Michel Foucault plantea que los dispositivos disciplinarios están constantemente regimentando cómo se deben hacer las cosas y qué debemos pensar sobre las cosas que hacemos, en tanto los dispositivos de seguridad nos dejan hacer con un alto nivel de permisividad ya que responden a una forma de ejercicio del poder que solo es capaz de producirse a través de la libertad de cada uno y con el apoyo en ella: la libertad de los sujetos aparece como la condición de posibilidad de su sometimiento. Los dispositivos de seguridad, no obstante, no eliminan ni vuelven obsoletos a los dispositivos disciplinarios y jurídico-legales (soberanos) sino que los reactualizan, subsumen y asocian entre sí reconfigurando las redes de poder -saber preexistentes.
Sociedad de normalización, de riesgo, de seguridad son algunos de los nombres que Foucault asocia con lo que denomina gubernamentalidad neoliberal. El neoliberalismo no sería ni una ideología, ni un modelo de gestión de la economía, ni la etapa superior del liberalismo, sino el gobierno de la vida cotidiana, económica, social e individual que no busca disciplinar los deseos sino gobernar o gestionar su circulación para hacerlos compatibles con el Mercado. De modo que se trataría de una racionalidad política, una tecnología de gobierno, que lejos de eliminar al Estado lo convierte en un instrumento para crear niveles cada vez mayores de autonomía del Mercado.
El Mercado, para Foucault, no es una realidad natural sino que requiere para existir de la intervención política del Estado y en eso consiste una de las principales diferencias entre liberalismo y neoliberalismo. El Estado, en el neoliberalismo, no interviene directamente sobre los "jugadores" sino sobre las reglas del juego, es decir, no produce acciones directas sobre la economía sino acciones reguladoras cuya función es crear condiciones que garanticen el buen funcionamiento del Mercado considerado como la matriz a partir de la cual debe organizarse el conjunto de la vida social tanto en términos individuales como colectivos. De modo que lo que se pretende es hacer desaparecer la contraposición entre economía y sociedad para convertir a ésta en un conjunto de jugadores económicos que deben gestionar su vida como si fuera una empresa capitalista.
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