“La producción es mediadora del consumo, cuyos materiales crea y sin los cuales a éste le faltaría el objeto. Pero el consumo es también mediador de la producción, en cuanto crea para los productos el sujeto para el cual ellos son productos… No es únicamente el objeto del consumo, sino también el modo de consumo, lo que la producción produce no solo objetiva sino también subjetivamente. La producción crea, pues, el consumidor" (Karl Marx, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política –Grundrisse- 1857-1858, Introducción).

Entendiendo por “prosumidor” al consumidor que a partir de lo que consume produce algo, no acuerdo con considerar que dicha producción, por más original que sea, lo convierta en un productor. El prosumidor es un efecto de relaciones de poder y saber que lo constituyen como tal sí y solo sí existe una producción previa que lo limita y condiciona subjetivándolo. No es lo mismo escribir un libro que leerlo y a partir de esa lectura producir comentarios, interpretaciones o críticas o lo que fuera. Los fans de la serie de televisión “Lost” pueden haber producido cientos de mashup en Youtube muchos de ellos creativos y estéticamente excelentes pero difícilmente alguno de ellos –siquiera uno al menos- pueda ser el guionista de una serie de televisión.
Se podrá objetar que cualquiera puede abrir un blog y publicar allí aquello que le venga en gana, que existen cientos o miles de blogs que son originales, creativos, etc. Sin embargo, ¿Cuántos llegan a tener un umbral de visibilidad que los haga existir en términos comparativos con los sitios web de los grandes diarios, canales de televisión o radios? Solo algunos, muy pocos, adquieren estatuto de masas y la mayoría de ellos no son precisamente aquellos que podemos distinguir como productores de contenidos sino simples reproductores o distribuidores de productos comerciales, literarios o tecnológicos ya existentes; y cuando ello no ocurre y aparece entre millones un productor no pasa mucho tiempo hasta que se le ofrece una importante suma de dinero para comprar el dominio o poner la creatividad de su autor al servicio de algún interés comercial. No digo que nada haya cambiado, solo planteo que debemos ser más cuidadosos conceptualmente y ejercer una vigilancia epistemológica sobre todo aquello que implica la llamada “web 2.0” y sus efectos sobre las prácticas sociales, la producción de subjetividad y la problemática relación entre sujeto, poder, saber y verdad.
Existe una disimetría entre productor y consumidor. El prosumidor no es por lo tanto un sujeto más libre que el mero consumidor pasivo (si es que tal posición de sujeto existe). ¿Existe el prosumidor o lo que existe es un discurso sobre el prosumidor? Y radicalizando aún más la tesis ¿es que existe un sujeto productor libre de las condiciones sociales de producción que se le imponen?