
Para quienes estamos investigando las formas en que opera la convergencia digital generando nuevos regímenes de enunciación y visibilidad y sus efectos performativos sobre la producción de subjetividad, el próximo domingo 14 de agosto, en Argentina, tendremos la oportunidad de obtener alguna evidencia empírica al respecto. Para los amigos y amigas que leen este blog y no viven en Argentina les cuento, brevemente, que según la ley electoral de mi país los partidos políticos deben someterse a una votación popular para revalidar su estatuto legal y poder quedar habilitados para participar de las elecciones presidenciales que se realizarán en el mes de octubre; para ello todos los partidos políticos necesitan, al menos, obtener el 1,5% del total de votos emitidos en las “elecciones internas abiertas” que se realizarán el domingo 14 de agosto.
En este contexto el Frente de Izquierda y los Trabajadores –alianza entre Partido Obrero, Partido de los Trabajadores Socialistas y Partido Izquierda socialista- desplegaron una campaña electoral interpelando a los votantes bajo el lema “necesitamos 400.000 votos” para no ser proscritos señalando el carácter antidemocrático de la legislación vigente. Hace unas semanas el candidato presidencial del FIT, Jorge Altamira, fue invitado al programa de radio “Ciudad GotiKa” que conduce el carismático y popular periodista de espectáculos Jorge Rial –quien además es uno de los usuarios de Twitter con mayor cantidad de seguidores del país con más de 800.000 followers- que en el transcurso del programa propuso a sus oyentes no solo votar por Altamira sino también expresarlo en Twitter utilizando el hashtag #unmilagroparaaltamira. El éxito de la convocatoria fue inmediato convirtiendo la consigna en Tema del Momento durante varios días, lo que a su vez provocó que la noticia fuera asumida por los grandes periódicos y la televisión generando un fenómeno de visibilidad en la ciudadanía a nivel de la cotidianeidad, algo inédito para la historia de la izquierda argentina. De la radio al Twitter, de allí a los diarios y la televisión, para retornar a la radio y Twitter generando una red de enunciación y visibilidad que permitió que por primera vez los candidatos de la izquierda tuvieran espacios en los grandes medios de comunicación en un pie de igualdad que los partidos tradicionales. A eso se sumó que muchas personalidades del mundo intelectual, artístico, periodístico, hicieran público su apoyo a la campaña.
¿Qué sucederá el próximo domingo 14 de agosto? ¿Se hará realidad #unmilagroparaaltamira? Sea como fuera en términos electorales lo que resulte ya es posible decir que la ruptura del umbral está hecha y que esto significa un cambio significativo en el régimen de enunciación y visibilidad del campo político argentino dando la razón a quienes sostienen que las redes sociales y la convergencia digital entre éstas y los medios tradicionales de comunicación producen efectos concretos sobre los sistemas prácticos que regulan nuestras conductas a nivel social.