viernes 28 de enero de 2011

Lost (Series TV): Flashback y Flashforward

En la técnica tradicional, el flashback es un recurso que sirve para introducir en la narración fílmica una “imagen recuerdo” que evoca un personaje, es decir, una imagen subjetiva del personaje que está siempre localizada temporalmente en el “presente” del personaje, y por lo tanto no afecta la continuidad narrativa del relato fílmico. Al igual que cualquiera de nosotros, es siempre desde el presente que recordamos el pasado y en mayor o menor grado de nitidez lo convertimos en una imagen mental: el flashback intenta reproducir esa experiencia de la memoria poniéndola en imágenes. En uno u otro caso, ese recuerdo está asociado a una situación específica del tiempo presente que lo activa.

Pero en Lost lo que denominamos flashback implica una reformulación total del concepto tradicional. En la serie, lo que aparece como flashback no es un recuerdo que tiene el personaje sino una imagen de situaciones biográficas del pasado del personaje, es decir, se rompe la continuidad narrativa y la narración pasa a ser contada en tiempo pasado puro, sin que se establezca claramente ninguna causalidad entre lo que le ocurre al personaje en tiempo presente y lo que se muestra de su pasado. Es más, dado un personaje cualquiera de Lost del que se mostraron flashback, en ningún caso esos retazos del pasado fueron presentados en un orden de sucesión temporal (del más antiguo al más actual) sino en forma totalmente discontinuada. De modo que el flashback en Lost se dirige directamente al espectador para revelarle información que le sirva para entender por qué un personaje actúa del modo en que actúa, y a la vez, cómo esa información no clausura la interpretación sino que la amplifica. En Lost, mayor información no significa mayor transparencia sino mayor complejidad, acumulación de preguntas cuyas respuestas parciales solo desembocan en nuevos y más complicados interrogantes.

Al mismo tiempo, la discontinuidad narrativa se proyecta al futuro: el flashforward, técnica que hasta donde conozco, es un recurso original de la serie ya que así como el flashback, en Lost, no es “imagen-recuerdo”, el flashforward no es “imagen visión del futuro” que tiene un personaje, sino el futuro mismo de la narración y del que los personajes son –como nos pasa a todos en la vida “real”- absolutamente ignorantes. También con el flashforward las imágenes del futuro son presentadas fuera de todo orden cronológico, implicando el mismo efecto sobre el espectador: información que al revelar información, encubre información.

Estas nuevas formas de utilizar los recursos del flashback y el flashforward son –entre otras innovaciones- las que hacen que la serie Lost se convierta en un acontecimiento que marca un antes y un después en la historia de la ficción televisiva, sus gramáticas y sus lenguajes.

lunes 24 de enero de 2011

Gran Hermano 2011: Jorge Rial y la rebelión de los participantes

Los escasos trabajos académicos producidos en Argentina que estudian el formato televisivo “Gran Hermano”, incluyendo los míos, se han centrado –en general- en el análisis de la estructura del programa, la inscripción del género reality show como paradigma de la nueva televisión que hace su aparición a partir de la década de 1990, y sobre su éxito de audiencia en todo el mundo.

En dos trabajos publicados de mi autoría en los que analizo la edición 2007 emitida en Argentina (Gran Hermano 4) propuse, sintéticamente expuestas, dos hipótesis de trabajo: 1) para entender el formato hay que incorporar a “Gran Hermano” (la Producción del Programa) como actor que intermedia entre los participantes y la audiencia, y 2) el éxito del programa está basado en que se produzca un “conflicto de interpretaciones” entre los participantes sobre un evento que altere la rutina de la convivencia y que este conflicto se traslade a la audiencia. Asimismo, la observación de las ediciones anteriores del Programa mostró que en general la audiencia adopta una postura crítica hacia la Producción a la que siempre acusa de “interferir” en el desarrollo del juego a favor de uno u otro participante (Ver “Ponencia” y “Artículo”).

