lunes 30 de mayo de 2011

Reality Show. Clasificaciones del formato en Argentina

El uso del término reality show se ha extendido, en los últimos años, a un conjunto de formatos y programas televisivos que presentan grandes diferencias dificultando el reconocimiento por parte del telespectador y generando ambigüedad en los análisis académicos sobre el tema.

“Gran Hermano”, por ejemplo, es un reality “de encierro total” que asume la forma de una competencia entre los participantes cuyo resultado lo decide la audiencia a través del envío de SMS, aunque son los mismos participantes los que deciden quienes de ellos serán sometidos al juicio del espectador; es un formato paradigmático del reality-show-game que produce una multiplicidad de posiciones espectatoriales ya que no solo combina transmisiones en vivo y en grabado sino también porque es emitido por diversos dispositivos tecnológicos como Internet, televisión de aire y de cable, e incluso puede ser visto a través de los videos que tanto la producción como los fans suben a plataformas como Youtube. La producción realiza un riguroso casting para elegir a los participantes, los participantes eligen a los “nominados” para ser expulsados semanalmente del juego, y la audiencia elige, también semanalmente, que participante será expulsado.

A la vez, hay diversas variantes de “Gran Hermano” que constituyen programas de televisión muy diferentes como “Gran Hermano VIP” (que estrictamente no sería un reality show porque los participantes son parte del mundo del espectáculo, los medios o la televisión) o “Gran Hermano Reencuentro” (los participantes son ex participantes de ciclos anteriores). Dentro de este formato podemos citar variantes (programas de televisión) como “Expedición Robinson” (Survivor), “El Bar” (variante de semi-encierro), etc.

Otros formatos de reality show son aquellos en los que aunque los participantes son personas comunes y están sometidas a algún tipo de encierro lo que los convoca es un talento (cantar, bailar, actuar, trabajar, etc.) una anomalía o disfunción corporal (obesidad, disfunción sexual, carácter, anomalías corporales, etc.). Ejemplos de estos formatos: 1) “Cuestión de Peso”, “Operación Triunfo” (American Idol), “Talento Argentino” (Got Talent), The Apprentice, que son juegos de competencia entre los participantes con diversos grados de interactividad e incluso nula con la audiencia; 2) “Transformaciones”, el programa de la sexóloga Alessandra Rampolla, Extreme Makeover, , que se caracterizan por ausencia de interactividad con el telespectador, en los que no hay una competencia o juego, y en los que el o los participantes son elegidos por el equipo de Producción en función de sus historias personales; en todos ellos el objetivo de la participación está centrado en el “cuidado de sí”.

Un caso especial es “Bailando por un sueño” (y sus variantes “Cantando” y “Patinando”) que inicialmente era un híbrido entre reality show y espectáculos (coexistían personas ajenas y propias del mundo de la televisión, voto de la audiencia, pero sin encierro, y con Jurado) hasta que paulatinamente se fue convirtiendo en un show musical ficcionalizado; en 2011, apareció “Soñando por Bailar”, ese sí un clon de “Gran Hermano” y “Operación Triunfo”.

domingo 29 de mayo de 2011

El Cordobazo. Acontecimiento clave del siglo XX argentino


Hoy se conmemora un nuevo aniversario del "Cordobazo" (29/5/1969) un acontecimiento imprescindible de recordar para entender no solo los años '70 en la Argentina sino el último cuarto de nuestro siglo XX.






sábado 28 de mayo de 2011

Los fans argentinos de Gran Hermano

(Primera aproximación exploratoria)

Los fans argentinos de Gran Hermano organizan sus prácticas como devotos guardianes de lo que denominan el espíritu del programa sistematizando un conjunto de saberes que han acumulado a lo largo de todas y cada una de las ediciones emitidas. A partir de estos saberes han establecido códigos de reconocimiento que son los que utilizan para juzgar las conductas de los participantes y de la Producción del programa, lo que en lenguaje de los fans significa que si has sido elegido para ingresar al juego tienes que jugar y que ese juego tiene que desarrollarse sin ningún tipo de interferencia por parte del equipo de producción. De modo que una de las prácticas de los fans consiste en vigilar atentamente que se cumplan las reglas del reality-show tal como estas han sido sancionadas por la experiencia acumulada de ediciones anteriores, por el “reglamento”, y por toda otra información que han recabado, en particular a través de Internet, sobre cómo se realiza el programa en otras partes del mundo.

