tendrá mucho que ver con esta relación conflictiva que viene desde el principio de la serie entre “el hombre de ciencia” y el “hombre de fe” y que tiene una particularidad: John siempre reconoció en Jack al líder, el problema es que Jack no se reconoce a sí mismo como tal.

Una nota aparte se refiere a la frase del tatuaje ya que no fue inventada por los guionistas sino que está tomada del poema “Changsha” escrito en 1925 nada más y nada menos que por Mao Tse Tung, el líder de la revolución china, aunque en el poema la frase exacta dice: “Ying Ji Chang Kong” (“Eagles cleave the air”; “Águilas altas surcando el cielo”) según el análisis que realizan en el sitio web LOSTPEDIA.


Para los más exigentes transcribo el poema de Mao aunque solo pude encontrarlo en inglés.

Changsha (1925)

Alone I stand in the autumn cold
On the tip of Orange Island,
The Xiang flowing northward;
I see a thousand hills crimsoned through
By their serried woods deep-dyed,
And a hundred barges vying
Over crystal blue waters.
Eagles cleave the air,
Fish glide under the shallow water;
Under freezing skies a million creatures contend in freedom.
Brooding over this immensity,
I ask, on this bondless land
Who rules over man's destiny?

I was here with a throng of companions,
Vivid yet those crowded months and years.
Young we were, schoolmates,
At life's full flowering;
Filled with student enthusiasm
Boldly we cast all restraints aside.
Pointing to our mountains and rivers,
Setting people afire with our words,
We counted the mighty no more than muck.
Remember still
How, venturing midstream, we struck the waters
And the waves stayed the speeding boats

sábado 23 de enero de 2010

Dead Set (Series TV)


“Dead Set” es una serie de televisión británica que combina el género “zombies” con una ácida crítica al programa de televisión “Gran Hermano” (“Big Brother UK) que comenzó a emitirse en octubre de 2008 y está compuesta por cinco episodios; escrita por Charlie Brooker. Mientras que una raza de zombies hace estragos entre la población los participantes de “Gran Hermano”, encerrados en la casa, continúan jugando sin tener la menor idea de lo que ocurre afuera incluso cuando los zombies invaden el canal de televisión y atacan a los productores del programa: se dan cuenta que algo raro está sucediendo porque el “Gran Hermano” ya no les habla y las cámaras automáticas dejan de funcionar, pero ellos totalmente capturados por el dispositivo y sus reglas asumen esas anomalías como parte de las pruebas y simulacros a los que los tiene acostumbrados la versión británica del reality-show que, por cierto, está considerada una de las más despiadadas y bizarras. Incluso cuando una sobreviviente ingresa finalmente a la Casa huyendo de los zombies y explica la situación todos creen que se trata de un nuevo y extravagante participante asumiendo, en el límite, que todo es parte del juego. Todo se trastoca al abrirse la puerta de la Casa, y lo más paradójico es que la ficción (los zombies) no provienen de ese lugar donde habita la realidad ficcional del dispositivo Gran Hermano sino del afuera que la invade. En fin, una serie que más allá de su Episodio Piloto solo hará las delicias de los amantes del género. Yo paso.
MTKWRJ6J5B4V

viernes 22 de enero de 2010

Evo Morales: La nueva Bolivia plurinacional


Los políticos y gobernantes latinoamericanos, en particular los argentinos, deberían aprender de Evo Morales y la experiencia boliviana, hoy Evo asume su segundo mandato con el 63% de los votos, ampliamente legitimado por las masas indígenas de Bolivia, demostrando que el famoso "desgaste" que produce el gobiernar solo se produce cuando no se cumplen las promesas electorales o simplemente no se gobierna por y para el pueblo y es el pueblo en realidad el que se "desgasta". Miremos más a Bolivia antes que a los Estados Unidos o Europa y aprendamos de ella, de sus gobernantes, y fundamentalmente de los pueblos indígenas que se han puesto de pié, saben lo que quieren, y colectivamente construyen el camino para cambiar la realidad y producir otra realidad.

jueves 21 de enero de 2010

Haití: análisis de situación después del terremoto


Ocupación militar norteamericana

Como el escorpión del cuento, los Estados Unidos no pueden hacer nada por otros sin humillarlos, violentarlos, invadirlos y des-humanizarlos para hacer negocios con sus intervenciones. La ocupación militar norteamericana obedece a lo que Michel Foucault denominaba “economía de gobierno”, que en el caso de Estados Unidos es sinónimo de industria militar, negocios inmobiliarios, financieros, y de producción de infraestructura, y también control social sobre la fuerza de trabajo excedente a escala regional y global: todo esto encubierto como “ayuda humanitaria” y “seguridad nacional”, claro está, para ellos no para los haitianos. El negocio multimillonario que representa “la reconstrucción de Haití” requiere sacar del medio a las Naciones Unidas y la Unión Europea, para convertir a Haití en un protectorado norteamericano sin competencia ni competidores. Así lo muestra la forma en que se está llevando a cabo la “ayuda humanitaria” tirando comida desde el aire a la población, como si fueran animales, y reprimiendo a periodistas, médicos, diplomáticos, miembros de organizaciones internacionales humanitarias, es decir, a los que están allí para ayudar. La comunidad internacional debe reaccionar enérgicamente contra este nuevo atropello de los Estados Unidos y perder la ingenuidad sobre “el cambio” que prometía Obama: en tiempos de crisis económica y política lo único que salva a un presidente norteamericano es una guerra exterior y el acaparamiento monopólico de recursos obtenidos por la fuerza bruta.


La extraña convivencia entre Haití y la República Dominicana

¿Nadie se pregunta cómo pudo ser posible que el terremoto fuera devastador en Haití y, siendo una isla pequeña, nada haya sucedido en la República Dominicana que comparte con Haití esa isla? ¿Nadie se pregunta porqué Haití es un infierno y la República Dominicana un paraíso turístico? ¿O es que el cielo y el infierno coinciden en esta Isla, dividida por un colosal y oportuno macizo montañoso, solo a causa de la Providencia o el azar? ¿Qué raro no? o que oportuno.

martes 19 de enero de 2010

Michel Foucault: ¿Qué es un dispositivo?


