martes, 8 de marzo de 2011

¿Qué nos hace argentinos?

Voy caminando por el centro de la ciudad de Buenos Aires y a unos 50 metros veo venir hacia mí a dos personas, hombre y mujer, y me digo “son turistas extranjeros”. No los oigo hablar, son blancos como yo, no usan una vestimenta que se destaque del resto de los caminantes, no portan a primera vista ninguna marca distintiva que los haga diferentes al resto de los transeúntes. Me cruzo con ellos, hablan alemán, son turistas extranjeros. ¿Cómo pude reconocerlos como tales? ¿Cuáles son las marcas de reconocimiento que los distinguen?

La distinción no está en lo que hacen sino en cómo lo hacen, en su forma de caminar, llevar puesta la vestimenta, expresarse con el cuerpo, gestualidad; portan una hexis corporal y un ethos distintivo que manifiesta que lo social hecho cuerpo en ellos no es argentino y que su lógica (eidos) para percibir el espacio y moverse en el responde a otra configuración estructural que hace que organicen sus prácticas de caminantes de otro modo. Tienen “maneras de hacer” similares pero portan un estilo particular de practicarlas. Sin embargo, este primer análisis es a posteriori y sigo sin entender cómo hice para darme cuenta a priori que no eran argentinos.

De alguna manera llevo la argentinidad inscripta en mi cuerpo de igual modo que los dos turistas alemanes anónimos con los que me crucé portan su germanidad, lo que se aprende con el cuerpo a través de la experiencia vivida por cada individuo en un espacio social determinado. La argentinidad está de algún modo internalizada, aprendida con el cuerpo en el cuerpo-a-cuerpo con otros y convertido en sentido práctico, no consciente, no intelectualizado, pre-reflexivo. La argentinidad no es el modo y forma de ser de los argentinos sino lo que produce ese modo y forma de ser.

Continuará.