Fragmento del Documento de Trabajo que estoy
elaborando para el proyecto “Identidades culturales y nuevos modos de
subjetivación en la sociedad de normalización” (IIGG-UBA).
En algunos textos recientes he propuesto que en nuestra actual sociedad
de normalización asistimos a la aparición de nuevos modos de subjetivación cuyo
principal efecto performativo sobre la producción de identidades culturales
consiste en establecer una zona de indiferenciación entre realidad ficcional y
social. Esta afirmación no debería ser entendida en términos de una eliminación
de las diferencias entre una y otra sino como una modalidad de ejercicio del
poder que opera directamente sobre las formas de reconocimiento de la realidad
social ficcionalizándola, narrativizándola y mediatizándola precisamente para
anularla, neutralizarla o invalidarla. Si en la sociedad disciplinaria los
modos de subjetivación operaban en términos de una clara y antinómica separación
entre realidad natural y social, en la sociedad de normalización los nuevos
modos espectacularizados de subjetivación operan organizando nuestro
reconocimiento del mundo en términos de relaciones diferenciales entre ficción
y realidad.
A modo de ejemplificación de lo expuesto analicemos el caso de algunas
series de televisión actuales como Dexter, Dr. House, Breaking Bad, The
Killing, CSI o Criminal Minds, series que se caracterizan por componer diégesis
claramente etnográficas ya que sus historias están basadas en casos reales o
construidos a partir de datos que son tomados de la casuística criminal,
historias clínicas, procedimientos policiales, médicos, judiciales,
investigaciones periodísticas, etc. y que, por eso mismo, producen efectos de realidad,
verdad, saber y poder sobre la subjetividad de los espectadores haciendo que
reconozcamos en la realidad ficcional nuestras condiciones de existencia en la
realidad social. Al mismo tiempo estos efectos se potencian ya que en la
llamada no-ficción (documentales, noticieros, etc.) la realidad social también
aparece mediatizada por efectos narrativos claramente ficcionales que, al igual
que en las series de televisión, están estructurados en guiones a cargo de
grupos de profesionales expertos en ello.
No obstante, la diferencia entre la serie de televisión etnográfica y,
por ejemplo, el noticiero reside en que en el primer caso los sujetos y
prácticas sociales son ficcionales y en el segundo ficcionalizados. Unos solo
existen en la realidad ficcional, los otros existen en la realidad social pero
solo accedemos a ellos a través de su ficcionalización mediatizada. Este es el
efecto que producen lo que denomino los nuevos modos espectacularizados de
subjetivación y que genera esa zona de indiferenciación entre realidad
ficcional y social.