lunes, 2 de mayo de 2011

Lost. Narraciones transmediáticas

Comencé a ver la serie de televisión Lost cuando estaba culminando su segunda temporada ante la insistencia de mi hija. Para ponerme al día lo antes posible, y poder así compartir con ella interpretaciones sobre la historia, compré los DVD de la primera y segunda temporada y los visioné en tiempo record; casi sin darme cuenta ya me sentía parte de la experiencia global de ser parte de la serie. Hasta que comenzó la tercera temporada me dedique a visitar foros, blogs, wikis, y el sitio oficial, me registré en cada uno de ellos y comencé a intercambiar opiniones y teorías con fans de todo el mundo y casi inmediatamente incorporé la temática a mi blog personal. Otra fuente importante de conexión con la serie consistió en buscar videos en Youtube que me sirvieron para volver a visionar fragmentos de la serie o para conocer las creaciones audiovisuales de otros fans que utilizaban este medio para dar a conocer sus interpretaciones.

Comenzada la tercera temporada seguí semana a semana cada nuevo episodio utilizando una plataforma de descargas y aprendí a bajar subtítulos de los sitios web especializados, aunque también seguía la serie por televisión por cable a modo de repetición de lo que ya había visto. Descubrí un sitio web que ofrecía la posibilidad de visionar los webisodes producidos especialmente para usuarios de teléfonos móviles. Como en la serie se hacía referencia a libros, películas, corrientes filosóficas, teorías científicas, o acontecimientos históricos, dediqué mucho tiempo en la web para googlear aquellas referencias culturales que desconocía lo que me permitió expandir mis saberes y, a la vez, utilizarlos para reinterpretar la historia; además, hice la experiencia de participar de distintos juegos virtuales vinculados con la serie, como Lost University y Dharma Initiative Recruiting Project.

Compartí con mi hija, a lo largo de toda la serie y semana a semana debates, intercambio de informaciones, y todo tipo de sentimientos que producía la historia en mi subjetividad a través de e-mails, SMS, encuentros personales, y largas conversaciones telefónicas. Sin saberlo, ambos nos convertimos en prosumidores de la serie. Al finalizar la serie, visionamos juntos el último episodio y al terminar, sin saber bien por qué, ambos lloramos y quedamos desolados. Había terminado Lost. Una sensación de vacío nos invadió. Hoy, extrañamos Lost.

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Una historia transmediática se desarrolla a través de múltiples plataformas y cada nuevo texto hace una contribución específica y valiosa a la totalidad. Cada medio contribuye desde su especificidad, sea una película, programa de televisión, novela, comic, webisode, videojuego, juego de realidad virtual, y cada cual opera como un punto de acceso a la franquicia como un todo. El recorrido por diferentes medios sostiene una profundidad de experiencia que estimula el consumo. Las historias no son redundantes sino que ofrecen a quienes las recorren y de acuerdo a cómo las recorran diferentes niveles de conocimiento y experiencia que la enriquecen de diversos modos. A la vez, diferentes medios atraen a diferentes segmentos del mercado, de modo que una buena franquicia transmediática trabaja para atraer a múltiples públicos introduciendo los contenidos de una manera algo distinta en los diferentes medios. La serie de televisión Lost constituye uno de los más claros ejemplos de narrativa transmediática y de cómo funcionan los dispositivos como foco de experiencia y performatividad de la subjetividad.