miércoles 31 de marzo de 2010

Michel Foucault: Delincuencia y gubernamentalidad

Michel Foucault, “Las redes de poder”, fragmento.





Foucault — ¿Quieren ustedes hacer alguna pregunta?

Auditorio— ¿Qué tipo de productividad pretende lograr el poder en las prisiones?

Foucault— Esa es una larga historia: el sistema de la prisión, quiero decir, de la prisión represiva, de la prisión como castigo, fue establecido tardíamente, prácticamente al fin del siglo XVIII. Antes de esa fecha la prisión no era un castigo legal: Se aprisionaba alas personas simplemente para retenerlas antes de procesarlas, y no para castigarlas, salvo casos excepcionales. Bien, se crean las prisiones, como sistema de represión, afirmándose lo siguiente: la prisión va a ser un sistema de reeducación de los criminales. Después de una estadía en la prisión, gracias a una domesticación de tipo miliar y escolar, vamos a poder transformar a un delincuente en un individuo obediente a las leyes. Se buscaba la producción de individuos obedientes. Ahora bien, inmediatamente, en los primeros tiempos de los sistemas de las prisiones quedó en claro que ellos no producían aquel resultado sino, en verdad, su opuesto: mientras más tiempo se pasaba en prisión menos se era re-educado y más delincuente se era. No solo productividad nula sino productividad negativa. En consecuencia, el sistema de las prisiones debería haber desaparecido. Pero permaneció y continúa, y cuando preguntamos a las personas qué podríamos colocar en vez de las prisiones, nadie responde.

¿Por qué las prisiones permanecieron, a pesar de esta contraproductividad? Yo diré, que precisamente porque de hecho producían delincuentes y la delincuencia tiene una cierta utilidad económica-política en las sociedades que conocemos. La utilidad mencionada podemos revelarla fácilmente: 1) cuanto más delincuentes existan más crímenes existirán, cuanto más crímenes haya más miedo tendrá la población y cuanto más miedo haya en la población más aceptable y deseable se vuelve el sistema de control policial. La existencia de ese pequeño peligro interno permanente es una de las condiciones de aceptabilidad de ese sistema de control, lo que explica porque en los periódicos, en la radio, en la televisión, en todos los países del mundo sin ninguna excepción, se concede tanto espacio a la criminalidad como si se tratase de una novedad en cada nuevo día. Desde 1830 en todos los países del mundo se desarrollaron campañas sobre el tema del crecimiento de la delincuencia, hecho que nunca ha sido probado, pero esta supuesta presencia, esa amenaza, ese crecimiento de la delincuencia es un factor de aceptación de los controles. Pero eso no es todo, la delincuencia posee también una utilidad económica; vean la cantidad de tráficos perfectamente lucrativos e inscritos en el lucro capitalista que pasan por la delincuencia: la prostitución; todos saben que el control de la prostitución en todos los países de Europa es realizado por personas que tienen el nombre profesional de proxenetas y que son todos ellos exdelincuentes que tienen por función canalizar para circuitos económicos respetables, de personas que tienen cuentas en bancos, los lucros recaudados sobre el placer sexual. La prostitución permitió volver oneroso el placer sexual de las poblaciones y su encuadramiento permitió derivar para determinados circuitos el lucro sobre el placer sexual. El tráfico de armas, el tráfico de drogas, en suma, toda una serie de tráficos que por una u otra razón no pueden ser legalmente y directamente realizados en la sociedad, pueden serlo por la delincuencia, que los asegura.

Si agregamos a eso el hecho de que la delincuencia sirve masivamente en el siglo XIX y aún en el siglo XX a toda una serie de alteraciones políticas tales como romper huelgas, infiltrar sindicatos obreros, servir de mano de obra y guardaespaldas de los jefes de partidos políticos, aún de los más o menos dignos. Aquí estoy hablando precisamente de Francia, en donde todos los partidos políticos tienen una mano de obra que varía entre los colocadores de afiches hasta los aporreadores o matones, mano de obra que está constituida por delincuentes. Así tenemos toda una serie de instituciones económicas y políticas que operan sobre la base de la delincuencia y en esta medida la prisión que fabrica un delincuente profesional, posee una utilidad y una productividad.

martes 30 de marzo de 2010

Tipos de crisis políticas

Guillermo O’ Donnell, El Estado Burocrático Autoritario 1966-1973, Capítulo 1, fragmento.





Cuando hablamos del lado social y/o político de una crisis podemos estar refiriéndonos a muy diferentes niveles de intensidad. Esto es lo que debemos ahora distinguir.

1) Un primer nivel de crisis es la “inestabilidad política”: desfiles de altos funcionarios, incluso presidentes, obligados a dejar sus cargos antes de los lapsos institucionalmente previstos. Esta es una crisis de gobierno. No es intrascendente, por cuanto suele estar acompañada por erráticos cambios de políticas públicas, por grandilocuentes declaraciones gubernamentales rápidamente sucedidas por otras, y por una generalizada sensación de que no se logra estabilizar ningún poder público. El poder que el aparato estatal parece encarnar ante la sociedad pierde la autoridad emanada de una faz majestuosa, para mostrarse como un ámbito expuesto a los tirones de grupos.

2) Un segundo nivel es el de crisis de régimen. Esto es, no sólo grupos expulsándole del gobierno sino también planteando la pretensión de instaurar divergentes criterios de representación y canales de acceso a esos roles. Tampoco es esto intrascendente, ya que, por lo menos, revela desacuerdos potencialmente explosivos entre las “élites” que así compiten. Pero por sí mismos esos dos tipos de crisis se despliegan en la superficie de la arena política —América Latina abunda en ejemplos de “inestabilidad política” y de transformaciones de régimen coexistiendo con el mantenimiento de una férrea dominación en la textura celular de la sociedad.

3) Un tercer tipo de crisis política, que suele superponerse con el anterior, es aquél en que grupos, partidos, movimientos y/o personal gubernamental realizan interpelaciones a clases o sectores sociales apuntados a establecer identidades colectivas conflictivas con las de los participantes ya establecidos en la escena política. La interpelación exitosa (en el sentido de generar respuestas que implican la emergencia de un nuevo sujeto colectivo en la arena política)* a lo popular en un Estado (y régimen) oligárquico, o la invocación al trabajador asalariado en tanto clase en alguna forma más moderna de Estado, introducen elementos que Estado y régimen difícilmente podrían absorber sin importantes transformaciones. Pero esas interpelaciones no implican necesariamente que se hayan producido cambios paralelos en el plano celular de la dominación social; tampoco implican necesariamente el colapso de régimen o gobierno. Sin embargo, esta crisis de expansión de la arena política siempre genera aguda preocupación en las clases dominantes, en tanto estas preferirían que sólo aparecieran en la arena política interpelaciones que ellas controlaran directamente y que no cuestionen su propia dominación.

4) Otra es una crisis de acumulación. Ella resulta de acciones de clases subordinadas que, se enlacen o no con las crisis ya discutidas, son percibidas por las clases dominantes como obstaculizando sistemáticamente un funcionamiento de la economía, y una tasa y regularidad de acumulación de capital, definidas por éstas como satisfactorias según lo discutido en la sección precedente, esta crisis no entraña necesariamente desafíos a la dominación celular. En efecto, es posible que los grandes escenarios políticos estén ocupados por partidos que, aunque asuman la representación de las demandas que aparecen generando esa crisis de acumulación, no tengan intención de atacar los parámetros fundamentales (capitalistas) de la sociedad. Pero esta crisis puede tocar intereses (y temores) más fundamentales que las que hasta ahora hemos examinado. Esto por dos razones fundamentales. Una, porque parece demostrar que con sus demandas las clases subordinadas están desbordando los límites objetivos de economía y sociedad y que, por lo tanto, de alguna manera —que puede variar entre enfatizar la cooptación o la coacción—, aquellas tienen que ser “puestas en su lugar”. La segunda es que el diagnóstico de una reiterada obstrucción a la acumulación de capital tiende a ser definido como una situación que —sin perjuicio de que no sean esas las intenciones de sus actores directos ni las de quienes los expresan en los grandes escenarios de la política—, tiende a mediano o largo plazo a afectar la viabilidad de la sociedad capitalista, entorpecida en el nudo central de su funcionamiento económico. De esto también suele derivar la conclusión de que es necesario “poner en su lugar” a las clases subordinadas. Vemos ahí que, aunque la primera manifestación de esta crisis sea económica, su diagnóstico por las clases dominantes y los caminos de solución que éstas entrevén, tienden a trasladarla al plano de la política, para desde allí producir una más o menos drástica —pero siempre importante— recomposición de la relación de fuerzas dada.

