Art. 22.- El pueblo no delibera ni gobierna, sino por
medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda
fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y
peticione a nombre de éste, comete delito de sedición.
La protesta social en Famatina es solo uno de los
tantos emergentes que muestran no la crisis de la democracia representativa
sino su modalidad de funcionamiento para dejar sin representación a los
supuestamente representados. De modo que una de las principales cuestiones
políticas que habría que poner en el orden del día de cualquier intento de
problematización de nuestra actualidad debería consistir en recuperar una
actitud crítica hacia la práctica de la democracia existente con sus efectos de
poder y de saber. La democracia representativa fue una poderosa invención para
hacernos gobernables en nombre de nuestra libertad y en eso reside, aún hoy, la
principal condición de su aceptabilidad social. Hay que leer bien estos dos
artículos de la Constitución Nacional, el 22 y el 41, parece que fueran
contradictorios pero no lo son, es más, tienen algo en común, los representados
no tienen voz ni voto.
Art. 41.- Todos los habitantes gozan del derecho a un
ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las
actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer
las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño
ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo
establezca la ley. Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a
la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del
patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información
y educación ambientales. Corresponde a la Nación dictar las normas que
contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las
necesarias para complementarlas, sin que aquéllas alteren las jurisdicciones
locales. Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o
potencialmente peligrosos, y de los radiactivos.

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