viernes, 16 de septiembre de 2011

René Magritte. La invención colectiva


La pintura de René Magritte (1898-1967) se encuentra indisolublemente ligada a la filosofía posestructuralista francesa contemporánea. La potencia de su  surrealismo no la encontramos en las imágenes, que son extremadamente realistas, sino en la forma en que lo real representado se muestra. Hay algo que perturba, que produce una ruptura en nuestra percepción y nos obliga a poner en tela de juicio nociones sobre la realidad que asumimos como dadas de una vez y para siempre. Magritte cuestiona el estatuto de la representación a partir de mostrar reproducciones perfectas de objetos reales pero que entran en un juego de relaciones mutuas extrañas, que repudian el sentido común y que destruyen toda certeza y racionalidad. Es la forma en que se combinan los objetos representados lo que “evoca el misterio” produciendo condiciones de posibilidad para hacer aparecer la transgresión.

La pintura que tituló La invención colectiva es un claro ejemplo de esta operación desnaturalizadora. El cuadro muestra una sirena, el mítico personaje mitad pez y mitad mujer, pero lo muestra de una forma particular: el torso es de pez y las piernas de mujer. Lo primero que se nos viene a la cabeza al ver el cuadro es que hay un error, ya que todos “sabemos” que las sirenas no son así, que en realidad tienen un torso de mujer y en lugar de extremidades la cola de un pez. Y allí surge el problema. ¿Es que acaso existen las sirenas? ¿Es que acaso son de una manera determinada y no pueden ser de otra? El trastocamiento de la imagen deconstruye el orden existente entre las imágenes, las palabras, y las cosas y al hacerlo nos permite ver hasta que punto estamos sujetados a un concepto de realidad construido, a saberes y verdades que suponemos objetivos e incontrastables, pero que sin embargo no son otra cosa que un efecto discursivo hecho cuerpo en nosotros mismos. Magritte nos demuestra que esa percepción lejos de ser subjetiva, en el sentido de producida por nuestra mirada individual, constituye una verdadera “invención colectiva”.