5) Debemos ahora considerar la principal y más profunda crisis, que denominaré crisis de dominación celular (o social). Es una crisis del fundamento de la sociedad (incluyendo, como vimos en la primera sección, al Estado), de las relaciones sociales que constituyen a las clases y sus formas de articulación. Esto es, se trata de la aparición de comportamientos y abstenciones de clases subordinadas que ya no se ajustan, regular y habitualmente, a la reproducción de las relaciones sociales centrales en una sociedad qua capitalista. Rebeldía, subversión, desorden, indisciplina laboral, son términos que mentan situaciones en las que aparece amenazada la continuidad de prácticas y actitudes, antes descontadas como “naturales”, de clases y sectores subordinados. Esto puede aparecer en la caducidad de ciertas pautas de deferencia hacia el “superior” social, en diversas formas expresivas (incluso artísticas) “inusuales”, en cuestionamientos de la autoridad habitual en ámbitos como la familia y la escuela, y —caracterizando específicamente esta crisis— como una impugnación del mando en el lugar de trabajo. Esto implica no dar ya por irrefutable la pretensión de la burguesía de decidir la organización del proceso de trabajo, apropiarse del excedente económico generado y resolver el destino de dicho excedente. Ese cuestionamiento puede ser más o menos profundo; puede abarcar desde demandas “excesivas” respecto de las condiciones de trabajo hasta apoderamientos de la unidad productiva y discursos cuestionadores del papel social capitalista como propietario y/o del empresario como poseedor de los medios de producción. Estas situaciones —que como vemos pueden ser más o menos inmediatamente amenazantes del “orden” existente— implican por lo menos dos cosas: que se ha aflojado el control ideológico y que está fallando la coerción (sanciones económicas o, sencillamente, coacción física) que debería cancelar el “desorden” resultante. En otras palabras, indica un Estado que está fallando en la efectivización de su garantía para la vigencia y reproducción de fundamentales relaciones sociales. En su mayor intensidad, cuando se pone en cuestión el papel social del capitalista y del empresario, esta crisis amenaza la liquidación del orden —capitalista— existente. Por eso ésta es también la crisis política suprema: crisis del Estado, pero no sólo, ni tanto, del Estado como aparato sino en su aspecto fundante del sistema social de dominación del que es parte. Esta crisis es la crisis del Estado en la sociedad, que por supuesto repercute al nivel de sus instituciones. Pero es sólo como crisis de la garantía política de la dominación social que puede ser entendida en toda su hondura.

lunes 29 de marzo de 2010

Caprica (Series TV): End of Line

Con la emisión del episodio “End of Line” (S01E09) concluye la primera parte de esta irregular primera temporada de la serie de televisión Caprica, cuyo retorno está programado recién para octubre de 2010; buen momento para hacer una recapitulación de lo que hemos visto hasta ahora y hacer un balance de la serie. Esta primera temporada no ha dejado conforme a las audiencias, ni a las que vieron previamente Battlestar Galactica (que esperábamos una trama más centrada en la temática del origen de los Cylons), ni a las que no la vieron (porque no se logra entender hacia dónde va la trama ni de qué trata). Demasiados personajes protagónicos, cada cual por su línea argumental propia, a lo que se suma la coexistencia del “mundo virtual” con el “mundo real” sin que quede claro cual es su conexión. La serie tiene ambigüedades conceptuales y dramáticas sin terminar de construir una diégesis creíble y verosímil a lo largo de estos nueve episodios: las audiencias caen en picada y si bien sigue siendo interesante lo es más por lo que sugiere que por lo que muestra: es una serie complicada que a la vez pierde complejidad. Esperemos que en estos meses de parón su creador, Ronald Moore, encuentre el concepto y pueda llevarlo a la pantalla a la altura de sus grandes antecedentes, de lo contrario no creo que la serie obtenga una segunda temporada. En cuanto al episodio “End of Line” no solo el peor de toda esta primera parte sino, en mi opinión, uno de los peores que he visto en la historia de las series de televisión de ciencia ficción. He ahí el gran problema de las producciones de Ronald Moore, los finales, y uno de los principales problemas que viene teniendo Universal Studios con sus producciones, desde el final de Battlestar Galactica pasando por la desastrosa “The Plan” y culminando con el bodrio mayor de la ciencia ficción “RiverWorld”.

domingo 28 de marzo de 2010

Michel Foucault: el método de Marx

“Marx, Nietzsche, Freud” (fragmento)

Marx -que, según Lacan, inventó la teoría psicoanalítica del síntoma-, cuando realiza su célebre interpretación del fetichismo de la mercancía, no se limita a apartar el "símbolo" mercancía como una "máscara" detrás de la cual se ocultaría la "cosa", el ”verdadero contenido" -a saber, las relaciones de producción y explotación que le dan a la mercancía su condición de fetiche-. Lo que hace -y es extraño que Susan Sontag no recurra a este ejemplo prestigioso- es apoyarse en lo que él mismo llama la forma mercancía, que es la que hace posibles esas relaciones de producción y no otras, para producir su articulación con la estructura del modo de producción como totalidad: vale decir, destotaliza la forma -mercancía (pues el "fetichismo" que promueve el discurso de la economía política consiste en hacer pasar la parte por el todo, la mercancía sustituyendo a las relaciones sociales) y la retotaliza, reinscribiéndola en el conjunto de la formación social, es decir devolviéndole su "profundidad" histórica sin necesidad de salir de la "superficie" del texto de la economía política, ya que él sabe muy bien que el fetichismo de la mercancía, como el sueño del paciente del psicoanálisis, no es una "ilusión" que basta despejar para que todo vuelva a su lugar: es una "ficción" que produce efectos materiales decisivos: sin fetichismo de la mercancía no hay capitalismo.

La interpretación, pues, no está destinada a disolver "falsas apariencias" de la cultura, sino a mostrar de qué manera esas "apariencias" pueden expresar una cierta verdad que debe ser construida por la interpretación. Es en ese sentido que no se puede hablar de "profundidad" con ese tono de voz solemne que usan los guardianes de la tradición para indicarnos la impertinencia de nuestra pretensión de interpretar para dar lugar a otra cosa. Porque es precisamente la tradición cultural, su aspiración a la inmovilidad mineral de la que habla Sartre, la que lleva la marca ridícula de la banalidad. Es Marx mismo quien, al principio de El Capital, explica que a diferencia de Perseo, él tiene que hundirse en la bruma para mostrar que de hecho no hay monstruos ni enigmas profundos, porque todo lo que hay de "profundo" en el discurso que se hace la burguesía acerca de la moneda, el capital, el valor, no es más que una banalidad. Una banalidad, claro, que desgarra los cuerpos y las almas de sus víctimas, es decir de aquéllos que creen en su profundidad. Pero que no por eso deja de ser banal, horriblemente banal, como la "Banalidad del Mal" que espantaba a Hannah Arendt cuando se refería al nazismo. Es sólo una política de la interpretación que no se deje subyugar por la profundidad así entendida la que puede recomponer la agitación de la superficie y crear una verdadera tormenta. La interpretación es, allí, ese Acontecimiento que funda un nuevo Logos, un nuevo espacio de inteligibilidad desde el cual todo el "mapa" de la cultura se recompone. Y que lo hace por la imaginación, por la construcción de un "relato", de una "ficción" si se quiere decir así, pero de una ficción que genera un nuevo régimen de verdad desde el cual leer las otras ficciones. Insistamos: ésta es una política de la interpretación que, aunque apele a la más radical negatividad -en el sentido de la "crítica de todo lo existente" que desvelaba a Marx- es una estrategia decididamente construccionista.

sábado 27 de marzo de 2010

Esteban Bullrich: historia argentina y censura

“La principal razón por la cual tomamos esta decisión es que el material de media establece contenidos conceptuales y no programáticos, esto es, le decía a los chicos y a los docentes qué pensar y enseñar, en vez de presentar diversas visiones y fomentar el debate y el pensamiento crítico. Creo que ningún Jefe de Gobierno, ni Ministro, ni Director de Área debe definir o influir en que los docentes y alumnos utilicen material con una tendencia ideológica, sea esta de izquierda, derecha o "centro". Quiero destacar que este debate no es solo acerca del material del Bicentenario sino acerca de cómo queremos que nuestros chicos se eduquen. La única censura ideológica que existe, es que los chicos aprendan solo una parte del conocimiento. Al consultarlo con Graciela Cappelletti, Directora Operativa de Currícula y Enseñanza, decidí subir en mi web los contenidos sobre el Bicentenario que se habían elaborado para el nivel medio para demostrar que esto no se trata de un acto de censura, sino todo lo contrario. Esto intenta mostrar aún mayor pluralidad. Como Ministro de Educación, no puedo permitir que se publiquen materiales con alguna tendencia ideológica” (Texto Completo AQUÍ).