Entrevista a Michel Foucault (fragmento)


A. G. Sin duda. Partamos del título general de ese programa: Historia de la sexualidad. ¿De qué tipo es ese nuevo objeto histórico que llamas: "la sexualidad"?. Puesto que manifiestamente no se trata ni de la sexualidad de la que hablan o han hablado los botánicos o los biólogos y que es un tema del historiador de las ciencias, ni la sexualidad en el sentido en que podría entenderla la tradicional historia de las ideas o de las costumbres, que tú hoy contestas de nuevo, a través de tus dudas sobre la "hipótesis represiva", ni tampoco, en fin, de las prácticas sexuales, que los historiadores estudian hoy con métodos y medios técnicos de análisis nuevos. Hablas de un "dispositivo de sexualidad". ¿Cuál es para ti el sentido y la función metodológica de este término: dispositivo?

M. F. Lo que trato de situar bajo ese nombre es, en primer lugar, un conjunto decididamente heterogéneo, que comprende discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas; en resumen: los elementos del dispositivo pertenecen tanto a lo dicho como a lo no dicho. El dispositivo es la red que puede establecerse entre estos elementos.

En segundo lugar, lo que querría situar en el dispositivo es precisamente la naturaleza del vínculo que puede existir entre estos elementos heterogéneos. Así pues, ese discurso puede aparecer bien como programa de una institución, bien por el contrario como un elemento que permite justificar y ocultar una práctica, darle acceso a un campo nuevo de racionalidad. Resumiendo, entre esos elementos, discursivos o no, existe como un juego, de los cambios de posición, de las modificaciones de funciones que pueden, éstas también, ser muy diferentes.

En tercer lugar, por dispositivo entiendo una especie -digamos- de formación que, en un momento histórico dado, tuvo como función mayor la de responder a una urgencia. El dispositivo tiene pues una posición estratégica dominante. Esta pudo ser, por ejemplo, la reabsorción de una masa de población flotante que a una sociedad con una economía de tipo esencialmente mercantilista le resultaba embarazosa: hubo ahí un imperativo estratégico, jugando como matriz de un dispositivo, que se fue convirtiendo poco a poco en el mecanismo de control-sujeción de la locura, de la enfermedad mental, de la neurosis.

Gérard Wajeman. Así pues un dispositivo se define por una estructura de elementos heterogéneos, ¿pero también por un cierto tipo de génesis?

M. F. Sí. Y yo vería dos momentos esenciales en esta génesis. Un primer momento que es en el que prevalece un objetivo estratégico. A continuación, el dispositivo se constituye propiamente como tal, y sigue siendo dispositivo en la medida en que es el lugar de un doble proceso: proceso de sobredeterminación funcional , por una parte, puesto que cada efecto, positivo o negativo, querido o no, llega a entrar en resonancia, o en contradicción, con los otros, y requiere una revisión, un reajuste de los elementos heterogéneos que surgen aquí y allá. Proceso, por otra parte, de perpetuo relleno estratégico.

Tomemos el ejemplo del encarcelamiento, ese dispositivo que hizo que en un momento dado las medidas de detención parecieran el instrumento más eficaz, más razonable, que se pudiera aplicar al fenómeno de criminalidad. ¿Qué produjo esto?. Un efecto que no estaba de ningún modo previsto de antemano, que no tenía nada que ver con una argucia estratégica de algún sujeto meta o transhistórico que se hubiera dado cuenta de ello o la hubiera querido. Ese efecto fue la constitución de un medio delincuente, muy diferente a ese semillero ilegalista de prácticas y de individuos que nos encontrábamos en la sociedad del siglo XVIII. ¿Qué es lo que ha ocurrido?. La prisión ha servido de filtro, concentración, profesionalización, cierre de un medio delincuente. A partir de los años 1830, aproximadamente. asistimos a una reutilización inmediata de este efecto involuntario y negativo en una nueva estrategia. que ha rellenado en cierto modo el espacio vacío, o transformado lo negativo en positivo: el medio delictivo se ha visto reutilizado con fines políticos y económicos diversos (como la obtención de un beneficio del placer, con la organización de la prostitución). A esto llamo el relleno estratégico del dispositivo.

A. G. En Las palabras y las cosas, en La arqueología del saber, hablabas de episteme, de saber, de formaciones discursivas. Hoy, hablas más bien de "dispositivos", de "disciplinas". ¿Sustituyen estos conceptos a los precedentes que ahora abandonarías? ¿0 vienen a redoblarlos en otro registro? ¿Hay que ver en esto un cambio en la idea que tienes del uso que hay que hacer de tus libros? ¿Eliges tus objetos, la manera de abordarlos, los conceptos para comprenderlos, en función de nuevos objetivos, que hoy serían unas luchas que hay que hacer avanzar, un mundo que transformar, más bien que interpretar? Digo esto para que las preguntas que vamos a plantearte no se separen de lo que has querido hacer.

M. F.: Date cuenta de que quizá esté bien también que las preguntas se separen: eso probaría que lo que digo se separa. Pero tienes razón al plantear la pregunta. Respecto al dispositivo, me encuentro ante un problema del que todavía no he conseguido salir. He dicho que el dispositivo era de naturaleza esencialmente estratégica, lo que supone que se trata de una cierta manipulación de relaciones de fuerza, bien para desarrollarlas en una dirección concreta, bien para bloquearlas, o para estabilizarlas, utilizarlas, etc... El dispositivo se halla pues siempre inscrito en un juego de poder, pero también siempre ligado a uno de los bordes del saber, que nacen de él pero, asimismo, lo condicionan. El dispositivo es esto: unas estrategias de relaciones de fuerzas soportando unos tipos de saber, y soportadas por ellos. En Las palabras y las cosas, al querer hacer una historia de la episteme, me quedaba en un impasse. Ahora, lo que querría hacer es tratar de mostrar que lo que llamo dispositivo es un caso mucho más general de la episteme. 0 mejor que, la episteme es un dispositivo específicamente discursivo, en lo que se diferencia del dispositivo, que puede ser discursivo o no discursivo, al ser sus elementos mucho más heterogéneos.

