Gran Hermano 2011: Jorge Rial y la rebelión de los participantes
Los escasos trabajos académicos producidos en Argentina que estudian el formato televisivo “Gran Hermano”, incluyendo los míos, se han centrado –en general- en el análisis de la estructura del programa, la inscripción del género reality show como paradigma de la nueva televisión que hace su aparición a partir de la década de 1990, y sobre su éxito de audiencia en todo el mundo.
En dos trabajos publicados de mi autoría en los que analizo la edición 2007 emitida en Argentina (Gran Hermano 4) propuse, sintéticamente expuestas, dos hipótesis de trabajo: 1) para entender el formato hay que incorporar a “Gran Hermano” (la Producción del Programa) como actor que intermedia entre los participantes y la audiencia, y 2) el éxito del programa está basado en que se produzca un “conflicto de interpretaciones” entre los participantes sobre un evento que altere la rutina de la convivencia y que este conflicto se traslade a la audiencia. Asimismo, la observación de las ediciones anteriores del Programa mostró que en general la audiencia adopta una postura crítica hacia la Producción a la que siempre acusa de “interferir” en el desarrollo del juego a favor de uno u otro participante (Ver “Ponencia” y “Artículo”).
Pero la transmisión de eventos en directo siempre nos reserva sorpresas y en la presente edición 2007 (Gran Hermano 6) ese acontecimiento inesperado se produjo cuando durante la semana del 25/12/2010 al 02/01/2011 los participantes iniciaron una rebelión contra la Producción del Programa a raíz de una sanción que se les impuso por reiteradas violaciones de las reglas del juego y por producir destrozos y desmanes en la “Casa” (Ver Post). Este acontecimiento dio inicio al conflicto de interpretaciones pero a diferencia de las ediciones anteriores en este caso la audiencia tomó partido por la Producción contra los participantes. Lo que me interesa analizar aquí es la forma en que la Producción manejó el conflicto, lo desactivó, y a la vez lo hizo generando una serie de representaciones, discursos y prácticas que construyeron en la audiencia las condiciones de posibilidad para que esa “alianza” pudiera producirse.
En principio, como vemos en el primer video, utilizó un recurso clásico: la voz severa del Gran Hermano, pero fracasó. ¿Cómo lo logró? Utilizó un recurso inédito que yo mismo en ese momento critiqué. Recurrió al conductor del programa, Jorge Rial, que asumió un protagonismo en el que puso en juego su oficio, incluso diferenciándose en algún punto de la Producción, para restaurar el orden y hacerlo de tal modo que no anuló el conflicto de interpretaciones sino que lo potenció (Video 2). En resumen, la particularidad de esta emisión de Gran Hermano consistió en la inédita alianza entre Producción y Audiencia y en el protagonismo también inédito del conductor del programa para anudar esa alianza y desactivar el conflicto entre Producción y participantes. Y el medio utilizado fue potenciar aquello que constituye la esencia de la televisión y del formato reality show que consiste en la transmisión de eventos en directo.
Pura televisión, algo que escasea en las producciones televisivas argentinas.
Jorge Rial y el “Comunicado” de Gran Hermano (02/01/2011)
Jorge Rial entra en la Casa de Gran Hermano (06/01/2011)
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