
El uso del término reality show se ha extendido, en los últimos años, a un conjunto de formatos y programas televisivos que presentan grandes diferencias dificultando el reconocimiento por parte del telespectador y generando ambigüedad en los análisis académicos sobre el tema.
“Gran Hermano”, por ejemplo, es un reality “de encierro total” que asume la forma de una competencia entre los participantes cuyo resultado lo decide la audiencia a través del envío de SMS, aunque son los mismos participantes los que deciden quienes de ellos serán sometidos al juicio del espectador; es un formato paradigmático del reality-show-game que produce una multiplicidad de posiciones espectatoriales ya que no solo combina transmisiones en vivo y en grabado sino también porque es emitido por diversos dispositivos tecnológicos como Internet, televisión de aire y de cable, e incluso puede ser visto a través de los videos que tanto la producción como los fans suben a plataformas como Youtube. La producción realiza un riguroso casting para elegir a los participantes, los participantes eligen a los “nominados” para ser expulsados semanalmente del juego, y la audiencia elige, también semanalmente, que participante será expulsado.
A la vez, hay diversas variantes de “Gran Hermano” que constituyen programas de televisión muy diferentes como “Gran Hermano VIP” (que estrictamente no sería un reality show porque los participantes son parte del mundo del espectáculo, los medios o la televisión) o “Gran Hermano Reencuentro” (los participantes son ex participantes de ciclos anteriores). Dentro de este formato podemos citar variantes (programas de televisión) como “Expedición Robinson” (Survivor), “El Bar” (variante de semi-encierro), etc.
Otros formatos de reality show son aquellos en los que aunque los participantes son personas comunes y están sometidas a algún tipo de encierro lo que los convoca es un talento (cantar, bailar, actuar, trabajar, etc.) una anomalía o disfunción corporal (obesidad, disfunción sexual, carácter, anomalías corporales, etc.). Ejemplos de estos formatos: 1) “Cuestión de Peso”, “Operación Triunfo” (American Idol), “Talento Argentino” (Got Talent), The Apprentice, que son juegos de competencia entre los participantes con diversos grados de interactividad e incluso nula con la audiencia; 2) “Transformaciones”, el programa de
Un caso especial es “Bailando por un sueño” (y sus variantes “Cantando” y “Patinando”) que inicialmente era un híbrido entre reality show y espectáculos (coexistían personas ajenas y propias del mundo de la televisión, voto de la audiencia, pero sin encierro, y con Jurado) hasta que paulatinamente se fue convirtiendo en un show musical ficcionalizado; en 2011, apareció “Soñando por Bailar”, ese sí un clon de “Gran Hermano” y “Operación Triunfo”.