Los fans están convencidos de que el programa, si todo funciona bien, debe reflejar la realidad social, creencia que ha sido inculcada por la Producción desde la primera emisión. Cuando dicen que refleja la sociedad significa que lo que ocurre dentro de la “casa” es tan real como lo que ocurre en la vida misma y que por lo tanto las conductas de los participantes son una expresión fiel de los modos y maneras de ser y hacer de cualquier otro argentino o argentina que, al igual que los participantes, son personas “comunes y corrientes” es decir, ajenas al mundo de la televisión. No son actores profesionales y tampoco se espera de ellos que se comporten como tales, simplemente se les exige que sigan siendo tal como eran antes de ingresar al programa asumiéndose como “jugadores” y no como actores, aunque para jugar tengan que simular no ser quienes en realidad son. De modo que aunque los fans saben que están visionando un reality show, es decir, un simulacro de realidad espectacularizado por la televisión, exigen ver solo realidad, pura realidad, transparente, no mediatizada. Quieren reality pero no quieren show.

Este régimen de creencia que sujeta a los fans explica los motivos por los cuales la relación que establecen con el equipo de producción del programa siempre es conflictiva y asume la forma de violentos cuestionamientos a su accionar. ¿De qué se acusa a la Producción? De convertir al reality en un show alterando las reglas del juego arbitrariamente, editando grabaciones para favorecer o perjudicar a algún participante, ficcionalizando la realidad para hacer ver algo que en realidad no sucedió, ocultando sucesos, generando conflictos artificiales e, incluso, hasta alterando el resultado de las votaciones realizadas por la audiencia. Para los fans, convertir a Gran Hermano en un show significa que la Producción está más interesada en el rating y en generar ganancias a sus expensas en lugar de ser un vehículo neutral de transmisión de eventos en directo.

viernes 27 de mayo de 2011

TNT TV y el fenómeno cultural “Falling Skies”

Hace unos meses la cadena de televisión norteamericana TNT comenzó una intensa campaña mediática para promocionar su serie de ciencia ficción “Falling Skies” cuyo estreno está previsto para el 19 de junio en EEUU y el 24 de junio en Argentina (emitido simultáneamente por la señal TNT y SPACE). La campaña de “marketing viral” incluye sitio Web participativo, canal de Yotube, cuentas en Twitter y Facebook, publicidad gráfica, merchandising y spots televisivos que recuerdan al que en su momento ofreció la emblemática serie Lost aunque en este caso realizado en forma previa al estreno. Gran cambio para una cadena como TNT que no tiene una historia previa reconocible en la producción de series de televisión y que hasta hace poco mostraba una estética desactualizada y una programación basada, casi excluyentemente en la emisión de películas clásicas y obsoletas comercialmente hablando.

La campaña mediática de “Falling Skies”, basada en la convergencia digital y en la interpelación al telespectador como “prosumidor” (consumidor activo y participante), ha logrado no solo modificar radicalmente la imagen de TNT sino también generar una expectativa global pocas veces vista con anterioridad al estreno de una serie. Una de las claves consiste en publicitar la serie simulando que la historia es real y que está ocurriendo no del otro lado de la pantalla sino del nuestro, y en la construcción de un discurso publicitario que si bien tiene una estructura global busca lenguajes nacionales y locales para interpelar las distintas particularidades identitarias latinoamericanas.

Una novedad interesante, desde el punto de vista de actualizarse a esta etapa en la que las series circulan más por Internet que por TV, está dada por el hecho de que la serie se emitirá casi simultáneamente en EEUU y Latinoamérica (solo una semana de desfase) con lo cual los productores esperan reducir drásticamente el número de descargas directas y atraer hacia la pantalla del televisor a los fans. Evidentemente los productores buscan una audiencia lo más abarcativa posible pero sin descuidar a un grupo clave, los fans, que en general la televisión maltrata o ignora. “Falling Skies” tiene ya una comunidad virtual oficial y un conjunto de propuestas participativas, a través de sus plataformas digitales, que intentan ser interactivas. “Únete a la resistencia”, el eje conceptual de la campaña, resume de alguna manera el concepto de interactividad en el que se pretende fundar la verosimilitud y la fidelidad del fan y de la audiencia más general.