Leer entrevista completa AQUÍ.

lunes 18 de enero de 2010

Sebastián Piñera, nuevo presidente de Chile


La historia demuestra una vez más que el conocido slogan de la derecha fascista del siglo XX que decía “socialdemocracia antesala del comunismo” era un discurso de carácter performativo para obligar a virar a la derecha a los socialdemócratas. De la República de Weimar al triunfo de Sebastián Piñera en Chile -ayer nomás- queda claro que lo que ocurre es exactamente lo contrario: la socialdemocracia es la antesala del fascismo (hoy, de la derecha que asume la forma de “fascismo políticamente correcto”). La enseñanza que hay que sacar de estas situaciones históricas también es, precisamente, la contraria a la que hoy se encargaron de difundir los seguidores tanto de peronistas como de radicales (todos unidos triunfaremos, una vez más)… todo es más de lo mismo. Hace poco se conmemoró una fecha ya olvidada por las efemérides: 90 años de la revolución alemana de 1919 que terminó en un baño de sangre de los revolucionarios y el asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. Los reprimió y los asesinó la socialdemocracia alemana, y claro, no pasó mucho tiempo hasta que llegó Hitler al poder. ¡Qué exagerado! Me dirán algunos, pude ser, yo les respondo: una vez como tragedia y otra como comedia, opera y opereta. La presidenta Bachelet hoy bien temprano desayunó con el heredero de los verdugos de Salvador Allende. A eso le llaman “ejemplo de civilidad”.

domingo 17 de enero de 2010

Star Trek Enterprise (Series TV)


Entre 2001 y 2005 se emitió la serie Star Trek Enterprise, un intento de reflotar la franquicia reimaginando el período comprendido entre la película “First Contact” y la serie de televisión original (la de Kirk y Spock). La serie también introducía la novedad, con respecto a todas las series Star Trek anteriores, de la combinación entre episodios auto-conclusivos y episodios que narraban una historia con continuidad centrada en la misteriosa “Guerra Fría Temporal” cuyo eje temático eran los viajes en el tiempo. En ese momento los fans de la serie lo declararon una herejía, los índices de audiencia cayeron en picada y finalmente la serie se canceló prematuramente. Desde mi punto de vista tanto la primera como la segunda temporada tuvieron una calidad narrativa muy por debajo de los estándares habituales a los que nos tenían acostumbrados en la composición de los episodios autoconclusivos, pero los pocos episodios en los que se narraba la historia de la Guerra Fría Temporal fueron excelentes (lamentablemente de casi 50 episodios solo 7 se dedicaron a esta línea narrativa). La cosa cambió en la tercera y cuarta temporada pero ya era demasiado tarde. La polémica aún continúa y se vio reflejada en la última Convención Anual de Star Trek realizada en Las Vegas, en la que Brannon Braga y Manny Coto (los productores de “Enterprise”), tuvieron que seguir dando explicaciones sobre el malogrado destino de la serie.

Sin embargo, en 2009, J. J. Abrams en su Star Trek (XI) realizó algo más que una reimaginación del universo Star Trek, lo alteró totalmente, y la respuesta tanto de los fan como del público fue elogiosa y consagratoria relanzando la franquicia pero convirtiéndola en otra cosa totalmente distinta. Por supuesto, en esta nueva Star Trek había viajes en el tiempo y se reinventaba absolutamente lo más “sagrado” para todo fan: la historia de Kirk y Spock y de la mismísima nave estelar Enterprise. Cuestión de épocas, de cambios generacionales y sociales, y del recurso a “reinventar” para salvar franquicias clásicas (casos Batman, Terminator, Sherlock Holmes, etc. ver mis comentarios anteriores al respecto). También cuestión de efectos especiales sofisticados y de una reactualización del género ciencia ficción en el subgénero “viajes en el tiempo”. Seguramente si hoy se lanzara la serie “Star Trek Enterprise” sería un éxito de taquilla y audiencia pero estaba fuera de época, lamentablemente.

Si pueden hagan lo siguiente. Vean solamente los siguientes episodios de la primera y segunda temporada: Broken Bow (01x01 y 01x02); Cold Front (01x11); Detained (01x21); Shockwave Part 1 (01x26); Shockwave Part II (02x01); Future Tense (02x16); y The Expanse (02x26). Luego vean la tercera temporada completa. Ahí decidan si ven la cuarta temporada.

Y recuerden, por sobre todas las cosas, que se trata solamente de una serie de televisión.

viernes 15 de enero de 2010

Wire in the Blood Series TV (Episodio Piloto)


Emisión: 2002-2008
País: Gran Bretaña
Cadena: ITV
Temporadas: 6
Episodios: cada temporada se compone de 6 episodios
Género: Policial sobre asesinos seriales
Protagonistas: Robson Green (Dr. Anthony Valentine Hill); Hermione Norris (Inspectora Detective Carol Jordan, Temporadas 1-3); Simone Lahbib (Inspectora Detective Alex Fielding, Temporadas 4-6);




“Still She Cries” (S01E01) / “The Darkness of Light” (S01E02).

Excelente serie de televisión británica nos sorprende por su estética y su retórica de la imagen que logra producir un singular efecto de recepción que deja en segundo plano lo que se dice. Las imágenes, la forma en que son mostradas y compuestas, dirige el discurso y conduce los diálogos hacia una perspectiva que hace estallar los estereotipos que marcan un límite claro entre lo normal y lo anormal haciendo que la sinrazón explique la razón y no a la inversa como pretende hacernos creer el sentido común. En este caso, como en Whitechapel, el asesino no es el protagonista, pero a diferencia tampoco son los policías sino alguien que aparece entre ambos contendientes, alguien que tiene una capacidad especial para romper con la antinomia y “hacer contacto” con las profundidades de la condición humana en sus lugares más oscuros sean estos los que se ubican en el lado “bueno” o “malo” de la historia. Esta historia tiene como protagonista al Dr. Anthony Hill, un destacado profesor universitario y psicólogo clínico experto en el desciframiento de la lógica del asesino serial, pero que a la vez se sale del molde del científico “políticamente correcto” y del lugar que el orden de las palabras, las imágenes, y las cosas le otorga en el imaginario social construido por el discurso de “La ley y el orden”. El Dr. Hill es alguien “raro”, en particular para los propios policías, porque no está sujetado a la lógica de los manuales de criminalística sino a la lógica de la condición humana entendida como un producto socialmente construido.






jueves 14 de enero de 2010

Whitechapel (Series TV): Miniserie 2009


Serie: Whitechapel
País: Gran Bretaña
Cadena: ITV
Fecha de emisión: febrero 2009
Episodios: 3
Dirección: S. J. Clarkson
Guión: Ben Court y Caroline Ip
Actores: Rupert Penry-Jones (“DI Joseph Chandler”); Phil Davis as (“DS Ray Miles”); Steve Pemberton (“Edward Buchan”).
Sinopsis: en el distrito londinense de Whitechapel, en la actualidad, un asesino serial que imita al detalle los crímenes de Jack El Destripador pone a prueba, una vez más, a la policía británica. ¿Podrán esta vez atraparlo?
Noticia: se espera la segunda temporada para principios de 2010 cuya trama principal se centrará en los famosos gangster de los ’60 conocidos como los gemelos Kray que también operaban en el East End.



