
(Primera aproximación exploratoria)
Los fans argentinos de Gran Hermano organizan sus prácticas como devotos guardianes de lo que denominan el espíritu del programa sistematizando un conjunto de saberes que han acumulado a lo largo de todas y cada una de las ediciones emitidas. A partir de estos saberes han establecido códigos de reconocimiento que son los que utilizan para juzgar las conductas de los participantes y de la Producción del programa, lo que en lenguaje de los fans significa que si has sido elegido para ingresar al juego tienes que jugar y que ese juego tiene que desarrollarse sin ningún tipo de interferencia por parte del equipo de producción. De modo que una de las prácticas de los fans consiste en vigilar atentamente que se cumplan las reglas del reality-show tal como estas han sido sancionadas por la experiencia acumulada de ediciones anteriores, por el “reglamento”, y por toda otra información que han recabado, en particular a través de Internet, sobre cómo se realiza el programa en otras partes del mundo.
Los fans están convencidos de que el programa, si todo funciona bien, debe reflejar la realidad social, creencia que ha sido inculcada por la Producción desde la primera emisión. Cuando dicen que refleja la sociedad significa que lo que ocurre dentro de la “casa” es tan real como lo que ocurre en la vida misma y que por lo tanto las conductas de los participantes son una expresión fiel de los modos y maneras de ser y hacer de cualquier otro argentino o argentina que, al igual que los participantes, son personas “comunes y corrientes” es decir, ajenas al mundo de la televisión. No son actores profesionales y tampoco se espera de ellos que se comporten como tales, simplemente se les exige que sigan siendo tal como eran antes de ingresar al programa asumiéndose como “jugadores” y no como actores, aunque para jugar tengan que simular no ser quienes en realidad son. De modo que aunque los fans saben que están visionando un reality show, es decir, un simulacro de realidad espectacularizado por la televisión, exigen ver solo realidad, pura realidad, transparente, no mediatizada. Quieren reality pero no quieren show.
Este régimen de creencia que sujeta a los fans explica los motivos por los cuales la relación que establecen con el equipo de producción del programa siempre es conflictiva y asume la forma de violentos cuestionamientos a su accionar. ¿De qué se acusa a la Producción? De convertir al reality en un show alterando las reglas del juego arbitrariamente, editando grabaciones para favorecer o perjudicar a algún participante, ficcionalizando la realidad para hacer ver algo que en realidad no sucedió, ocultando sucesos, generando conflictos artificiales e, incluso, hasta alterando el resultado de las votaciones realizadas por la audiencia. Para los fans, convertir a Gran Hermano en un show significa que la Producción está más interesada en el rating y en generar ganancias a sus expensas en lugar de ser un vehículo neutral de transmisión de eventos en directo.
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