Resulta paradójico que el contenido de la serie, su argumento, no proponga –en principio- ninguna novedad u originalidad, digo esto en el sentido en que se inscribe claramente en un género televisivo fácilmente reconocible (Ciencia Ficción, Invasión Extraterrestre) y con una estructura diegética (el mundo ficcional representado) apocalíptica (al estilo de The Walking Dead) también claramente reconocible. La explicación se encuentra en que en esta serie el protagonista es usted y yo, hombres y mujeres comunes y corrientes puestos en una situación extraordinaria que deben enfrentar y resolver sin estar preparados para eso. Sencillamente.

En resumen, una clásica historia de ciencia ficción que sin pretender grandes complicaciones filosóficas, científicas o alternativas (algo en crisis últimamente) nos ofrece lo que queremos ver y nos hace participar de eso que queremos ver dentro y fuera de la pantalla. Me sumo, entonces, a la Resistencia.




jueves 26 de mayo de 2011

House (Series TV) “Moving On” Season Finale

Dr. House comenzó siendo una clásica serie de televisión auto-conclusiva y de procedimientos que a lo largo de sus siete temporadas fue incorporando líneas de continuidad en la trama basadas en los conflictos personales, la trayectoria, y las relaciones que entablaban entre sí los personajes secundarios destacándose entre ellos los personajes de Cuddy y Wilson. El eje de la historia continuaba siendo el Dr. Gregory House en un doble sentido: su práctica médica impolíticamente correcta (tanto en la atención de los pacientes, como en sus relaciones profesionales con su equipo de diagnóstico, como en su relación con el resto de sus colegas, la institución hospitalaria, etc.) y su controvertida personalidad atravesada por su adicción a los calmantes, su discapacidad, su carácter narcisista, egocentrico, grotescamente irónico, patéticamente insolente, extremadamente cerrado en sí mismo. ¿Qué diferencia a Gregory House del mundo médico que lo rodea y que incluye las representaciones que los pacientes tienen de ese mundo?

La continuidad de las historias nos permite ver que la única diferencia reside en que quienes rodean a House practican la medicina en forma “políticamente correcta”, según dispone el dispositivo hospitalario pero que en términos de sus respectivas historias de vida son tanto o más conflictivos y contradictorios que el propio House. No obstante, House es el “anormal” que debe ser normalizado, el inadaptado que debe ser adaptado, el desviado que debe ser corregido. ¿Por quienes? Por quienes lo rodean, es decir, personas tan perjudicadas como el mismo House pero que se ven a sí mismos como normales, adaptados y razonables, ellos y ellas son las personificaciones del sistema médico que tolera a House porque es un excepcional diagnosticador médico y su saber le permite resolver lo que parece irresoluble pero que no puede tolerar que lo haga a su modo. De modo que la serie intenta poner en cuestión al dispositivo médico-hospitalario cuestionando las representaciones tradicionales de médicos y hospitales que saturan la televisión desde hace décadas y, a la vez, generar en el espectador una mirada crítica hacia el modelo médico hegemónico. En otro orden de cosas, asociado al anterior pero diferente, la serie pone en cuestión las prácticas sociales institucionalizadas que definen y estigmatizan lo anormal cosa que intentan lograr al contar la historia desde el punto de vista del desviado, que no es otro que el protagonista y héroe de la serie, generando condiciones para que los espectadores interpretemos críticamente el conjunto de la trama de relaciones sociales e institucionales en la que tanto House como sus colegas y sus pacientes están inscriptos.

Todo este inteligente andamiaje narrativo parece haberse ido por el resumidero durante la séptima temporada y en particular en su episodio final, Moving On, que de alguna manera niega todo aquello que hacía de la serie un producto televisivo con interesantes rasgos transgresores tanto en su discurso ético como en su propuesta estética. Rescato, eso sí, dos grandes momentos que me parecieron grandiosos de este controversial episodio: la escena en la que House increpa duramente a su paciente por aceptar el tratamiento que resolverá su enfermedad, motivada por el amor a su pareja, pero tendrá como consecuencia que la artista dejará de serlo, y la escena –en los famosos 5 últimos minutos- en la que House luego de destruir literalmente la casa de Cuddy le devuelve su cepillo para el pelo. Magistrales ambas.