Todos conocemos la historia de Jack El Destripador (Jack The Ripper) el misterioso asesino serial que tuvo en vilo a la ciudad de Londres, específicamente el barrio bajo de Whitechapel a fines del siglo XIX, y que no solo no fue capturado sino que nunca se supo siquiera su identidad. La historia forma parte de la cultura británica y ha dado lugar a decenas de novelas, ensayos, tratados de criminalística, series de televisión, películas, e incluso a la existencia de los llamados “ripperologos” (aficionados que se dedican a investigar por su cuenta obsesionados con ser los genios que descubran el misterio). Con tanto dicho, visto, y escrito ¿cómo hacer una nueva versión que sea original? Ese es el primer desafío de esta miniserie británica “Whitechapel” y la verdad lo logra al reimaginar de forma novedosa e inteligente contrastando los hechos de finales del siglo XIX con los que el “imitador” intenta reproducir en el XX. Doble problema para el asesino ya que por una parte la policía tiene acumulado un saber específico y detallado sobre los crímenes y, además, dispone de una tecnología forense sofisticada. ¿Será suficiente? Y a la vez, descubriendo al imitador de hoy ¿podría esclarecerse al asesino de ayer?

Aquí lo importante está en el grupo de policías encargados de resolver los crímenes y en particular en el Detective Inspector “Joseph Chandler” (guiño maravilloso a la novela negra) encarnado por el excelente actor Rupert Penry-Jones: se trata de un DI sin experiencia, un burócrata que nunca visitó una escena del crimen, y de un equipo de policías “de la vieja escuela de los ‘70” más preocupados por ir al pub y cumplir su horario de trabajo que por ser un ejemplo del cumplimiento del deber según el estereotipo al que nos tienen acostumbrados las series de policías. De modo que el discurso de la serie tiene como ejes al departamento de policía como dispositivo, y a los policías de un distrito pobre y marginal del East End of London, Whitechapel, y no al copycat de Jack.The Ripper que solo es una sombra en sepia que atraviesa las imágenes. De modo que la serie cuestiona toda presunción positivista acerca de la transparencia de los datos objetivos y, como en el cuento de Poe, “La carta robada”, estos datos no hacen visible el crimen sino que lo hacen invisible ante las propias narices de la policía que sabe cuando, donde y cómo serán cometidos los asesinatos.

La diégesis se desdobla y tenemos dos relatos en uno: los crímenes del imitador y los de Jack El Destripador, mostrando en forma inteligente cómo la historia es la resultante de un juego entre distintos relatos ficcionales y la ficción un juego de realidades. Porque la clave del enigma no consiste en preguntarse quién es el imitador sino quién fue Jack El Destripador y al hacerlo caen todas las representaciones sobre lo normal y lo anormal, lo humano y lo inhumano, los ángeles y los demonios para que emerja simplemente lo que es por más absurdo e inexplicable que parezca. La serie, entonces, muestra no solo un discurso ético y estético de ruptura sino también una crítica a nuestra actualidad, a lo que somos y nos hacen ser.

No entra en la crítica un hecho puramente anecdótico: yo pude descubrir el rostro del asesino pero claro, para hacerlo, tuve que “salirme” de la diégesis y abordarla como tal. Hice trampa. Sin embargo, si hubiera estado dentro del relato no creo que hubiera podido abordar mejor el problema que nuestros protagonistas. En fin, parece que el género “asesinos seriales” volvió para quedarse y no solo para generar relatos dramáticos sino para cuestionar desde adentro nuestra propia actualidad. Si pueden no dejen de ver esta serie, les aseguro que no se van a arrepentir.





lunes 11 de enero de 2010

El hijo de Hernández: significado de la cancion


En su última obra, “Bipolar”, el Cuarteto de Nos incluye uno de los temas que por su excelente composición musical ha obtenido las preferencias del público: “El hijo de Hernández”. En un post anterior publiqué la letra completa de la canción pero he recibido consultas que me preguntan qué significa la letra. Curioso. Es el tema más popular y a la vez su significado se escapa a quienes lo escuchan. No me gusta interpretar una creación artística y mucho menos cuando quienes la crearon no han emitido opinión al respecto, no obstante, puedo decirles que lo que yo reconozco en este tema está asociado con la frase que me identifica en este blog: “No me pregunten quién soy ni me pidan que siga siendo el mismo”. La frase pertenece a Michel Foucault, crítico de las identidades, las ideologías, y las representaciones en tanto éstas sean concebidas como naturalizadas y no como efectos de poder. Les transcribo el párrafo completo de “La arqueología del saber” de la que extraigo la frase que opera como clave de interpretación, espero que les sirva para encontrar sus propios significantes.

“¿No está usted seguro de lo que dice? ¿Va usted de nuevo a cambiar, a desplazarse en relación con las preguntas que le hacen, a decir que las objeciones no apuntan realmente al lugar en que usted se pronuncia? ¿Se prepara usted a decir una vez más que nunca ha sido usted lo que se le reprocha ser? S está preparando ya la salida que en su próximo libro le permitirá resurgir en otro lugar y hacer burla como la está haciendo ahora: “No, no, no estoy donde ustedes tratan de descubrirme, sino aquí, desde donde los miro, riendo”. ¡Cómo! ¿Se imaginan ustedes que me tomaría tanto trabajo y tanto placer al escribir, y creen que me obstinaría, si no preparara –con mano un tanto febril- el laberinto por el que aventurarme, con mi propósito por delante, abriéndole subterráneos, sepultándolo lejos de sí mismo, buscándole desplomen que resuman y deformen su recorrido, laberinto donde perderme y aparecer finalmente a unos ojos que jamás volveré a encontrar? Más de uno, como yo sin duda, escriben para perder el rostro. No me pregunten quién soy, ni me pidan que siga siendo el mismo: es una moral de estado civil la que rige nuestra documentación. Que nos dejan en paz cuando se trata de escribir”.






domingo 10 de enero de 2010

Estrenos 2010: Inception (Christopher Nolan)


Ya tenemos información sobre la nueva película de Christopher Nolan que lleva como título “Inception” y promete ser una de las atracciones principales que nos depara el renacido género de la ciencia ficción en las pantallas de cine. En la línea de “Matrix” y “The Prisoner” la biotecnología será la temática principal pero esta vez no se trata de realidades alternas, viajes en el tiempo, o invasiones alien, sino lo que se podría definir como “realidad onírica”, el control tecnológico de la mente humana, sueños que se convierten en realidad. Cuenta con un casting prometedor y el original estilo que le imprime a sus películas este singular director de cine que es Christopher Nolan. Estreno en Julio 2010.

