sábado, 1 de octubre de 2011

Identidades culturales y convergencia digital


Entre fines del siglo XX y principios del XXI asistimos a la proliferación de un nuevo tipo de dispositivos productores de subjetividad asociados a lo que se ha denominado convergencia digital entre Medios Masivos de Comunicación (cine, televisión, radio, prensa escrita, etc.) y las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (desarrollo de plataformas digitales basadas en la interactividad que habilita la llamada Web 2.0). Esta convergencia digital implica profundas transformaciones culturales y sociales que alteran significativamente las formas en que los individuos asumen una identidad, es decir, los patrones de conducta a partir de los cuales se reconocen a sí mismos y a los otros como sujetos. Pero no se trata de un cambio tecnológico que produce un nuevo tipo de sociedad sino, por el contrario, un nuevo tipo de sociedad que genera las condiciones de posibilidad para el cambio tecnológico. Pasaje de la sociedad disciplinaria a la sociedad de normalización. Si en la sociedad disciplinaria las identidades eran el producto de modos de subjetivación que establecían un modelo de conducta en el que la norma operaba clasificando a los individuos en normales y anormales, en la sociedad de normalización lo que impera son técnicas y procedimientos de poder y saber que establecen normalidades diferenciales, es decir, que ya no le dicen al individuo cómo tiene que ser de manera taxativa sino dentro de un rango de posibilidades reguladoras de su práctica social. De modo tal que los dispositivos de normalización conducen-conductas dentro de ciertos límites de normalidad haciendo que las identidades ya no tengan que asumir formas rígidas, permanentes y claramente delimitadas para ser normales sino flexibles, inestables y difusas.