Pero ya escribí bastante. Los invito entonces a leer el excelente análisis que realiza Laura Fanlo del episodio “Moving On” en el blog Portal de Series, con el que estoy totalmente de acuerdo.

miércoles 25 de mayo de 2011

Video. Revolución de Mayo ¿Que nos hace argentinos?


En un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo de 1810 recomiendo volver a ver el debate producido en el programa "Argentina para armar" emitido el 31 de mayo de 2010 en el que participé como panelista y se abordó la siguiente pregunta "¿Qué nos hace argentinos?". Para ver el video del programa completo entrar AQUI.

lunes 23 de mayo de 2011

El concepto de experiencia en Michel Foucault

El concepto de experiencia ocupa un lugar central en los Estudios Culturales y está en el centro de la polémica que divide a culturalistas y estructuralistas. Entre unos y otros se puede ubicar el trabajo de Michel Foucault que afirma la autonomía absoluta de las prácticas, su necesaria heterogeneidad y su no-necesaria correspondencia, descentrando la experiencia fuera de todo análisis que no sea el de las formaciones discursivas particulares y de los espacios concretos de su elaboración sosteniendo el carácter histórico y concreto de las mismas.

Michel Foucault usa indistintamente los términos experiencia, forma de experiencia y foco de experiencia para referirse a la correlación entre campos de saber, matrices normativas de comportamiento y modos de existencia virtuales para sujetos posibles, que constituirían sus estructuras constituyentes. De modo tal que toda experiencia sería históricamente singular y produciría efectos performativos sobre nuestras prácticas al instaurar reglas, racionalidades y regularidades de carácter sistemático y recurrente que definirían cómo somos y cómo llegamos a ser como somos al establecer nuestras maneras de decir, hacer y conducirnos. En el presente trabajo se examina el aporte de Michel Foucault, sus divergencias y puntos de contacto con los paradigmas dominantes y sus posibles aplicaciones a la investigación en campo de la sociología de la cultura.

sábado 21 de mayo de 2011

Lost: hipertelevisión y televidente emancipado

La serie Lost (2004-2010) constituye un acontecimiento cultural a escala global que ha transformado decisivamente las formas tradicionales (broadcasting) de producción y recepción-reconocimiento de un programa de televisión. En producción, transgredió las formas tradicionales de narrar la ficción televisiva recurriendo a una compleja desfragmentación tanto espacial como temporal del relato (flashforward, flashback, flashsideway) incorporando referencias históricas, científicas, místicas, religiosas, literarias, cinematográficas y hasta metatelevisivas; y por sobre todas las cosas se apropió de la convergencia mediática entre Televisión e Internet (hipertelevisión). Los efectos en recepción (reconocimiento) produjeron un nuevo tipo de audiencia constituida por sujetos que debían asumir simultáneamente diversas posiciones espectatoriales como televidentes, usuarios de telefonía celular, Internet, Ipod, Iphone, así como posiciones de co-productores del relato generando blogs, diversos tipos de sitios web (foros, subtitulados, descarga de episodios, wikis, clubes de fans), y toda una producción de videos caseros utilizando la plataforma Youtube. En este contexto la ponencia se propone discutir algunas de las implicancias socio-culturales de este fenómeno de convergencia mediática y sus efectos sobre la recepción televisiva entendiendo que su elucidación requiere no solo de nuevas herramientas conceptuales sino también de una redefinición de las formas tradicionales de abordaje de la producción mediática de subjetividad. Si un medio de comunicación se define como la articulación entre un dispositivo tecnológico y una práctica social, Lost consistiría en la superficie de emergencia de una nueva forma de estructuración de la sociedad del espectáculo asociada a la emergencia de la hipertelevisión.

viernes 20 de mayo de 2011

La argentinidad es funcional a un orden social

El autor de “Genealogía de la Argentinidad” analiza cómo la identidad nacional nació y se utilizó como legitimación del orden social vigente. Entrevista a Luis García Fanlo publicada en el Portal de la Agencia Ciencia, Tecnología y Sociedad de la Universidad Nacional de La Matanza (Buenos Aires, Argentina). Ver nota AQUI.