Sitio Web Oficial

Sitio sobre Christopher Nolan







sábado 9 de enero de 2010

Caprica Series TV: argumento


Caprica es un planeta ubicado en algún lugar indeterminado de la Galaxia que no tiene ningún elemento fantástico: no hay monstruos, ni seres alienígenas extravagantes, ni un modo y forma de vida ajena a lo humano, en él habita una civilización que, como la nuestra, presenta rasgos contradictorios. Su vida cotidiana es similar a la nuestra y su universo cultural (en todos los aspectos y sentidos que se pueda dar a este concepto) también. Sin embargo hay algo que se destaca y es un notorio avance tecnológico en áreas específicas: es una civilización que ha logrado expandir su área de influencia a otros planetas habitados y que ha desarrollado tecnologías de realidad virtual y robótica mucho más avanzadas aunque reconocibles como desarrollos futuros próximos de la nuestra. Además, hay otro rasgo distintivo: en este planeta las creencias religiosas hegemónicas se organizan en términos politeístas y el monoteísmo es considerado una creencia subversiva; el politeísmo se lleva bien con la tecnociencia y el monoteísmo (que también profesan los habitantes de los planetas subordinados a la hegemonía político-económico-militar de Caprica) lo resiste en nombre de cierto humanismo romántico. Tenemos entonces una potencia imperialista planetaria que ejerce su dominio sobre otras civilizaciones planetarias a quienes explota y oprime en su propio beneficio ya que las considera “inferiores” tanto en términos raciales como culturales, y una lucha política y militar que asume la forma de una lucha religiosa.

En este contexto la serie narra la historia de dos familias (representantes cada una de ellas de las posiciones en pugna) que se ven relacionadas por un acontecimiento que tiene que ver con las formas más extremas en que el conflicto social se desarrolla. A partir de aquí se desarrolla la trama que explora crítica y transgresoramente sobre la condición humana pero no desde una perspectiva minimalista o psicologista sino entendiendo a los individuos como nudos de relaciones sociales y a sus condiciones de existencia como productos sociales. Las consecuencias que derivarán del enfrentamiento entre estas dos familias prefiguran y dan forma a una serie de acontecimientos cuyo destino final está sellado tanto individual como colectivamente.

viernes 8 de enero de 2010

Cine y filosofía: ¿por qué vamos al cine?


Empecemos por el principio. ¿Por qué vamos al cine? ¿Qué significa tener ganas de ir al cine? ¿Qué es el cine? Primera aproximación: el cine es un dispositivo, el dispositivo cinematográfico. ¿En qué consiste? ¿Cómo funciona? Situados histórica y socialmente, el dispositivo cinematográfico no puede ser disociado de una época histórica que lo vio nacer (la moderna sociedad capitalista) y de un entramado social determinado (la moderna sociedad burguesa). Por lo tanto, el cine es una industria y, a la vez, un sujeto espectador de cine; una industria porque su producto constituye una “mercancía” que hay que realizar (la película debe ser vista, cuanto más mejor) para que la industria se reproduzca (acumule capital), y un sujeto espectador de cine acostumbrado, habituado, a tener ganas de ir al cine. Es decir, producción y consumo, productores y consumidores; por lo tanto toda producción es inmediatamente consumo, y todo consumo inmediatamente producción de cine, cuya mercancía son los filmes.

Así como producir una mercancía no asegura por sí misma su realización el mercado sin un sujeto consumidor que se acostumbre a consumirla, del mismo modo la producción cinematográfica necesita de un sujeto consumidor cinematográfico. Nos gusta consumir porque ese consumo nos produce placer, o porque pensamos/sentimos que va a producirnos placer. Deseo, necesidad, placer. Placer fílmico.

En nuestras sociedades no es obligatorio ir al cine, nadie nos obliga a ver filmes, no hay una ley ni una coerción que nos sujete por la fuerza a ser sujetos espectadores de cine. Por eso hablo de dispositivo cinematográfico, porque un dispositivo es justamente una máquina social que, preponderantemente, no nos obliga negativamente, sino que nos induce positivamente a entregarnos a él. El dispositivo tiene que producir el deseo de ir al cine, es decir, “conducir conductas” que nos den “ganas de ir al cine”. Existe entonces lo que Christian Metz denomina una imbricación entre “economía libidinal” y “economía política” del cine en nuestras sociedades de consumidores y del espectáculo.

Entre la producción y el consumo aparece otro mecanismo que forma parte del dispositivo cinematográfico. No solo se produce y consume cine, también se “habla de cine”. Existe toda una maquinaria que habla sobre el cine: críticos, historiadores, teóricos, periodistas, conocedores, expertos de cine. El habla sobre el cine es fundamental para producir el sujeto espectador (y por lo tanto para reproducir la producción de filmes), en gran medida porque es un habla controversial, un verdadero juego enunciativo en el que se pone en juego una verdad sobre el cine. Ese discurso sobre el cine polemiza sobre qué es una buena o mala “escuela cinematográfica”, un buen o malo director, etc. estableciendo una buena o mala forma de hacer cine, mirar cine, interpretar cine. Clasifica, compara, establece jerarquías, incluso dentro de una misma corriente o dentro de la obra de un mismo director; habla sobre lo que es un cine auténtico (e inauténtico), o sobre lo que debe y no debe ser un cine nacional, o sobre qué debe considerarse como un cine artístico o comercial.