Pero la transmisión de eventos en directo siempre nos reserva sorpresas y en la presente edición 2007 (Gran Hermano 6) ese acontecimiento inesperado se produjo cuando durante la semana del 25/12/2010 al 02/01/2011 los participantes iniciaron una rebelión contra la Producción del Programa a raíz de una sanción que se les impuso por reiteradas violaciones de las reglas del juego y por producir destrozos y desmanes en la “Casa” (Ver Post). Este acontecimiento dio inicio al conflicto de interpretaciones pero a diferencia de las ediciones anteriores en este caso la audiencia tomó partido por la Producción contra los participantes. Lo que me interesa analizar aquí es la forma en que la Producción manejó el conflicto, lo desactivó, y a la vez lo hizo generando una serie de representaciones, discursos y prácticas que construyeron en la audiencia las condiciones de posibilidad para que esa “alianza” pudiera producirse.

En principio, como vemos en el primer video, utilizó un recurso clásico: la voz severa del Gran Hermano, pero fracasó. ¿Cómo lo logró? Utilizó un recurso inédito que yo mismo en ese momento critiqué. Recurrió al conductor del programa, Jorge Rial, que asumió un protagonismo en el que puso en juego su oficio, incluso diferenciándose en algún punto de la Producción, para restaurar el orden y hacerlo de tal modo que no anuló el conflicto de interpretaciones sino que lo potenció (Video 2). En resumen, la particularidad de esta emisión de Gran Hermano consistió en la inédita alianza entre Producción y Audiencia y en el protagonismo también inédito del conductor del programa para anudar esa alianza y desactivar el conflicto entre Producción y participantes. Y el medio utilizado fue potenciar aquello que constituye la esencia de la televisión y del formato reality show que consiste en la transmisión de eventos en directo.

Pura televisión, algo que escasea en las producciones televisivas argentinas.

Jorge Rial y el “Comunicado” de Gran Hermano (02/01/2011)






Jorge Rial entra en la Casa de Gran Hermano (06/01/2011)










miércoles 19 de enero de 2011

The Cape (Series TV): Análisis y crítica


"The Cape"
Cadena: NBC
Creador: Tom Wheeler
Interpretes: David Lyons, Keith David, James Frain, Summer Glau



La serie de televisión "The Cape" es una parodia del género superhéroes, en particular "Batman", y también del submundo de los lectores de "comics". Nos narra la historia de Vince Faraday un heroico y honesto policía de la ciudad de "Palm City" que descubre una conspiración del supervillano "Chess" para privatizar el departamento de policía y convertirlo en una pantalla para cometer toda clase de delitos impunemente; Faraday es inculpado por los crímenes de "Chess" y todos lo dan por muerto.

Aquí es donde nuestro policía -imitando el comic que lee su hijo-comienza su conversión en "The Cape" con la ayuda de una extravagante banda de ladrones ("El carnaval del crimen") compuesta por artistas de circo. Ellos le enseñarán todo tipo de trucos de magia y tramoyismo, en particular el uso de "la capa", y con esas habilidades nuestro superhéroe se pondrá como objetivo desenmascarar a "Chess" y lograr su reivindicación pública. Tiene escenas verdaderamente graciosas y ocurrentes ya que "The Cape" descubre rápidamente que una cosa es leer un comic y otra convertirlo en realidad.

Lamentablemente la cadena NBC ha promocionado la serie como un drama y quizás por ello de un buen comienzo de audiencia ha perdido rápidamente gran parte de sus seguidores en los primeros episodios. Insisto, no es un drama es una parodia, y es desde este punto de vista en que hay que juzgar la serie por sus virtudes y defectos ya que de lo contrario no convence, no es verosímil, y no dejará conformes ni a unos ni a otros.