lunes 16 de mayo de 2011

Critica TV “El Puntero” (Canal 13 Argentina)

Lamentablemente tengo que reiterar algo que ya he dicho con respecto a otras ficciones producidas en la Argentina: el principal problema que tienen es que pretenden reproducir “lo real”, como si fuera un documental, y lo único que logran es producir una representación estereotipada de la realidad social de puro y simple sentido común. En “El Puntero”, la nueva ficción dramática de Pol-Ka emitida por Canal 13 (Argentina), lo único destacable es la actuación de Julio Chávez que con experiencia y solidez interpretativa intenta resolver las limitaciones que le impone el guión a su personaje.


En cuanto a la estética del programa su esquematismo, por momentos grotesco, cae en los lugares comunes desde los cuales la clase media se representa el mundo popular y subalterno, sin matices, sin contradicciones, unidimensional. Por fin, en lo que hace al eje del relato, un intento de aproximación al submundo de la política argentina en una Intendencia del Gran Buenos Aires, lo único que puedo decir es que sin dudas quienes lo concibieron carecen en absoluto de un conocimiento directo o etnográfico sobre el tema. Por lo menos esto es lo que se pudo ver en el primer episodio que, en general, suele ser una buena muestra de lo que vendrá.

domingo 15 de mayo de 2011

De Big Brother (USA) a Gran Hermano (Argentina)

En su libro Convergence Culture el investigador norteamericano Henry Jenkins aporta interesantes datos sobre las prácticas habituales de la audiencia norteamericana del reality show Big Brother que al ser comparadas con las de nuestro Gran Hermano muestran que este tipo de formato televisivo produce sujetos espectadores de similares características. Lo que habría que analizar, entonces, es como las particularidades locales producen variantes de una invariante global, cuestión sobre la que pienso trabajar en los próximos meses. Como para entrar en tema reproduzco algunos de los datos aportados por Jenkins.

Los fans de Big Brother, definidos como los grupos dentro de la audiencia que siguen sistemáticamente todas las ediciones del programa y que participan activamente de discusiones en plataformas digitales sobre el desarrollo del juego, polemizan sobre los siguientes temas:

67% resultados de cada nominación y expulsión de participantes

64% personalidad de los participantes

60% conducta ética de los participantes

45% prácticas del equipo de producción del programa

35% estrategias de los participantes

Los fans del Big Brother norteamericano discuten sobre si el ganador debería decidirse “por convivencia” o “por juego” o por “la personalidad del participante”; también tratan de encontrar la “verdad oculta” detrás la siempre cuestionada Producción del programa a quien acusan de “manipular” a los participantes y a la audiencia o de “traicionar” el espíritu del juego por un simple afán de lucro, lo que los lleva a cuestionar los resultados de las votaciones del público denunciando conspiraciones y estafas. Asimismo, cuestionan lo que consideran como parcialidad de conductores y productores al editar las historias y realizar interpretaciones tendenciosas sobre los conflictos entre los participantes. Otro dato interesante que aporta el autor consiste en recordar que en la primera edición del programa se produjo una rebelión de los participantes contra el equipo de producción debido a que no acataban el reglamento y la irrupción de grupos de fans que intentaban hacer llegar información sobre el juego a los participantes gritando a viva voz desde el perímetro exterior de la “casa” e incluso arrojando objetos con mensajes.

Para quienes visionaron la última edición de nuestro Gran Hermano estos datos cobran una relevancia más que anecdótica. No hay nada nuevo bajo el sol de la televisión.

sábado 14 de mayo de 2011

Ficciones apocalípticas en el cine y la televisión

Las representaciones del fin-del-mundo han alimentado desde hace décadas las tramas ficcionales del cine y la televisión produciendo historias milenaristas -religiosas, fantásticas, ambientales o pseudocientíficas- en las que básicamente se ponían en juego valores morales o éticos tomados de la mitología o la Historia. Los productores tomaban el concepto del Apocalipsis bíblico y lo reinventaban con diversas variantes de esa invariante: el juicio universal, la lucha entre el bien y el mal, el castigo de los pecadores y la salvación y redención de los puros y buenos de corazón. Se trataba de historias básicas, con una trama fácilmente reconocible por los espectadores y con efectos de poder moralizantes sobre la audiencia.

