miércoles 29 de septiembre de 2010
Series TV: Balance de la semana de estrenos 2010
lunes 27 de septiembre de 2010
Dexter (Series TV) Analisis sociologico del episodio "My Bad"
sábado 25 de septiembre de 2010
Undercovers (Series TV): Piloto

jueves 23 de septiembre de 2010
The Event (Series TV): I Haven't Told You Everything (Piloto)
domingo 19 de septiembre de 2010
La argentinidad como experiencia: método de investigación
En los últimos cinco años mi trabajo estuvo enfocado en la construcción de un marco interpretativo que permita un abordaje sobre los modos y formas de ser argentinos de un modo diferente al de los enfoques sociológicos, filosóficos, y literarios basados de una u otra manera en los discursos del positivismo, el funcionalismo, y el tradicionalismo esencialista. En principio conviene señalar las diferencias que presenta mi marco interpretativo con los enfoques tradicionales existentes: no es un estudio de los comportamientos ni de las representaciones según sus formas sucesivas, su evolución o circulación; tampoco se trata de analizar las ideas ni los discursos científicos, religiosos, filosóficos, o políticos a través de los cuales se han representado, descrito y explicado esos comportamientos. Por el contrario, lo primero que planteo es abordar la noción misma de argentinidad tomando distancia de su aceptada cotidianeidad y del contexto teórico y práctico al que está asociada tanto en los grandes discursos como en el sentido común de todos los argentinos y argentinas.
De modo que la primera conclusión a la que podía llegarse por esta vía de acercamiento al problema de la argentinidad era que había que abordarla como una experiencia históricamente singular constituida a partir de tres ejes: una formación de saberes que se referían a ella, unos sistemas de poder que regulaban su práctica, y unas formas bajo las cuales los individuos podían y debían reconocerse como sujetos de esa argentinidad. Lo que estaba en juego, entonces, era la posibilidad de realizar un análisis de las prácticas discursivas que permitiera seguir la formación de los saberes, las relaciones de poder y sus tecnologías como estrategias abiertas no reducibles a formulaciones científicas o ideológicas ni a una concepción del poder entendido como dominación o prohibición. En otros términos, estudiar los modos de subjetivación y de objetivación que hicieron a los argentinos y argentinas ser de una manera y no de otra, objeto de conocimiento y, a la vez, sujetos de ese conocimiento.
sábado 18 de septiembre de 2010
Rubicon (Series TV): Caught In The Suck
jueves 16 de septiembre de 2010
Entrevista a Pierre Bourdieu sobre La Distinción
domingo 12 de septiembre de 2010
Entrevista a Zygmunt Bauman (en español)
viernes 10 de septiembre de 2010
La educación patriótica y el nacimiento simbólico de la Nación Argentina
martes 7 de septiembre de 2010
Mamá Lucchetti

sábado 4 de septiembre de 2010
Persons Unknown (Series TV): análisis del episodio final

miércoles 1 de septiembre de 2010
Michel Foucault: ¿Qué es el poder?

Entrevista a Michel Foucault, "La ética del cuidado de uno mismo como práctica de la libertad", fragmento.
PREGUNTA: Parecería que existe una especie de deficiencia en su problematización, a saber, la concepción de una resistencia al poder. La resistencia al poder supone un sujeto muy activo, preocupado de sí y de los otros, un sujeto responsable tanto política como filosóficamente.
MICHEL FOUCAULT: Esto nos lleva al problema de lo que entiendo por poder. No empleo casi nunca de forma aislada el término poder y, si lo hago alguna vez, es con el fin de abreviar la expresión que utilizo siempre: relaciones de poder. Pero existen esquemas ya establecidos, y así, cuando se habla de poder, la gente piensa inmediatamente en una estructura política, en un gobierno, en una clase social dominante. en el señor frente al esclavo, etc. Pero no es en absoluto en esto en lo que yo pienso cuando hablo de relaciones de poder. Me refiero a que en las relaciones humanas, sean cuales fueren -ya se trate de una comunicación verbal, como la que estamos teniendo ahora, o de relaciones amorosas, institucionales o económicas-, el poder está siempre presente: me refiero a cualquier tipo de relación en la que uno intenta dirigir la conducta del otro. Estas relaciones son por lo tanto relaciones que se pueden encontrar en situaciones distintas y bajo diferentes formas; estas relaciones de poder son relaciones móviles, es decir, pueden modificarse, no están determinadas de una vez por todas. El hecho, por ejemplo, de que yo sea más viejo y de que al inicio de la entrevista usted estuviese un poco intimidado, puede dar un giro, a lo largo de la conversación, y ser yo quien me sienta intimidado ante alguien que, precisamente, es más joven. Las relaciones de poder son por lo tanto móviles, reversibles, inestables. Y es preciso subrayar que no pueden existir relaciones de poder más que en la medida en que los sujetos sean libres. Si uno de los dos estuviese completamente a disposición del otro y se convirtiese en una cosa suya, en un objeto sobre el que se puede ejercer una violencia infinita e ilimitada, no existirían relaciones de poder. Es necesario pues, para que se ejerza una relación de poder, que exista al menos un cierto tipo de libertad por parte de las dos partes. Incluso cuando la relación de poder está completamente desequilibrada, cuando realmente se puede decir que uno tiene todo el poder sobre el otro, el poder no puede ejercerse sobre el otro más que en la medida en que le queda a este último la posibilidad de matarse, de saltar por la ventana o de matar al otro. Esto quiere decir que en las relaciones de poder existen necesariamente posibilidades de resistencia, ya que si no existiesen posibilidades de resistencia -de resistencia violenta, de huida, de engaño, de estrategias de inversión de la situación-, no existirían relaciones de poder. Al ser ésta la forma general que adoptan las relaciones de poder me resisto a responder a la pregunta que a veces me plantean: si el poder está presente, ¿entonces no existe libertad? La respuesta es: si existen relaciones de poder a través de todo el campo social, es porque existen posibilidades de libertad en todas partes. No obstante, hay que señalar que existen efectivamente estados de dominación. En muchos casos, las relaciones de poder son fijas, de tal forma que son perpetuamente disimétricas y que el margen de libertad es extremadamente limitado. Para poner un ejemplo, sin duda muy esquemático, en la estructura conyugal tradicional de la sociedad de los siglos XVIII y XIX, no puede decirse que sólo existía el poder del hombre: la mujer podía hacer toda una serie de cosas: engañarlo, sustraerle con maña dinero, negarse a tener relaciones sexuales. Subsistía sin embargo un estado de dominación, en la medida en que todas estas resistencias constituían un cierto número de astucias que no llegaban nunca a invertir la situación. En los casos de dominación -económica, social, institucional o sexual- el problema es en efecto saber dónde va a formarse la resistencia. ¿Va a formarse, por ejemplo, en una clase obrera que va a resistir a la dominación política -en el sindicato, en el partido-, y bajo qué forma -huelga, huelga general, revolución, lucha parlamentaria-? En una situación de dominación como ésta es necesario responder a todas estas cuestiones de forma específica, en función del tipo y de la forma concreta que adopta en cada caso la dominación. Pero la afirmación: usted ve poder por todas partes; en consecuencia, no existe lugar para la libertad, me parece absolutamente inadecuada. No se me puede atribuir la concepción de que el poder es un sistema de dominación que lo controla todo y que no deja ningún espacio para la libertad.