En suma, el discurso sobre el cine busca establecer: a) qué es buen cine; b) qué es sentir placer al ver cine; c) qué es ser un buen espectador de cine; d) qué hay que ver, cómo hay que verlo, por qué hay que verlo (y todos sus contrarios). Se trata de establecer un “régimen de verdad” cinematográfico, una práctica para diferenciar lo verdadero de lo falso, lo normal de lo anormal, inscribiendo en el cuerpo una disposición duradera para gustar del cine de una forma determinada, codificada, pero al mismo tiempo no vivida como una coerción externa (poder negativo) sino como una decisión propia (poder productivo). Al decir de Pierre Bourdieu, lo social se hace cuerpo, se in-corpora, nos marca desde adentro mismo, nos constituye como somos. Es deseo entendido en términos del sentido común: “algo que YO deseo” y que nadie “me impone”… lo hago porque me gusta (a mí).

Cobra sentido entonces interrogar sociológica y psicoanalíticamente ese sentido común, esa verdad hecha cuerpo, naturalizada, que ocluye la producción social del individuo en su conciencia haciéndolo parecer lo menos social de la existencia. Lo social no se vive como social sino como algo exclusivamente personal; como deseo. Desde esta perspectiva teórica es que hay que indagar las siguientes preguntas: ¿Por qué me ha gustado esta película? ¿Por qué a mí me ha gustado más que a otros? ¿Por qué este filme más que otro filme? Es decir, problematizar las preguntas de sentido común justamente para producir una crítica de ese sentido común.

Luego. ¿Por qué un filme de determinado director debe ser más valorado que el de otro director? ¿Por qué determinada forma de hacer cine es mejor que otra? Lo que nos lleva a cuestionar también la función social de la crítica cinematográfica que instala (o pretende instalar) un determinado régimen de mirada cinematográfica y no otro. Se dirá que hay criterios estéticos, técnicos, sociológicos, que hay mensajes, conceptos, y propósitos que deben ser más valorados que otros, que unos son más legítimos en el orden de una mayor racionalidad, o de una mayor calidad, que permiten diferenciar objetivamente el buen filme del malo, que si bien hay interpretación hay criterios establecidos para interpretar correctamente. Pero esos criterios no son otra cosa que un saber (un régimen de saberes) que circula dentro de un campo de poder. Y ese campo de poder constituye una determinada forma de producción, circulación y consumo de capitales culturales.

Habrá entonces un régimen de verdad que establecerá no una rígida e inflexible delimitación entre el buen cine y el mal cine como objeto (de deseo), sino un campo delimitado, pero pasible de múltiples y complejas configuraciones estructurales, de posibilidades de producción-consumo de filmes. Si todo filme tal como venimos planteando es comercial por definición, habrá no obstante y por ejemplo, un discurso que producirá una diferenciación entre quienes aman el cine (cinéfilos) y quienes se distraen con el cine, es decir, entre quienes tienen un capital cultural diferenciado en relación a otros consumidores, de donde se deducirá que quienes tienen más capital cultural y por lo tanto aman el cine, consumen un cine artístico, y quienes no un cine comercial. Para unos el cine sería un objeto de deseo más elaborado, más intelectual, más cultural que para otros, cuyos deseos de ver cine serían meramente instrumentales. Y es cierto y, a la vez, no lo es. Es cierto que hay un cine para cada clase o estrato social, pero no es cierto que uno sea artístico y otro comercial. Ambos son comerciales, son productos de la “industria cinematográfica”, una industria que para vender no puede hacer caso omiso de la desigual distribución de capital cultural entre las clases sociales.

Una obra de arte, desde que las obras de arte son al mismo tiempo mercancías, no deja de serlo porque el artista deba venderla para garantizar sus condiciones de existencia. Esa no es la diferencia, en la moderna sociedad capitalista, entre la obra de arte y un artefacto no artístico: una pintura de Dalí, por ejemplo, no deja de ser una obra de arte porque valga millones y se cotice en un mercado de arte, pero lo que lo hace arte es anterior a su entrada en el mercado y no la cotización que, críticos mediante, le asigna un valor de cambio. No se puede negar que un Dalí es un objeto artístico y, a la vez, una mercancía; de igual modo con el cine.

Debido a ello es que Alain Badiou, o por lo menos como yo lo interpreto, dice que el cine es algo que se define por su intrínseca indiscernibilidad entre arte y no arte, porque presupone al dispositivo cinematográfico como productor industrial de filmes, lo que no implica que haya productos (y al mismo tiempo y necesariamente consumidores) de un cine más depurado que otros de aquello que de no-artístico todo filme lleva inexorablemente adherido de no-artístico, de comercial. La tesis que postula Badiou consiste en pensar el estatuto del cine como arte en términos de la capacidad de un filme para depurar lo que de no-artístico tiene todo filme. Dicha operación de depuración solo podría pensarse en términos de una situación histórica particular, de una actualidad en la que el filme es producido (lo “depurable” obedecería a una historicidad), y con un alcance delimitado a momentos de un filme mas que en la pretensión de encontrar un filme –como totalidad- puramente artístico.

Ahora bien, ¿cómo discernir lo que debería ser depurado en un filme? Badiou nos propone pensar lo que el cine actual depura (o no) en todo aquello que remite al dominio de la representación, la identificación y el realismo, y de toda imagen fácil, es decir, de aquellas imágenes que sólo son producidas para el puro consumo formal y reproductor de la realidad como algo dado. En ese contexto, identifica motivos dominantes en el cine actual: la visibilidad de lo sexual, la violencia extrema y la crueldad, el melodrama social, el motivo milenarista, y la comedia pequeño-burguesa (no voy a entrar ahora en la descripción de cada uno de estos motivos, ya que lo haré en futuros post). Pero si el cine es una tensión entre arte y no-arte, y entre el filme como totalidad o como momentos, entonces las condiciones de posibilidad para un cine (un filme) más artístico y menos fragmentado internamente en momentos artísticos y no artísticos, no puede desligarse de la situación social en la que se inscribe y es producido. Una sociedad huérfana de acontecimientos o con escasa fidelidad al acontecimiento difícilmente pueda tener filmes artísticos.