Critica TV: Herederos de una venganza (Canal 13)


Intérpretes: Luciano Castro, Romina Gaetani, Leonor Benedetto, Marcela Kloosterboer y la participación especial de Alfredo Alcón.
Guionista: Leandro Calderone (Casi ángeles)
Productora: Pol-Ka






Por segunda noche consecutiva la telenovela "Herederos de una venganza" que emite Canal 13 de Buenos Aires se impuso en los índices de audiencia sobre su competidora directa el serial de Telefe "El elegido", aunque ahora la brecha fue mayor. Si bien las historias que narran ambas ficciones tienen una matriz argumental similar -una logia secreta, un misterioso asesinato, un amor imposible- se impone la estructura del formato telenovela sobre el serial televisivo no porque uno sea superior al otro sino porque "Herederos de una venganza" resulta fácilmente reconocible para la audiencia capturada desde hace tiempo por Canal 13: la repetición triunfa sobre el intento de tibia innovación que propone "El elegido". Además, hay que tener en cuenta los límites que presentan en general las ficciones televisivas argentinas que consiste en centrar toda la atención en los actores y no en la historia: las encuestas revelan que Luciano Castro, hoy por hoy, despierta más simpatías en la audiencia femenina que Pablo Echarri.

martes 18 de enero de 2011

Critica TV: El Elegido (Telefe)

Guión: Adriana Lorenzón (“Por amor a vos”, “Montecristo”, “Los Roldán”) y Gustavo Belatti (“El Deseo”, “Resistiré”)

Intérpretes: Pablo Echarri, Paola Krum, Leticia Bredice, Lito Cruz, Leonor Manso, Patricio Contreras, Mónica Antonópulos, Martín Seefeld, Jorge Suárez, Lucrecia Capello, María Carámbula, Ludovico Di Santo, Luciano Cáceres, Calu Rivero, Emilio Bardi, Paloma Contreras, Paula Kohan y María Dupláa.

Producción: “El Árbol” (Pablo Echarri, Martín Seefeld y Ronny Amendolara).

Estreno: 17 de enero 2011.

En los últimos años se han producido en Argentina ficciones televisivas que se caracterizan por ser seriales híbridos entre la telenovela y la serie de televisión. Como las clásicas telenovelas latinoamericanas estos híbridos tienen una duración y un final pautado, no se estructuran en temporadas ni estas en episodios, se emite diariamente, e inevitablemente la trama principal gira alrededor de una relación amorosa conflictiva que responde a alguno de los clásicos estereotipos de la telenovela romántica. Pero, a la vez, la diégesis no es auto-referencial, se utilizan locaciones de exteriores, la continuidad argumental no siempre es lineal y progresiva, los personajes no son fácilmente clasificables en antinomias bueno-malo y evolucionan a lo largo de los capítulos, y las historias se inscriben en sucesos o acontecimientos históricos o que hacen referencias polémicas a ellos, hay mucha “acción” y algún misterio por resolver sea este policial, fantástico, conspirativo o sobrenatural. El serial híbrido surge como una necesidad en los tiempos actuales globalizados para posicionar el producto en el mercado mundial buscando capturar audiencias compuestas por diversas posiciones espectatoriales (públicos) y a la vez distinguirse y competir tanto con la telenovela como con la serie de televisión clásica.

"El elegido” es un clásico serial híbrido, sobrio, para mi gusto demasiado sobreactuado, con una trama que intenta ser compleja pero aparece como complicada, más telenovela que serie, no innova y seguramente en esa particularidad residirá su éxito de audiencia. Yo, por mi parte, me pregunto cuando la televisión argentina romperá con su matriz genealógica que no es otra que la del cine nacional, que a la vez es la del radioteatro, que a la vez es la del teatro, y que finalmente nos remite al folletín por entregas. ¿Cuándo tendremos una ficción emitida por televisión realizada en lenguaje televisivo? ¿Cuándo la televisión argentina será realmente televisión y no mera traspolación?

