sábado, 4 de febrero de 2012

Nunca es inútil sublevarse


El derrumbe de la Unión Soviética y los socialismos mal llamados reales, la explosión de las nuevas tecnologías de comunicación e información –en particular Internet-, el acontecimiento del 11S y sus réplicas en España y Gran Bretaña, y lo que Jacques Ranciere denomina “contrarrevolución intelectual” son algunos de los acontecimientos más sobresalientes –aún no suficientemente explicados en su recíproca interrelación- que irrumpieron como discontinuidad solo para constituir la nueva regularidad en la que estamos sujetados: lo que Michel Foucault denomina sociedad de normalización / sociedad de seguridad. La novedad que imponen los nuevos dispositivos de seguridad consiste en hacer uso del discurso de la libertad como condición de aceptabilidad de las nuevas formas de sujeción y subjetivación, sin embargo, el poder sigue siendo una relación social y un entramado de relaciones de fuerzas. De modo que si el poder se ha reactualizado quienes no queremos ser gobernados de este modo debemos reactualizar formas de resistencia, rebelión e insubordinación porque nunca es inútil sublevarse aunque nos digan una y otra vez que las únicas opciones son resignarse o adaptarse.