miércoles, 22 de febrero de 2012

¿Prosumidor o espectador emancipado?

El debate sobre la posición de sujeto espectador/consumidor de bienes culturales está generalmente enfocado en un juego enunciativo que opone el espectador/consumidor pasivo versus el denominado prosumidor que sería, a la vez, tanto productor como consumidor. Considero que esta última perspectiva es la que más se ajusta a las prácticas actuales de recepción/reconocimiento, no obstante, no me cierra el término utilizado -prosumidor- entre otras cosas porque no creo que exista una dicotomía entre productores y consumidores previa y que el prosumidor sea un nuevo tipo de sujeto, sino en los términos en que lo hace Marx, como momentos de un único proceso ("Consumo y producción", Introducción general a la crítica de la economía política / 1857). 

En esta perspectiva comparto un breve párrafo de "El espectador emancipado" de Jacques Ranciere recomendando a quienes estén interesados la lectura de todo el texto:

"El espectador también actúa, como el alumno o el docto. Observa, selecciona, compara, interpreta. Liga aquello que ve a muchas otras cosas que ha visto en otros escenarios, en otros tipos de lugares. Compone su propio poema con los elementos del poema que tiene delante. Participa de la performance rehaciéndola a su manera, sustrayéndose por ejemplo a la energía vital que se supone ésta ha de transmitir, para hacer de ella una pura imagen y asociar esa pura imagen a una historia que ha leído o soñado, vivido o inventado. Así son a la vez espectadores distantes e intérpretes activos del espectáculo que se les propone"

1 comentario:

  1. Mi perprejidad de siempre consiste en la comprensión del imaginario que monta el espectador a partir de su reinterpretación de lo que ve y escucha. Volviéndome a viejos esquemas analíticos, cómo se representa su propia vida, o sea, el sesgo particular de su universo simbólico que luego tendrá un impacto profundo sobre sus ética. El proceso mediante el cual el ADN de la sociedad se inserta en su mirada y lo empuja a reproducirla con la lógica que subyace en sus entrañas. La conformación del habitus, como diría Don Pierre.
    Calculo que esta perplejidad se funda en mi obsesivo estudio sobre un proceso particular que me quita el sueño: la transformación (o la aparición de la mariposa desde la crisálida) de un ciudadano común y corriente en un fanático raccionario, fascista o nacional-socialista. Especificamente ese proceso en la previa a la Segunda Guerra Mundial me sigue quitando el sueño porque, a diferencia de Bergman, todavía no puedo ubicar el huevo de la serpiente.

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