martes 24 de enero de 2012

Malvinas entre la argentinidad y la britanidad


Las efemérides en general y las patrióticas en particular son un modo de ejercicio del poder con un eficaz y devastador efecto performativo sobre la subjetividad. El caso de Malvinas ejemplifica paradigmáticamente el uso de las efemérides para gestionar la gubernamentalidad tanto de argentinos como británicos a punto tal que hace 30 años produjo una de las guerras más grotescas en nombre de la nacionalidad al solo efecto de darle aire a una dictadura militar genocida (en la Argentina) y a uno de los gobiernos que iniciaron la era del fundamentalismo neoliberal en el mundo (en Gran Bretaña). Con esto quiero decir que si bien hay una racionalidad económica en la disputa (ayer la pesca y el control del tráfico naval en el Atlántico sur, hoy el petróleo) no hay que perder de vista la racionalidad política que también queda encubierta por el espectáculo patriótico que se escenifica en nombre del orgullo nacional ultrajado (sea de británico o argentino). Esta singularidad convierte a Malvinas en un no-lugar entre la argentinidad y la britanidad.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que el uso que un gobierno (militar o constitucional) haga del reclamo legítimo de un pueblo no le quita legitimidad al reclamo como tal. Si un tipo que me cae mal, y al que considero un oportunista moralmente reprobable, repudia el nazismo y reclama justicia, el reclamo de justicia como tal no es menos válido a causa de las posibles intenciones espurias de quien lo emite. En relación al problema histórico del colonialismo y al reclamo pacífico de los argentinos contra el imperialismo inglés sucede lo mismo, es un reclamo válido, al margen de que algunos pretendan utilizarlo con fines espurios. Como en muchos casos, las falacia ad hominem no son suficientes para desestimar un argumento racional: las Islas Malvinas son parte de la división política de la República Argentina desde la independencia, y una revolución de independencia reconocida internacionalmente confiere soberanía legítima, mientras que una mera invasión saqueadora e imperialista no.