El actual Ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, el ex diputado del PRO Esteban Bullrich, tomó la decisión de censurar un manual de historia argentina para la Enseñanza Secundaria que habían elaborado los profesores de historia que trabajan en su ministerio. Las razones, expuestas textualmente en el párrafo anterior, solo pueden ser producto del cinismo, la vocación nacionalista-católica, o la falta total de autoridad en el tema, o todas esas cosas a la vez. En primer lugar, la oposición entre materiales documentales “conceptuales” (que para el Ministro serían “ideológicos”) y “programáticos” (que para el Ministro serían “objetivos”) revela su incapacidad o desconocimiento acerca del ABC sobre los discursos históricos (todos, absolutamente todos, son producto de relaciones de saber-poder y cabalgan entre el relato y el conocimiento) y del ABC sobre lo que es enseñar a pensar (solo los conceptos permiten que alguien pueda pensar por sí mismo). En segundo lugar, el Ministro nos toma el pelo a todos los argentinos y argentinas, al intentar demostrar que no censuró nada subiendo A SU PAGINA WEB PERSONAL los materiales censurados, dice que así demuestra su pluralidad: el Ministro, fiel a su ideología PRO, privatiza lo público y además lo hace como medio de propaganda de su página web que destila no solo su ideología reaccionaria sino “su obra” como diputado y ministro. En tercer lugar. ¿A quién consultó el Ministro para decidir la censura? A la opinión de “expertos” (cuyo nombre no dice y que no pertenecen al Ministerio de Educación) y a la Iglesia Católica.

Como profesor de Historia Social Argentina y Sociología de la argentinidad de la Universidad de Buenos Aires desde hace más de 20 años, no puedo dejar de pronunciarme por la renuncia inmediata del Ministro y solidarizarme con el reclamo de los profesionales y trabajadores de la educación de la Ciudad de Buenos Aires para que dicho manual sea publicado e incorporado a la currícula oficial de la escuela pública. Y lo hago sin poder leer su contenido, porque no voy a hacerle el juego a este señor de dejarme capturar por su privatismo y su cinismo, y porque además, sin importar su contenido, si a él y sus amigos de ideología no les gusta o les parece “subversivo” para mí es suficiente motivo para que merezca ser leído, estudiado, y confrontado conceptualmente, con su historia oficial.

viernes 26 de marzo de 2010

Michel Foucault: utopías y heterotopías

“De los espacios otros” (“Des espaces autres”). Conferencia dictada en el Cercle des études architecturals, 14 de marzo de 1967, Publicada en Architecture, Mouvement, Continuité, n 5, octubre de 1984. Traducida por Pablo Blitstein y Tadeo Lima (fragmento).

Por supuesto, se podría emprender la descripción de estos diferentes emplazamientos, buscando el conjunto de relaciones por el cual se los puede definir. Por ejemplo, describir el conjunto de relaciones que definen los emplazamientos de pasaje, las calles, los trenes (un tren es un extraordinario haz de relaciones, ya que es algo a través de lo cual se pasa, es algo mediante lo cual se puede pasar de un punto a otro y además es también algo que pasa). Se podría describir, por el haz de relaciones que permiten definirlos, estos emplazamientos de detención provisoria que son los cafés, los cines, las playas. Se podría también definir, por su red de relaciones, el emplazamiento de descanso, cerrado o medio cerrado, constituido por la casa, la habitación, la cama, etc. Pero los que me interesan son, entre todos los emplazamientos, algunos que tienen la curiosa propiedad de estar en relación con todos los otros emplazamientos, pero de un modo tal que suspenden, neutralizan o invierten el conjunto de relaciones que se encuentran, por sí mismos, designados, reflejados o reflexionados. De alguna manera, estos espacios, que están enlazados con todos los otros, que contradicen sin embargo todos los otros emplazamientos, son de dos grandes tipos.

Están en primer lugar las utopías. Las utopías son los emplazamientos sin lugar real. Mantienen con el espacio real de la sociedad una relación general de analogía directa o inversa. Es la sociedad misma perfeccionada o es el reverso de la sociedad, pero, de todas formas, estas utopías son espacios fundamental y esencialmente irreales.

También existen, y esto probablemente en toda cultura, en toda civilización, lugares reales, lugares efectivos, lugares que están diseñados en la institución misma de la sociedad, que son especies de contra-emplazamientos, especies de utopías efectivamente realizadas en las cuales los emplazamientos reales, todos los otros emplazamientos reales que se pueden encontrar en el interior de la cultura están a la vez representados, cuestionados e invertidos, especies de lugares que están fuera de todos los lugares, aunque sean sin embargo efectivamente localizables. Estos lugares, porque son absolutamente otros que todos los emplazamientos que reflejan y de los que hablan, los llamaré, por oposición a las utopías, las heterotopías; y creo que entre las utopías y estos emplazamientos absolutamente otros, estas heterotopías, habría sin duda una suerte de experiencia mixta, medianera, que sería el espejo.

El espejo es una utopía, porque es un lugar sin lugar. En el espejo, me veo donde no estoy, en un espacio irreal que se abre virtualmente detrás de la superficie, estoy allá, allá donde no estoy, especie de sombra que me devuelve mi propia visibilidad, que me permite mirarme allá donde estoy ausente: utopía del espejo. Pero es igualmente una heterotopía, en la medida en que el espejo existe realmente y tiene, sobre el lugar que ocupo, una especie de efecto de retorno; a partir del espejo me descubro ausente en el lugar en que estoy, puesto que me veo allá. A partir de esta mirada que de alguna manera recae sobre mí, del fondo de este espacio virtual que está del otro lado del vidrio, vuelvo sobre mí y empiezo a poner mis ojos sobre mí mismo y a reconstituirme allí donde estoy; el espejo funciona como una heterotopía en el sentido de que convierte este lugar que ocupo, en el momento en que me miro en el vidrio, en absolutamente real, enlazado con todo el espacio que lo rodea, y a la vez en absolutamente irreal, ya que está obligado, para ser percibido, a pasar por este punto virtual que está allá.

En cuanto a las heterotopías propiamente dichas, ¿cómo se las podría describir, que sentido tienen? Se podría suponer, no digo una ciencia, porque es una palabra demasiado prostituida ahora, sino una especie de descripción sistemática que tuviera por objeto, en una sociedad dada, el estudio, el análisis, la descripción, la “lectura”, como se gusta decir ahora, de estos espacios diferentes, estos otros lugares, algo así como una polémica a la vez mítica y real del espacio en que vivimos; esta descripción podría llamarse la heterotopología. Primer principio: no hay probablemente una sola cultura en el mundo que no constituya heterotopías. Es una constante de todo grupo humano. Pero las heterotopías adquieren evidentemente formas que son muy variadas, y tal vez no se encuentre una sola forma de heterotopía que sea absolutamente universal. Sin embargo es posible clasificarlas en dos grandes tipos.

En las sociedades llamadas “primitivas”, hay una forma de heterotopías que yo llamaría heterotopías de crisis, es decir que hay lugares privilegiados, o sagrados, o prohibidos, reservados a los individuos que se encuentran, en relación a la sociedad y al medio humano en el interior del cual viven, en estado de crisis. Los adolescentes, las mujeres en el momento de la menstruación, las parturientas, los viejos, etc.

En nuestra sociedad, estas heterotopías de crisis están desapareciendo, aunque se encuentran todavía algunos restos. Por ejemplo, el colegio, bajo su forma del siglo XIX, o el servicio militar para los jóvenes jugaron ciertamente tal rol, ya que las primeras manifestaciones de la sexualidad viril debían tener lugar en “otra parte”, diferente de la familia. Para las muchachas existía, hasta mediados del siglo XX, una tradición que se llamaba el “viaje de bodas”; un tema ancestral. El desfloramiento de la muchacha no podía tener lugar “en ninguna parte” y, en ese momento, el tren, el hotel del viaje de bodas eran ese lugar de ninguna parte, esa heterotopía sin marcas geográficas.