El cine argentino ya dio su primer paso con “El secreto de sus ojos”, la televisión en cambio todavía está en deuda. Pero como serial híbrido “El elegido” seguramente no defraudará a los amantes del género.

sábado 15 de enero de 2011

El juego de la argentinidad


Una de las preguntas que suelen hacerme en forma insistente se refiere a las formas en que el discurso sobre la argentinidad, entendido como aquel que nos interroga sobre quiénes somos los argentinos, cómo somos y por qué somos como somos, que nace entre fines del siglo XIX y principios del XX pudo reproducirse a lo largo del siglo XX hasta nuestra actualidad.

Para contestarla hay que aclarar, en primer lugar, que un discurso solo existe dentro de un orden que establece una serie de reglas y procedimientos para construir enunciados sobre unos sujetos y unos objetos que no existen previamente sino que son precisamente un efecto de tales reglas y procedimientos; en segundo lugar, hay que entender que el discurso tiene efectos performativos sobre los modos y formas de ser que se inscriben en el cuerpo, y en tercer lugar que los discursos no se reproducen mecánica y linealmente sino que existen en su propia dispersión, discontinuidad, concomitancia y yuxtaposición lo que implica que aparecen, se despliegan, desaparecen, se actualizan o reactualizan en función de determinadas condiciones sociales de existencia.

De modo que no es exacto decir que hay un único discurso sobre la argentinidad sino, más bien, que dentro del orden del discurso sobre la argentinidad coexisten múltiples discursos que buscan establecerse como experiencias verdaderas de lo argentino. La argentinidad no es algo dado de una vez y para siempre sino una continua definición y redefinición de una serie de prácticas que pugnan por el privilegio de ser consideradas como autenticamente argentinas aunque todas ellas tengan en común, como en un juego, las mismas reglas y procedimientos de veridicción: hay diversas maneras de jugar el juego de la argentinidad.

jueves 13 de enero de 2011

Sociología positivista y educación patriótica (Argentina)


El texto de mi autoría "Sociología positivista y educación patriótica en el discurso de Carlos O. Bunge", publicado en la revista Sociedad, Número 26, Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, 2007 se encuentra disponible haciendo click AQUI.

lunes 10 de enero de 2011

Cine Argentino: El hombre de al lado (2009)

Dirección: Gastón Duprat y Mariano Cohn
Intérpretes: Daniel Aráoz , Rafael Spregelburd
Guión: Andrés Duprat
Fotografía: Mariano Cohn y Gastón Duprat
Música: Sergio Pángaro


El cine argentino, en general, se ha caracterizado a lo largo de su historia por reproducir un discurso estereotipado sobre la argentinidad en la que el mal llamado "ser argentino" suele ser mostrado como algo dado de una vez y para siempre y en la que los conflictos se estructuran en función de las clásicas antinomias heredadas del ensayo de interpretación y la sociología estructural-funcionalista. Civilización y barbarie constituyen el eje de un juego enunciativo de esta forma de hacer cine argentino que siente la necesidad de dar un mensaje moral independientemente del lugar ideológico-cultural de su gramática de producción. No es el caso de "El hombre de al lado" cuyo principal logro consiste en desnaturalizar los lugares comunes de esa argentinidad de sentido común trastocando nuestros esquemas mentales a nivel de las prácticas cotidianas. Y lo hace a partir de un discurso que juega con esos estereotipos llevándolos a su enésima potencia para hacerlos estallar en un desenlace que deja atónito al espectador no solo por lo inesperado sino también por su alto grado de transgresión con lo que aparece para el espectador como normal y previsible a lo largo de todo el film.



viernes 7 de enero de 2011

V (2009) Series TV: Red Rain (S02E01)