En nuestra actualidad, en la que imperan los discursos del riesgo, la inseguridad, la quiebra de las creencias Ilustradas y religiosas en la bondad de la naturaleza humana y en el triunfo final del bien, el progreso y la civilización, los espectadores ponen en cuestión las verdades reveladas y se niegan a aceptarlas de modo dócil y disciplinado. Globalizados por las redes sociales y la interactividad que habilita la llamada convergencia digital, convertidos en expertos que se informan por Internet y que intercambian saberes en foros y comunidades virtuales, los espectadores se han convertido en hermeneutas que todo cuestionan considerándose a sí mismos como dueños de su propia verdad. La línea entre el bien y el mal se desdibuja e, incluso, sus personificaciones se invierten de modo tal que es el espectador el que tiene que decidir quienes son los buenos y los malos pero ya no como valores fijos y dados de una vez y para siempre sino interpretables en función de situaciones particulares.

De modo tal que el Apocalipsis posmoderno, causado por una invasión extraterrestre, un holocausto nuclear, la diseminación de un arma biológica que se sale de control, el choque de un cometa contra nuestro planeta, la catástrofe ambiental o la rebelión de las máquinas producida por la insensatez de la producción capitalista, no tiene otro protagonista que el hombre o la mujer común, que nos resulta reconocible porque nos personifica y da cuenta de ese mundo representado en que vivimos o creemos vivir. Si existe una salvación o redención serán esos héroes anónimos los que la encarnen y ya no los científicos, los militares, o los políticos; serán personajes como usted o como yo los que deberán viajar en el tiempo o hacia las estrellas o enfrentarse con alienígenas o monstruos para intentar salvarse ellos mismos y a quienes los acompañan circunstancialmente no para restaurar el orden del mundo sino simplemente para sobrevivir como sea.

viernes 13 de mayo de 2011

Dr. House (Series TV) Análisis crítico

Dr. House, el personaje, no es un héroe sino un antihéroe porque niega con su práctica todos los valores, principios morales, códigos éticos, y estereotipos de conducta habitualmente asignados a los médicos. No le importan los pacientes sino resolver, como un moderno Sherlock Holmes, el “caso” produciendo un diagnóstico correcto; en este aspecto Dr. House reproduce las formas habituales de las llamadas “series de televisión de procedimientos” (policiales, forenses, hospitalarias, abogados, etc.) pero a diferencia del modelo disciplinario o clásico, la resolución del caso siempre es producto de una intuición que no está vinculada con los procedimientos médicos sino con la capacidad de Gregory House de relacionar los síntomas del paciente con su mundo social.

House es un médico-sociólogo que entiende la enfermedad como un emergente social y no individual, por lo menos el tipo de enfermedades que él debe diagnosticar, que son aquellas cuya rareza o complejidad no puede resolver el “médico común”, un aspecto que en general no tienen en cuenta los análisis que se hacen sobre la serie y que me parece fundamental tener en cuenta. En cuanto a la mayéutica opino que es la forma que utiliza House para transmitir sus saberes y acuerdo en que su método socrático resulta sumamente eficaz pero no creo que ese aspecto sea decisivo para juzgar la serie. Lo que importa es lo que House hace y como lo hace si lo que se quiere es hacer un análisis filosófico o crítico de la serie.

lunes 2 de mayo de 2011

Lost. Narraciones transmediáticas

Comencé a ver la serie de televisión Lost cuando estaba culminando su segunda temporada ante la insistencia de mi hija. Para ponerme al día lo antes posible, y poder así compartir con ella interpretaciones sobre la historia, compré los DVD de la primera y segunda temporada y los visioné en tiempo record; casi sin darme cuenta ya me sentía parte de la experiencia global de ser parte de la serie. Hasta que comenzó la tercera temporada me dedique a visitar foros, blogs, wikis, y el sitio oficial, me registré en cada uno de ellos y comencé a intercambiar opiniones y teorías con fans de todo el mundo y casi inmediatamente incorporé la temática a mi blog personal. Otra fuente importante de conexión con la serie consistió en buscar videos en Youtube que me sirvieron para volver a visionar fragmentos de la serie o para conocer las creaciones audiovisuales de otros fans que utilizaban este medio para dar a conocer sus interpretaciones.