Pero las heterotopías de crisis desaparecen hoy y son reemplazadas, creo, por heterotopías que se podrían llamar de desviación: aquellas en las que se ubican los individuos cuyo comportamiento está desviado con respecto a la media o a la norma exigida. Son las casas de reposo, las clínicas psiquiátricas; son, por supuesto, las prisiones, y debería agregarse los geriátricos, que están de alguna manera en el límite de la heterotopía de crisis y de la heterotopía de desviación, ya que, después de todo, la vejez es una crisis, pero igualmente una desviación, porque en nuestra sociedad, donde el tiempo libre se opone al tiempo de trabajo, el no hacer nada es una especie de desviación.

jueves 25 de marzo de 2010

Bicentenario Argentina: El Positivismo

Entre fines del siglo XIX y principios del XX el campo discursivo de las sociedades latinoamericanas en general y la argentina en particular se organizó a partir de una apropiación del discurso positivista, y fue desde este discurso que las elites dominantes inventaron y fabricaron un nuevo orden de configuraciones entre las palabras y las cosas para legitimar su dominación y hacerla compatible con la articulación de sus sociedades a la economía mundo capitalista. El discurso de la sociología positivista argentina proponía una matriz epistemológica que establecía su supremacía a partir de afirmar que el único conocimiento verdadero es aquel producido por la ciencia y su método. Suponía que la realidad era algo dado objetivamente y que podía ser conocida por el sujeto cognoscente en la medida en que el método científico se aplicara para descubrir la realidad. Ese método se identificó con el de las ciencias físicas y naturales, en particular la biología, y desde esa perspectiva se justificó que las únicas ciencias sociales válidas serían solo aquellas que siguieran, paso a paso, dicho método.

Organicismo social, socio-biología, darwinismo social, fueron algunos de los nombres que se dieron a esas formulaciones de leyes sociales que regían el mundo social. Si la naturaleza obedecía a leyes estrictas encuadradas en un orden que la ciencia debía descubrir, lo mismo debía ocurrir con las sociedades por lo que era necesario encontrar las regularidades, los ordenamientos, las funciones, y los fines que permitieran no solo conocer la naturaleza del orden social correcto sino también los mecanismos a partir de los cuales reproducir armónicamente dicho orden ó restaurarlo ante la “enfermedad” del conflicto social. Si la naturaleza evoluciona, las sociedades progresan; si en la naturaleza las especies sobreviven a partir de la selección natural y la adaptación al medio, en las sociedades los individuos se rigen por las leyes de la “lucha por la existencia” imperando el más fuerte sobre el más débil; si en los organismos biológicos existía una distribución de funciones entre sus órganos, asignándole a algunos funciones directrices y a otros funciones motrices, en las sociedades también deberían existir individuos o grupos de individuos llamados a dirigir y otros a obedecer. Si el mundo natural estaba dividido en especies, el mundo social estaba dividido en razas. Si había especies superiores e inferiores, y si las especies evolucionaban, mutaban, degeneraban o desaparecían lo mismo debía ocurrir con las razas.

Esta sociología positivista o socio-biología se vinculó con estudios experimentales realizados por biólogos, zoólogos, y botánicos, buscando modelos que permitieran trasvolar al mundo social el orden natural como, por ejemplo, el de las abejas ó las hormigas, o las experiencias de injertos en plantas ó cruza de animales con el objetivo de mejorar las especies para ser implementado en la mejora “de la raza”. Al mismo tiempo estas prácticas y estos saberes se asociaron a una medicalización de las conductas sociales, a través del objeto discursivo “enfermedad”: si había enfermedades que afectaban a los organismos vivos, también suponían todo tipo de enfermedades sociales como, por ejemplo, el anarquismo (asimilado a una forma de locura) ó la delincuencia (asociado a la inferioridad racial). Fue sobre estos supuestos generales que el positivismo argentino buscó dar respuesta a los problemas políticos, sociales, y económicos surgidos de la modernización capitalista y la gran inmigración. La argentinidad fue la invención a partir de la cual se desplegó una ingeniería social a gran escala para producir un orden social científicamente verdadero.



miércoles 24 de marzo de 2010

Lost (Series TV): Para toda la eternidad

Atención: este post revela detalles del episodio “Ab Aeterno” (“Para toda la eternidad”) de la sexta temporada de la serie de televisión Lost (S06E09).

Finalmente llegó uno de los episodios más esperados de la serie de televisión Lost, el dedicado a revelar la historia de Richard-Ricardus-Ricardo Alpert y me resultó en varios aspectos sorprendente, abrumador, perturbador. Cuanto más se revelan los misterios de la Isla más confundido me encuentro, como Richard, que de alguna manera es ahora el personaje elegido para representar, en la pantalla, a nosotros los espectadores. ¿A quién creerle? ¿A Jacob o a Némesis? Muchas metáforas, la más inquietante es la de la Isla: ¿Infierno? ¿Corcho? ¿Ilusión? ¿O formas de explicar adaptadas a distintas mentalidades para hacerlas asequibles al entendimiento? La clave tendrá que esperar y no la vamos a tener hasta que sepamos, de una vez por todas, la historia de Jacob y Némesis, jugadores de un juego y a la vez piezas de un juego mayor. De lo que sí estoy seguro es que de esta Isla, de este juego, de esta cárcel de cuerpos y almas, no se sale eligiendo entre el bien y el mal, entre Jacob o Némesis, sino rompiendo las reglas del juego. Fascinante el giro que dio la serie en este episodio.

Algunos comentarios adicionales:

1. El barco esclavista que lleva a Richard rumbo “al Nuevo Mundo” sale de Tenerife, océano atlántico norte, y termina encallando en la Isla; esto significaría que la Isla a fines del siglo XIX estaba localizada en pleno océano atlántico y no en el océano indico (ruta Sydney-Los Ángeles del vuelo Oceanic 815). Como bien decía la Sra. Hawcking, la Isla se mueve “en el espacio y el tiempo”.

2. ¿Cuál era el destino original de “La Roca Negra?: América sin dudas, ¿pero a qué parte? A Estados Unidos difícil porque la esclavitud es abolida al finalizar la guerra de secesión, en 1865, y la acción transcurre en 1867. Para esa época los ingleses combatían el esclavismo de españoles y portugueses, entonces ¿de qué nacionalidad era el capitán del barco? Una cosa es que hable inglés y otra que sea inglés. Tenerife era el principal centro de tráfico de esclavos hasta el siglo XVII.

3. El capitán del barco lleva el apellido “Hanso”, el mismo del fundador de la Iniciativa Dharma; se puede interpretar que hay un lazo familiar entre ambos.

4. Némesis ya era el “Humo Negro”.

5. En “The Incident” (siempre volvemos a este genial episodio) vemos a “La Roca Negra” navegar cerca de las costas de la Isla pero el día es soleado y apacible, sin embargo en este episodio vemos que el barco llega a la Isla de noche y en medio de una tormenta impresionante.

6. La estatua es derribada por el barco… lo extraño es que se trata de un barco de madera, tendría que haberse destruido en tamaño impacto, sin embargo el barco está de una sola pieza en medio de la jungla.

martes 23 de marzo de 2010

Giorgio Agamben: ¿Qué es un dispositivo?

“¿Qué es un dispositivo?” (fragmento)

“Generalizando ulteriormente la ya amplísima clase de los dispositivos foucaultianos, llamaré literalmente dispositivo cualquier cosa que tenga de algún modo la capacidad de capturar, orientar, determinar, interceptar, modelar, controlar y asegurar los gestos, las conductas, las opiniones y los discursos de los seres vivientes. No solamente, por lo tanto, las prisiones, los manicomios, el panóptico, las escuelas, la confesión, las fábricas, las disciplinas, las medidas jurídicas, etc., cuya conexión con el poder es en cierto sentido evidente, sino también la lapicera, la escritura, la literatura, la filosofía, la agricultura, el cigarrillo, la navegación, las computadoras, los celulares y – por qué no - el lenguaje mismo, que es quizás el más antiguo de los dispositivos, en el que millares y millares de años un primate – probablemente sin darse cuenta de las consecuencias que se seguirían – tuvo la inconciencia de dejarse capturar. Resumiendo, tenemos así dos grandes clases, los seres vivientes o las sustancias y los dispositivos. Y, entre los dos, como un tercero, los sujetos. Llamo sujeto a lo que resulta de la relación o, por así decir, del cuerpo a cuerpo entre los vivientes y los aparatos”.

lunes 22 de marzo de 2010

Seminario de la UNED en Buenos Aires

Del 22 al 24 de septiembre de 2010 se realizará en Buenos Aires el seminario "Ciudadanía y participación en América Latina y la Unión Europea" organizado por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED-Madrid) y han tenido la gentileza de invitarme a participar del mismo dictando la conferencia “"La educación patriótica y el nacimiento simbólico de la Nación Argentina". Más adelante les informaré sobre cuándo y dónde se realizará el evento.

domingo 21 de marzo de 2010

Wallander (Series TV): One Step Behind

Luego de visionar el tercer episodio de la primera temporada de la serie de televisión británica Wallander (S01E03), titulado “One Step Behind”, solo cabe preguntarse ¿Qué más puede ocurrirle a Kurt Wallander? Hay como una saturación de situaciones que producen un exceso de sentido y restan verosimilitud a la trama de la serie, que en realidad no es un policial sino un drama psicológico cuyo eje excluyente recae en la atormentada personalidad del detective que opera como superficie de emergencia de una atormentada sociedad sueca. Me llevo de estos tres episodios la maravillosa estética de las imágenes y la excelente composición del personaje que realiza Kenneth Branagh, pero sinceramente la trama literaria de las novelas en que está basada –vuelvo a insistir en esta apreciación- me parecieron poco apropiadamente traducidas al lenguaje televisivo: demasiado textual, demasiado teatral, demasiada marcación de cada movimiento. De todo le pasa a Kurt Wallander en esta primera temporada, demasiado para ser creíble y construir un efecto de realidad verosímil.