Esperaba mucho más de este primer episodio de la segunda temporada de "V" ya que se había anunciado que la serie daría un giro argumental importante pero, excepto la escena final en que se produce la esperada aparición del personaje de “Diana” (de la serie original) y la insinuación de que la agente Evans ha tenido algún tipo de contacto en el pasado con los Visitantes, la trama principal no ha tenido cambios significativos. La serie está en la cuerda floja por la baja audiencia (medida según los nuevos estándares de registro del rating que toma exclusivamente como referencia la audiencia de 15-49 años) y lo único que puede salvarla es que la trama se enfoque claramente en el género y lo que la audiencia espera ver, esto es una invasión extraterrestre, una guerra entre humanos e invasores, mucha acción y espectacularidad y un guiño de continuidad con la serie original. Esperemos que hacia allí se encamine en los próximos episodios porque sino la cancelación será inevitable.

jueves 6 de enero de 2011

Identidad, subjetividad y argentinidad en tiempos del bicentenario

El Instituto de la AFIP acaba de editar el Número 6 de la Revista IR en la que se publica el artículo de mi autoría titulado "Identidad, subjetividad y argentinidad en tiempos del Bicentenario".


Para descargar la revista hacer click AQUI.

martes 4 de enero de 2011

Gran Hermano 2011 (Argentina): Vándalos

Primero fue la promoción del misterioso “participante 19” (Alejandro) y su historia de cambio de sexo, luego la supuesta denuncia judicial contra el participante Christian U. y su “inminente” detención en vivo en una Gala, y ahora los actos de “vandalismo” que los participantes habrían realizado y que derivaron en destrozos en la “Casa más famosa del país” sumado al reiterado incumplimiento del reglamento por parte de los “hermanitos”. La televisión construye el hecho social y utiliza todos sus recursos para usarlo en la búsqueda del rating que, hasta el momento, le es esquivo al decano de los reality show del mundo (no solo en Argentina “Gran Hermano” (Big Brother”) ya no atrae a multitudes). Se dijo que lo que ocurría en la Casa de GH era un “reflejo” de nuestra sociedad, se argumentó que “así somos los argentinos” y hasta se comparó una guerra de almohadas con los incidentes en Villa Soldati, las protestas piqueteras y la problemática de la “inseguridad”; en el noticiero de Telefe las notas sobre el programa se trasladaron de la sección espectáculos a policiales.

El rating por fin subió a unos respetables 25 puntos, pero el precio fue desvirtuar al programa ya que se supone que los “hermanitos” tienen que ser como son (para eso fueron metódicamente elegidos por la Producción en un riguroso casting) y en eso reside la esencia del reality show (que no haya ninguna intervención externa sobre los participantes que opere como variable sobre sus conductas). La televisión, incluyendo a Gran Hermano, no refleja nada, no es “la vida misma”, ni es una “muestra” de la sociedad, lo que hace es intentar reproducir determinadas prácticas estereotipadas y fijar una agenda de “problemas” sobre los que hay que opinar, decir o hacer según el dictado del sentido común socialmente dominante. Los participantes no fueron elegidos al azar ni tampoco en función de ser representativos de una forma de vida sino según los requerimientos de un formato que tiene taxativamente establecido los perfiles psicológicos requeridos para que el juego “funcione”, y es eso sencillamente lo que estamos viendo.

En todo caso, si algo refleja lo que está sucediendo en el programa es a la televisión misma, tomada en su conjunto, que desde hace unos años se caracteriza por la llamada “tinelización” del espectáculo: escándalos, peleas, disputas narcisistas, violencia simbólica, cultura del aguante, búsqueda de la fama a cualquier precio, y la banalización en tono solemne de lo trivial e insustancial. Los actuales participantes son, en todo caso, el mejor exponente de la cultura televisiva argentina actual a tal punto que su “rebelión” es utilizada para sostener el formato aunque ellos y ellas piensen que lo están saboteando. El precio del rating constituye una victoria pírrica ya que su principal efecto de demostración consiste en que el formato tal como se viene repitiendo desde hace 10 años, por lo menos en Argentina, está agotado.

