Entre fines del siglo XX y principios del XXI la sociedad comenzó a recorrer una época de
transición. Profundos cambios en la estructura social, cambios en las
costumbres, ideologías, creencias, formas productivas y de consumo, regímenes
políticos, emergencia del mundo digital con sus redes sociales,
transformaciones en los medios de comunicación, irrupción de avances
tecnológicos en campos tan diversos como la salud, la educación y la cultura
que han generado transformaciones en los modos y formas de ser en todos los
ámbitos de la vida social. Aparición de nuevos modos de subjetivación que
producen realidades diferenciales y van configurando lo que Michel Foucault
denomina sociedad de normalización.
Si en los siglos XIX y XX predominaba la ética del trabajo, la
producción, y el disciplinamiento como matrices sociales estructurantes de
nuestro modo de vida, ahora lo hace la estética del consumo y diversas formas
de control que han reconfigurado las formas de ejercicio del poder tanto a
nivel global como local e individual. Si antes las sociedades se estructuraban
y cohesionaban internamente a partir de la figura del Estado-Nación y la
identidad nacional, ahora la impronta de la globalización reconfigura nuevas
identidades sociales, políticas, étnicas, culturales, sexuales, e ideológicas.
Pero se trata, decía, de una época de transición. Es decir, un proceso de
cambio en el que coexisten formas sociales antiguas con nuevas, lo que implica
la existencia de contradicciones, que por ejemplo se expresan en la brecha
generacional y en cierta asincronía en el ritmo del cambio social que no se
produce en forma homogénea y lineal.
Lo que llamamos comúnmente la cultura se ha convertido en un campo mucho
más heterogéneo, fragmentado y diverso de lo que solía ser impactando
principalmente en las maneras de interpretar el mundo. La cultura es, a la vez,
una industria y un campo de luchas sociales y políticas que aunque no
reemplacen a las antiguas luchas económico-sociales ahora comparten su mismo estatus
de importancia.
Reconocimiento de identidades antes estigmatizadas, como las de gays,
lesbianas, travestis y transexuales; víctimas de la inseguridad o la injusticia
ciudadana; desocupados y excluidos del sistema productivo y del consumo; tribus
urbanas de jóvenes rebeldes y contestatarios; migrantes que se trasladan de una
parte a la otra del mundo que reclaman ser tratados igualitariamente en las
sociedades en las que se instalan; Pueblos Indígenas que reclaman por su
derecho a vivir según sus formas de vida y creencias ancestrales incluyendo
reparaciones territoriales, económicas y políticas. Y las nuevas identidades
digitales, los avatares, que van estructurando un nuevo campo
interdisciplinario en el que convergen sociología, semiótica de los medios,
estudios culturales y en comunicación y cultura. Tiempos de unas ciencias
sociales que tienen que hacerse cargo de las complejas relaciones entre
subjetividades corporales y digitales.

Le recomiendo un libro sobre esas identidades digitales que han eclosionado en estos tiempos: Neuromante, de William Gibson (libro que habla por si mismo) y el muy interesante y desafiante Deus X (cuyo autor no recuerdo). Este último libro cuenta que las identidades digitales, virtuales, en la red se rebelan y una de ellas es el Redentor, el liberador, Deus X. Un libro que a uno le pone los pelos como vectores cartesianos.
ResponderEliminarGracias por la recomendación! Saludos
EliminarSr. Fanlo, celebro el haber llegado a su blog por pura causalidad al buscar algún análisis o en palabras de la nueva cultura mediática: "Review", de una serie que felizmente acabo de terminar de ver, titulada: "The Prisoner". Leyendo sus dos entradas (no encontré la tercera parte de los artículos. Si es que la hay, le pediría me la linkee, ya que no la encontré) me identifiqué muchísimo con el análisis que hizo y motivado por la curiosidad comencé a leer los demás artículos que viene escribiendo, ya no de series, sino de diferentes temas. Sólo puedo decir que su blog es por demás interesante y le felicito por la cantidad de contenido, los cuales comencé a leer tal vez livianamente, como espectador de una serie y ahora ya estoy analizando un poco más profundamente, como Docente y alejado del mero divertimento. Muchas gracias y espero me pueda comunicar si el artículo de The Prisoner tiene una tercer parte!!!
ResponderEliminarEstimado, gracias por tu comentario; ni yo encuentro la tercera parte, voy a ver que pasó y si la encuentro la linkeo. un gra abrazo
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