sábado 20 de marzo de 2010

Cine: La isla siniestra (Martin Scorsese)

Hoy fui a visionar la película “La isla siniestra” (“Shutter Island”) con la expectativa que siempre supone una propuesta cinematográfica de Martin Scorsese y la verdad fue decepcionante. A la media hora de comenzada ya era obvio de qué iba la trama y cuál sería su desenlace no solo porque la historia era más que predecible sino porque inmediatamente aparecían en mi cabeza otras dos películas (esas sí, geniales) que, mezcladas, componían lo que ocurre en esta supuesta isla siniestra. Me refiero a “Identidad” (“Identity”, James Mangold, 2003) y “A Beautiful Mind” (Ron Howard, 2001) de las que hay escenas y secuencias prácticamente plagiadas. Hasta último momento esperé estar equivocado, pensé que habría un giro inesperado y que algunos elementos presentados podrían hacer que la película tomara un sentido crítico hacia el dispositivo psiquiátrico y el discurso médico-psiquiátrico, o incluso hacia una crítica de los usos científico-militares de las prácticas nazis por parte de los norteamericanos en la posguerra. Nada de nada. Existía la posibilidad, planteada inicialmente por la película, de poner en cuestión el orden del discurso sobre la locura y las prácticas asociadas a su “curación” pero finalmente los psiquiatras e incluso los guardias e incluso los métodos disciplinarios y represivos utilizados quedan legitimados ante la naturalización de la locura como fenómeno individual e intratable. ¿Algo para rescatar? Bueno, la composición del personaje protagónico por parte de Leonardo Di Caprio que termina siendo lo único rescatable de este olvidable film.

viernes 19 de marzo de 2010

Revolución de Mayo: 1810-2010 (1)

La Primera Junta de Gobierno que no fue

El 24 de mayo de 1810 el Cabildo de Buenos Aires se reúne para hacer cumplir el mandato surgido de la votación realizada en el “Cabildo Abierto” del 22 de mayo: elegir una Junta de Gobierno en reemplazo del Virrey, liquidar la vigencia del Virreinato del Río de la Plata, y fundar las “Provincias Unidas del Río de la Plata”. Sin embargo, ese día el Cabildo toma una decisión sorprendente: desplaza al Virrey, nombra una Junta de Gobierno, pero designa como Presidente de la Junta nada más y nada menos que al ex Virrey Cisneros, a quién acompañan en carácter de vocales Cornelio Saavedra y Juan José Castelli (representando a los “criollos”) y los españoles Juan Nepomuceno Solá y José Santos de Incháurregui. Vaya sorpresa. Todo cambia, todo sigue igual. La Junta de Gobierno jura en la tarde del día 24 de mayo y oficialmente se produce “la Revolución de Mayo”. La movida política no cae bien, obviamente, entre los revolucionarios que ven traicionado el “espíritu” de la revolución y comienzan los cabildeos, las reuniones clandestinas, la “agitación” en los cuerpos militares, y las protestas callejeras de los “vecinos” más politizados.

Por una parte, Manuel Belgrano, Bernardo de Monteagudo, Hipólito Vieytes, entre otros, reclaman a su líder Juan José Castelli que renuncie acusándolo de traición; por la otra, los milicianos de los cuerpos de ejército hacen lo propio con Cornelio Saavedra; y a la vez, Domingo French y Antonio Berutti los líderes de “La Legión Infernal” (conocidos popularmente como “Chisperos”) comienzan a organizar una pueblada para copar el Cabildo y derrocar a la Junta. La mañana del 25 de Mayo la Plaza Mayor amanece militarizada y comienzan a congregarse los sectores más radicalizados, armas en mano (y no con los famosos paraguas), gritando la consigna “El pueblo ya sabe de lo que se trata” (y no la escolar consigna “el pueblo quiere saber de lo que se trata”), en clara referencia a lo que se considera un golpe contrarrevolucionario. La pueblada se va armando y en el interior del Cabildo la Junta de Gobierno se entera que las milicias no le responden. Súbitamente aparecen Antonio Berutti y Domingo French “pistola en mano” y con el apoyo de Manuel Belgrano exigen la renuncia de la Junta y el nombramiento de otra.

“Señores del Cabildo: esto ya pasa de juguete; no estamos en circunstancias de que ustedes se burlen de nosotros con sandeces. Si hasta ahora hemos procedido con prudencia, ha sido para evitar desastres y efusión de sangre. El pueblo, en cuyo nombre hablamos, está armado en los cuarteles y una gran parte del vecindario espera en otras partes la voz para venir aquí. ¿Quieren ustedes verlo? Toque la campana y si no nosotros tocaremos generala y verán ustedes la cara de ese pueblo, cuya presencia echan de menos. ¡Sí o no! Pronto, señores, decirlo ahora mismo, porque no estamos dispuestos a sufrir demoras y engaños; pero, si volvemos con las armas en la mano, no responderemos de nada” (Antonio Beruti, Sala de Sesiones del Cabildo, 25 de mayo de 1810).

Al mediodía del 25 de mayo de 1810 la Junta renuncia y allí mismo se nombra a la nueva Junta, con Cornelio Saavedra como Presidente, y Juan José Paso y Mariano Moreno (hasta ese momento un gran ausente en los acontecimientos) como secretarios. Así nacieron las Provincias Unidas del Río de la Plata y el 25 de Mayo de 1810 como la “verdadera” fecha fundacional de “la Patria”. La invención, posteriormente, del discurso histórico oficial puso en un seguro segundo plano los hechos del 24 con el claro propósito de mostrar los acontecimientos de forma “políticamente correcta” es decir, lo menos revolucionaria posible. Así nació la “patria”, y así llegamos al presente Bicentenario.

Trivia: el cuadro en el que se representa el día 25 de mayo de 1810 fue mandando a hacer en 1910, en vísperas del Centenario, con instrucciones detalladas y precisas sobre qué debía mostrarse y cómo debía mostrarse el acontecimiento. Otra invención que se hizo real.

jueves 18 de marzo de 2010

Cátedra Sociología de la argentinidad (2010)

Hoy comenzamos el dictado del curso 2010 correspondiente a la asignatura Sociología de la argentinidad en la Carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires tal como lo venimos haciendo desde 2005. Se trata de una asignatura que se renueva cada año con los aportes que vamos recogiendo a partir del resultado de nuestras investigaciones y que también recoge la experiencia de docencia-aprendizaje de los cursos anteriores y por supuesto los comentarios y experiencias de quienes fueron nuestros alumnos. En este contexto el curso de este año presenta varias novedades tanto de forma como de contenido incorporando a la bibliografía de las clases teóricas producciones propias, poniendo a prueba metodologías pedagógicas novedosas, y una nueva forma de composición del recorrido temático del programa de estudios que esperamos nos permita motivar en los alumnos una rápida empatía con los contenidos recuperando saberes ya adquiridos. Como todos los años hemos tenido una respuesta inicial muy importante en la inscripción que superará el centenar de estudiantes, lo que nos gratifica porque significa un reconocimiento a nuestra tarea (en una Carrera donde la oferta de materias supera el centenar) y a la vez nos compromete con las expectativas generadas. A continuación transcribo un fragmento del programa de estudios en el que hacemos un resumen sobre la propuesta de trabajo; quienes así lo deseen pueden consultar y/o descargar el programa completo AQUÍ.

La argentinidad está estructurada como un régimen de verdad. La verdad que define quién es argentino, qué es ser argentino, cómo es ser argentino y cómo se puede llegar a serlo, y todos sus contrarios. De modo que existe una verdad del hacer-ser argentino que hace existir lo argentino. La argentinidad como régimen de verdad significa entonces un régimen particular de enunciación y visibilidad propio de lo argentino, y una lógica de la argentinidad que define el modo en que funciona el hacer-ser argentino. La argentinidad produce sujetos argentinos y los sujetos argentinos producen argentinidad, ya que la verdad no opera como un mandato fijo y dado de una vez y para siempre sino como la definición de campos posibles de prácticas y experiencias que siempre están situadas espacial, temporal, social e históricamente. De modo que constituye una configuración estructural que toma como dominios de referencia lo que los individuos hacen y el modo en que lo hacen produciendo una actitud, una disposición práctica que asume la forma de un modo de pensar y de sentir, una manera de actuar y de conducirse que marca en el individuo una relación de pertenencia con un colectivo social. Tener una actitud argentina implica pertenecer a la sociedad argentina en tanto argentino verdadero.

