
La “magia” de la televisión consiste en crear realidad (efecto o impresión de realidad en el espectador) actuando performativamente sobre nuestros sentimientos, pensamientos, conductas. Sin embargo, esta acción de la televisión sobre nuestras conductas no produce los mismos efectos en la audiencia porque ésta siempre es sumamente heterogénea, no solo porque en ella coexisten hombres y mujeres de todas las edades, de distintas clases sociales, y que viven en diversos espacios socio-culturales sino también porque no todos decodifican los mensajes emitidos de la misma forma y por lo tanto difieren tanto en la forma en que se apropian del mensaje como de los usos que hacen de ellos.
Tomemos como ejemplo el caso de la actual emisión del reality show Gran Hermano 2011 (Argentina). La audiencia de las Galas, en promedio, es de 25 puntos de rating, unos 2.5 millones de televidentes en la ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires y se supone otro tanto en el resto del país; total 5 millones. En esta edición el mayor pico de votación por SMS fue de 650.000 con el reingreso de Cristian U, Emiliano, Rocío, y Giselle, un 13% del total (una minoría “activa” dentro de la mayoría “pasiva”): es sobre esa minoría activa que se sustenta el fenómeno Cristian U. ¿Cómo logró la producción del programa neutralizar el poder de este participante y retomar el control sobre el programa y la audiencia? Convirtiendo a espectadores “pasivos” (no envían regularmente SMS, no tuitean, no opinan en foros de Internet) en “activos” a partir de la combinación de mensajes en vivo y grabados que generaron un conflicto de interpretaciones tanto entre los participantes como sobre el conjunto de la audiencia, lo que se potenció con un significativo aumento de la audiencia global en las últimas dos semanas. Aumento de audiencia combinado con aumento de espectadores que envían SMS cambian radicalmente los resultados finales porque orientan su voto en función de lo que ven en un único programa (el que los activa para votar) y no en función de todo el ciclo recorrido durante los últimos 3 meses.
De modo que no existe ninguna conspiración, ni manipulación de votos, ni favoritismo de la producción por uno u otro participante ya que el único fin que tiene la producción es aumentar la audiencia y aumentar el número de espectadores que envían SMS para generar ganancias comerciales. Desde luego al lograr este efecto cambian las condiciones del juego tanto para los participantes como para los distintos grupos que componen la audiencia, generándose incertidumbre sobre el desarrollo del programa. Esta incertidumbre seguramente generará aumentos de audiencia y por lo tanto cambiará el balance de poder entre la producción y Cristian U. Ahora la producción tiene nuevamente el control y la gran pregunta es si Cristian U. podrá adaptar su forma de juego a la nueva situación o no.
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