El próximo 17 de octubre se cumplirán 60 años de la
primera emisión de la televisión argentina, un acontecimiento que amerita una
revisión crítica no solo desde el punto de vista de los estudios culturales
sino también por la actualidad política de la temática en nuestro país.
Recordar que precisamente fue un 17 de octubre el día del nacimiento de la
televisión argentina nos remite inmediatamente al peronismo y a una fecha
cargada de significaciones políticas, ideológicas y sociales una y otra vez
estudiadas e interpretadas por sociólogos, historiados y politólogos pero
escasamente abordada desde sus efectos culturales. El peronismo no solo hizo
nacer la televisión en argentina sino que supo entender como ningún otro
movimiento político sus poderosos efectos preformativos sobre la producción de
subjetividad. Hay que pensar que en esos
primeros tiempos eran muy pocos los hogares argentinos que tenían televisores
(no solo por su costo sino también porque nadie entendía bien el beneficio de
la televisión en relación, por ejemplo, con la radio o el cine) y que las
primeras experiencias de visionado se realizaron en las míticas “Unidades
Básicas”; también, que ese día la emisión consistió en la transmisión de un
partido de fútbol y del acto central –en directo desde Plaza de Mayo- del “Día
de la Lealtad”. El discurso de la época enunciaba que la televisión haría
posible que todos los argentinos y argentinas verificaran que la “única verdad
es la realidad”. Ironías de la historia cultural argentina.

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