Hacer una genealogía de este problema no consiste en hacer una historia de los sucesivos conceptos de la argentinidad sino de analizar las prácticas mediante las cuales los argentinos se vieron llevados a prestarse atención a ellos mismos, a descubrirse, a reconocerse, y a declararse argentinos. Es la genealogía de la argentinidad inscripta en el cuerpo. El cuerpo es superficie de emergencia y superficie de inscripción, está aprisionado por regímenes de enunciación y visibilidad que lo atraviesan, moldeado por ritmos de trabajo, regimenes de alimentación, normas y valores, hábitos, leyes, principios morales, etc. Existen máquinas de inscripción denominadas dispositivos.

Lo que los dispositivos inscriben en el cuerpo son reglas a partir de las cuales establecer formas y modos de ser y hacer basados en regularidades. Regularidad no es homogeneidad, regularidad significa diferencias organizadas, estandarizadas, y sometidas a un mismo orden de reglas de funcionamiento. Es decir, que un dispositivo no produce autómatas ni reduce a su mínima expresión las diferencias sino, por el contrario, establece un campo posible de variaciones, dispersiones y transformaciones. Se inscriben habilidades y, al mismo tiempo, disposiciones para aceptar como normales el ejercicio de esas habilidades; se inscriben capacidades, empatías, hábitos, rutinas, rituales, ceremonias, sensibilidades, que incluyen la posibilidad de su modificación. Se inscriben necesidades y procedimientos para satisfacer esas necesidades, patrones de conducta que se presentan ante el sujeto como producto de su propia decisión y voluntad de elegir. En esto consisten los sistemas prácticos de la argentinidad. La argentinidad, entonces, no es como una vestimenta que porta el cuerpo sino el cuerpo mismo de los argentinos que puede revestirse, como vestimenta, todo un sinfín de identidades. De modo que la argentinidad no es una identidad sino una forma cuyo contenido adopta identidades.

En este contexto teórico, la asignatura se propone estudiar la argentinidad como régimen de verdad, investigando la arqueología de los discursos y la genealogía de las relaciones de poder que históricamente se desplegaron para la producción de gubernamentalidad, es decir, producir sujetos argentinos gobernables y sujetados al orden del discurso de una dominación social cuyas bases materiales requieren de estructuras de comportamiento reales y virtuales afines con la reproducción del sistema capitalista argentino. En resumen, la asignatura se propone desplegar herramientas teóricas y metodológicas que sirvan a los estudiantes para abordar la subjetividad de los argentinos como objeto de estudio, con el objetivo de que puedan utilizar esos conocimientos para la investigación empírica de la sociedad argentina.

Sitio Web Sociología de la argentinidad AQUÍ.

miércoles 17 de marzo de 2010

Michel Foucault: Poder y Resistencias


R.F.B.: Parecería que existe una especie de deficiencia en su problematización, a saber, la concepción de una resistencia al poder. La resistencia al poder supone un sujeto muy activo, preocupado de sí y de los otros, un sujeto responsable tanto política como filosóficamente.


Michel Foucault: Esto nos lleva al problema de lo que entiendo por poder. No empleo casi nunca de forma aislada el término poder y, si lo hago alguna vez, es con el fin de abreviar la expresión que utilizo siempre: relaciones de poder. Pero existen esquemas ya establecidos, y así, cuando se habla de poder, la gente piensa inmediatamente en una estructura política, en un gobierno, en una clase social dominante, en el señor frente al esclavo, etc. Pero no es en absoluto en esto en lo que yo pienso cuando hablo de relaciones de poder. Me refiero a que en las relaciones humanas, sean cuales fueren -ya se trate de una comunicación verbal, como la que estamos teniendo ahora, o de relaciones amorosas, institucionales o económicas-, el poder está siempre presente: me refiero a cualquier tipo de relación en la que uno intenta dirigir la conducta del otro. Estas relaciones son por lo tanto relaciones que se pueden encontrar en situaciones distintas y bajo diferentes formas; estas relaciones de poder son relaciones móviles, es decir, pueden modificarse, no están determinadas de una vez por todas. El hecho, por ejemplo, de que yo sea más viejo y de que al inicio de la entrevista usted estuviese un poco intimidado, puede dar un giro, a lo largo de la conversación, y ser yo quien me sienta intimidado ante alguien que, precisamente, es más joven. Las relaciones de poder son por lo tanto móviles, reversibles, inestables. Y es preciso subrayar que no pueden existir relaciones de poder más que en la medida en que los sujetos sean libres. Si uno de los dos estuviese completamente a disposición del otro y se convirtiese en una cosa suya, en un objeto sobre el que se puede ejercer una violencia infinita e ilimitada, no existirían relaciones de poder. Es necesario pues, para que se ejerza una relación de poder, que exista al menos un cierto tipo de libertad por parte de las dos partes. Incluso cuando la relación de poder está completamente desequilibrada, cuando realmente se puede decir que uno tiene todo el poder sobre el otro, el poder no puede ejercerse sobre el otro más que en la medida en que le queda a este último la posibilidad de matarse, de saltar por la ventana o de matar al otro. Esto quiere decir que en las relaciones de poder existen necesariamente posibilidades de resistencia, ya que si no existiesen posibilidades de resistencia -de resistencia violenta, de huida, de engaño, de estrategias de inversión de la situación-, no existirían relaciones de poder. Al ser ésta la forma general que adoptan las relaciones de poder me resisto a responder a la pregunta que a veces me plantean: si el poder está presente, ¿entonces no existe libertad? La respuesta es: si existen relaciones de poder a través de todo el campo social, es porque existen posibilidades de libertad en todas partes. No obstante, hay que señalar que existen efectivamente estados de dominación. En muchos casos, las relaciones de poder son fijas, de tal forma que son perpetuamente disimétricas y que el margen de libertad es extremadamente limitado. Para poner un ejemplo, sin duda muy esquemático, en la estructura conyugal tradicional de la sociedad de los siglos XVIII y XIX, no puede decirse que sólo existía el poder del hombre: la mujer podía hacer toda una serie de cosas: engañarlo, sustraerle con maña dinero, negarse a tener relaciones sexuales. Subsistía sin embargo un estado de dominación, en la medida en que todas estas resistencias constituían un cierto número de astucias que no llegaban nunca a invertir la situación. En los casos de dominación -económica, social, institucional o sexual- el problema es en efecto saber dónde va a formarse la resistencia. ¿Va a formarse, por ejemplo, en una clase obrera que va a resistir a la dominación política -en el sindicato, en el partido-, y bajo qué forma -huelga, huelga general, revolución, lucha parlamentaria-? En una situación de dominación como ésta es necesario responder a todas estas cuestiones de forma específica, en función del tipo y de la forma concreta que adopta en cada caso la dominación. Pero la afirmación: usted ve poder por todas partes; en consecuencia, no existe lugar para la libertad, me parece absolutamente inadecuada. No se me puede atribuir la concepción de que el poder es un sistema de dominación que lo controla todo y que no deja ningún espacio para la libertad.

“La ética del cuidado de uno mismo como práctica de la libertad”. Entrevista con Michel Foucault realizada por Raúl Fomet-Betancourt. Helmul Becker y Alfredo Gómez-Muller el 20 de enero de 1984. Publicada en la revista Concordia No 6, 1984. pp. 99-116. Ver texto completo AQUÍ.

martes 16 de marzo de 2010

Historia Social Argentina


Hoy daré comienzo nuevamente a mis clases teóricas de Historia Social Argentina como lo vengo haciendo desde hace casi veinte años en la Carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires. En esta oportunidad la temática a desarrollar será: "Sociedad y cultura. Historia de las ideas en la Argentina" según el siguiente esquema conceptual y organización temática:


La historia de las ideas tiene como objetivo la comprensión e interpretación de las ideas y creencias del pasado a través de textos, discursos, conceptos, y otras expresiones culturales en tanto representaciones, intentando reconstruir dentro de su contexto histórico la visión que los sujetos humanos de tiempos pasados tenían de su época y de sus problemas. El eje temático de este segmento de clases teóricas intenta presentar un panorama de los universos de ideas construidos desde el campo de la cultura de los intelectuales, esto es, de quienes tienen acceso por su trayectoria de vida a un conjunto de posiciones, prácticas, y destrezas letradas haciendo particular énfasis en las representaciones intelectuales sobre la nación, la sociedad, el cambio y el conflicto social.


Tema 1. La formación de la Argentina moderna: representaciones socio-culturales y estructura social.


Tema 2. La formación de la Argentina moderna: las clases sociales y el modelo agroexportador.