Comenzada la tercera temporada seguí semana a semana cada nuevo episodio utilizando una plataforma de descargas y aprendí a bajar subtítulos de los sitios web especializados, aunque también seguía la serie por televisión por cable a modo de repetición de lo que ya había visto. Descubrí un sitio web que ofrecía la posibilidad de visionar los webisodes producidos especialmente para usuarios de teléfonos móviles. Como en la serie se hacía referencia a libros, películas, corrientes filosóficas, teorías científicas, o acontecimientos históricos, dediqué mucho tiempo en la web para googlear aquellas referencias culturales que desconocía lo que me permitió expandir mis saberes y, a la vez, utilizarlos para reinterpretar la historia; además, hice la experiencia de participar de distintos juegos virtuales vinculados con la serie, como Lost University y Dharma Initiative Recruiting Project.

Compartí con mi hija, a lo largo de toda la serie y semana a semana debates, intercambio de informaciones, y todo tipo de sentimientos que producía la historia en mi subjetividad a través de e-mails, SMS, encuentros personales, y largas conversaciones telefónicas. Sin saberlo, ambos nos convertimos en prosumidores de la serie. Al finalizar la serie, visionamos juntos el último episodio y al terminar, sin saber bien por qué, ambos lloramos y quedamos desolados. Había terminado Lost. Una sensación de vacío nos invadió. Hoy, extrañamos Lost.

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Una historia transmediática se desarrolla a través de múltiples plataformas y cada nuevo texto hace una contribución específica y valiosa a la totalidad. Cada medio contribuye desde su especificidad, sea una película, programa de televisión, novela, comic, webisode, videojuego, juego de realidad virtual, y cada cual opera como un punto de acceso a la franquicia como un todo. El recorrido por diferentes medios sostiene una profundidad de experiencia que estimula el consumo. Las historias no son redundantes sino que ofrecen a quienes las recorren y de acuerdo a cómo las recorran diferentes niveles de conocimiento y experiencia que la enriquecen de diversos modos. A la vez, diferentes medios atraen a diferentes segmentos del mercado, de modo que una buena franquicia transmediática trabaja para atraer a múltiples públicos introduciendo los contenidos de una manera algo distinta en los diferentes medios. La serie de televisión Lost constituye uno de los más claros ejemplos de narrativa transmediática y de cómo funcionan los dispositivos como foco de experiencia y performatividad de la subjetividad.

domingo 1 de mayo de 2011

Outcasts (Series TV): El Tigre. William Blake

El tigre (Wiliam Blake)

Tigre, tigre, que te enciendes en luz
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
pudo idear tu terrible simetría?

¿En qué profundidades distantes,
en qué cielos ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse?
¿Qué mano osó tomar ese fuego?

¿Y qué hombro, y qué arte
pudo tejer la nervadura de tu corazón?
Y al comenzar los latidos de tu corazón,
¿qué mano terrible? ¿Qué terribles pies?

¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno se templó tu cerebro?
¿En qué yunque?
¿Qué tremendas garras osaron
sus mortales terrores dominar?

Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas
y bañaron los cielos con sus lágrimas
¿sonrió al ver su obra?
¿Quien hizo al cordero fue quien te hizo?

Tigre, tigre, que te enciendes en luz,
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
osó idear tu terrible simetría?

Versión de Antonio Restrepo

Outcasts (Series TV): The Tyger. William Blake

THE TYGER (William Blake)

Tyger! Tyger! burning bright
In the forests of the night,
What immortal hand or eye
Could frame thy fearful symmetry?

In what distant deeps or skies
Burnt the fire of thine eyes?
On what wings dare he aspire?
What the hand dare sieze the fire?

And what shoulder, & what art.
Could twist the sinews of thy heart?
And when thy heart began to beat,
What dread hand? & what dread feet?

What the hammer? what the chain?
In what furnace was thy brain?
What the anvil? what dread grasp
Dare its deadly terrors clasp?

When the stars threw down their spears,
And watered heaven with their tears,
Did he smile his work to see?
Did he who made the Lamb make thee?

Tyger! Tyger! burning bright
In the forests of the night,
What immortal hand or eye
Dare frame thy fearful symmetry?