sábado, 20 de agosto de 2011

Breaking Bad (Series TV): Review Segunda Temporada

A lo largo de la segunda temporada de Breaking Bad vemos como va surgiendo desde la propia interioridad de Walter White su propia Némesis encarnada en ese oscuro pasajero que lleva dentro al que llama “Heisenberg”. Y también vemos como entre Walter White y Heisenberg se entabla una lucha sin cuartel quedando aprisionados entre esos dos contendientes no solo su esposa, su hijo o sus amigos sino principalmente su socio Jesse Pinkman. ¿Estuvo Heisemberg siempre dentro de Walter White? Esa es una pregunta que todavía no tiene una respuesta clara pero que en rigor carece de importancia para entender qué tipo de transformación se está produciendo en este profesor de química, frustrado pequeño burgués de una sociedad decadente, enfermo de cáncer sin recursos para pagar su tratamiento, desesperado por el futuro de su familia, que utiliza sus saberes para producir una mercancía ilegal, la metanfetamina, como medio para sobrellevar sus condiciones de existencia en el límite. “¿Por qué a mí?” se pregunta Walter White cuando le diagnostican su terrible enfermedad terminal y también “¿Por qué a mí? se interroga Walter White-Heisemberg cuando el médico le anuncia la buena nueva de una posible remisión.

La excelente composición que realiza Bryan Cranston de esta suerte de Dr. Jekyll y Mr. Hyde posmoderno, tiene su contraparte, también genial, en la personificación que realiza Aaron Paul del joven Jesse Pinkman conformando una dupla memorable en la historia de las series de televisión. Al mismo tiempo todos los personajes secundarios, aún los que tienen escasa visibilidad, encajan perfectamente en el argumento componiendo una trama de relaciones sociales cuya verosimilitud y efectos de verdad le dan a la diégesis un efecto de realidad magistralmente logrado. En cuanto a la forma en que se muestra la trama a los ojos del espectador debe destacarse en primer lugar el uso de la técnica del flashforward (anticipos fragmentarios del futuro) y el flashbacks sin saturar de sentido y, a la vez, sin abusar de los mismos; en cuanto a la estética, es claramente una serie “AMC”, filmada con perspectiva y técnica cinematográfica en la que no todo lo que habla dice “cosas” y donde las “cosas” (los gestos, las tomas, los cuerpos, los paisajes, las locaciones, las miradas, etc.) hablan por sí mismas en su silencio.