Tema 3. La Argentina del Centenario: de la educación patriótica a la Ley Sáenz Peña.


Tema 4. El Yrigoyenismo entre la clase media y la clase obrera.


Tema 5. La crisis del modelo agroexportador: la industrialización sustitutiva y las nuevas formas de dependencia.


Tema 6. El nacionalismo argentino: discursos, prácticas, y representaciones sobre el conflicto social.


Tema 7. El peronismo: las formas económicas y socio-culturales de la conciliación de clases.


Tema 8. El desarrollismo argentino: autoritarismo, democracia, y dictadura en la Argentina post-peronista.


Tema 9. La clase obrera en la segunda mitad del siglo XX: resistencia e integración.


Tema 10. La sociedad argentina en la segunda mitad del siglo XX: interpretaciones sociológicas sobre el ciclo económico y el ejercicio del poder.


lunes 15 de marzo de 2010

Lost (Series TV): Teoría sobre Richard Alpert

ATENCIÓN: en este post se revelan detalles de la trama de la sexta temporada de Lost.

Antes de que se emita el esperado episodio de la sexta temporada dedicado al misterioso Richard Alpert (“Ab Aeterno” - S06E09) quiero pasar en limpio lo que hasta ahora ha sido revelado –en particular en el episodio “Dr. Linus”- y corregir algunas apreciaciones que realicé sobre este personaje en un post anterior fechado en diciembre de 2008 (ver ese post AQUÍ). Empecemos por aclarar lo que Richard Alpert NO ES y que él mismo se encarga de contestar ante las insistentes preguntas del genial Hurley:


¿Eres un viajero temporal?: NO

¿Eres un Terminator?: NO

¿Eres un Cyborg?: NO

¿Eres un Vampiro de Día?: NO

Recordemos que desde la perspectiva de Hurley la última vez que vio a Richard Alpert fue en 1977 antes de “El Incidente” y ahora vuelve a verlo 30 años después y se da cuenta que el misterioso líder de “Los Otros” no ha envejecido. Pero esta cualidad de Alpert nosotros ya la conocíamos. Recordemos que cuando los losties que quedan en la Isla comienzan a viajar en el tiempo se encuentran en la década de 1950 con Alpert y John se sorprende de verlo igual a cómo lo había visto en otros períodos temporales. John le pregunta: “¿Cuántos años tienes?”, a lo que Alpert contesta: “Más de los que te imaginas”. Mi error, bueno en realidad de casi todos los que ven la serie, fue pensar linealmente y deducir que Richard Alpert era un viajero temporal. No es así. Sencillamente no envejece. También deducía –como tantos más- que Richard Alpert conocía absolutamente todos los secretos de la Isla, en particular los relacionados con Jacob. Tampoco es así. Por el contrario nos enteramos que es el primer sorprendido ante los sucesos que ocurren tanto en la Isla como con los que sí fueron viajeros temporales (John y compañía), qué no sabe qué es lo que quiere Jacob (como queda claro cuando se encuentra con Némesis-John), y que aunque sabe quién es Némesis no tiene idea de qué es lo que quiere.

¿Quién es Richard Alpert? Uno más de los reclutados, a lo largo del tiempo, por Jacob para realizar su propósito que es encontrar un candidato que lo reemplace como “guardián” de la Isla. Se infiere que él era uno de los tripulantes (posiblemente un esclavo) que viajaba en el barco “La Roca Negra” y que llegó a la Isla en el siglo XVII (recordar la escena inicial de “The Incident” con Jacob y Némesis en la playa; recordar a Richard armando una maqueta del barco; recordar el último episodio en el que retorna con Jack y Hurley al barco para intentar morir y su confesión: “Hacía mucho tiempo que no volvía a este lugar”, etc.). Según nos dice el propio Alpert “Jacob le dio un regalo” refiriéndose a su incapacidad de envejecer. Ya sabemos que cuando Jacob “te toca” algo milagroso puede ocurrir aunque por lo que parece para Alpert ese “milagro” se parece más a una maldición. Pero Richard Alpert tiene un problema: no se puede suicidar, necesita que un tercero lo mate para poder morir. Esto me recuerda que no es el único que tiene ese “inconveniente”. Ya hemos visto que Michael (el padre de Walt) quiso suicidarse dos veces y no pudo, que Jack quiso suicidarse y no pudo, que John quiso hacer lo mismo y tampoco pudo. Es decir, hasta que los elegidos de Jacob no cumplen con su propósito tienen esa inmunidad: recordemos que cuando Michael muere al explotar el carguero previamente se le aparece Christian (el padre de Jack) y le dice: “Ahora sí puedes irte”, y que John muere porque lo asesina Ben Linus y no por su propia mano. Ahora bien, ¿por qué la dinamita no explota si es Jack el que enciende la mecha y no mueren ambos? Por la sencilla razón de que Jack tampoco puede suicidarse; es decir, Jack podría haber matado a Alpert si se iba del barco pero al quedarse equivaldría a su propio suicidio. La mecha se apaga milagrosamente. La dinamita no explota. Es coherente con la trama narrativa.

Pero hay algo más. Némesis intenta reclutar a Richard y aunque éste se niega, Némesis no lo mata y lo deja ir. ¿Por qué? Yo creo que de alguna manera Richard Alpert es una especie de “constante”. Ante tantos cambios en la línea temporal producidos por la manipulación que realiza Jacob (quizás también Némesis) algo o alguien debe permanecer siempre igual y ese alguien es Alpert ya que no solo no envejece sino que es el único que no viaja en el tiempo –paradójico todos creíamos que era un viajero temporal y termina siendo el único que no lo es- y para quien el tiempo transcurre linealmente. Es una baliza temporal. Algo que no cambia mientras todo alrededor cambia una y otra vez reconfigurando indefinidamente la matriz temporal de los que lo rodean DENTRO de la Isla. En menos de dos semanas sabremos toda –o casi toda la verdad- sobre este enigmático personaje.

Un comentario aparte. Dicen que el actor que interpreta a Richard Alpert (Néstor Carbonell) ya habría sido elegido por J. J. Abrams para ser co-protagonista de Star Trek 2 (“La ira de Khan” de la saga original reimaginada por Abrams) interpretando el papel de “Khan” (interpretado originalmente por Ricardo Montalbán).

Trivia: Hurley menciona la película "Vampiros de día" ("Daybreakers") una película estrenada en 2009, pero resulta imposible que sepa de su existencia y mucho menos la haya visto ya que se supone que están en 2007.

domingo 14 de marzo de 2010

Wallander (Series TV): Firewall

Este segundo episodio de la serie Wallander me resultó muy superior al primero en varios aspectos aunque el más importante, porque es el que marca la diferencia, tiene que ver con la trama que en este caso es mucho más compleja e impredecible. El fondo de la serie sigue siendo el mismo: la llegada de la posmodernidad a ese apacible puerto de Ystad que hace que aparezca un nuevo tipo de ilegalismos que ponen en cuestión los modos y formas de vida tradicionales, la aparición de problemáticas criminales novedosas ligadas a la “anomia” social, y el trastocamiento de los valores que organizaban los sistemas prácticos suecos. Estas problemáticas son las que personifica Kurt Wallander, un detective “de los de antes”, con claras reminiscencias del personaje asociadas a la “novela negra” que de repente se ve transportado a una nueva realidad a la que debe adaptarse para resolver los casos. Wallander es una serie extraña, experimental, con una estética cinematográfica y una puesta en escena y actitud de los personajes que por su timming se asemeja a la escena teatral antes que a la televisiva. El eje, sin dudas, y lo mejor de la serie lo tenemos en la forma en que está representada la personalidad de este detective –encarnado magistralmente por Kenneth Branagh- que se asemeja más a un filósofo que a un policía según los estereotipos usuales en el género.

sábado 13 de marzo de 2010

Vagones para mujeres en el subterráneo

Un legislador de la Ciudad de Buenos Aires del partido PRO acaba de presentar un Proyecto de Ley en la Legislatura para que la empresa METROVIAS, concesionaria del servicio de subterráneos (“Metro”), tenga que implementar vagones exclusivos para mujeres y niños menores de 12 años (Ver Proyecto AQUÍ). Motiva este proyecto, según el legislador, las constantes prácticas de abuso y maltrato que reciben las mujeres por parte de los hombres cuando el subte “va lleno”; según argumenta el legislador en otros países del mundo ya está implementada esta reforma (Brasil, Japón, entre otros) y ese sería un argumento más para “mejorar la calidad de vida” de los usuarios del servicio.