Me parece muy productivo y sugerente el planteo que hace Badiou ya que invita a la conversación más que al debate o la polémica, y a la vez me incita a introducir en esa conversación una cuestión quizás no tan artística pero sí más sociológica. Me refiero a la capacidad de un filme para producir “efectos de realidad” (la “impresión de realidad” de Christian Metz) y sus consiguientes “efectos de poder” sobre la subjetividad social (¿sujeta ó desujeta al sujeto espectador?); y consiguientemente de las condiciones para hacer una crítica del filme como discurso6. Las preguntas serían: ¿Qué tipo de relación guarda el discurso fílmico de un filme con el orden dominante de las palabras, las imágenes y las cosas?; ¿Reproduce, reconfigura, impugna, los regímenes vigentes de enunciación y visibilidad?; ¿Postula esencias trascendentes o incita rupturas inmanentes? ¿Cómo muestra, bajo que formas y maneras muestra, hasta lo más trivial y cotidiano?

jueves 7 de enero de 2010

Caprica / Battlestar Galactica Series TV


En las últimas semanas muchas personas en todo el mundo se están haciendo la siguiente pregunta: “¿Puedo ver la serie de televisión Caprica sin haber visto previamente Battlestar Galactica?” La respuesta es simple: sí, cualquiera puede ver Caprica, la serie de televisión producida por Ronald Moore para Universal Estudios que se estrena el próximo 22 de enero, porque es una “precuela” de Battlestar Galactica. ¿Qué es una precuela? Una serie de televisión, novela, o película cuyo relato narra sucesos y acontecimientos anteriores en el tiempo a otro relato, por lo tanto no hay inconveniente. Puede ser que al principio del episodio piloto aparezca una frase que pueda resultar algo enigmática, bueno, de eso se trata la serie, es la clave que orienta todo el relato ya que en esta serie no importa tanto el final (es fácilmente deducible por cualquier espectador atento) sino cómo comienza y se desenvuelve la historia que nos llevará a ese final anunciado. En un próximo post comentaré sobre algunas cuestiones que hacen a las gramáticas de producción y reconocimiento de la serie, esperando el estreno para hacer el análisis del episodio piloto.

miércoles 6 de enero de 2010

Michel Foucault: Prefacio a la transgresión


Para quienes me preguntan a partir de qué criterios éticos y estéticos intento escribir mis comentarios, y en particular intento construir mis juicios críticos, les transcribo un fragmento del “Prefacio a la transgresión” escrito por Michel Foucault en 1963 para hacer el elogio del pensamiento de Georges Bataille. Solo un fragmento para motivarlos a leer el texto completo que está disponible a todo lector inquieto allí donde no lo busque y allí donde no debería estar.



Michel Foucault, Prefacio a la transgresión, 1963 (fragmento)

“La transgresión es un gesto que concierne al límite; es allí, en la delgadez de la línea, donde se manifiesta el relámpago de su paso, pero quizás también su trayectoria total, su origen mismo. La raya que ella cruza podría ser efectivamente todo su espacio. El juego de los límites y de la transgresión parece estar regido por una sencilla obstinación: la transgresión salta y no deja de volver a empezar otra vez a saltar por encima de una línea que de inmediato, tras ella, se cierra en una ola de escasa memoria, retrocediendo así de nuevo hasta el horizonte de lo infranqueable. Pero este juego pone un juego muchos otros elementos más; los sitúa dentro de una incertidumbre, dentro de certidumbres de inmediato invertidas, donde el pensamiento se atranca rápidamente por querer captarlos… La transgresión no es pues al límite como lo negro a lo blanco, lo prohibido a lo permitido, lo exterior a lo interior, lo excluido al espacio protegido de la morada. Es algo tal como el rayo en la noche que, desde el fondo del tiempo, da un ser denso y negro a lo que niega, lo ilumina desde el interior y de arriba abajo, y aunque le debe su viva claridad, su singularidad desgarradora y erguida, se pierde en este espacio que firma con su soberanía y finalmente calla, después de haberle dado un nombre a lo oscuro”

Life On Mars Series TV


(Post en español AQUI)


Life On Mars, UK, 2006-2007, the series takes its name from the song composed and performed by David Bowie in 1971 and has great significance to describe musically the plot.




"My name is Sam Tyler, I had an accident and woke up in 1973 ... am I mad, in a coma or traveled through time?"

Life On Mars leads us immediately to the central questions that guided a radical reinterpretation of the world's proposal, among others, by Michel Foucault, Pierre Bourdieu, Jean Baudrillard and Jacques Lacan: What is the Real? What is reality? What is the subject? And just seeking answers to these questions is what brings into play the situation that Sam Tyler (John Simm) over two seasons and sixteen episodes in this brilliant and controversial series not yet issued in Argentina. Sam Tyler loses consciousness in an accident in 2006 and when he wakes up in 1973 is: Do you travel in time? Are you hallucinating? Is it in a deep coma and brain creates this fiction of reality to stay alive? That really does not matter but the fact that our protagonist does not "know" how to live in the not so remote past, and must learn how. Without ceasing to be who I was (still working on the police, in the same police station in the same town, everyone knows who is) now has a "new life" in that other social time but as a hub of social relations quite different. The protagonist is carrying a subject whose historical form no longer exists, a language that belongs to another order of discourse and other power relations: the supposedly permanent (nationality, language, customs, and even the shape of the devices, etc..) reveals its transience and its own historicity, showing that there is no essence, that nothing is given once and forever, all that is what had a beginning and therefore may disappear. Excellent recreation of British society of the seventies, shows the dramatic changes in our present in the last thirty years, inviting us to think critically about the meaning, values, and criteria of truth that define modernity in their daily contours. And importantly, deconstructs the meaning of a subject defined as the existence of a "human nature" to redefine it in terms of the multiplicity of signifiers that make the subject a product of the "human condition".












martes 5 de enero de 2010

Argentina: Sandro y Roberto Sanchez


Los íconos no mueren y Sandro es un ícono de la argentinidad. Más allá de sus éxitos musicales y artísticos y de su vigencia a lo largo de décadas como ídolo de la canción popular argentina, el legado de Sandro consiste en haber inaugurado una estética propia que si bien reconoce algún parecido de familia con algún estilo de época tiene el sello genuino de la argentinidad. Roberto Sánchez ha muerto pero ¿Cuándo estuvo vivo? En algún momento de su trayectoria se convirtió a sí mismo en Otro, en Sandro, personaje devenido en persona y ya nunca más volvió a ser quien era.

lunes 4 de enero de 2010

Deleuze: Poder y resistencia


Entrevista a Gilles Deleuze subtitulada al español: R de resistir.









