miércoles, 29 de febrero de 2012

Michael Hardt sobre Hegel, Gramsci y Foucault


“En su amplio trabajo sobre la naturaleza del poder, Foucault no solamente rechaza la inversión hecha por Gramsci entre sociedad civil y sociedad política (o bien entre sociedad civil y Estado); él todavía va más allá y sugiere que no es posible manera alguna de distinción al analizarla. Cuando Foucault argumenta que el poder no puede ser circunscrito pues se encuentra por todas partes, viene de cada intersticio, que no hay lugar extraño al poder, en realidad niega cada separación teórica entre sociedad política y sociedad civil. En un pasaje conocido, Foucault (1978, 94) escribe que "las relaciones de poder no están en una posición de externalidad con respecto de cada otro tipo de relación (procesos económicos, relaciones del saber, relaciones entre los sexos), sine que son inmanentes... tienen directamente un papel productivo, en todo sitio se encuentran para expresarlo". En la sociedad disciplinal y governizzata las líneas del poder se extienden por todo el espacio social a través de los canales creados por las instituciones de la sociedad civil. El ejercicio del poder se organiza mediante aparatos, que son al mismo tiempo ideológicos, institucionales y corporales. Ésto es dicho para afirmar no que no existe Estado, sino que no puede ser concretamente aislado y contrastado a un nivel separado de la sociedad…”

“Mientras Gramsci subraya al potencial demócrata de las instituciones de la sociedad civil, Foucault desvela que la sociedad civil es una sociedad basada en la disciplina y que la educación que ella ofrece es en realidad una trama de normalización. De esta óptica, Gramsci y Foucault no hacen sino puntualizar los dos aspectos contrastantes de la concepción hegeliana de la sociedad civil. En todo eso, lo que emerge con fuerza es el modo en que nuestra actividad laboral o nuestra práctica social son organizadas y recuperadas en las instituciones sociales y adiestradas al interés general de la sociedad política. Diciendo esto no intento de ningún modo afirmar que Foucault o Gramsci sean demasiado hegelianos. El trabajo de Foucault sobre la sociedad disciplinal, si por una parte es decididamente no-hegeliano, queda en todo caso sobre el mismo terreno del análisis social de Hegel y lo mismo de otra parte vale para Gramsci, puesto que ambos están orientados fuertemente hacia la comprensión de la misma formación social, la fase histórica del ascenso de la sociedad civil en Europa. Sin embargo, como ha dicho Marx, ni Hegel ni ningún otro puede ser criticado por teorizar la relación entre Estado y sociedad; deberían ser criticados porque analizan aquella formación como indispensable y eterna, fuera de cualquiera historicidad…”