En primer lugar, quiero decir que el argumento “ya existe en otros países del mundo” no es un argumento, existen infinidad de cosas “en otros países del mundo” que sinceramente preferiría no ver implementadas en mí país (del mismo modo que hay infinidad de cosas implementadas en Argentina que no le deseo a nadie de otros países). Se trata del clásico argumento basado en la existencia de países “más civilizados” y “menos civilizados” típico de la mentalidad colonial, positivista, y liberal que nos aqueja desde la misma creación de la nación argentina: copiar a los más avanzados porque somos bárbaros.

En segundo lugar, el problema del subterráneo tiene nombre y apellido: METROVIAS, la empresa concesionaria, que no invierte un peso en la concesión, brinda un servicio deplorable, inseguro, en el que impera la ausencia de frecuencias acorde a un criterio de demanda, carente de toda condición mínima de higiene y salubridad (tanto en vagones, estaciones, andenes), con escaleras mecánicas que no funcionan, etc. Además, para bajar costos eliminaron la figura del “guarda” del tren dejando solo al conductor de la formación; tampoco hay personal de la empresa para orientar al usuario o resolver situaciones que puedan llegar a presentarse teniendo en cuenta que viajan por día más de 1.000.000 de personas. Los andenes son tan estrechos que es un milagro que no haya accidentes fatales a diario, los pasillos que interconectan estaciones (como la de “Carlos Pellegrini”) generan amontonamientos de personas, roces, empujones, el aire no circula, no hay ventilación, etc. Todo ello lleva a que se viaje tan mal (la clásica expresión “se viaja como ganado” es elocuente al respecto) que lógicamente los ánimos tienden a tensionarse, el mal humor emerge, y también los oportunistas de todo tipo encuentran en ese maremagnum un lugar propicio para cometer ilegalismos. Lo que hay que hacer es legislar para que la empresa brinde un servicio de calidad, sea eficiente y eficaz, la empresa invierta lo que corresponde, y con ello se habrán eliminado casi todas las condiciones para que se generen situaciones como las que se pretende solucionar implementando los famosos vagones para mujeres.

En tercer lugar, existe sin dudas un grave problema sociológico que debe ser reconocido socialmente y políticamente y puesto en la agenda. Digámoslo de una vez: la sociedad argentina es machista (machismo inscripto en el cuerpo tanto de hombres como mujeres, y toda otra identidad sexual), racista, y “anómica”: crear un vagón exclusivo para mujeres lo único que hace es naturalizar y aceptar pasivamente que ese machismo y racismo es irradicable y que hay que convivir con ello como sea. Habría que hacer entonces vagones para ancianos, para homosexuales, para pobres, para ricos, para lectores, para vendedores ambulantes, para negros, para indígenas, para chorros, y así hasta el infinito segregando por caracteres y tipos sociales que no deberían mezclarse “para su seguridad” y para “mejorar la convivencia”. Llevemos ese argumento a escala social y solo hay un paso para la aplicación de prácticas eugenésicas nazis y la implementación de todo tipo de apartheid (se podría aplicar el criterio a calles, lugares, plazas, barrios, cárceles, hospitales, comisarías, escuelas, universidades, shoppings, trenes, colectivos, y larga lista de etc.).

Una vez más. La “naturaleza humana” no existe, lo que existe es una condición humana que no procede de una esencia, alma, gen, espíritu, sino condiciones de existencia que son sociales, económicas, políticas, culturales, e ideológicas que conforman nuestra subjetividad, nos producen como sujetos, nos capturan en sus redes, y nos hacen ser como somos. Tampoco existe algo así como una argentinidad esencial, bárbara, anómica, especial, que nos hace ser como somos y que no puede ser transformada: somos lo que nos hacen ser nuestras condiciones de existencia. Cristalizando y naturalizando las actuales condiciones de existencia que nos abruman, oprimen, y explotan a diario en un país en decadencia como el nuestro, lo único que se va a lograr es hacer una sociedad más injusta, más opresiva, más explotadora, y menos libre. Eso sí, será una sociedad cada vez más ajustada a los intereses económicos del capital, en este caso METROVIAS, a quien le conviene que se diga que los argentinos somos bárbaros porque así nos puede tratar como tales y le sale más barato. Eso es neoliberalismo. Hay que asumirlo y luego, una vez que lo reconozcamos como tal, operar para transformarlo.

Informes sobre calidad del servicio de subterráneos (hay decenas en el mismo sentido, dejo solo algunos ejemplos ilustrativos que provienen de distintas fuentes):

La Nación

Sindicato del Subte

Fundación Metropolitana

Urgente 24


Lost (Series TV): Los muertos en Lost


ATENCIÓN: Este post fue escrito en forma conjunta con laU y publicado en ambos blogs.


Los muertos en Lost son un elemento muy importante y clave. Durante 5 temporadas vimos apariciones de gente muerta tanto dentro como fuera de la Isla, pero esas apariciones están ligadas a Jacob, Némesis y la posible existencia de otras entidades que habitan la Isla.


Vamos a dividir estas apariciones en 3 grupos:

1 – En la Isla
2 – Fuera de la Isla
3 – Sueños

1 – El primer muerto que vemos es Christian, padre de Jack que muere en Australia. Se le aparece a Jack en la selva y lo guía hasta el manantial de agua, pero el cuerpo de Christian nunca es encontrado, su ataúd está vacío. Christian también se le aparece a Locke y a Claire, y le indica a John que debe mover la Isla para “protegerla”. Más adelante, se les aparece a Sun y Frank en Dharmaville. Cuando Ben es un niño ve a su madre muerta en la Isla, y esta le dice que si es paciente podrán estar juntos. También se le manifiesta su hija muerta Alex. Mr Eko ve a su hermano Yemi, el cual en un momento le dice: ¿Por qué me hablas como si fuera tu hermano? Y termina matándolo. Eko también sufre la aparición de Ana Lucía y nuevamente Yemi indicándole que debe ayudar a Locke. Shannon, al igual que Locke, ve a Walt en la Isla cuando este en realidad se encuentra ya fuera de la Isla.  Hurley ve a Dave, su amigo imaginario del manicomio, que quiere convencerlo de que salte de un precipicio. Kate ve un caballo negro. Finalmente, luego de la muerte de Jacob, Hurley lo ve y se comunica con el. Un extraño caso es el de Mikhail que muere en reiteradas oportunidades pero revive. También Sayid muere, y revive supuestamente infectado a las dos horas.

2- Fuera de la Isla Hurley es el que más gente ve: Ana Lucia se le aparece para decirle que no se deje atrapa por la policía, Charlie quiere convencerlo de que vuelva a la Isla y juega al ajedrez con Mr.Eko. También ve a Charlie cuando esta siendo interrogado por la policía, y ve como un vidrio se rompe como cuando muere Charlie. En el carguero, Michael ve a Christian que le dice “Ahora podes irte”, antes que el carguero explote. Jack también recibe la visita de Christian en el hospital, visita ya anunciada a Hurley por la aparición de Charlie.

3- En los sueños también se ha manifestado gente muerta. Locke sueña con Boone, el cual esta ensangrentado y con los ojos todos rojos. Michael ve a Lobby en el hospital después de querer, y no poder, suicidarse (quizá sea por la culpa que tiene por haberla matado, aunque podría ser una manifestación). Kate sueña con Claire, la cual le dice que por ninguna razón lleve a Aaron a la Isla. John Locke sueña con Horace, que esta cortando el mismo árbol una y otra vez, y gracia a el encuentra la supuesta Cabaña de Jacob, donde luego Locke verá a la desaparecida Claire con Christian

Conclusiones:
-         Los muertos que se manifiestan fuera de la Isla, no creemos que sea Némesis, ya que por lo que supuestamente sabemos, el no puede salir de la Isla, está atrapado. Por lo tanto, Christian sería la manifestación de Jacob u otra entidad. Las apariciones de Charlie, Ana Lucía y el padre de Jack incitan a los Losties a volver a la Isla, lo cual conviene a Jacob ya que son candidatos.
-         Las manifestaciones en sueños son más confusas ya que, por ejemplo, la de Claire incita a Kate a no regresar con Aaron. Estas podrían ser manifestaciones tanto de Némesis como de Jacob. También es factible que sea Némesis el que desea mover la Isla para que los “candidatos” no puedan volver.
-         La aparición directamente relacionada con Némesis y más clara es la de Alex. El humo se le manifiesta a Ben mostrándole imágenes de Alex y luego se manifiesta como ella, diciéndole a Ben que haga todo lo que Locke (ya Némesis) le diga.
-         Otra posibilidad es que tanto Némesis como Jacob hayan hecho uso de la imagen de Christian.


Por lo tanto, la mayoría de las manifestaciones no corresponderían a Némesis, y si a Jacob. Ya sabemos que el sí puede salir de la Isla, o estarían relacionadas a el. Estas manifestaciones son de gente que murió en la Isla, con excepción de Walt que sigue vivo y de Christian, que no murió allí, pero su cuerpo está perdido.