Paradox Series TV: interpretación (2)

Atención: serie aún no emitida en la Argentina.


¿Qué es una paradoja? Según el diccionario la palabra paradoja tiene las siguientes acepciones:

1. Idea extraña o irracional que se opone al sentido común y a la opinión general.
2. Contradicción, al menos aparente, entre dos cosas o ideas: paradoja entre el bien y el mal.
3. Aserción inverosímil o absurda que se presenta con apariencias de verdadera.
4. Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que expresan contradicción.

Todas las acepciones del término están presentes en la historia que nos cuenta la serie de televisión Paradox porque existen varios niveles de interpretación en este complejo y fascinante relato de ciencia ficción realista (acabo de inventar un nuevo género) en la que están en juego las paradojas más problemáticas, que son las temporales, para producir cualquier discurso sea este literario, científico, fantástico, o una mezcla de todos ellos: el mayor desafío para un guionista es escribir un relato con paradojas temporales porque puede terminar enredado –como los científicos cuánticos- en su propio relato y producir lo peor que puede suceder: que el relato (dentro de las reglas del género) se vuelva inverosímil. No es el caso de Paradox. El relato es verosímil y está estructurado con una cuidadosa atención sobre el manejo de las contradicciones para que sean verosímiles lo cual ya es todo un logro original de la serie. De todas formas sostengo la teoría –puro hombre de fe nomás- que la verdadera paradoja aún no fue revelada y que está asociada a las preguntas del millón que quedan sin respuesta al finalizar la primera temporada: ¿Quién o qué y por qué envía las imágenes del futuro y por qué las envía a quienes las envía? Habrá que esperar pero me arriesgo a que nos sorprenderá por su verosimilitud.

El otro gran logro de la serie, y su segunda originalidad, es que si bien pertenece al subgénero “viajes en el tiempo” de la ciencia ficción, nos sorprende porque nunca antes habíamos visto en una serie de televisión que lo que viaja en el tiempo son imágenes y no personas. Imágenes que vienen del futuro y que portan un mensaje que hay que interpretar. Ya escribí sobre este tema en un post anterior. Viajan mensajes en el tiempo y los protagonistas están en el presente (sea como fuera que lo definamos dentro de la incertidumbre cuántica y la teoría de la relatividad) y que remiten a un futuro inmediato de solo unas horas de adelanto. No muestran el fin del mundo, ni un cataclismo cósmico, ni una catástrofe (genial transgresión de la moda actual en el cine) sino eventos cotidianos de esos que salen en las últimas páginas del diario y que tomamos como naturales. ¿Por qué tomarse el trabajo de enviar mensajes desde el futuro para advertir una violación, un asesinato, un accidente automovilístico, un secuestro cuya víctima es alguien “común y corriente?

Tercer gran logro de la serie y tercera originalidad: transgrede el orden del discurso entre las palabras, las imágenes y las cosas, pone en duda el estatuto de la realidad como algo dado de una vez y para siempre y al hacerlo pone en tela de juicio los discursos éticos y estéticos dominantes y convertidos en sentido común naturalizado.

Cuarto logro y originalidad: la estética de la serie. Todo está sugerido, todo está mostrado en su justa medida, no hay saturación ni golpes bajos ni nada que esté de más, aún en aquellas secuencias o escenas que habilitarían (según el estilo en boga actualmente producido en Hollywood) formas grotescas de violencia que hieran intencionalmente y sin razón dramática alguna la sensibilidad del espectador. La sensibilidad, por el contrario, que produce la serie es desubjetivadora, desestructurante, performativa de una mirada hacia los lugares, personajes, y acontecimientos que comúnmente no son mostrados o son mostrados de tal forma que no los veamos. Genialidad del régimen de visibilidad que propone la serie y que se inscribe en ese estilo británico tan singular para ir directo al asunto y profundizar.

Para los que gustan de investigar si hay antecedentes o fuentes anteriores en los que pueda estar basado el relato de Paradox solo he encontrado dos que tienen un parecido de familia pero nada más. Insisto Paradox es original. En el cine la película Deja Vu, aunque en este relato no son imágenes fotográficas sino imágenes en vivo del futuro, y punto crucial, al cambiar el futuro y alterarse la línea temporal todos los personajes olvidan lo que pasó y nadie advierte el cambio de la historia (por eso Deja Vu no es original, eso ya lo vimos decenas de veces antes); en la literatura me entero que existe una novela de ciencia ficción (que no leí pero trataré de buscarla) que se titula “Cronopaisaje” de Gregory Benford, en la que unos científicos reciben un mensaje del futuro, codificado en un flujo de taquiones, en el que se les advierte de las funestas consecuencias ecológicas que podría acarrear un uso indiscriminado y abusivo de ciertos productos químicos para la vida en el planeta.

En cuanto al problema de recibir un mensaje del futuro y utilizando dicha información poder alterar el curso de lo hechos en el presente –y hasta donde he podido investigar- creo que la serie se basa en el llamado Principio de Autoconsistencia de Novikov y su “lógica del bucle temporal” que básicamente plantea la paradoja siguiente: dada una información en el presente sobre un hecho del futuro existen dos posibilidades si quieres alterar el curso de la historia: a) cualquier cosa que hagas para cambiar el curso de los acontecimientos produce el acontecimiento que querías evitar; b) alteras el futuro pero al alterarlo produces efectos colaterales imposibles de predecir. Según Novikov no es necesario recurrir a universos paralelos o líneas temporales alternas. Ambas situaciones se dan en la serie Paradox. La otra cuestión científica que plantea la serie es la posibilidad de que la “máquina del tiempo” sea un “agujero de gusano” fenómeno cuántico cuyo nombre científico es Puente de Einstein-Rosen: teóricamente es posible.

¿Y cuál es mi teoría? La clave está en quién o qué envía las imágenes, para qué las envía, qué relación hay entre quien envía las imágenes y nuestros protagonistas (esto para mí es central, todas se refieren a ellos), y por supuesto ¿cuál es la paradoja de Paradox?... hmmmmmmmmmmm… por ahora solo voy a decir: no aliens, no realidad alterna, no universo paralelo. Todas las imágenes vinieron por el satélite creado por King…. ¿Tiene algo que ver el misterioso “Ministerio de Defensa”? ¿Tiene algo que ver el propio King (sin que él lo sepa)?. No digo más.




Espero sus teorías y comentarios queridos lectores.