La televisión argentina actual actúa como en la metáfora del escorpión y la rana: “Un día un escorpión le pidió a una rana que lo llevara hasta el otro lado del río. La rana dijo que no, pues él lo picaría. “Pero esto es ilógico”, le dijo el escorpión, “sí yo te pico moriríamos ambos, pues yo no se nadar, y me ahogaría junto contigo”. La rana le creyó y lo transportó. En la mitad del río el escorpión la picó. La rana, desesperada, y bajo los efectos del veneno protestó: “¿Que pasó con el trato? ahora vamos a morir ambos tú mismo me lo hiciste comprender. “Es verdad”, le contestó el escorpión. “Pero yo no puedo ir en contra de mi naturaleza”.

lunes 3 de enero de 2011

Series TV: El mundo de los Villanos

Uno de los fenómenos más interesantes que nos ofrece el cine y las series de televisión en la actualidad consiste en la fascinación que en las audiencias producen los villanos. Los “malos de la película” han copado la escena en tanto los “buenos”, sean o no superhéroes, han quedado relegados en el mejor de los casos al patético lugar de los “buenudos”. En la última Batman adoramos al “Guasón”, en Lost nos fascina “Ben Linus”, en Dexter admiramos a “Dexter Morgan”, en The Shield consideramos al personaje de “Vic Mackey” como un grande, y en Doctor Who nos volvemos fans de “The Master-Harold Saxon”, para dar solo algunos ejemplos. Para ser un “bueno” exitoso hay que componer un personaje ambiguo, irónico ó desencantado, como “Alan Shore” de Boston Legal, que esté plagado de incertidumbres y contradicciones, y que para lograr alcanzar “el bien” deba recurrir más de una vez a la ruptura de las reglas y procedimientos “políticamente correctos”: es decir, lo que hace veinte años era lisa y llanamente un “malo”.

Estos personajes operan como el rayo en la noche, es decir, nos permiten ver mejor el oscuro trasfondo en que resplandecen. Los “malos de la película” nos permiten ver, no tanto a ellos, sino a la verdadera naturaleza de quienes se les oponen “en nombre del bien”. ¿Acaso Batman no es tan psicópata como el Guasón? ¿Acaso el sargento Doakes, amante del gatillo fácil, no es tan asesino como Dexter? ¿Acaso el capitán de policía David Aceveda no es tan corrupto como Vick? ¿Acaso Jack o Locke o Swayer no están tan desequilibrados como Ben? Yo no quiero ser como el Guasón, pero veo en el Guasón una luz que, al enfocar a Batman, me permite desnaturalizar la creencia de que está bien que Batman viole la ley porque él “es bueno”.

Los villanos de hoy, al ser mostrados como productos de la sociedad, como parte de la sociedad, como emergentes de la sociedad, nos permiten ver la crisis en que la sociedad actual está sumida. No me gusta cualquier “malo de la película”, me gustan solo aquellos que desenmascaran a los lobos vestidos de corderos, que son los que existen y nos dominan. Eso, creo, es lo que vemos en algunos villanos del cine y la televisión actual, por tanto, no son en realidad villanos absolutos, sino espejos que refractan a los buenos mostrándolos tal cual son. Los villanos del cine y las series televisión no existen en la realidad, pero desde la ficción nos ayudan a comprender mejor la realidad en que vivimos, y a descubrir que los “malos de verdad” no son “los de la película”, sino los que viven a la vuelta de la esquina de nuestras casas.

sábado 1 de enero de 2011

Tres discursos sobre la argentinidad

La Facultad de Ciencias Sociales (UBA) acaba de editar el Número 76 de la Revista Ciencias Sociales con un dossier titulado “Ser o no ser nacional” en el que se incluye el texto de mi autoría “Tres discursos sobre la argentinidad”. La revista puede descargarse en formato PDF haciendo click AQUÍ.